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Portada de la novela DULCE TORMENTO ESPOSA NO ESCAPARAS DE MI

DULCE TORMENTO ESPOSA NO ESCAPARAS DE MI

Kiara siempre ha cargado con las culpas de su hermana gemela, Cloe, pero esta vez el precio es devastador. El despiadado Archie la tiene bajo su control, amenazando con arruinar a su familia si no cumple sus denigrantes exigencias. Para proteger a la pequeña Lia de la miseria, Kiara acepta someterse al arrogante hombre que desea verla humillada. Sin más opción, ella sacrifica su orgullo y ruega por una piedad que su captor no parece dispuesto a otorgar.
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Capítulo 2

-¡Ups...! -Cloe deja caer el cabello al suelo y luego, muy satisfecha, se aparta de su hermana.

-¿Cómo... cómo pudiste? -pregunta con los ojos llorosos, mirando al suelo donde está su larga melena esparcida.

-Sabes, me he equivocado, con el cabello corto te ves horrorosa -sonríe a carcajadas-. Sigo siendo hermosa...

-¿Qué está pasando aquí? -la señora Watson ingresa a la habitación de Kiara, la cual le parece desagradable.

-Madre... -Cloe la mira esbozando una sonrisa de complicidad.

-¡¡Kiara, te has cortado el cabello!! -la reprende-. ¡Es notable que envidias a tu hermana!

-No, madre... yo no me lo corté, ella...

-¡Silencio! ¡Cada vez me decepcionas más! -la mira con desdén-. ¡Cloe, ve a organizarte, tienes un compromiso por cumplir! Y tú, Kiara -la señala-, espero que por primera vez en tu vida seas una Watson -se retira sin permitirle a Kiara darle una explicación, contar la verdad de los hechos.

-Aprovecha la oportunidad, hermanita -lo dijo burlona y se dirige a la habitación.

-¡Cloe! -la menciona y su voz es dolorosa.

-¿Qué quieres, Kiara? Los invitados esperan a la reina, ¡o sea yo! -Cloe pareciera no tener sentimientos.

-Somos hermanas, somos la misma sangre, ¿cómo... es que me odias tanto?

-¿Todavía lo preguntas? -arquea una ceja-. ¡Tú eres una mosquita muerta! -al decirlo se marcha victoriosa por su logro, aunque ese sentimiento de resentimiento hacia su hermana la domina.

Kiara cae de rodillas sobre su cabello, se siente vacía, se siente fuera de sí, y lo peor de todo es que sus sentimientos no son importantes para su familia. Aunque no quiere asistir a la fiesta, debe hacerlo porque si no, no le seguirán pagando su carrera en una universidad para ser una gran Diseñadora de Animación Digital. Le encanta porque a diario cuida de su hermana menor, Lia. Todas las noches ven animaciones de princesas y, como ella es tan soñadora, siente que podría explotar ese talento.

-Te lo prometí, abuelito Gabriel, prometí lograr mis sueños y salir de este lugar con la frente en alto, y así lo haré -seca sus lágrimas respirando profundamente para controlar la tristeza. Su abuelo la amaba y era su nieta preferida, pero falleció de un infarto y desde entonces la vida de Kiara es una pesadilla.

Con su cabello suelto y vestimenta habitual, o sea jeans, camisa ancha y tenis, sale de su habitación hacia la dichosa fiesta donde están los invitados de alta sociedad y, como ella lo esperaba, la miran como si fuera un bicho raro.

-En cuanto mi madre me vea, seguramente me va a castigar -susurra mientras mira la elegancia y belleza de las mujeres presentes.

-¡Madre! -Cloe vio desde una distancia a su hermana Kiara y verla vestida así la enfadó porque está echando a perder su plan.

-Cloe, hija, estás hermosa. Saluda a los invitados, esta noche debes conseguir un esposo con urgencia.

-No he venido para que me diga lo que sé que tengo que hacer, Samantha, sino para que mires a tu desagradable hija. Nos está haciendo pasar vergüenza y más que con el cabello corto se parece a mí. ¡Haz algo!

-Baja la voz y compórtate -le reprende al observar su berrinche-. Voy a arreglar este asunto -la señora Watson dirige sus pasos hacia Kiara, cuando alguien la interrumpe para saludarla. Lo cual la enfada, pero lo oculta con una falsa sonrisa. Al terminar su corta plática, mira hacia donde debe estar su hija, pero no está.

-¿A dónde te has ido? -pregunta mirando a su alrededor.

-¡Señor, suélteme! -Kiara hace lo posible por soltarse del hombre fortachón, vestido muy elegante.

-Señorita Watson, por más que quiera huir, no podrá escapar de su destino.

-¿Destino? -pregunta intentando soltarse mientras es arrastrada a las afueras de la mansión-. ¡No entiendo de lo que hablas! -vociferó-. ¡Señor, suélteme o... mis escoltas lo van a golpear!

-¡Estoy autorizado para llevarla, señorita Watson!

-¡Eso no puede ser posible! Me estás llevando en contra de mi voluntad. ¡Esto es un secuestro! ¡Auxilio! -empieza a gritar, pero el escolta le cubre la boca con un pañuelo.

-Su padre tenía razón, usted es muy rebelde y no iba a querer ir por las buenas -la sube al auto y Kiara, del desespero, cierra y abre los ojos, incluso intenta hablar, pero no puede y lo peor de todo es que se está sintiendo débil.

El hombre de vestimenta elegante empieza a manejar, sabiendo que ella no puede escapar porque todas las puertas tienen seguro y porque el pañuelo estaba impregnado de un perfume tranquilizante. Por esa razón, Kiara se siente a su vez mareada.

-Señor, no me haga daño... -la chica se va de lado, quedando acostada ya que está en el sillón trasero.

-Solo cumplo órdenes, señorita -continúa manejando.

-¿Órdenes...? -pregunta con dificultad viendo doble, y eso la marea aún más. Por esa razón cierra los ojos.

-Mi jefe espera por usted -sonríe-. Usted cometió un grave error y lo deberá pagar.

-Yo... soy inocente, por favor déjeme ir -balbucea intentando levantarse.

-Es en vano, señorita Watson, usted ya le pertenece al señor Villarreal.

Al escuchar "señor Villarreal", recuerda la conversación de su padre con Cloe.

-Señor, yo no soy Cloe, no, no me lleve con ese señor Villarreal...

-Usted tiene buen sentido del humor... -dice mirando por el retrovisor, y efectivamente ella quedó profundamente dormida, aunque no será por mucho tiempo.

El escolta, Jason, ingresa a la lujosa mansión que queda a las afueras de la ciudad. Su estilo es campestre y eso la hace atractiva. Al estacionar, baja a Kiara del auto entre sus brazos y dirige sus pasos hacia la entrada principal.

-¡Has llegado! -la ama de llaves, Mercedes, está preocupada.

-Me fue un poco difícil, la señorita Watson es rebelde, además, había muchas personas. Afortunadamente, ella no hizo tanto escándalo al principio. Ya cumplí mi misión -suelta un largo suspiro.

-El señor Villarreal está enojado, siento que hoy será una larga noche. Me ha ordenado que en cuanto llegues, la lleves a su habitación. Él está esperando por ella.

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