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Portada de la novela EDWARD COLLINS

EDWARD COLLINS

La vida de Letty Brown, una mujer trabajadora marcada por un pasado doloroso que la hace desconfiar de los hombres, cambia drásticamente al conocer a Edward Collins. Él es el nuevo médico de la clínica, un hombre brillante y acaudalado que se siente atraído por ella desde el primer instante. Aunque la química entre ambos es innegable, los traumas de Letty y diversos desafíos externos amenazan con separarlos en esta intensa historia de superación.
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Capítulo 2

Cuando ese hombre que acompaña al director Carl Johnson, gira sobre sus talones y ambos caminan en nuestra dirección, juro que morí. Es él, el espectacular hombre del Starbucks. 

No sé como disimular que lo he visto, dudé en girarme e irme, pero es imposible que deje de observarlo. Además, ya me vieron así que no tiene caso que me esconda. 

Él es como un imán para mí, me arrastra sin el más mínimo esfuerzo y siento que no puedo apartar los ojos de su bella sonrisa. Se siente como observar el mar con las olas en calma, como apreciar un maravilloso atardecer que no puedes dejar de admirar, se siente la paz, la magia, pero en su boca.  

Me encantaría que me mirara en algún momento con otros ojos, pero, ¿para qué va a hacerlo? Si no voy a poder corresponderle.

¡Qué vida tan complicada la mía! Cada vez me convenzo más de que moriré sola.

-Qué bueno que las encuentro juntas-dice Carl llegando a nosotras-, déjenme presentarles a mi buen amigo y colega Edward Collins, es médico cirujano y nuevo miembro en esta clínica. Espero que lo apoyen en todo lo que necesite.

Brenda no pierde el tiempo, extiende su mano y se presenta, eso hace que Carl la observe sorprendido. Entonces Brenda me codea por las costillas para que haga lo mismo. 

-Un gusto doctor Collins, mi nombre es Letty Brown. Bienvenido.

Mis manos sudan, mi corazón late como loco y estoy en extremo nerviosa, tanto que hasta fría me he puesto. Le extiendo mi mano y cuando la toma, siento que no quiero despegarme de él, nuestras miradas toman fuerza y sus espectaculares ojos no se apartan de los míos.

Puedo sentir como el magnetismo de este hombre me hiela la sangre, la piel.

-Un placer srta. Brown-dice encantador y me hace suspirar. 

Entonces como nada es perfecto y dura para siempre, Carl interviene y nuestra conexión de miradas se rompe.  

-Letty, de ahora en adelante solo asistirás al doctor Collins, él será tu jefe inmediato. ¿Tienes algún problema con eso? 

Aunque me emociona, al mismo tiempo me aterra estar siempre con él.

-Está bien. No tengo ningún problema-contesto rápidamente.

Entonces ese hombre con esa espléndida sonrisa se acerca un poco más a mí y con su voz ronca, me dice:

-Espero que podamos ser un gran equipo, señorita Brown. 

-Lo mismo digo doctor Collins.

Esa pícara mirada que me está dando me deja claro que es todo un jugador, tengo que tener cuidado con él. Todas mis alarmas se activan y siento que estoy enfrente de un depredador muy guapo e interesante. 

No debo dejarme engañar o más adelante lo lamentaré. Además, he construído por muchos años murallas tan fuertes alrededor de mí, que ahora me brindan protección y son mi lugar seguro. 

-Entonces no se diga más, Letty enséñale los alrededores al doctor Collins y muéstrale su consultorio, por favor-me dice Carl y yo asiento-. Brenda, ven conmigo, por favor-le dice y se van juntos. 

Para nadie es un secreto que Carl y Brenda mantienen una relación "abierta", lo que no puedo entender es porqué no formalizan su relación si tienen dos años juntos, se nota que se quieren. Ella me ha dicho que es mejor así, sin compromisos, sin celos, sin amor, pero ella no me engaña y sé que se muere por él. En esa relación ya no se trata nada más de satisfacer sus deseos carnales, allí ya hay algo más, solo que se hacen los tontos para no aceptar lo que sienten.

La voz del doctor Collins me saca de mis pensamientos.

-¿Qué te parece si me enseñas la clínica otro día?, muéstrame el consultorio y-se quedó pensativo-, quiero invitarte un café del Starbucks, pienso que el café de esta tarde no lo disfrutaste tanto como deseabas. ¿Aceptas?

Me está invitando un café y siento vergüenza porque nadie me ha invitado nada antes. No sé cómo sentirme al respecto, aunque debo reconocer que me agrada muchísimo su invitación.

-¿Qué dices?

-No sé que decir-contesto tímida.

Entonces acercándose un poco más, se inclina para estar a mi altura y susurra:

-Tal vez deberías empezar por aceptar y decir que sí.

Bastaron esas simples palabras para hacerme sonrojar. Entonces en esos microsegundos en los que sus ojos conectaron con los míos, sentí que su mirada perforó cada espacio de mi ser. ¿Cómo puede este hombre tener esos ojos tan expresivos?, el color azul de sus ojos hace que me pierda en ellos, son demasiado atrayentes.

-Como no he tenido respuesta de tu parte, lo tomaré como un sí y no se hable más.

-Doctor Collins yo...

-No aceptaré un no por respuesta.

No supe que decir, me quedé congelada en mi lugar. Jamás esperé una invitación de él.

Se cruzan por mi cabeza todo tipo de escenarios nada favorables para mí. ¿Acaso nunca dejaré de vivir con miedo y pensar mal de los demás?

Sacudí mi cabeza para dispersar esos pensamientos que me carcomen por dentro, no todo en la vida puede ser malo y él no se ve una mala persona, solo un jugador de primera. Debo irme por las ramas, conocerlo y tratar de descifrar qué quiere de mí. Fuimos directo al consultorio que le corresponde, es amplio, está limpio y ordenado.

-Está muy bien, ya sé dónde queda mi área de trabajo. Ahora, señorita Brown-camina en dirección a la puerta, la abre y me hace ademán con la mano para que salga del consultorio-,vayamos por ese café. 

No sé porqué, pero su voz se me hace demasiado sexi, es música para mis oídos.

Caminamos en dirección al Starbucks, al llegar me doy cuenta de que no hay muchos clientes y es maravilloso que se sienta calmado el lugar. El doctor Collins me pide tomar asiento mientras él ordena, me parece curioso que no me pregunte cuál es el café que me gusta tomar. Después de unos minutos aparece con nuestros cafés.

-Aquí tiene señorita, Frappuccino de chocolate blanco sin café-me dice encantador y toma asiento enfrente de mí.

-Gracias, pero, ¿cómo sabe usted el café que me gusta?

-Simple, en la tarde cuando por accidente perdiste tu café, le dije a la chica que preparara uno igual-dice sonriente-, y ella me dijo el nombre del café que ordenaste.

-¡Oh, vaya! Usted tiene buena memoria.

Digo sin pensar y él inmediatamente responde:

-Recuerdo todo lo que es importante.

Dice más fresco que una lechuga y yo casi me ahogo con el café. ¿Acaso me está diciendo que saber lo que me gusta es importante para él? 

-¿Cuánto tiempo tienes trabajando en la clínica?-me pregunta.

-Tengo dos años para ser exacta. Brenda es mi mejor amiga y gracias a ella pude obtener el empleo, yo no soy enfermera ni nada por el estilo, pero he tenido la disposición de aprender y he notado que me gusta mi trabajo.

-Interesante, entonces deberías estudiar enfermería, necesitarías la teoría porque ya tienes algo de práctica, ya lo demás lo irás aprendiendo sobre la marcha.

-Me encantaría, pero todo es poco a poco-digo desanimada.

-¿Qué te detiene?-me pregunta.

-Ahorrar no es tan fácil, pero no imposible-contesto.

De pronto mi teléfono empezó a vibrar en el interior del bolsillo de mi pantalón, me disculpé con el doctor Collins y observé la pantalla del celular, es mi madre la que me llama. 

-Sí-contesté.

-Hija te llamo para decirte que estoy en casa preparando la cena, quisiera pedirte que vinieras en cuanto salieras del trabajo, tengo algo muy importante que hablar contigo.

-Esta bien. Nos vemos en casa.

No entiendo la actitud de mi madre, siempre me trata mal después de lo ocurrido y, de pronto es tan amable... que siento miedo. No puedo quedarme un segundo más aquí, tengo que saber qué es eso tan importante que tiene que decirme.

-Discúlpeme doctor Collins, pero debo irme. 

-¿Pasa algo? Si quieres puedo llevarte a dónde tengas que ir.

-No se preocupe, no...

-Te llevaré y no se hable más del asunto.

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