Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela El Amor Prohibido Nos Duele

El Amor Prohibido Nos Duele

Elena soportó cinco años de matrimonio con Mateo, soñando con escapar junto a su hermanastro Javier. Sin embargo, su ilusión se quiebra al descubrir la violencia de Javier, quien la agrede ante un posible embarazo. Aunque Mateo interviene, termina traicionándola al proteger al agresor durante un secuestro. Tras lograr el divorcio, Elena es raptada de nuevo, pero Liliana, el vivo retrato de la difunta Sofía, surge para salvarla entre oscuros secretos.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Elena se despertó sintiendo una ligereza que no había experimentado en años. Soñó que corría por un campo abierto con Javier, el sol calentaba su piel y la música de él llenaba el aire. La casa estaba silenciosa, pero no era el silencio pesado de antes. Era un silencio lleno de promesas. Mateo se había ido el día anterior, llevándose solo lo esencial. El divorcio era un hecho. Era libre.

Libre para estar con Javier, para formalizar lo que siempre había sentido. Sabía que él era impulsivo y a veces problemático, pero su amor por él era tan grande que borraba todos sus defectos.

Bajó las escaleras tarareando, planeando el día. Llamaría a Javier, le diría que finalmente estaban solos, que nada se interponía entre ellos.

Pero cuando llegó a la sala de estar, se quedó helada. La puerta principal estaba abierta y varios hombres de mudanza metían cajas y muebles a la casa. Y en medio del caos, dirigiendo la operación, estaba Mateo. A su lado, aferrado a su brazo, estaba Javier.

"¿Qué está pasando aquí?", preguntó Elena, su voz temblaba.

Mateo se giró para mirarla, su expresión era la de siempre, tranquila e imperturbable. "Javier tuvo otro problema. Lo desalojaron de su apartamento. Vivirá aquí por un tiempo".

Javier sonrió, una sonrisa triunfante y posesiva. "Hola, hermanita. Parece que volveremos a vivir juntos".

"¿Aquí? Pero... te acabas de ir", tartamudeó Elena, mirando a Mateo.

"Esta casa todavía es legalmente mía hasta que se finalice el divorcio y se dividan los bienes. Javier no tiene a dónde ir. Es tu hermano", dijo Mateo, su tono no dejaba lugar a la discusión. Luego, sacó su chequera. "Te compensaré por las molestias. Dime una cantidad".

El gesto la ofendió profundamente. No era por el dinero. Era la invasión, la destrucción de su sueño de libertad en el mismo instante en que creía haberlo alcanzado.

"No quiero tu dinero, Mateo", dijo con una calma forzada que no sentía. "Está bien. Que se quede".

Javier se acercó a ella, su mirada era intensa y desafiante. "¿Ves? Elena siempre me cuidará. No como tú, que solo la usaste durante cinco años".

"Javier, cállate", ordenó Mateo, pero sin la fuerza que Elena esperaba.

La enemistad de Javier hacia ella no era nueva. Desde que eran adolescentes y sus padres lo adoptaron, él siempre había mostrado una mezcla tóxica de dependencia y resentimiento. La quería cerca, pero odiaba que ella tuviera una vida propia, una vida que no giraba en torno a él. La culpaba por su matrimonio con Mateo, aunque ella lo hizo para salvar el negocio familiar que también le daría un futuro a él.

Mateo siempre había sido demasiado permisivo con Javier. Lo veía como el hermano pequeño de Elena, alguien a quien debía proteger por extensión. Nunca vio la posesividad y los celos enfermizos que Elena soportaba en silencio. Para Mateo, Javier era solo un músico rebelde e inmaduro. Para Elena, era una sombra que la seguía a todas partes.

Esa noche, la casa que había sentido tan llena de promesas por la mañana, se sentía más opresiva que nunca. Elena no podía dormir. Pasó por el pasillo y escuchó voces provenientes de la habitación de invitados donde Mateo se había instalado temporalmente. Se detuvo, pegando la oreja a la puerta.

"No puedes tratarla así, Javier", era la voz de Mateo, baja pero firme. "Ella es tu hermana y mi... todavía es mi esposa".

"¿Tu esposa? ¡Es un chiste! ¡Nunca la has tocado como un hombre toca a su esposa! ¡Yo lo sé!", la voz de Javier era un siseo venenoso. "Ella me ama a mí. Siempre me ha amado a mí. Y ahora que te vas, finalmente podremos estar juntos".

Hubo un silencio. Elena contuvo la respiración.

"No cruces la línea, Javier", dijo Mateo finalmente, su voz sonaba cansada. "Hay límites. Incluso para ti".

Elena se alejó de la puerta, su corazón latía con fuerza. Se sintió expuesta, avergonzada. Se refugió en su habitación y comenzó a empacar una maleta en secreto. No podía quedarse allí. Tenía que irse, encontrar su propio lugar, lejos de ambos.

Mientras doblaba una blusa, la puerta de su habitación se abrió sin previo aviso. Era Mateo.

"¿Te vas?", preguntó, su mirada fija en la maleta abierta sobre la cama.

"Sí", respondió Elena, sorprendida. "Necesito mi propio espacio". Mintió. No quería que él supiera la verdadera razón.

Él se acercó, su presencia llenaba la habitación. Se quedó mirándola por un largo momento, sus ojos oscuros parecían buscar algo en su rostro. "No te vayas. No todavía".

"¿Por qué?", preguntó ella.

Él no respondió con palabras. En cambio, acortó la distancia entre ellos y la tomó suavemente por los brazos. Se inclinó y sus labios rozaron los suyos. Fue un contacto tentativo, casi una pregunta.

Elena se quedó paralizada. En cinco años, sus besos siempre habían sido fríos, un deber. Pero esto era diferente. Había una calidez, una vacilación que la desarmó.

Pensó en Javier, en su sueño de estar con él. Pero también pensó en los últimos cinco años, en la calma predecible de Mateo. Confundida y agotada, no se apartó. En un momento de debilidad, cerró los ojos y le devolvió el beso.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela Amor Ciego: El Bombero Traicionado
9.7
Gustavo es un bombero ejemplar que descubre la cruel farsa de su esposa, Ana. Tras años de abstinencia forzada por una falsa devoción religiosa, él halla la verdad: ella tiene otra familia con Ricardo y su hijo Luisito. La traición escala cuando Ana intenta meter al amante en su casa y amenaza con destruir la carrera de Gustavo si se divorcia. Tras ser abandonado herido, el bombero encuentra pruebas clave y decide encarar esta oscura infamia.
Portada de la novela El Heredero de Hierro del Sol: Mi Regreso Triunfal
9.6
Después de una década de entrega, Sofía me traicionó el día de nuestra boda para huir con Mateo. No solo me robó el prestigio profesional y el 'Estoque de Oro', sino que me incriminó y permitió que destruyeran mi mano de torero en un incendio tras negarme a humillarme. Todos celebran mi supuesta caída, ignorando que mi linaje esconde un secreto imparable. Soy el legítimo heredero de 'Hierro del Sol' y regresaré con todo mi poder para reclamar mi lugar.
Portada de la novela El Relevo
8.8
La estabilidad de Editorial Legado se tambalea cuando su líder, Julián Casal, comienza a perder la memoria por el Alzheimer. Ante el inminente colapso de la firma, su hija Elena abandona su carrera como arquitecta para intervenir. Ella deberá enfrentar no solo el declive de su padre, sino también la hostilidad de Adrián Varo. Este antiguo aprendiz busca venganza y planea absorber el catálogo familiar mediante tácticas financieras implacables y traición.
Portada de la novela Esposa Olvidada, Reina Temida
9.6
El matrimonio de conveniencia entre Sofía Rojas y Alejandro Durán se quiebra cuando una amante mística, Xochitl, irrumpe tras un accidente para usurpar su lugar mediante oscuros rituales. Ante el caos, Sofía despliega una fría estrategia: asegura su linaje con un embarazo y desenmascara crímenes federales. Tras sobrevivir a atentados e incendios, la protagonista resurge de la traición, encarcela a su rival y hereda el imperio para su hijo.
Portada de la novela Guerra de princesas
8.7
La muerte del rey sume a Andaluz en el caos. Sin un heredero varón, sus siete hijas se enfrentan por el trono en un entorno legal hostil hacia las mujeres. En esta lucha de poder, la ambición rompe los vínculos de sangre, desatando una red de traiciones y conspiraciones constantes. Darah asume el reto de navegar este conflicto mortal, buscando restaurar la estabilidad y evitar que la rivalidad entre hermanas culmine en una tragedia total para el reino.
Portada de la novela Juego de mentiras
9.0
Zane Levent, un magnate con un oscuro pasado carcelario, vuelve a la mansión Osborn sediento de represalias. En este escenario de hostilidad, Samanta es forzada a casarse con quien fuera el prometido de su hermana, fingiendo amor por su peor adversario. Mientras la pasión y el odio se entrelazan, un acosador vigila cada paso de la joven. Ahora, ambos deben sobrevivir a una peligrosa espiral de engaños y venganza que podría destruir sus vidas.