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Portada de la novela Destinados A amarnos

Destinados A amarnos

Con el firme deseo de liberarse de la opresión familiar, ella halla un nuevo hogar, pero lidiar con un casero insoportable será su mayor reto. Él, marcado por el abandono y la traición de quienes más amaba, vive sumido en el cinismo y la soledad. No obstante, la convivencia obligatoria empieza a derribar sus muros emocionales. Mientras ella resiste para no perder su autonomía, él descubre que esta mujer es la clave para sanar su corazón y cambiar su vida.
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Capítulo 2

*EMILY*

Me costó persuadir a mi padre, pero al final lo termine convenciendo, viaje en autobús hasta el centro de la ciudad, cuando llegue a la terminal donde se acaba el viaje en bus, tome un taxi, me llevo hasta la residencial donde voy a vivir mi nueva vida. Estoy muy feliz de poder tener mi propio espacio ¡Donde mando yo, opino yo, donde puedo hacer lo que yo quiera! Voy a acomodar mi ropa y zapatos, es tan espacioso este apartamento que no creo llenarlo, estoy encantada, giro sobre mí misma mirando a mi alrededor, es perfecto. Entro al baño, es un monumento, me quito la ropa. Entro en la Tina de baño, es de color rosa, alrededor hay esencias aromáticas, qué delicia, estoy viviendo la vida de una chica rica.

Salgo de la bañera, me miro al espejo, tomo el cepillo fingiendo que es un micrófono, y empiezo a darme un show personal, cantando a todo pulmón. Mirándome en el espejo, Salí del baño moviendo mis caderas, cubriendo mi cuerpo solo con una toalla. Me recosté en el umbral de la puerta, puse mis manos arriba de mi cabeza fingiendo el final de la canción. Estoy tan sumergida en mi mundo de felicidad de que por fin vivo sola. Cuando una voz masculina me pega el susto de mi vida.

— Cantas horrible. —hay un hombre en mi casa, eso me pone nerviosa.

¡¡Maldición!! Miro a todos lados, de donde provenía esa voz masculina, cuando un hombre está sentado en el mueble que se encuentra de mi habitación, con sus piernas cruzadas y su mano sosteniendo su mentón. Se veía como si fuera un actor de cine, me asuste al verlo muy cómodo, un ladrón entro a mi dormitorio, me va a matar.

—¡¡Qué!! ¿Quién diablos eres? ¿Cómo entraste aquí? No tengo dinero ni nada de valor.   —mientras le hablaba, buscaba algún objeto con que defenderme, miré mi plancha de pelo en la cama, cautelosamente me acerqué a la cama.

—¡Quédate quieta, mujer, las preguntas las hago yo! —me dice reclinándose hacia enfrente, colocando los codos, en sus rodillas.

Mientras decía eso me tiré a la cama para coger la plancha, pero él también se me tiró encima, le pegué con la plancha en la espalda, el sujeto mis manos, arriba de mi cabeza me quito mi arma mortal, me sostenía con una mano, él tiene gran fuerza. Me remuevo queriendo soltarme, pero el tipo es fuerte.

—¡¡Cálmate mujer!! Solo quiero saber qué haces aquí, ¿Dónde diablos está Penélope?

—¡¡Quítate animal, no conozco a ninguna Penélope!!

—¿Cómo entraste a la casa?, ¡Tienes que tener las llaves!

—Ahora esta es mi casa, la compré ayer, no tengo dinero aquí, me endeudé para obtenerla, no tengo un trabajo fijo, ¡¡Por favor!! No me robe nada, no me hagas daño. —use mi inteligencia, quise causarle lástima para que no me robara nada, tal vez el malnacido tiene corazón.

 —¿Lo compraste? ¿Eres idiota o te haces? ¡¡Como compraste algo sin documentos, esta casa me pertenece!!

—La señora Vilma me dijo que el abogado está trabajando en eso, tengo una carta poder de ella. Los documentos me los entregarán en unos días.

—Carta, poder, muy astuta la zorra de Penélope. Y tú de qué mundo vienes mujer, todo lo que hay aquí es mío y de lo que veo ahora tú también me perteneces. —dice con una sonrisa que asusta.

—¿Cómo qué te pertenezco?, suéltame idiota, yo no le pertenezco a nadie. —me sujetó de mi quijada besándome, luché hasta que logré soltar una de mis manos y lo primero que hice fue arañarle el cuello, sentí su piel en mis uñas.

—Aush. ¡¡Maldición!!, me arañaste.

—¡Me has besado sin mi consentimiento, a mí nadie me toca! ¡¡Idiota!!

El muy idiota me besó introduciéndome su lengua dentro de mi boca, pero lo dejé sangrando de su cuello. Se tocó con la mano y cuando se miró la sangre, mire que sus ojos se oscurecieron, me levanto de un tirón. Me coloca boca abajo en sus piernas, sometiéndome por completo, su codo me inmoviliza la cabeza a modo que no puedo moverla para ningún lado, dejándome ver solo al suelo. Subió un poco mi toalla dejando mi trasero desnudo al aire, luché con mis manos para bajarla, sin embargo, me apretó más fuerte. Acariciaba con su mano fría, mi trasero.

—Estate quieta, esta será tu primera lección, nunca debes arañar a tu amo.

—¿Mi amo? ¡Estás loco, yo no le pertenezco a nadie, soy una mujer libre!

—Desde hoy eres mía, por tu mal comportamiento recibirás un castigo.  —¡¡Qué demonios!! Salí del control de mis padres, ahora este idiota me quiere controlar, sobre mi cadáver que me someteré a él.

Me dijo que este era mi primera disciplina, el imbécil me pegó con la mano abierta, en la primera palmada sentía ardor y picazón, de ahí me vino la segunda palmada, no grite, no le daré ese gusto, solo gemía del dolor. La tercera fue más fuerte, sentí que mi trasero vibra del dolor, luego la cuarta con esta no iba a poder sentarme por lo menos unos tres días. Después él me puso de pie mirándolo de frente y me dijo que este era un castigo por haber arañado su cuello, la próxima vez sería peor si me portaba mal. Me hizo sentir una niña siendo regañada.

Me coloqué bien la toalla, me ardía el trasero, pero no le di gusto, no llore ni suplique. ¡¡Maldita bestia!! El muy iluso me dijo que a partir de hoy si quería permanecer en la casa, tenía que hacer lo que él dijera, le dije que yo había pagado por esta casa, que yo la he comprado, que estaba muy endeudada por obtener este espacio. Él me quedo observando, él no dejaba de preguntarme que en donde estaba Penélope, le dije que la que me había vendido la casa era la señora Vilma, yo no conozco a ninguna Penélope. Me dijo que yo era una ignorante por comprar algo sin papeles.

— Eso no importa por los momentos, sabes que me encanta lo que veo, ahora serás mi nueva adquisición, el lunes pasaré por ti, trabajaras para mí.

—No, señor, yo sé valerme por mí misma, pronto obtendré un trabajo, no quiero tener nada que ver con una bestia como usted.

—¿Quieres otro castigo? No me tientes, me encanta domar fieras. —yo retrocedí, al ver su cara de póker, sus palabras eran cortantes, era un hombre frío y calculador, me estaba intimidando— Buena, chica, el lunes paso por ti, te quiero lista, más te vale estarlo porque no querrás saber el próximo castigo que deseo aplicar en ti.

—Idiota, a mí no me vas a amenazar. Ahora lárgate de mi casa. —se me acercó, con pasos amenazantes, retrocedí quedando entre la pared y su cuerpo.

—No saques mi parte animal, gatita, sé buena chica, porque solo portándote bien lo tendrás todo a mi lado.

—No quiero nada de usted, ¡Por favor déjeme en paz!

—¡Dejarte en paz! Si lo nuestro apenas empieza, de ahora en adelante serás mi nueva sumisa. 

—Qué demonios es eso, yo no soy sumisa de nadie y menos de usted. Así que por favor lárguese, si no llamare a la policía.

—Me encanta el buen humor que tienes, desde ahora considérate mi mujer.

 —¡¡Que!! Yo no soy su mujer, ¡Eres un loco, suéltame y déjame en paz! 

—¡Cometiste un hermoso error al venir a vivir a mi casa! ¡Ahora eres mía! —se retira despacio besando mi frente— Pronto recibirás indicaciones. 

Después de decir eso, se marchó, caí desplomada al suelo, en que infierno vine a caer, lo peor es que no puedo regresar a casa, tengo que ser fuerte, este hombre no me va a amedrentar, tampoco me someteré a él. Me esforcé mucho por salir del control de mis padres para que un patán venga a decirme que le pertenezco, ¡¡maldición!! Es una bestia obsesionada, que ni piense que me dejaré domar por él.

*MICHAEL*

Desde que recibí la llamada del portero, Me subo a mi auto y acelero, quiero llegar rápido, deseo tener esa zorra en mis manos, hay Penélope, te haré pagar caro lo que me has hecho. Llegó a la puerta de la casa, saco la llave de repuesto, así que tengo acceso a ella, entro y la sala está en silencio, me dirijo a la habitación principal, cuando escucho una fatal voz. Me indica que hay alguien en el baño, veo unas maletas vacías sobre la alfombra, reviso el armario, lo que veo es desconocido, hay poca ropa, aparte de pequeña es sencilla.

Recorro la habitación y veo un retrato en la mesita, hay tres hombres y dos mujeres, es una foto familiar, una pareja con tres niños. Algo no estaba bien, la persona que está en el baño definitivamente no es Penélope, de eso estoy seguro. Me siento en el sofá a esperar que salga la maniática que está cantando a todo pulmón en el baño. Estoy de frente al baño, cuando sale una mujer con una toalla en la cabeza y la otra en su cuerpo, en su mano un cepillo que lo usa de micrófono.

—Cantas horrible. —en eso fui sincero. Ella se puso nerviosa, la observó de pie a cabeza, no está nada mal la chica, buenas piernas. Todo se ve natural.

 —¡¡Que!! ¿Quién diablos eres? ¿Cómo entraste aquí? No tengo dinero ni nada de valor. —le miro el rostro, esta aterrada, se ha de imaginar lo peor de mí.

—Quédate quieta, las preguntas las hago yo. —me acerco de modo intimidante, cuando se tiró a la cama. Miro que coge una plancha de cabello.

Al ver su intención me le tiré encima, me dio dos buenos golpes en la espalda con esa cosa, le sujete de las manos, con mi otra mano le aparte el cabello del rostro, es preciosa. Nos debatimos en la cama, ella me dices cosas que no tienen sentido para mí, la verdad que ya cambié de opinión, no me interesa como fue que ella vino a dar aquí. Lo que, si sé, es que esta mujer es perfecta para ser mi sumisa de reemplazo, es rebelde y prepotente. Me divertiré domándola, nunca había agarrado una sumisa de cero, tengo mis maneras de someter este tipo de mujeres.

—¡Aush! ¡¡Maldición!! Me arañaste.

—Me besaste, a mí nadie me toca. ¡¡Idiota!!

La miré con enojo, la muy ingrata me había sacado sangre del cuello, la tome de la cintura, la levante por los aires, colocándola en mis piernas, la inmovilice con mi codo y sus manos con mis piernas. Le desnudé su trasero, muy bonito, trasero, redondito y duro, lo acaricié, su piel es muy suave. Le di cuatro palmadas, lo más fuerte sin hacerle mucho daño, ella solo se queja, no lloró, ni suplicó, me estaba gustando esta mujer, la ayudé a ponerse de pie, su rostro está rojo, sus ojos cristalizados, pero no derramó ni una lágrima.   

Al ver cómo el enojo la consumía, sonrió de manera malvada, ella es diferente, le pregunté por Penélope, nuevamente, no obstante, al parecer no la conoce, esa bruja encontró una mujer ignorante para estafar. Aunque, por una parte, le agradezco por haberme enviado una preciosa mujer a quien domar. Según dijo no tiene trabajo y quedo con una deuda, esta es mi oportunidad para tenerla cerca. Ella está enojada conmigo, eso no me importa, ella trabajará para mí, la quiero tener cerca, para saber más de ella, pronto la introduciré en el mundo del bondage, ya veremos cómo reacciona, estoy ansioso por probarla, ese beso me encendió, la mujer tiene potencial.

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