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Portada de la novela Donde estás tú, estoy yo

Donde estás tú, estoy yo

Hace un lustro, Cassandra fue forzada por su propia familia a un matrimonio sin amor con Martin. Tras intentar escapar por un antiguo amante que terminó traicionándola con su hermana, ella queda cautiva. Sus padres, que la valoran solo como un activo comercial, la mantienen encerrada para asegurar la alianza con su esposo. Pese a la desesperación, Cassandra acepta el pacto mientras urde en secreto una gélida venganza contra todos los que la utilizaron.
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Capítulo 2

"Está bien. Me casaré con Martin en lugar de mi hermana". Cassandra, cuya mirada ya no transmitía afecto, miró directamente a los ojos de Roger.

"¿De verdad? ¿Harías eso por mí?". Una radiante sonrisa apareció en el rostro del chico. No esperaba que esa tonta mujer aceptara tan rápido.

De hecho, pensaba que se opondría. Ella declaró amarlo, por eso no creía que fuera tan fácil que accediera a casarse con Martin.

Un sudor frío recorrió su cuerpo mientras yacía en la enorme cama. Con la ropa ceñida a su cuerpo, sus curvas se veían muy atractivas.

Él entrecerró los ojos y tragó saliva. Cassandra era una mujer conservadora que trataba su virginidad como su tesoro más preciado.

Si no fuera por eso, podría manipular fácilmente a cualquier hombre con su cuerpo.

"Sabía que estabas enamorado de mi hermana, pero no quise admitirlo. Haré esto por ti, pues es lo que quieres. Roger, ¿alguna vez me amaste? ¿Aunque fuese por un minuto?", preguntó ella con una mirada llena de dolor.

El rostro de él se suavizó al escuchar su pregunta y la compasión lo abrumó.

La mujer que tenía delante era con quien él había jurado casarse. Incluso cuando su familia lo abandonó, ella nunca perdió la fe en él. Siempre se mantuvo a su lado. En sus peores momentos, ella lo consoló.

Tras una larga pausa, Roger se inclinó hacia ella y le acarició el largo cabello con sus delgados dedos. "Casey, lo hice. Siento haberte decepcionado", dijo él con una amable sonrisa.

Cuando ella lo miró a los ojos comenzaron a pasar por su mente momentos de su vida pasada, pero se desvanecieron tan rápido como llegaron, como si de un fantasma se tratase.

Si no hubiera renacido, nunca se habría dado cuenta de la crueldad de ese hombre.

"Suficiente. Roger, dile a mis padres que vengan a verme. No montaré una escena. Estoy dispuesta a casarme con Martin", declaró ella con una sonrisa.

Roger no podía creérselo. "¿En serio? Casey, ¿estás dispuesta a casarte con Martin?".

"Haría cualquier cosa por ti, no importa cuánto me duela, Roger", respondió con una suave sonrisa.

Su devoción lo desconcertó. "Has sufrido mucho, Casey. Aunque digan que Martin es un hombre poco atractivo y no es el favorito de su familia, sigue siendo miembro del Clan Lu. A pesar de que quizá no herede la fortuna de su familia, podrá darte una vida acomodada".

Al escuchar eso, Cassandra resopló para sus adentros. Fue por ese rumor que Susan se negó a casarse con Martin.

Nadie sabía que este era un hombre apuesto que pronto se convertiría en el jefe del Clan Lu.

Susan, su hermana, hizo todo lo posible por seducirlo después de conocerlo en la boda. Incluso intentó que se acostara con ella.

"Quizá este sea mi destino. Dile a mis padres que vengan, por favor", le pidió de nuevo la chica.

Roger no dijo una palabra más y llamó a sus padres.

Tan pronto como se enteraron de que su hija accedió a casarse con Martin, Evan Yan y su esposa se llenaron de alegría y corrieron a su habitación.

Cuando el padre vio a Cassandra esposada a la cama, se sintió abrumado por la culpa. Entonces tosió y exigió: "¡Quítale las esposas!".

El mayordomo corrió para liberarla.

Cassandra se masajeó la muñeca y se levantó lentamente de la cama. Luego se acercó a ellos y se puso de rodillas.

Evan y Jane se sorprendieron al verla arrodillada. Las lágrimas corrieron por el rostro de Jane mientras su corazón se llenaba de compasión. Entonces, agarró las manos de Cassandra y le preguntó: "¿Qué estás haciendo? ¡Levántate! Todo esto es culpa nuestra. Lo siento mucho".

La chica continuó arrodillada con la mirada vacía.

'Gracias por traerme a este mundo y cuidarme.

Gracias por todo el amor y el cuidado que me han brindado.

De ahora en adelante viviré mi propia vida', pensó para sí misma.

"Papá, mamá, me gustaría despedirme esta noche. A partir de ahora seré miembro del Clan Lu. No voy a seguir cuidando de ustedes. Rezaré por su seguridad y felicidad", manifestó Cassandra con un tono de voz tranquilo mientras los miraba.

Su madre la abrazó con fuerza y le lanzó una mirada comprensiva. Ella no podía hacer nada para ayudar a su hija.

Evan, por su parte, suspiró profundamente. "Casey, espero que entiendas que le hicimos una promesa al Clan Lu. No somos lo suficientemente poderosos para ofenderlos. Sabes que Roger está enamorado de tu hermana. Lo siento, pero debes casarte con Martin por el bien de ella. El Clan Yan siempre te apoyará, ¿entiendes?".

"Sí. Todo es culpa mía. Actué de forma imprudente y traje problemas a nuestra familia. No lo volveré a hacer. Ayudaré al Clan Yan en el futuro", asintió la chica.

Una mirada de incredulidad apareció en el rostro de Evan. Él no esperaba que su hija aceptara casarse con Martin y prometiera ayudar al Clan Yan en el futuro.

'Me pregunto qué dijo Roger para que ella estuviera de acuerdo', pensó para sus adentros.

De todas formas, Evan no le dio muchas vueltas al tema. Sea como fuera, estaba agradecido por el cambio de actitud de su hija.

El Clan Yan era una familia nueva rica y no podía permitirse ofender al Clan Lu. Aunque Martin no fuera querido por su familia, nadie en la ciudad se atrevía a molestarlo.

Evan sonrió a su hija y la ayudó a levantarse del suelo. "Casey, es un alivio para mí que pienses de esta manera. Lamento si fui duro contigo en el pasado".

"Fue mi culpa", dijo la chica.

El hombre continuó colmándola de cumplidos y luego salió de la habitación con una sonrisa de satisfacción.

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