Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela El Autor de La Muerte De Mi Hijo

El Autor de La Muerte De Mi Hijo

Mientras el pequeño Juanito se debate entre la vida y la muerte en cirugía, su padre enfrenta una pesadilla inesperada. Sofía, su propia esposa, lanza una denuncia falsa en su contra para encubrir su romance con Ricardo. En su afán de lucro, la mujer ignora el sufrimiento de su hijo, viéndolo solo como un estorbo. No obstante, una cámara oculta capta la verdad tras la conspiración, revelando una traición despiadada motivada por la codicia y el engaño.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

El teléfono sonó, rompiendo el silencio mortal de la sala de espera del hospital. Vi el nombre en la pantalla, "Sofía", y sentí un nudo en el estómago. Mi hijo, mi pequeño Juanito, estaba en la sala de operaciones, luchando por su vida después de un terrible accidente, y su madre, mi esposa, no estaba aquí.

Contesté la llamada, con la voz temblorosa.

"Pedro, ¿dónde estás? Se suponía que tenías que recoger a Juanito de la escuela."

Su voz era fría, sin una pizca de preocupación.

"Sofía, estamos en el hospital. Juanito... tuvo un accidente. Un coche lo atropelló. Está muy grave."

Hubo un silencio al otro lado de la línea. No fue un silencio de shock o de dolor, sino uno calculador. Sentí un escalofrío.

"¿Qué hospital?", preguntó finalmente.

"El Central. Por favor, ven rápido."

Colgué y me pasé las manos por el pelo, desesperado. Las puertas de la sala de operaciones se abrieron y el cirujano salió con una expresión sombría. Me dijo que Juanito había sobrevivido a la cirugía, pero que estaba en coma. Su cerebro había sufrido un daño severo y no sabían si despertaría. Me derrumbé en una silla, el mundo se desmoronaba a mi alrededor.

Una hora después, Sofía llegó. Pero no vino sola. A su lado caminaba Ricardo, su amor de juventud, un hombre que siempre me había despreciado. Verlo aquí, en este momento, se sintió como una profanación.

Sofía ni siquiera me miró. Se dirigió directamente al médico, su voz de abogada, dura y precisa, llenando el pasillo. Después de hablar con él, se giró hacia mí. Sus ojos no contenían lágrimas, solo una fría acusación.

"Fuiste tú", dijo, su voz tan afilada como el hielo. "Tú le hiciste esto a nuestro hijo."

Me quedé helado. "¿Qué? Sofía, ¿de qué estás hablando? Yo lo encontré ya herido en la calle."

"No mientas, Pedro", espetó ella, su rostro una máscara de desprecio. "La policía ya está en camino. Les dije que siempre has sido un padre negligente, que hoy estabas borracho. Les dije que lo golpeaste hasta dejarlo casi muerto porque te estorbaba."

Ricardo sonrió con suficiencia desde atrás, una sonrisa torcida que me revolvió las entrañas. No podía creer lo que estaba escuchando. La mujer con la que había compartido mi vida, la madre de mi hijo, me estaba acusando de la atrocidad más inimaginable para encubrir a su amante. Porque en ese instante, lo supe. Supe que Ricardo era el culpable.

La policía llegó y me interrogó. Las palabras de Sofía, una abogada influyente y respetada, pesaban más que mis negaciones desesperadas. Me trataron como a un criminal, mientras mi hijo yacía en una cama, suspendido entre la vida y la muerte.

Esa noche, mientras estaba sentado solo en la capilla del hospital, mi teléfono vibró. Era una notificación de la nube de seguridad de nuestra casa. Un archivo de audio se había guardado automáticamente. Lo abrí sin pensar, mi mente todavía entumecida por el shock.

Y entonces escuché sus voces. La voz de Sofía y la de Ricardo. La grabación era de esa misma tarde, en nuestra casa, poco antes del accidente.

"¿Estás segura de que esto funcionará?", preguntaba Ricardo. "Pedro es un arquitecto famoso. Destruirlo no será fácil."

"Déjamelo a mí", respondió la voz de Sofía, fría y calculadora. "Una vez que esté fuera del camino, sus proyectos, su empresa, todo será nuestro. Y en cuanto al niño..."

Hubo una pausa. Mi corazón se detuvo.

"¿Qué pasa con el niño?", preguntó Ricardo.

"Es un obstáculo", dijo Sofía, con una frialdad que me heló la sangre. "Un recordatorio constante de mi error al casarme con ese perdedor. Si algo le pasara... sería más fácil para todos."

Ricardo se rió, una risa cruel y gutural. "Eres más despiadada de lo que pensaba, mi amor."

"La ambición requiere sacrificios", replicó ella. "Y yo estoy dispuesta a sacrificar lo que sea por ti, por nosotros."

El teléfono se me cayó de las manos. Un temblor incontrolable se apoderó de mi cuerpo. No era solo ira. Era un horror puro y absoluto. La mujer que amaba, la madre de mi hijo, no solo me había traicionado, sino que veía a nuestro pequeño Juanito como un simple daño colateral, un peón en su juego de poder y ambición.

Sofía apareció en la puerta de la capilla, su rostro compuesto en una falsa expresión de dolor.

"La policía quiere hablar contigo de nuevo", dijo, su voz falsamente compasiva. "Será mejor que confieses, Pedro. Quizás así te den una sentencia más corta."

La miré, y por primera vez, no vi a mi esposa. Vi a un monstruo. Y supe que esta lucha no era solo por mi nombre. Era por la vida y la justicia de mi hijo.

También te puede gustar

Portada de la novela Amor envenenado, Justicia amarga
8.3
La tragedia golpea tras una gala benéfica cuando mi madre muere envenenada. Gerardo Garza, mi esposo y un influyente abogado, decide defender a la sospechosa, Keyla de la Torre, destruyendo el honor de mi madre para ganar el juicio. Ante mis reclamos, él me chantajea cruelmente. Destrozada por su traición, firmo el divorcio fingiendo rendición, pero en las sombras orquesto un plan letal para que ambos paguen por sus actos. Mi venganza apenas comienza.
Portada de la novela De Esposa Abandonada a Poderosa Heredera
9.6
Tras una gala benéfica, el mundo de la esposa de Alejandro Garza colapsa al descubrir que él tendrá un hijo con su amante. Traicionada por su familia y los Garza, es encarcelada bajo falsas acusaciones de adulterio para salvar fortunas ajenas. Amenazada con perder a su bebé, finge sumisión mientras contacta a su padre, Antonio de la Torre. El temible líder mafioso no tardará en acudir para aniquilar a quienes se atrevieron a lastimar a su heredera.
Portada de la novela El Guardaespaldas que Salvó mi Alma
8.7
Una bailaora adoptada enfrenta la traición de su hermanastro Mateo tras un secuestro. Él retrasó deliberadamente su rescate de 400.000 euros, suma idéntica al valor de la guitarra que ella heredó de sus padres biológicos. Atrapada en una mansión hostil, la situación llega al límite cuando Mateo intenta arrebatarle su estudio de baile. Sin disposición a someterse, ella decide escapar para exponer la verdad, proteger su legado y conquistar su libertad definitiva.
Portada de la novela La otra cara del príncipe
8.5
Tras trece años de exilio y el trauma de ver morir a su madre, el príncipe Tuva Eke regresa marcado por el desprecio familiar y sus limitaciones físicas. Aunque muchos lo tachan de demente, él busca justicia en un mundo en plena transformación. Su destino se une al de una mujer llena de prejuicios tras un matrimonio impuesto. Juntos, superarán el rechazo inicial para formar un vínculo capaz de desafiar el poder de los grandes líderes de las estepas.
Portada de la novela LA SUEGRA
8.4
Eduard es un joven universitario dedicado a sus estudios que termina cautivado por Leslie, una chica misteriosa con un pasado lleno de dolor. Ella vive bajo el control de una madre cruel que busca erradicar su bondad para convertirla en alguien fría. Mientras Eduard intenta rescatarla de esa oscuridad y devolverle la ilusión, no sospecha que su amor lo arrastrará hacia un peligro letal. Ahora, su propia vida corre riesgo en un entorno hostil y violento.
Portada de la novela Lilith, vampiresa renegada.
9.8
Lilith rompe todos los moldes: es una experta en cosplay y, al mismo tiempo, una ejecutora letal. Tras ser desterrada por su propio creador, ha pasado siglos de inmortalidad forjando un camino de venganza. Aquella traición que marcó su pasado solo puede saldarse con sangre. Acompaña a esta vampiresa renegada en una odisea de acción y fantasía oscura, donde su única meta es dar caza y exterminar al monstruo que arruinó su destino para siempre.