Portada de la novela Divinamente Poderosa

Divinamente Poderosa

8.9 / 10.0
En la modern novel Divinamente Poderosa, una empresaria implacable protege su imperio de billionaire romance novels ante un hombre que desafía su control. Entre la ambición y la desconfianza, ella deberá decidir si proteger su fortuna o arriesgarse en esta cautivadora romance story.
Resumen de Divinamente Poderosa
He construido mi éxito empresarial bajo una norma estricta: separar los negocios de cualquier emoción. Como mujer poderosa y dominante, mi prioridad es el legado de mi padre y el bienestar de mi familia. No confío en el amor, pero un hombre persistente desafía mi control e intenta romper mis barreras. Temo que solo busque mi fortuna, pues mi pasado me enseñó a ser cautelosa. ¿Será posible que alguien aprecie mi verdadera esencia y mi oscuridad?
Leer más

Divinamente Poderosa Capítulo 1

Cuatro años atrás

Estoy sentada en mi cama, oyendo la lluvia caer y observando el testamento de mi padre. No estaba preparada para este dolor. Estar en esta oscuridad sola, me permite volver al pasado. Recordar lo que enterré hace años, de mi madre no recuerdo nada y menos su rostro. Tampoco es que me importe, se fue cuando tenía cinco años y nunca fue maternal. Al irse la olvidé por completo, cuando llegó Camillia, vi luz en mi vida y a la corta edad de doce años la abracé y cuidé. Me dediqué a esa niña y a los caballos. Sabía que confiar en los hombres era imposible, lo aprendí por experiencia de mi padre y del peón que enamoró a Solimar. A los quince años conocí a Oscar, el hijo de un comprador de caballos y nos hicimos amigos. Un chico de dieciséis años, a pesar de todo, platicar con él era sencillo y me ayudaba tanto. Mi vida se basó ese año en cuidar caballos, cuidar a Cami, y recorrer la finca con Oscar. Hasta el punto que confié mi virginidad a él, los dos experimentamos y se sintió ideal. No fue forzado, fue natural y como toda realidad se acaba. Una tarde Os, como le decía de cariño, llegó afligido, al verlo sabía que todo cambiaría entre nosotros. Lo encaré, me contó que sus padres se marchaban a Texas, EU. Lo ideal era que llorara, pero no, me quedé helada y él me abrazó. Me prometió enviar cartas, mantenernos en contacto y quise creerle. Muy adentro de mí albergaba una ilusión, pero la otra parte sabía la realidad. Él era tan flaco, ojos negros, pelo rizado y labios carnosos. Para mí era perfecto, era normal y sabía que lo perdería. Exactamente, pasó un mes de su partida, nunca llegó carta y Solimar me reconfortaba. Me dediqué a la finca, a mi familia, decidí que al menos no quedé embarazada y amargada. Empecé a disfrutar del sexo, me informé, leí y aprendí a conocer mi cuerpo. Aprendí a manejarlos a mi antojo, cuando veía que querían más los apartaba y no les hablaba. Me negué a sentir más por ellos, me di cuenta de que se olvidan de ti como si fueras mugre. Tal vez, por eso, odio la mugre. Estaré mal de la cabeza, pero desde que se fue Oscar, empecé con la manía de limpiar. Viajamos mucho, exploramos en familia y el negocio iba viento en popa. Sin embargo, nada de mi pasado se compara con este dolor punzante, con esta oscuridad. Desde que nos dieron la maldita noticia, que mi padre murió en aquel accidente, al instante, me siento destrozada. No puedo seguir mirando su foto y el testamento. Me levanto de mi cama, paso por el pasillo y aún siento su olor. Siento la presencia de mi padre, bajo las escaleras y los recuerdos me ahogan. En la sala está Solimar con Camillia y se levantan al verme.

—¡Kendra, Kendra! —Me llama Solimar, y no digo nada.

Paso de largo, al salir siento el aire frío penetrando mi piel y me reciben las nubes negras. Alzo mi mirada al cielo gris, gotas cayendo fuertes uniéndose a mis lágrimas y exploto sollozando. Siento que me abrazan, pero no quiero que me toquen y me voy corriendo. Escucho los gritos de Camillia, pero no puedo detenerme, necesito correr y llorar. Tengo que despedir a mi padre, mi amigo y mi guía. Continúo corriendo hasta llegar a las caballerizas, su lugar favorito en el mundo y me lanzo al suelo. Acurrucada, lloro, quisiera estar agarrada a su mano y no soltarlo jamás. Me siento sin rumbo, te necesito a ti.

—Papá, perderte es como si te llevarás mi corazón —susurro al cielo gris y oscuro.

Él era mujeriego y las mujeres lo odiaban. A pesar de todo sus defectos, fue el mejor padre, negociante y el mejor abuelo. No te defraudaré, lucharé. Tus enseñanzas las llevo siempre y por mi familia seré una fiera. Solo necesito esta despedida, esta noche, para llorar tu pérdida y poder continuar. No recuerdo cuándo fue la última vez que lloré de esta manera. Tú fuiste mi gran ejemplo, mi campeón y ni en la muerte de tío sentí esto. Arnaldo era el padre de Solimar, mejor amigo de mi padre y a la vez tan seco. 

…

No sé, hasta qué hora lloré, pero desde ese día levanté mis murallas. Estuve un mes pensando qué hacer, hasta que decidí tener poder y empecé con el restaurante. Decidí contratar a varias personas para que se encargaran de los caballos. Necesitaba alejarme, me recordaban tanto a mi padre. Tampoco iba a dejar abandonado lo que más amaba, se lo debía y mantuve todo perfecto. Me dediqué a trabajar y casi no tenía tiempo para nada. Nos fue bien y el dinero aumentó. Empezamos con el pie derecho y seguiremos firmes. Estoy debajo del árbol de mango en mi finca, las cenizas de mi padre están debajo de esta tierra y exactamente bajo esta sombra. Mi padre amaba este árbol, se pasaba las tardes admirando el paisaje y dormitando.

—Papá, eres querido con una vista espectacular, viejo —miré el cielo—. Aquí está tu potra Kendra, más fuerte y divinamente poderosa. Espero que estés orgulloso de tu hija. Soy igual que tú —suspiro y prosigo—. ¿Recuerdas cuando tenía dieciséis, que Oscar se marchó? Tus palabras fueron: No te humilles por ningún hombre nunca. Mira mi espejo, somos unos cerdos, la cosa es que lo hacemos natural y sin esfuerzo. Sé mejor que yo en todo. Te pregunté inocente: ¿cómo padre? Me respondiste: siendo una fiera salvaje, siendo una roca y por lo que veo eres mejor que yo, Kendra. Estoy orgulloso de ti, eres mi potra, nunca cambiaría el haberme ocupado de ti, nunca.

Me quedo callada, oyendo los pájaros trinar y los caballos relinchar. El viento susurrando, acariciando mi rostro y cierro los ojos. Recordando cada gesto suyo, sintiendo su presencia conmigo y sé que estás presente.

—Papá, gracias por amarme y cuidarme —tomé aire y sonreí abiertamente—. Soy malditamente mejor que tú, debes estar orgulloso. Siempre te agradeceré esto —extiendo mis brazos y miro el cielo azul.

Me marcho con mis botas hasta las rodillas, con mi melena oscura larga, ojos azules con tono verde, una cara de diamante y mi cuerpo exótico. Mi piel es clara, soy pura, Anselmo. Hago una reverencia hacia el árbol, mi sombrero en mi pecho y lo coloco de vuelta en mi cabeza. Con pasos seguros me acerco a Trueno, el caballo favorito de mi padre y lo cabalgo hasta la casa.

Continuar leyendo

Tabla de contenidos de Divinamente Poderosa

Ch. 1 Ch. 2 Ch. 3
Ch. 4
Ch. 5
Ch. 6
Ch. 7
Ch. 8
Ch. 9
Ch. 10
Ch. 11
all

También te puede gustar

Novelas de Nuevo Lanzamiento

Portada de la novela El imperio Secreto de la Mafia
7.9
La fotógrafa Paulah llega a Italia por trabajo, pero termina extraviada tras un accidente en un bosque aislado. Despierta en Culla del Crimine, un enclave secreto regido por el implacable Benicio Mendelerr. En este pueblo invisible para el mundo, ella queda cautiva bajo el control de un mafioso tan peligroso como magnético. Mientras Paulah intenta huir, se verá envuelta en una trama de misterios y poder donde la atracción y el riesgo se entrelazan.
Portada de la novela Poquito A Poquito
9.5
La doctora Rachel decide poner fin a cinco años de un matrimonio carente de afecto tras descubrir que su esposo le es infiel con una paciente. Pese a su deseo de libertad, la presión de su padre la obliga a aceptar una convivencia forzada con su exmarido durante un año adicional. Compartiendo nuevamente el mismo techo y habitación, Rachel deberá resistir la proximidad del hombre que la traicionó mientras intenta mantener firme su decisión de alejarse.
Portada de la novela Promesas Rotas, Un Corazón Vengativo Regresa
9.3
Como hija de un capo, fui forzada a ser la amante e informante de Alejandro Navarro, un agente de élite. Pese a mi entrega, él me traicionó al casarse con la hija de un senador por ambición política, destruyendo a mi familia y humillándome. Tras sobrevivir a su engaño gracias a que mi padre fingió mi muerte, he vuelto bajo el nombre de Ana Rivas. Con una inmensa fortuna y una identidad nueva, mi único objetivo es ejecutar una fría venganza contra él.
Portada de la novela Traición y Tamales: Mi Venganza
8.9
Xochitl, quien vende tamales con humildad, escucha a su marido Jorge y a su amiga Esmeralda conspirar para acabar con ella. El rechazo de su hijo Pedrito y la complicidad de su suegra agravan la traición, conectando este dolor con el trauma de una vida anterior donde perdió todo. Ante la crueldad, Xochitl renuncia a su fragilidad y decide no ser una víctima más. Con una determinación implacable, comienza a trazar un frío plan para cobrarse su venganza.
Portada de la novela Ven, acércate
8.3
Siguiendo el consejo de una amiga, ella intentó encontrar a su amor secreto, pero terminó por error en la cama de un extraño. Esa noche de pasión desencadenó un torbellino de difamaciones y el desprecio de su familia. A pesar de sus esfuerzos por huir del escándalo y de aquel hombre enigmático, el destino fue implacable. Para el poderoso desconocido, ella no fue una aventura de una noche, sino la mujer a la que está decidido a reclamar eternamente.
Portada de la novela Y llegó el momento de casarnos...
8.1
Vinculados por una promesa familiar desde antes de nacer, dos jóvenes han crecido con la certeza de un matrimonio concertado. Tras tres años de separación, el plazo acordado ha llegado a su fin y el reencuentro resulta ineludible. Ahora, rodeados por la presión externa y las expectativas de su entorno, ambos deberán descubrir si el cariño que compartieron en su niñez es capaz de evolucionar hacia un sentimiento genuino y profundo en su etapa adulta.
Capítulos
Leer ahora
Compartir