Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Dueño de todo, menos de ti

Dueño de todo, menos de ti

El poderoso CEO Tomás Del Valle domina cada aspecto de su vida hasta que Luna, una mujer de espíritu libre, desafía su autoridad y cautiva su corazón. Mientras su atracción crece, una antigua relación resurge: Claudia vuelve para revelar que él tiene un hijo cuya existencia ignoraba. Atrapado entre su amor por Luna y este inesperado vínculo de sangre, el magnate enfrentará un dilema que su fortuna no puede resolver ni su control evitar.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Tomás Del Valle no era un hombre que dejara nada al azar. Su mundo se movía bajo reglas claras: él decidía, él mandaba, él tenía el control.

Pero desde que Luna había entrado en su vida, su equilibrio se tambaleaba.

Después de aquella cena, esperaba que ella le enviara un mensaje. O que al menos le diera una pista de su paradero. Pero no lo hizo.

Durante tres días, su número permaneció en silencio.

Tomás no era un hombre que llamara a una mujer más de una vez sin obtener respuesta. Pero con Luna, cada hora que pasaba sin noticias suyas se sentía como un golpe a su ego.

¿Se estaba riendo de él?

El cuarto día, mientras revisaba los informes de una nueva inversión en tecnología, su teléfono vibró sobre el escritorio.

Un mensaje.

De ella.

"Voy a estar en el café de la esquina de tu edificio en 20 minutos. Si tienes tiempo, pásate."

Sin firma. Sin rodeos.

Tomás exhaló lentamente, sintiendo una punzada de fastidio. ¿Si tienes tiempo?

Se levantó de su silla con una expresión que Camila, su asistente, notó de inmediato.

-Cancele mi próxima reunión -ordenó sin mirarla.

Camila frunció el ceño.

-Señor Del Valle, en quince minutos tiene una videoconferencia con los socios en Londres.

-Que la reprogramen.

Salió de la oficina sin más explicaciones.

Café Esquina – 20 minutos después

Cuando Tomás llegó, Luna ya estaba sentada junto a la ventana con una taza de café en las manos.

Parecía tranquila, como si no fuera consciente de que llevaba días ignorándolo.

Tomás se acercó y tomó asiento frente a ella.

-¿Siempre desapareces después de una cita?

Luna sonrió con esa calma exasperante que lo descolocaba.

-No desaparecí. Solo estaba ocupada.

-¿Ocupada con qué?

Ella tomó un sorbo de su café antes de responder.

-Con mi vida.

Tomás la observó, sintiendo por primera vez en mucho tiempo que alguien no jugaba en su terreno.

-No pareces el tipo de mujer que deja las cosas al azar -dijo él, inclinándose ligeramente hacia adelante-. Pero tampoco pareces el tipo de mujer que sigue las reglas.

Luna dejó la taza sobre la mesa y lo miró fijamente.

-¿Por qué te molesta que no te persiga, Tomás?

La pregunta lo tomó por sorpresa.

-No me molesta.

-¿Seguro? Porque desde que llegaste, pareces alguien que ha perdido el control.

Él sonrió, aunque por dentro sentía que ella veía más de lo que dejaba ver.

-Si eso fuera cierto, ¿qué harías al respecto?

Luna sostuvo su mirada con una intensidad que lo hizo olvidar dónde estaban.

-Nada -respondió con tranquilidad-. No me gusta arreglar lo que no está roto.

Esa mujer... era diferente.

Y Tomás estaba perdiendo el control sobre algo que nunca antes había considerado perder: su propio juego.

Primera grieta en el pasado

Después de aquella tarde en el café, las cosas no siguieron el curso normal.

No hubo un acuerdo tácito de "noviazgo". No hubo promesas ni planes.

Luna iba y venía como una tormenta. Algunas noches aparecía con un mensaje que decía: "Tengo ganas de verte".

Y otras, desaparecía sin previo aviso.

Para Tomás, aquello era nuevo.

En su mundo, las mujeres lo esperaban. Lo llamaban. Se aferraban a él.

Luna no.

Y quizás por eso no podía apartarse de ella.

Pero cuando Tomás pensó que finalmente había aprendido a moverse en ese nuevo ritmo, su pasado decidió recordarle que aún no había saldado todas sus cuentas.

-Señor Del Valle -dijo Camila un martes por la mañana, mientras él revisaba documentos en su oficina-. Hay alguien en la recepción que insiste en verlo.

-Dile que haga una cita.

-Dice que es urgente.

Tomás suspiró, molesto.

-¿Quién es?

Camila dudó un segundo antes de responder.

-Claudia Álvarez.

El nombre fue como un golpe frío.

Se quedó en silencio un momento antes de dejar los documentos sobre la mesa.

-Dile que pase.

Camila asintió y salió de la oficina.

Un minuto después, la puerta se abrió y ella entró.

Claudia.

El recuerdo de aquella mujer aún estaba grabado en su memoria, aunque habían pasado más de cinco años desde la última vez que la vio.

Iba vestida con un abrigo beige y el cabello recogido en una coleta alta. Sus ojos, antes llenos de seguridad, ahora reflejaban algo más.

-Hola, Tomás.

Él se recargó en su silla y cruzó los brazos.

-Cinco años sin noticias y ahora vienes aquí. Dime qué quieres.

Claudia exhaló, nerviosa.

-No sé cómo empezar.

-Prueba por el principio.

Ella apretó los labios antes de hablar.

-Tengo un hijo.

Tomás arqueó una ceja.

-Felicidades.

-No entiendes -susurró ella, con la voz temblorosa-. Es tu hijo, Tomás.

El silencio que siguió fue absoluto.

Tomás sintió que su mundo, tan perfectamente construido, se sacudía con la fuerza de un terremoto.

Su hijo.

Claudia continuó hablando, explicándole lo que había pasado, los motivos por los que nunca le dijo nada, el miedo que sintió cuando se enteró del embarazo y cómo había criado sola al niño durante todos esos años.

Pero Tomás no podía concentrarse en sus palabras.

En su mente, solo una pregunta se repetía sin cesar.

¿Cómo demonios se suponía que debía manejar esto?

Y por primera vez en su vida, Tomás Del Valle no tenía una respuesta.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela CEO vendido
9.6
mejor amiga. ¿Cómo terminé en la subasta? Sólo estoy aquí para cerrar un trato multimillonario. Hasta que subió al escenario. Me di cuenta de que no me reconoció. La hermana menor de mi mejor amiga. El amigo que ya no está vivo. Ella no sabe la verdad sobre lo que le pasó. Antes de poder detenerme, hice una oferta. Yo fui el idiota que logró llevársela en brazos. Ese maldito vestido. Dejó poco a la imaginación. Me dije a mí mismo que no la tocaría. No debería tocarla. No así, no después de comprarlo en una subasta clandestina. Pero quería asegurarme de que ella estuviera a salvo. ¿Cómo puede alguien tan bello, elegante e inteligente ser virgen? Ella dijo que no se podía comprar. Pero ella era todo lo que nunca supe que quería. Y ahora, ella era mía. Todo mio. Prólogo: Joe - Bonitas tetas, ¿verdad, Joe? -Geoff miró de reojo a las dos mujeres que desfilaban. Parecía un animal dispuesto a atacar. -Sí, son preciosas -dije sin siquiera mirarlas más de cerca. -¿Vas a pujar? Por supuesto que no iba a pujar. Había conocido a muchas mujeres que se parecían exactamente a las que estaban en el escenario. Incluso salí con ellos, pero a medida que pasaban los años me aburrí. No me interesaba lo que tenían para ofrecer ni la subasta en sí. Sólo estaba aquí para que Geoff firmara nuestro acuerdo y siguiéramos adelante. Abrí la boca para decirle esto, pero mis palabras fueron ahogadas por la repentina conmoción de la multitud. Dirigí mi atención a lo que había causado la conmoción. Tan pronto como se abrieron las cortinas, me sentí instantáneamente atraído hacia ella. Ella no era tan alta como las demás, pero su cuerpo se curvaba formando una figura de reloj de arena. Su largo cabello castaño le caía sobre los hombros y en suaves rizos alrededor de su rostro pecoso. Sus grandes ojos marrones escanearon los alrededores mientras lanzaba una mirada vacilante a la multitud interesada. Al igual que los demás, la condujeron por las escaleras y a través del pasillo. Nuestras miradas se encontraron. Me di cuenta de que no me reconoció. ¿Por qué lo reconocería? Nos conocíamos desde hacía mucho tiempo, pero la reconocí y no pude dejar de mirarla, incluso cuando ella apartó la mirada. Estaba nerviosa, se notaba por la forma en que tiraba del dobladillo de su vestido corto. Ese maldito vestido. Dejó poco a la imaginación, pero no pude evitar admirar su cuerpo a través de la fina tela. Estaba seguro de que si se inclinaba podría verle el culo y algo más. La idea fue suficiente para hacer que mi polla se contrajera de interés. Geoff se inclinó hacia delante en su asiento y me dio una sonrisa. "Mírala." -Prácticamente estaba babeando. -Nunca había visto a nadie como ella aquí antes. Estaba mirando y no tenía intención de detenerme. A mi alrededor, los hombres empezaron a pujar. Pronto la habitación se llenó de murmullos intercambiados mientras intentaban superarse unos a otros. Mientras tanto, sus ojos bailaban alrededor de la multitud, abiertos por la sorpresa por el efecto que estaba causando. Ella intentó alejarse, pero el guardia de seguridad estaba en el camino, empujándola hacia adelante. Al final, incluso las voces apagadas se fueron haciendo cada vez más escasas a medida que el precio subía más y más. De repente, una voz se alzó por encima del resto, ofreciendo un número embriagador. Rompí el contacto visual con ella para mirar al hombre que había hecho el movimiento. Benji Astuto. La idea de que ese miserable hijo de puta la tocara fue suficiente para impulsarme a la acción. Antes de poder detenerme, hice una oferta. Durante unos buenos diez segundos, nadie pudo igualarla. Así lo hizo Benji, dándome una sonrisa divertida. No le permití en absoluto que se apoderara de mí. Miré el escenario y aumenté mi oferta. Estuvimos yendo y viniendo, y los otros postores se retiraron. Todo el tiempo, Benji la miró como si fuera un trozo de carne, y no la impresionante belleza que yo sabía que era. Decidí que moriría antes de permitirle estar solo en la misma habitación que ella. Grité la cantidad de dólares más obscena que pudiera imaginar, mientras observaba con enfermizo placer cómo el color desaparecía de su rostro. Sus ojos se abrieron en estado de shock. Benji no pudo igualarme Y aunque lo hubiera intentado, ya sería demasiado tarde. La subasta terminó. Ella era mía. 1 - Sophia Unos días antes 'Todo va a estar bien, puedes hacerlo.' Desde muy joven aprendí a nunca dar nada por sentado y a luchar. El mundo era un lugar oscuro e indiferente, y sólo podías confiar en ti mismo para sobrevivir. Al menos eso es lo que me han dicho toda mi vida. Para mi gusto esta perspectiva era demasiado agotadora. Sí, las cosas tienden a ser malas la mayor parte del tiempo. Pero eso no significaba que tuviera que convertirme en una vieja gruñona a los 25 años. Entendí mejor que nadie que la vida te puede dar limones, pero prefiero hacer limonada que quejarme. Si no fuera limonada, sería un cóctel a base de limón realmente sorprendente, adornado con una rodaj
Portada de la novela El Regreso del Ingenuo Millonario
8.9
Traicionado por la espalda, Joaquín muere bajo una tormenta a manos de su falso hermano, Sebastián. No obstante, el destino le otorga una segunda oportunidad al despertar en su época universitaria. Con el recuerdo de su asesinato aún fresco, decide actuar de inmediato para frenar el fraude financiero que Sebastián planeaba ejecutar con su dinero. Transformado en un hombre implacable, Joaquín inicia un calculado plan de justicia para recuperar su vida.
Portada de la novela El Regreso Gélido del Amante Mancillado
9.0
Lo di todo por Damián de la Vega, siendo su protectora y amante en la sombra. Sin embargo, mi devoción fue pagada con la peor traición: su compromiso con mi mejor amiga y la difusión de un video para humillarme. Tras ser tildada de estorbo por el hombre que salvé, decido abandonar mi rol de víctima. Contactaré con mi verdadera familia para desaparecer y ejecutar mi venganza. Mi antigua lealtad ahora es hielo; el juego de Damián ha terminado.
Portada de la novela Enamorarse lleva tiempo
9.4
Después de soportar dos años de desprecios y burlas constantes, Rosalynn pone fin a su matrimonio con Brian, un millonario que jamás valoró su presencia. Tras el divorcio, ella asume una identidad anónima como estilista en la propia compañía de su exesposo. Sin saber quién es realmente, Brian cae rendido ante el encanto y la destreza de esta mujer. Al desvelarse el secreto, el magnate deberá lidiar con la culpa y las consecuencias de su pasado.
Portada de la novela MATRIMONIO POR CONTRATO: ENTRÉGAME TU CORAZÓN
9.1
La vida de Ashley se desmorona tras hallar a su novio en brazos de su mejor amiga. Hundida en la desolación por la doble traición, decide ahogar sus penas en alcohol durante una noche solitaria en un bar. Sin embargo, lo que inició como un escape efímero para mitigar su dolor termina en un encuentro imprevisto. Aquella decisión impulsiva bajo los efectos de las copas cambiará su destino para siempre, dándole inicio a una realidad que jamás pudo haber imaginado.
Portada de la novela No es amor
9.0
Dimitri Hughes vive para el orden y su imagen externa, mientras que Tharah Gates desprecia el control ajeno y valora su independencia. Sus caminos se cruzan de forma inesperada, obligándolos a pactar una alianza estratégica mediante un contrato formal. Aunque el acuerdo busca el beneficio propio, el choque entre el rigor de Dimitri y la rebeldía de Tharah genera una tensión incontrolable. ¿Podrán mantener sus intereses a salvo cuando sus mundos colisionen?