Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Destino Escrito de Nuevo

Destino Escrito de Nuevo

Tras perecer en la indigencia por el engaño de Ricardo y Carmen, Sofía regresa inexplicablemente al pasado en la Hacienda Rojas. Situada en el día de su compromiso y con la memoria de su tragedia previa, decide no repetir su ruina. Frente a su abuelo y sus detractores, rompe con lo establecido y elige vincularse a Mateo Garza, el tosco adversario de su linaje. Bajo el sol de Jalisco, ella buscará venganza y un nuevo amor para alterar su fatalidad.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

La fiesta que siguió fue un torbellino de caras sorprendidas y felicitaciones forzadas. Mateo, a mi lado, se sentía tan fuera de lugar como yo, pero aguantó con una estoica dignidad. Aceptaba los saludos con un movimiento de cabeza, sin sonreír, sus ojos nunca muy lejos de mí, como si intentara descifrar un rompecabezas.

Encontré un momento para escapar al jardín trasero. Necesitaba aire. La noche había caído, pero el aire seguía siendo denso.

"¿Se puede saber qué fue todo eso?"

La voz de Ricardo me sobresaltó. Estaba de pie en la sombra, su silueta recortada por la luz que salía de la casa. Su tono ya no era de sorpresa, sino de una furia contenida.

"Fue mi elección, Ricardo. Ya la escuchaste," respondí, sin voltear a verlo.

"No te hagas la estúpida conmigo, Sofía," se acercó, su voz un siseo. "Tú y yo sabemos que nos pertenecemos. Deja este jueguito ridículo con el ranchero ese y ven conmigo. Podemos anunciar que fue un error, una confusión."

Me reí, una risa seca y sin alegría.

"¿Un error? El único error de mi vida fue haber creído en ti."

"¿Qué estás diciendo?" su voz subió de tono. "¿Es por algo que hice? ¿Es por Carmen? Te juro que ella no significa nada para mí."

Las mismas mentiras. Las mismas excusas baratas que le creí en mi vida pasada.

Me giré para encararlo. "No me importa Carmen. No me importas tú. A partir de hoy, tú y yo no somos nada. Aléjate de mí y de mi prometido."

Su rostro se contrajo en una mueca de desprecio. "¿Tu prometido? ¿Ese muerto de hambre? ¿Crees que él puede darte lo que yo te ofrezco? Te arrepentirás de esto, Sofía. Te lo juro."

Justo en ese momento, una figura apareció en el umbral.

"Ay, Ricardo, aquí estás. Te estaba buscando."

Era Carmen. Llevaba una copa de vino y caminaba con un contoneo exagerado. Al verme, su sonrisa se volvió maliciosa. Se acercó a mí, como si fuera a decirme algo en confianza.

"Felicidades, Sofía. Qué… valiente de tu parte."

Y entonces, "tropezó" . El vino tinto de su copa voló por el aire y aterrizó de lleno en mi vestido blanco.

"¡Ay, qué torpe soy! ¡Lo siento tanto!" exclamó, con una falsa angustia.

En mi otra vida, me habría disculpado yo, habría intentado limpiar el desastre, humillada.

Esta vez no.

Antes de que pudiera reaccionar, Ricardo se interpuso entre nosotras, pero para defenderla a ella.

"¡Sofía, ya basta! ¿No ves que fue un accidente? Siempre tienes que hacer un drama de todo."

Me miró a mí, la víctima, con acusación, mientras ponía una mano protectora en el hombro de Carmen, quien se escondía detrás de él con una expresión de miedo fingido.

La escena era tan ridícula, tan calcada de mis peores recuerdos, que sentí una calma helada apoderarse de mí.

"¿Un accidente?" pregunté, con una voz peligrosamente tranquila.

Miré a Carmen, luego a Ricardo, y finalmente llamé a uno de los capataces que estaba cerca.

"Ramón, por favor, acompaña a la señorita Carmen fuera de mi propiedad. Y asegúrate de que no vuelva a entrar."

Carmen se quedó boquiabierta. "¿Qué? ¡No puedes hacerme esto!"

Ricardo explotó. "¡No te atreves, Sofía! ¡Ella es mi invitada!"

"Pues entonces vete con ella," le dije, mirándolo directamente a los ojos. "Tú tampoco eres bienvenido aquí. Ni ahora, ni nunca."

El capataz, un hombre leal a mi abuelo, no dudó. Tomó a Carmen del brazo con firmeza. Ella se resistió, gritando, pero fue inútil. Ricardo, lívido de rabia, me lanzó una última mirada cargada de odio y se fue detrás de ella, gritando su nombre.

Los vi desaparecer en la oscuridad. El jardín quedó en silencio. La mancha de vino en mi vestido era como una herida abierta, pero por primera vez, no sentía dolor. Sentía poder.

Me quedé sola, mirando la mancha roja. Era la sangre de mi vida pasada, una marca que ahora yo había decidido cómo y cuándo limpiar. Respiré hondo, el aire llenando mis pulmones. El viejo amor, el que me había matado, dolía como un miembro fantasma, un eco de un dolor que ya no me pertenecía. Pero la sensación de haber cortado el lazo, de haber tomado el control, era mil veces más fuerte.

Se había acabado. Realmente se había acabado.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela Ceguera Parental: Mi Último Aliento
9.2
El alma de Ricardo contempla con horror cómo sus padres, un detective y una forense, examinan su propio cadáver sin identificarlo. Mientras ellos alaban a Miguel, su hijo adoptivo, desprecian los restos del protagonista creyéndolo un extraño. La verdad saldrá a la luz mediante una lista y un anillo, exponiendo la traición de Miguel y el favoritismo de unos progenitores que, al descubrir la identidad de la víctima, se hundirán en una culpa devastadora.
Portada de la novela De las Cenizas: Una Segunda Oportunidad
9.1
Mi lealtad hacia Damián Ferrer terminó en una traición fatal cuando él me abandonó en un incendio para rescatar a mi hermanastra Julia. Tras morir entre llamas, despierto milagrosamente en el pasado, justo antes de una asamblea clave. Con el conocimiento de su romance secreto y su crueldad, interrumpo la reunión familiar para romper nuestro compromiso. Esta vez, no seré la víctima de su historia; buscaré justicia y forjaré mi propio destino.
Portada de la novela El Voto Silencioso de Venganza de la Luna Marcada
9.1
La traición golpea a la protagonista cuando descubre que el Alfa Damián tiene un hijo con otra. El desprecio de su pareja culmina en una tragedia devastadora: pierde su propio embarazo durante una gala mientras él la ignora. Tras ser arrojada por un acantilado por la amante de Damián, sobrevive milagrosamente y escapa hacia Suiza. Allí, impulsada por el dolor, iniciará una transformación radical para ejecutar su venganza contra quienes la destruyeron.
Portada de la novela Hechicero de sirenas.
9.3
Riley vive consumido por un antiguo rencor y el deseo de vengarse de las sirenas, a quienes culpa de su tragedia personal. Su objetivo es arrebatarles un secreto vital, pero la aparición de Meredith, una joven sirena, desmorona todas sus convicciones. Atrapado entre su misión y un sentimiento creciente, Riley enfrentará un dilema moral que lo obligará a descubrir quién es su verdadero enemigo antes de que el corazón nuble su juicio por completo.
Portada de la novela La hechicera maldita
8.8
Gwyneviere, una hechicera retirada al servicio de la élite celestial, acepta la misión de entrenar a Nimh, una huérfana ligada a una profecía de destrucción. A medida que avanzan las lecciones, surge entre ellas un romance tan intenso como imprevisto. Mientras el joven Vandrell silencia el amor que siente por Gwyn, el Consejo oculta una verdad determinante sobre el augurio que obligará a ambas mujeres a luchar por su vínculo y su supervivencia.
Portada de la novela Luna, tu Alfa se enamoró de mí
9.1
El Alfa Marc Dale arruina mi cumpleaños al traer de vuelta a Lucy, su antigua pareja. Aunque finge despreciarla con severos castigos públicos, la realidad es mucho más oscura. En nuestro aniversario, los descubro en la intimidad: él la está marcando ocultamente mientras jura que solo se trata de una venganza. Sin embargo, la mirada de triunfo de Lucy y su anillo de bodas, igual al mío, confirman una traición que termina por destrozar mi alma.