Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela El Adiós Que Nunca Dijeron

El Adiós Que Nunca Dijeron

Tres expedientes en la biblioteca sellan el destino de los solteros más poderosos de Jalisco, pero yo solo presagio tragedia. En mi pasado, Patrick, Leon y Máximo me traicionaron por Sasha, llevándome a un final desolador mientras ellos morían. Tras ser un peón sacrificable, he renacido con el corazón gélido. Pese a la insistencia de mis padres, rechazo a mis antiguos pretendientes y elijo a Roy Castillo, un extraño, para cambiar mi suerte.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

En la biblioteca de la hacienda, el aroma a cuero viejo y agave cocido se mezclaba con la tensión. Mi padre, un hombre que rara vez mostraba debilidad, me miraba con una urgencia que no había visto antes. Sobre la mesa de caoba pulida reposaban tres expedientes, tres destinos que se me ofrecían como si fueran simples transacciones comerciales.

Patrick Lawrence, el heredero del imperio ganadero. Leon Bradley, el futuro dueño de los resorts más lujosos de la Riviera Maya. Máximo Sullivan, el cerebro detrás de un conglomerado de medios de comunicación.

Eran los tres solteros más codiciados de Jalisco, los "Tres Potrillos", como los llamaba la prensa. Y mi familia esperaba que eligiera a uno para un matrimonio que consolidaría el poder de nuestra destilería, "El Alma de Jalisco".

Pero yo no veía tres opciones. Veía tres tumbas.

Mi mente se inundó con los recuerdos de una vida que no debería existir, una vida pasada llena de dolor.

Recordé a Patrick. Impulsivo y apasionado, me colmó de regalos extravagantes, pero sus ojos siempre buscaban a otra persona. Murió en un accidente de avión, intentando "rescatar" a Sasha, la hija de nuestro mayordomo, de un secuestro que ella misma había fingido.

Luego vino Leon. Carismático y fiestero, me prometió un mundo de aventuras, pero me dejó sola en noches interminables mientras él buscaba emociones fuertes. Murió en una carrera de lanchas clandestina, una apuesta estúpida para impresionar a Sasha.

Y finalmente, Máximo. Serio y calculador, parecía la elección más estable. En su lecho de muerte, consumido por una enfermedad, tomó mi mano y susurró la verdad que destrozó mi alma.

"Lina, mi único amor siempre fue Sasha. Si hay otra vida, por favor, no te cases conmigo. No mereces esto."

Tres maridos. Tres funerales. Y en el centro de todo, siempre Sasha. La chica aparentemente humilde y frágil que creció a mi lado, la que todos sentían la necesidad de proteger, incluso a costa de mi felicidad y, finalmente, de sus propias vidas.

Mi vida pasada fue una farsa, un sacrificio para proteger a la mujer que todos amaban en secreto. Yo fui el peón, el escudo, el daño colateral.

El dolor de esos recuerdos se convirtió en una fría determinación. Miré a mis padres, cuyas caras expectantes reflejaban la presión de generaciones.

"No voy a elegir a ninguno de ellos", dije, mi voz sonando más fuerte y firme de lo que me sentía.

Mi padre frunció el ceño. "¿Qué dices, Lina? Esta es una oportunidad única para..."

"Si debo casarme para asegurar el futuro de 'El Alma de Jalisco'", lo interrumpí, "que sea con Roy Castillo".

El silencio en la biblioteca fue total. Mis padres se miraron, atónitos.

"¿Roy Castillo?", tartamudeó mi madre. "¿El empresario de la Ciudad de México? ¿El 'Tiburón Silencioso'? Es un advenedizo, Lina. Un hombre hecho a sí mismo con fama de despiadado. No es de los nuestros."

"Precisamente", respondí, mi mente trabajando con una claridad que nunca antes había poseído. "La expansión a la capital es crucial. Su ambición no es un defecto, es un activo. Las viejas alianzas de Jalisco nos están asfixiando. Necesitamos sangre nueva, poder nuevo."

Argumenté con una lógica implacable, detallando los beneficios estratégicos, los nuevos mercados, la influencia política que ganaríamos. Mis padres, aunque sorprendidos por mi repentina perspicacia para los negocios, no pudieron refutar mis puntos.

Finalmente, mi padre asintió, aunque a regañadientes. "Está bien. Si estás segura... iniciaremos los contactos."

La decisión estaba tomada. Una nueva vida, un nuevo camino.

Unos días después, como era de esperar, los Tres Potrillos irrumpieron en la hacienda. No juntos, sino uno tras otro, con una ansiedad apenas disimulada.

Patrick fue el primero, con su aire de arrogancia habitual. "¿Es cierto lo que oigo? ¿Finalmente vas a elegir?"

Luego Leon, bronceado y sonriente, aunque sus ojos delataban nerviosismo. "Lina, querida, no nos tengas en ascuas."

Y por último Máximo, siempre el más contenido. "Lina, nuestras familias esperan una respuesta."

Los miré, viendo a través de su actuación. No temían no ser elegidos. Temían serlo. Un matrimonio conmigo era una cadena que los alejaría de su amada Sasha.

"Conocerán mi decisión en mi fiesta de cumpleaños", les dije con una frialdad que los desconcertó. "En dos semanas."

La llamada llegó al día siguiente. Era nuestro mayordomo, el padre de Sasha, con la voz rota por el pánico.

"Señorita Lina, es Sasha... Tuvo un accidente con uno de los caballos. La llevamos a un hospital en Guadalajara."

Apenas colgué, los teléfonos de los tres hombres comenzaron a sonar. Era como si tuvieran un sexto sentido para el drama de Sasha.

"Lina, no te preocupes, yo me encargo", dijo Patrick, ya marcando un número. "Conozco al mejor cirujano equino del país."

"El hospital es de mi familia", intervino Leon. "Me aseguraré de que tenga la mejor suite. Tú no tienes que mover un dedo."

"Yo me ocuparé de la prensa", añadió Máximo. "No saldrá ni una sola nota negativa."

Corrieron hacia sus autos, usando la excusa de "ayudarme" para volar al lado de Sasha. Los vi irse, pero esta vez, no sentí el pinchazo familiar del abandono. Solo sentí una resolución helada.

Más tarde esa noche, vi la publicación de Sasha en Instagram. Una foto desde la lujosa suite del hospital. Estaba pálida y frágil, sonriendo valientemente a la cámara.

"Agradecida por mis tres ángeles guardianes", decía el pie de foto.

Y allí estaban los detalles sutiles: el sombrero de Patrick en la mesita de noche, el reloj inconfundible de Leon en su muñeca mientras le sostenía un vaso de agua, y una revista del conglomerado de Máximo estratégicamente colocada en la cama.

Subí a mi habitación y abrí mi joyero. Saqué la silla de montar de plata que me regaló la familia Lawrence, el collar de coral negro de los Bradley y la pluma de oro antigua de los Sullivan. Eran regalos de compromiso no oficiales, símbolos de una alianza que nunca se concretaría.

Los empaqué cuidadosamente en tres cajas separadas y llamé a un servicio de mensajería. Programé la recogida para el día de mi fiesta de cumpleaños.

También te puede gustar

Portada de la novela La Esposa Abandonada, El Arrepentimiento del Multimillonario
9.5
Traicionada por Leonardo y su amante Carla, Ari es drogada y abandonada en el desierto. Ante una cruel audiencia, es obligada a caminar sobre clavos oxidados bajo la presión de su esposo, quien busca humillarla destruyendo el antídoto contra veneno de víbora. Pese al dolor, ella se niega a rendirse. En el momento más crítico, cuando intentan forzar su sumisión, un helicóptero militar interviene drásticamente para transformar su destino para siempre.
Portada de la novela CITA
9.5
CITA
Con veintiún años y un título de ingeniera, Luisa Jones siente que la madurez aún le queda grande. Su habitual falta de destreza se manifiesta cuando debe correr frenéticamente por el aeropuerto de Río de Janeiro para no extraviar el vuelo hacia el hogar de su padre. Entre el caos y el recuerdo de un salto en paracaídas que la marcó, la joven lucha contra el reloj. Tras una tensa carrera, logra embarcar, marcando así el accidentado inicio de su vida adulta.
Portada de la novela El amanecer de su amante, mi piso frío
8.7
Cansada de proteger la reputación de Damián de la Vega mientras él presume a su amante, decido romper el vínculo tras su último escándalo. Aunque mi familia exige que mantenga la farsa, él me impone tres meses más de convivencia forzada. Entre desprecios y un trato gélido que me obliga a dormir en el suelo, su posesividad se mezcla con una ternura nocturna confusa. Sin embargo, al verlo partir con ella al alba, elijo terminar el juego y recuperar mi libertad.
Portada de la novela El heredero invisible
8.4
Tras años infiltrado como conserje, Kaelen Von Dório recupera su legado familiar con ayuda de Elara y Ruso. Sin embargo, salvar la empresa fue solo el inicio. Ahora, la seductora Isabella Thorne lo arrastra a un mundo de excesos y lujos que amenaza con corromperlo. Convertido en el líder implacable que siempre juró no ser, Kaelen deberá elegir entre la ambición desmedida y su esencia. ¿Logrará el nuevo heredero salvar su alma de la traición y el abismo dorado?
Portada de la novela Juramento
8.4
Dayla Martí, de 27 años, huye hacia una pequeña ciudad buscando refugio para un secreto que la mafia ansía descubrir. Tras liberarse del chantaje de su superior, empieza a trabajar para Tomás Darnley sin sospechar los riesgos. Su situación empeora al ser capturada por William, el hermano de Tomás, quien actúa consumido por el rencor. Motivado por la pérdida de sus allegados, William ejecutará un juramento de venganza que amenaza con destruirlos a todos.
Portada de la novela La Obsesión de Abinadab
7.9
Ashley Monterreal es una estudiante dedicada y entusiasta que goza de una existencia plena. No obstante, su realidad se fragmenta al recibir mensajes de un misterioso y atractivo millonario. Creyendo que ha encontrado el amor ideal, Ashley se sumerge en una correspondencia digital sin sospechar el peligro. Lo que inició como un romance de ensueño pronto se torna en una espiral de horror, donde el deseo se transforma en una amenaza mortal y acechante.