Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela El aroma del engaño

El aroma del engaño

La vida de Sofía, una farmacéutica de Ciudad de México que espera un hijo, se quiebra cuando Camila se presenta en su farmacia para confesar su romance con Ricardo Morales. Tras confirmar la infidelidad de su esposo y sufrir su indiferencia, el impacto emocional provoca que Sofía pierda su embarazo. Destrozada y llena de rencor, decide transformar su inmenso dolor en un plan de venganza contra quienes arruinaron su futuro y su familia.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Ricardo sirvió los tamales en dos platos, moviéndose por la pequeña cocina con una familiaridad reconfortante. Se sentó junto a Sofía en el sofá, pasándole un brazo por los hombros.

"Tenemos que empezar a ver cunas, mi amor," dijo entre bocados. "Y pintar el cuarto pequeño. Estaba pensando en un color amarillo, algo alegre. ¿Qué te parece?"

Hablaba del futuro con una facilidad que a Sofía le pareció, por un momento, casi ensayada. Cada palabra era un ladrillo más en la fortaleza de normalidad que él construía a su alrededor, una fortaleza diseñada para mantenerla a salvo, o quizás, para mantenerla engañada.

"Sí, amarillo suena bien," respondió ella, tratando de que su voz no temblara.

En ese momento, el celular de Ricardo, que estaba sobre la mesa de centro, vibró con insistencia. El nombre en la pantalla era "Camila".

El corazón de Sofía se detuvo. Camila. El mismo nombre.

Ricardo miró el teléfono y su rostro cambió, una fracción de segundo de pánico cruzó por sus ojos antes de que su máscara de calma volviera a su lugar. Ignoró la llamada, dejando que el teléfono siguiera vibrando.

"¿No vas a contestar?" preguntó Sofía, su voz peligrosamente tranquila.

"No es nada, solo una estudiante con dudas sobre un ensayo," dijo él con demasiada rapidez. "Puede esperar a mañana."

Pero el teléfono volvió a sonar de inmediato, esta vez con la terquedad de alguien que no acepta un no por respuesta.

"Contesta, Ricardo," insistió Sofía, sus ojos fijos en él. "Podría ser importante."

Él suspiró, como si ella fuera una molestia. "Está bien, está bien. Pero no quiero molestarte con mis cosas del trabajo."

Se levantó y caminó hacia el pequeño balcón que daba a la calle, cerrando la puerta de cristal tras de sí. Un movimiento tonto, porque las paredes del apartamento eran delgadas como el papel.

Sofía se quedó inmóvil, aguzando el oído. Al principio solo escuchó murmullos, pero luego la voz de Ricardo se alzó, teñida de una intimidad que la heló hasta los huesos.

"...Sí, mi amor, yo también te extraño... No, no sospecha nada, está aquí conmigo... Sí, claro que te veré mañana, busco cualquier pretexto... No digas eso, tú sabes que eres la única que me importa de verdad..."

Cada palabra era un golpe. Mi amor. Te extraño. Eres la única. La habitación comenzó a dar vueltas, y Sofía tuvo que agarrarse al borde del sofá para no caer. El tamal en su plato se revolvió en su estómago, una masa de traición y comida insípida.

Él volvió a entrar, con una sonrisa forzada en el rostro. "Listo. Pura lata con estos chicos de ahora, no pueden hacer nada solos."

Se sentó y trató de abrazarla de nuevo, pero Sofía se apartó.

"Tengo que salir," dijo él de repente, mirando su reloj. "Recordé que dejé unos exámenes importantes en mi oficina en la universidad. Tengo que ir por ellos, no puedo esperar a mañana."

La excusa era tan burda, tan transparente, que resultaba insultante. La universidad estaba al otro lado de la ciudad, un viaje de más de una hora a esas horas.

"Claro," dijo Sofía, su voz vacía de toda emoción.

"No tardo, mi vida. Descansa, te ves pálida. Te amo."

Le dio un beso rápido en la frente, un beso que le quemó la piel, y salió del apartamento casi corriendo.

En cuanto la puerta se cerró, Sofía se movió. La niebla de la conmoción se disipó, reemplazada por una claridad fría y cortante. Tomó su propio teléfono, sus dedos temblando ligeramente mientras abría la aplicación para compartir ubicación que habían instalado por seguridad hacía años.

El punto que representaba a Ricardo no se movía hacia la universidad. Se dirigía en dirección opuesta, hacia Polanco, uno de los barrios más caros y exclusivos de la ciudad.

Sin pensarlo dos veces, Sofía tomó las llaves de su viejo coche, se puso un suéter y salió. Condujo como una autómata, siguiendo el punto en el mapa. Su mente era un lienzo en blanco, no había pensamientos, solo un zumbido sordo y la necesidad de ver, de confirmar la pesadilla con sus propios ojos.

El punto se detuvo frente a un edificio de apartamentos de lujo, con un portero uniformado en la entrada. Sofía estacionó al otro lado de la calle, en la oscuridad, y esperó.

No tuvo que esperar mucho.

Ricardo salió de su coche. No estaba solo. Camila, la chica de la farmacia, salió del lado del copiloto y se colgó de su brazo, riendo de algo que él le decía. Se veían como una pareja, cómodos y felices bajo las luces de la calle.

Sofía sintió que su corazón se rompía en mil pedazos. No había dolor, solo una sensación de vacío absoluto.

Se quedaron parados junto al coche, y aunque no podía oír lo que decían, sus gestos eran suficientes.

Camila hizo un puchero y señaló en dirección al barrio de Sofía. Probablemente se estaba quejando de ella. Ricardo le acarició la mejilla, una caricia que Sofía conocía muy bien, y le susurró algo al oído. Camila sonrió, una sonrisa triunfante.

Luego, él se inclinó y la besó. No fue un beso rápido, fue un beso largo, profundo, lleno de una pasión que Sofía no había visto en él en mucho tiempo. Sus manos recorrieron la espalda de Camila, apretándola contra él.

La escena se grabó en la mente de Sofía a fuego lento.

Cuando se separaron, Camila dijo algo y se rió. Ricardo sonrió y le respondió.

"No te preocupes por ella," dijo él, su voz lo suficientemente alta como para que el viento de la noche la llevara hasta el coche de Sofía. "Ella es simple. Nunca sospecharía nada."

"Simple."

Esa palabra resonó en el cráneo de Sofía, borrando todo lo demás. Todos los años de sacrificio, de amor, de sueños compartidos, reducidos a una sola palabra: simple.

Luego, él le abrió la puerta del edificio a Camila. Antes de entrar, ella se giró y le dijo algo a Ricardo, con una voz melosa y cargada de insinuación.

"¿Me vas a enseñar esa 'tesis' de la que tanto hablas, profesor?"

Ricardo soltó una carcajada. "Claro que sí, mi amor. Y te prometo que te daré la mejor calificación."

Entraron juntos al edificio, desapareciendo de su vista.

Sofía se quedó allí, en la oscuridad de su coche, mirando la puerta cerrada. El mundo que había conocido, el futuro que había planeado, todo se había derrumbado en el lapso de unas pocas horas. No lloró. Simplemente se quedó mirando, vacía, mientras el motor de su coche seguía funcionando, un latido monótono en medio del silencio de su vida rota.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela Amor, Familia y Sangre.
8.0
La vida sencilla de Erica da un giro drástico tras quedar embarazada de Lautaro, un hombre sumamente rico. Al entrar en su exclusivo mundo, la joven se enfrenta a una serie de ataques y oscuros misterios que rodean a su nueva familia. Con el fin de salvaguardar a su futuro hijo, Erica comienza a indagar en el pasado oculto de su pareja. No obstante, cada secreto descubierto la sumerge en una trama de peligro donde su vida y la herencia están en riesgo.
Portada de la novela Casada con la sombra de un monstruo
9.6
Iván Herrera, un fotógrafo célebre, me utilizó como su musa y mánager durante diez años. Tras una década de entrega, descubrí su perturbadora obsesión por Dalia en su estudio secreto. Al encararlo, me rechazó cruelmente. La traición fue total cuando permitió que me drogaran para capturar imágenes humillantes sin piedad. Ahora, hospitalizada y consciente de que mi esposo es un monstruo, no solo quiero el divorcio; planeo aniquilar su carrera y su vida entera.
Portada de la novela Dity Game
9.1
Un acuerdo de secreto absoluto abre las puertas del club erótico más atrevido de Manchester, un rincón donde la intriga conlleva riesgos mortales. Gustavo dirige el hampa con mano de hierro, mientras su mujer, Natalia, controla el tráfico ilegal y el mercado negro. Pese a que su unión ha sido sólida por mucho tiempo, el deseo de romper sus reglas internas provocará un desastre total. ¿Cuál es el límite cuando la tentación lo consume todo?
Portada de la novela EL HIJO SECRETO DEL MAFIOSO
9.4
Matías sale de prisión convertido en un hombre nuevo tras vivir una humillación que le costó su libertad. Durante su cautiverio, construyó un imperio con un objetivo claro: vengarse de quienes lo traicionaron. Decidido a aniquilar a sus enemigos, regresa para enfrentar a la mujer que amó profundamente, la misma que destrozó su vida al jugar con sus sentimientos. Es el retorno de alguien dispuesto a cobrar cada deuda pendiente sin mostrar piedad alguna.
Portada de la novela El Hilo del Destino Que Tejo
8.7
Tras una década de indiferencia en el hogar de Mateo, mi realidad se desmoronó. Valentina, su amante, me envenenó en una reunión familiar, causando la muerte de mi hijo y forzándome a firmar el divorcio bajo el desprecio de Sofía, a quien amé como madre. Sin embargo, no me detuvieron. Con la herencia de mi abuela, regresé a mi pueblo para transformarme. Ahora, emprendo una senda de sanación y revelaciones que sacudirá a quienes juraron haberme vencido.
Portada de la novela Errores imperdonables, deudas impagas
9.7
Tras impulsar la carrera de Kael Valdés hasta la cima, creí que su afecto era real. Sin embargo, el regreso de su antigua novia reveló su desprecio; me humilló y abandonó cuando más lo necesitaba. Herida tras un accidente, Kael priorizó a Sofía y negó el permiso para mi operación vital. Ante su traición, firmé mi propio consentimiento médico al borde de la muerte y busqué a Eduardo, aceptando la propuesta de matrimonio que cambiaría mi destino para siempre.