Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Desposar a la Virgen Robada

Desposar a la Virgen Robada

Karim cree que su familia solo busca una esposa discreta para él, pero la realidad es un crimen atroz: le entregan a Juliette, una joven virgen secuestrada, para ser su mujer. Este frío millonario convierte la existencia de la protagonista en un tormento insoportable dentro de una jaula de lujo. Atrapada en un destino oscuro, Juliette deberá enfrentar la exigencia más cruel del empresario, quien la obliga a concebir a su heredero por contrato.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Dos semanas después.

—Estás perfecto, ¡Ya es hora! —recordó su amigo palmeando su hombro.

Le dedicó una mirada asesina a través del espejo de cuerpo completo.

—Dylan, no es el día más especial de mi vida.

—Lo es para el mundo, los medios, inclusive los allegados de tu familia. Así que sonríe, se avecina una lluvia de flashes, atención y aplausos —recordó y volvió a dedicarle una mala mirada.

Por otra parte, Mirella debía actuar con dureza, pero ver el reflejo triste de la joven, la inclinaba a ser amable.

—Sonríe, por favor. La novia debe estar radiante, llena de felicidad por este día.

—No estoy feliz —emitió —. ¿Es lógico estarlo cuando fui obligada? Tampoco soy una actriz.

—Raid no es comprensivo como yo, hazlo, no busques un castigo, Juliette.

«Su marido es un maldito infeliz, al igual que su hijo».

Expiró.

—¡La novia debe presentarse! —exclamó alguien.

En un salón magníficamente decorado, con candelabros de cristal que iluminaban la estancia bajo la atmósfera palaciega, ella caminaba lentamente hacia el altar. Ya le dolía los músculos de la cara, mientras la suave melodía de un cuarteto de cuerda creaba una atmósfera solemne y elegante.

Él, con traje y corbata, la admiró a la distancia. ¿Cómo podría verse tan inalcanzable la insignificante compra de su padre? Su vestido blanco, adornado con encajes y pedrería, resaltaba su belleza, otorgando una imagen perfecta de Juliette.

—¿Por qué tienes que verte tan malditamente hermosa? —gruñó para sí.

La joven sufría siendo el centro de atención, cada paso que daba hacia adelante era como un eco ensordecedor en su mente, recordándole que aquel matrimonio no era por amor, sino por obligación.

Los invitados, vestidos con sus mejores galas, la observaban con expectación y curiosidad. Sus miradas fijas en ella, como si fuera el centro de atención de un gran espectáculo. Pero detrás de su sonrisa forzada y los gestos delicados, se ocultaba una mezcla de nerviosismo y miedo.

A medida que se acercaba al altar, su corazón latía cada vez más rápido, sintiendo el peso del terror colarse en su cuerpo.

El hombre que la esperaba al final, no era aquel que había robado su corazón ni con quien había soñado compartir su vida. Era un extraño para ella, alguien a quien apenas conocía. Pero estaba obligada a unirse a él en matrimonio, y eso desataba su ira interna.

Mientras se acercaba al altar, sus manos temblaban ligeramente y sentía un nudo en la garganta. Sus ojos buscaban desesperadamente una salida, un rayo de esperanza en medio de la opulencia y la solemnidad. Pero solo encontraba miradas expectantes y el ruido sordo de sus propios pensamientos.

Mientras que Karim, era ajeno a sus temores.

Los votos matrimoniales se pronunciaban, mientras ella luchaba por contener las lágrimas y mantener la compostura.

—...Nos espera una vida enlazados, prometo hacerte la mujer más feliz del mundo, serte fiel y leal hasta mi último respiro. Yo, Karim Ghazaleh, te tomo a ti, Juliette Rossi, como mi esposa, para amarte y respetarte, en la alegría y en la tristeza, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida.

¡Qué palabras más mentirosas y desoladoras!

Cuando deslizó la sortija en su dedo, sintió una corriente abrasadora, pero no le dio ni la mínima importancia.

Sabía que era su turno.

—Prometo amarte en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, en la alegría y en la tristeza, todos los días de mi vida... Karim Ghazaleh, sí, acepto ser tu esposa—pronunció su nombre con nerviosismo, solo él lo notó.

Cuando sus labios se juntaron, ella sintió algo extraño en su interior, una sensación que la confundió.

Al rato, se estaba festejando. La música animada llenaba el ambiente mientras los invitados reían, bailaban y disfrutaban de la celebración. Sin embargo, en medio de toda esa alegría, Julieete se sentía atrapada en un mundo que no deseaba, anhelando secretamente que todo terminara pronto.

Pero aún más acorralada estaba de solo pensar en la noche de bodas.

Miró a Karim, él no dejaba de beber a raudales, a esas alturas, acabaría ebrio.

***

El árabe no podía ni con su alma. Trastabillos daba sin parar, pero nunca cayó. Juliette deseó que se fuera de bruces y se quedara inconsciente, pero no ocurrió.

—Ven aquí, te haré mía —dictaminó acorralando a la pobre chica contra la pared.

—Apestas a alcohol —soltó empujándolo por el pecho, puso resistencia.

Pero él le arrebató el vestido y la besó con locura. Ella apenas podía seguir oxigenando sus pulmones.

En un giro inesperado, las barreras de poder y su forma de ser un roble posesivo, se desvanecieron, dejando al descubierto un lado débil que había mantenido oculto de la joven, ese que lo aislaba de la vulnerabilidad.

—¿Debería ser como él? Maldita sea, no quiero ser como mi padre... —confesó, casi para sí mismo.

Ella estaba paralizada, semidesnuda y con el corazón en un puño.

Sus manos temblorosas y su voz entrecortada revelaban un miedo profundo y una inseguridad que nunca se habían permitido ver. Las lágrimas brotaban de sus ojos mientras recordaba los crímenes de su padre, todo el infierno que le hacía pasar a su madre, no quería ser su viva imagen.

—Karim... —lo llamó asustada por el cambio brusco, sus ojos seguían brillando, pero divisó algo diferente, terror.

Sus delgadas manos acunaron su rostro, un poco vacilante, pero finalmente lo estaba consiguiendo.

—¿Qué estás haciendo? —a diferencia de su habitual voz cargada de orden, se volvió cálido, quizá solo era parte los efectos del alcohol, como no estaba con la cabeza fría, entonces no era un tirano —. Te hice una pregunta.

Juliette, ágil repasó su barbilla y sonrió un poco. No hacían faltas las palabras, la virgen supo que aquel hombre estaba dañado, que podría resultar un aliciente para él, esperanzada pensó en volverse el remedio para la crueldad que solía emanar.

Se puso de puntillas y rozó sus labios. Estaba dispuesta a ser la medicina que necesitaba.

Tal vez no era demasiado tarde.

—Hazme tuya, Karim Ghazaleh —solicitó antes de tomar la iniciativa y dejarse llevar, raptada por la fogosidad que desprendía su "dueño", su esposo.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela Adicción A Tus Besos
9.0
Flora entiende el matrimonio no como un vínculo afectivo, sino como un negocio donde la ganancia personal es lo único relevante. Movida por su ambición, se vincula a Iván, un magnate imponente. Sin embargo, ella desconoce que en este juego de intereses es la víctima de una trampa mayor. Iván, un estratega implacable, cree tener el control absoluto como cazador, hasta que desarrolla una dependencia incontrolable por el afecto y los besos de su propia mujer.
Portada de la novela ¡Cuidado, Ahí Viene El CEO!
9.1
Tras un año de entrega, la vida de Rebecca se quiebra cuando su pareja la abandona para contraer matrimonio con otra mujer. Hundida en el dolor y bajo los efectos del alcohol, cruza su camino con Albert, un enigmático y astuto hombre de negocios. Juntos firman un pacto insólito: ella actuará como su amante durante diez días. Sin embargo, lo que inició como un acuerdo temporal pronto deriva en una obsesión incontenible que Albert no podrá controlar.
Portada de la novela Embarazada de Trillizos por un Contrato
8.4
La vida de Ana Clark se desmorona ante el desempleo y la urgencia de salvar a su padre enfermo. Sin alternativas, acepta la gélida propuesta de Dominic Ivanov, un poderoso magnate que le ofrece un matrimonio por contrato durante un año. A cambio de seguridad económica, Ana entra en un vínculo desprovisto de afecto. Ahora, debe navegar por las complejidades de esta farsa conyugal, enfrentando la frialdad de Dominic y desafiando sus propios valores morales.
Portada de la novela Heredera Traicionada: Mi Dulce Boda de Venganza
7.9
Después de siete años ocultando su riqueza por Eugenio, una heredera descubre su desprecio. En Acción de Gracias, él la deja por su ex, Brenda, quien presume su vínculo en redes. Al ver un video donde Eugenio la humilla llamándola manipulable, ella decide transformarse. Sin llanto, abandona su papel de sustituta y vuela a Ciudad de México. Con un mensaje tajante, corta todo lazo: no volverá, pues ha elegido casarse con un hombre que sí la valore.
Portada de la novela La Bruja de Oaxaca y Su Maldición
9.5
Mi abuela, curandera de Oaxaca, decía que la sangre no corre, danza. Yo, Xochitl Rivera, heredera de ese don, me casé con Mateo Vargas, un magnate de la Ciudad de México, para sanarlo de su silla de ruedas, usando mi "danza de la unión" que creaba "huevos" de energía vital. Seis meses después, el milagro ocurrió: Mateo caminó, pero con su fuerza, una frialdad y posesión desconocida regresaron, y a su lado, su hermana adoptiva, Sofía, una víbora de piedad calculadora que envenenaba su corazón. De pronto, me encontré en la calle, desheredada, expulsada de la vida que había creado con mi propio ser, con mis hijos convertidos en un espectáculo grotesco en la cena de gala de los Vargas. Mateo, con una sonrisa torcida, me exigió identificar a mis "hijos" entre cien "huevos" falsos, prometiendo cocinar el equivocado, una trampa cruel, un juego sádico que reducía mi sacrificio a un espectáculo vulgar. El Abuelo Vargas, quien selló nuestro pacto, me veía con impasibilidad mientras mi primer hijo se extinguía en la sartén, su luz vital desapareciendo con un siseo doloroso; la humillación era total, pero la rabia, pura y ardiente, me impulsó a intentarlo de nuevo. A pesar de mi conexión, el segundo huevo también fue falso, una réplica exacta de mis creaciones, y la vida de mi segundo hijo se quemó ante mis ojos; el dolor se volvió insoportable, pero quedaba uno, un último hijo por salvar en un mar de engaños. Para protegerlo, tuve que admitir la "mentira" ante una multitud que se burlaba, aceptando ser la estafadora, la bruja, mientras Mateo me obligaba a tragar el omelet hecho con la vida de mi primogénito, y fue entonces que el dolor se transformó en una furia helada. Con la boca llena del sabor ceniciento de mi hijo, lo maldije con la fuerza de mis ancestros, y en ese instante, una conexión sobrenatural nos unió a Mateo y al último huevo, desatando el caos y el colapso mental de Mateo, mientras la gente huía despavorida. Ahora, Mateo, sumergido en un arrepentimiento sin fin, se aferra al último huevo, su mente rota incapaz de aceptar la verdad, mientras mi hija, Itzel, crece a salvo en nuestra tierra ancestral, libre de la crueldad y la locura que casi nos consumen.
Portada de la novela Las manos de ella, la traición de él, el imperio de ella
8.8
Mi éxito en el modelaje de manos en CDMX se esfumó tras el ataque de Carla, la ex de mi prometido Rodrigo, quien me causó quemaduras químicas. En lugar de apoyarme, él la protegió y me humilló al confesar que yo solo cubría el vacío de su viejo amor. Tras hallar un contrato prenupcial abusivo y confirmar su engaño, cancelé la boda. Dejé atrás la sumisión y, tras una llamada clave, huí en un jet privado para reclamar mi propio destino y poder.