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Portada de la novela El CEO necesita una esposa

El CEO necesita una esposa

Kim Eun enfrenta la traición de su marido tras sacrificarse por su matrimonio y someterse a tratamientos de fertilidad. Decidida a reconstruir su vida, viaja a Corea para asistir a un influyente directivo. Allí conoce a Heitor, un CEO ambicioso que necesita una esposa y un heredero para asegurar su fortuna. Al descubrir el embarazo de su empleada, él le propone un matrimonio por contrato que cambiará el destino de ambos de forma inesperada.
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Capítulo 2

Los ojos de Kim Eun se abrieron de par en par y apretó con fuerza la mesa, sentía una mezcla de emociones, no sabía si estaba feliz de miedo o triste, pero aquella noticia la cogió por sorpresa. Por fin estaba embarazada, pero ya no era lo que ella quería, Saulo era el padre y él había acabado con todo, pero antes de ir a la consulta del médico a conocer los resultados de las pruebas, había tenido una noticia aún peor.

Saulo había publicado en su red social, que iba a ser padre de una niña, pero como si se hubieran separado apenas unos días antes. Su amante estaba embarazada y la duración del embarazo era la prueba de su traición, Eun sintió como si la estuvieran apuñalando, se estaban burlando de ella cumpliendo su mayor sueño, y ahora la noticia de que tendría una niña no le sacaba una sonrisa. 

- Eun, siento mucho que mi hijo te haya hecho esto.

- He dedicado tanto a este matrimonio, suegra.

- Aunque sea mi hijo tu actitud fue despreciable, lo siento por esta niña.

- Intenté hablar con ella y me humilló, me dijo que era capaz de darle un hijo y que yo no era lo suficientemente mujer.

- Son repugnantes, pero no te preocupes te ayudaré.

- Todavía no he recibido respuesta de las empresas, pero quiero empezar mi vida de nuevo lo antes posible.

- Piensa que fue bueno que no tuvieras un hijo con él, ahora podrás cumplir tu sueño con alguien que te merezca.

Eun se limitó a asentir, no podía hablar de su bebé, no quería que Saul lo supiera. En esos momentos deseaba no haber salido nunca de Corea, así no habría conocido a Saul, pero ahora era demasiado tarde y necesitaba seguir adelante. Lo mejor sería conseguir pronto un trabajo para poder darle un futuro a su bebé, al fin y al cabo no era culpa suya. 

Pasaron dos semanas, Eun estaba desesperada por conseguir un trabajo, hasta que un correo electrónico le iluminó la cara, por fin había recibido una respuesta. Era una oferta para trabajar en la sede de Seúl, si aceptaba le enviarían los billetes y el alojamiento, parecía demasiado bueno para ser verdad, pero necesitaba ese trabajo.

Después de terminar de contestar el correo, se dirige a la cocina a preparar la cena, ahora estaba un poco más emocionada, incluso sería bueno volver al lugar donde nació. La comida por fin estaba lista, tenía mucha hambre, no había comido bien, pero ahora empezaría a cuidar su salud. Su bebé crecería lejos de Saúl, él ya tenía una nueva familia, y ella no quería ser parte de eso, necesitaba tener la paz para criar a su bebé lejos de ese hombre, que tenía mal carácter y tal vez era capaz de algo peor. Iba a poner la casa en venta, ya que estaba a su nombre y estaban en un régimen de separación total de bienes, dejaría que él se quedara con la empresa y ella sólo quería irse.

- Os echo tanto de menos -sostiene la foto de sus padres adoptivos.

Eun fue adoptada cuando era un bebé, sus padres de sangre la abandonaron, su madre adoptiva era brasileña, así que se fueron a Brasil cuando ella era niña. Aprendió bien los dos idiomas de sus padres y también hablaba inglés. Desgraciadamente, habían fallecido hacía tres años y, pensándolo ahora, su marido era bastante frío en el momento de su pérdida. Su única herencia era la casa y, afortunadamente, ya la había puesto en venta.

Con tanta pérdida quizá por eso era tan dependiente emocionalmente, pero no había forma de que pudiera reclamar nada. Kim Eun termina de empaquetar sus cosas, iba a vender la casa con los muebles, así que sólo se llevaría sus objetos personales. Eun se mira en el espejo, era increíble como había dejado de cuidarse, pero ahora iba a volver al cuidado diario de su piel, y a pensar más en ella en vez de en la casa.

Se recoge el pelo, y coge algunos productos, iba a tomarse esa tarde para ella, empezando por cuidarse la cara y luego ver una serie. Eran momentos sencillos que había descuidado en nombre de su matrimonio, pero ahora iba a tener un poco de amor propio. También se arregla las uñas y se hidrata el pelo, lo tenía liso y castaño, estaba un poco descuidado y la hidratación le sentaba bien.

- He venido a por unos papeles que olvidé en el despacho.

Kim Eun le mira sorprendida y él le devuelve la mirada, llevaba una consola ligera con una bata abierta, sus mechas medias estaban sueltas y húmedas, se disponía a secárselas cuando él entró.

- Puedes entrar, pero date prisa - Le dice con frialdad.

- Estás muy guapa con un brillo diferente.

- Coge tus papeles, tu mujer embarazada debe estar esperándote.

- Eun... sabes que no te engañé.

- Oh claro, su embarazo ha avanzado mucho en menos de un mes de nuestro divorcio.

- Nuestro matrimonio se enfrió y ya no es lo mismo.

- Me voy. No tienes que decir nada más.

- ¿Adónde vas? He pensado que podríamos probar algo diferente -la coge por la cintura-.

- Fuera del país a trabajar para una gran empresa, no necesito ser tu amante si eso es lo que quieres.

- Pero estás tan atractiva esta noche -la sienta en la mesa de madera oscura y roza sus labios con los de ella-.

- Debes de estar loca si crees que voy a hacer esto.

- Sería una oportunidad para volver a calentar las cosas -pasa las manos por los muslos de Eun y le levanta la camiseta-.

Aunque desgraciadamente seguía siendo sensible al tacto de Saul, se dejó llevar por los deseos de su cuerpo, él había sido horrible con ella, y el sexo no arreglaría las cosas, sus heridas habían sido demasiado profundas y causadas por él.

- Si quieres sexo ve a pedírselo a tu mujer, no voy a rebajarme siendo tu amante -Salió del despacho- Coge tus papeles y vete cuanto antes.

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