Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Desposar a la Virgen Robada

Desposar a la Virgen Robada

Karim cree que su familia solo busca una esposa discreta para él, pero la realidad es un crimen atroz: le entregan a Juliette, una joven virgen secuestrada, para ser su mujer. Este frío millonario convierte la existencia de la protagonista en un tormento insoportable dentro de una jaula de lujo. Atrapada en un destino oscuro, Juliette deberá enfrentar la exigencia más cruel del empresario, quien la obliga a concebir a su heredero por contrato.
Capítulos
Compartir

Capítulo 1

Su cuerpo temblaba, atrapada en la cajuela de la parte trasera de un auto. Podía sentir la intensidad de la presión en su pecho, el miedo de acabar muerta, como tantas veces imaginó.

El movimiento del auto se acabó, lo que indicó que llegaron. Fue bajada con dureza de allí y llevada a un lugar desconocido a rastras.

—¡Camina! ¡Mueve el trasero! —escupió el hombre a sus espaldas.

El trato hostil no paraba desde que esos hombres la forzaron a subir a la camioneta.

Juliette tenía el presentimiento de que su destino le puso punto y final a su vida.

Mientras tanto, Karim Ghazaleh, el apuesto y exitoso CEO conocido por ser implacable, caminaba seguro de sí mismo, a través de las instalaciones de la compañía, por dentro era un hombre andando entre las sombras, tratando de escapar de la presión que su apellido y su familia ejercían sobre él.

—Señor, corrí la fecha que me pidio de su itinerario, está completamente arreglado —informó la asistente.

Él arqueó una ceja.

—¿Te di la orden?

—Ayer lo hizo, tengo el correo que lo confirma.

—De acuerdo, lo olvidé, vuelve a tu lugar, Diana ¿no ves que estoy ocupado?

Ella frunció el ceño.

Solo caminaba, no hacía nada. Pero prefirió quedarse callada, en lugar de expresarlo.

—Como ordene señor.

"Estoy embarazada" —leyó el mensaje repentino, quedándose aturdido.

—Maldita sea —siseó.

"¿Y? Solo deshazte de él, Paulina, a mi déjame en paz".

Al rato su teléfono vibró otra vez.

"Lo haré, no quiero tener en mi vientre el hijo de un monstruo"

Él chasqueó la lengua.

—¿Un monstruo? No ha hecho más que describirme a la perfección —musitó continuando como si nada.

Ingresó a su despacho, clavando la vista sobre el folio negro. "El recordatorio especial de su padre".

El desagrado adornó su expresión.

—Casarme con una virgen —bufó.

Sí, la Familia Ghazaleh, tenía una tradición arraigada que pesaba sobre los hombros del primogénito: casarse con una joven virgen.

Sin embargo, Karim no compartía la misma visión "conservadora" de sus padres. A pesar de haber crecido rodeado de lujos y privilegios, anhelaba vivir su vida sin ataduras ni imposiciones.

Y fue precisamente esa rebeldía la que lo llevó a involucrarse con una mujer adinerada, cuyo nombre prefería enterrar. Ahora ella estaba esperando un hijo suyo, pero ninguno de los dos estaba inclinado a la idea de concebir el bebé.

***

Regresando a casa aquella noche, Karim esperaba enfrentarse a un sermón por parte de sus padres sobre la importancia de mantener las tradiciones familiares. Sin embargo, lo que le aguardaba era mucho más turbio y perturbador.

Al entrar en la majestuosa mansión familiar, Karim fue recibido por sus padres con semblantes serios y miradas cargadas de significado. Sabía que algo estaba a punto de cambiar drásticamente en su vida.

—Karim, necesitamos hablar contigo. Hemos encontrado a la joven que será tu futura esposa —declaró.

Karim no se quedó atónito. Ya lo sabía, porque su padres nunca habían demostrado cierta flexibilidad en cuanto a las tradiciones, ellos estaban dispuesto a obligarlo a casarse con una desconocida. Y él expiró.

—¿Pero cómo es esto posible? ¿Qué hay de mi libertad para elegir a mi compañera? Ah vale, no la tengo, ciertamente ustedes ya lo han decidido todo. ¿No es así? —dramatizó.

—Hijo, solo haz lo que dice tu padre, por favor —pronunció su madre con la voz cargada de pesar.

—Pero ¿por qué no puedo casarme con alguien que yo elija? ¿Por qué me imponen esta decisión? Es solo una tradición, deberían dejarlo pasar. No quiero hacerlo.

Raid se frotó la sien.

—¿Y crees que yo no lo hice?

Karim miró a su madre de inmediato. Ella era la esposa que fue elegida para su padre.

Entonces suspiró.

—Esto es absurdo.

Mirella estaba un poco incómoda, y más por el hecho de haber sido una vez, "la virgen" que fue entregada a Raid. Ahora, era el turno de su hijo.

—¿Es ella alguien que ha sido arrebatada como mamá? —lanzó serio.

Una sonrisa apareció en los labios de su progenitor.

—Karim, esta joven es especial. No sabemos si proviene de una familia respetable, pero es una chica sumisa y dócil. ¿No es eso aún más interesante?

Mirella tragó grueso.

Aquello encendió la chispa de la curiosidad en su interior, no le importaba si era una tradición arcaica o si por darle continuidad a la misma, jamás sería feliz.

De todos modos no era como los demás. Sí, lo ahneló, deseó con todo su corazón poder soltarse de las cadenas de la imposición y reglas por doquier. Pero heredó de su padre un lado implacable, ese que despertaba de pronto.

Se guardó preguntas como: ¿Y qué hay de mis sentimientos? ¿No importa si amo o no a esta mujer? Doble inquisición que se esfumó al contemplar el dominio que tendría sobre esa joven. No pensaba ya que si en lo más profundo de su corazón, alguna vez encontraría la verdadera libertad y el amor verdadero en su vida.

Viendo el lado divertido de la situación, él podría ser cruel con esa joven, al mismo tiempo al hacer lo que su padre demandaba, conservaría su buena posición social, las riquezas y placeres que se le servían en bandeja de oro.

—Estamos seguros de que una vez te conozca, encontrarás la felicidad en este matrimonio.

—¿Felicidad? Por supuesto —soltó dibujando una sonrisa falsa.

En ese momento llamaron a su padre. Y se alejó sosteniendo la conversación telefónica.

Karim sabía que no tenía más opción que aceptar la situación impuesta por su familia. Su madre seguía allí.

—Madre...

—Sé bueno con ella, Karim. No seas como tu padre —emitió con voz temblorosa —. No le hagas pasar el mismo infierno que yo viví al principio.

—¿Solo antes? Sigue siendo igual, madre. Te has casado con un monstruo, pero ese hombre es mi padre, por mis sangre también corre su oscuridad. ¿Cómo puedes esperar que sea lo opuesto a él? Ni siquiera has podido convencerlo de olvidar esa ridícula tradición.

—Hijo —intentó detenerlo, pero él se soltó con brusquedad.

***

Karim entró al bar con paso decidido, buscando un poco de distracción después de la conversación con sus padres. La música resonaba fuerte en el ambiente, creando una atmósfera vibrante y llena de energía.

Mientras buscaba un lugar para sentarse, Karim notó a alguien familiar en la barra. Era Alex, un viejo amigo que no veía desde hace mucho tiempo. Con una sonrisa en el rostro, se acercó y le dio un fuerte abrazo.

—¿Cómo has estado?

—No he dejado de trabajar.

—Disculpa —mencionó sacando el teléfono —. Sí.

—Alexander, la chica será traída en media hora. Ven a verla, puedes divertirte un rato con ella, pero no te cruces la línea.

En la boca del sujeto se formó una perversa sonrisa.

—No me digas eso, que me emociono. Pero ella es intocable. No voy a meterme en problemas con el comprador.

—¿Raid Ghazaleh?

—¿Qué? —miró a Karim y decidió levantarse de allí, se disculpó tomando distancia —. ¿Cómo sabes que es él?

Desde su lugar miraba a Karim, él no tenía idea de que estaba involucrado en todo ese asunto.

—Es él, Raid Ghazaleh, ha comprado a la virgen para su hijo, ya sabes, el temible Karim, el CEO implacable —agregó liberando una carcajada.

Aquello resonó en sus oídos.

También te puede gustar

Portada de la novela Adicción A Tus Besos
9.0
Flora entiende el matrimonio no como un vínculo afectivo, sino como un negocio donde la ganancia personal es lo único relevante. Movida por su ambición, se vincula a Iván, un magnate imponente. Sin embargo, ella desconoce que en este juego de intereses es la víctima de una trampa mayor. Iván, un estratega implacable, cree tener el control absoluto como cazador, hasta que desarrolla una dependencia incontrolable por el afecto y los besos de su propia mujer.
Portada de la novela ¡Cuidado, Ahí Viene El CEO!
9.1
Tras un año de entrega, la vida de Rebecca se quiebra cuando su pareja la abandona para contraer matrimonio con otra mujer. Hundida en el dolor y bajo los efectos del alcohol, cruza su camino con Albert, un enigmático y astuto hombre de negocios. Juntos firman un pacto insólito: ella actuará como su amante durante diez días. Sin embargo, lo que inició como un acuerdo temporal pronto deriva en una obsesión incontenible que Albert no podrá controlar.
Portada de la novela Embarazada de Trillizos por un Contrato
8.4
La vida de Ana Clark se desmorona ante el desempleo y la urgencia de salvar a su padre enfermo. Sin alternativas, acepta la gélida propuesta de Dominic Ivanov, un poderoso magnate que le ofrece un matrimonio por contrato durante un año. A cambio de seguridad económica, Ana entra en un vínculo desprovisto de afecto. Ahora, debe navegar por las complejidades de esta farsa conyugal, enfrentando la frialdad de Dominic y desafiando sus propios valores morales.
Portada de la novela Heredera Traicionada: Mi Dulce Boda de Venganza
7.9
Después de siete años ocultando su riqueza por Eugenio, una heredera descubre su desprecio. En Acción de Gracias, él la deja por su ex, Brenda, quien presume su vínculo en redes. Al ver un video donde Eugenio la humilla llamándola manipulable, ella decide transformarse. Sin llanto, abandona su papel de sustituta y vuela a Ciudad de México. Con un mensaje tajante, corta todo lazo: no volverá, pues ha elegido casarse con un hombre que sí la valore.
Portada de la novela La Bruja de Oaxaca y Su Maldición
9.5
Mi abuela, curandera de Oaxaca, decía que la sangre no corre, danza. Yo, Xochitl Rivera, heredera de ese don, me casé con Mateo Vargas, un magnate de la Ciudad de México, para sanarlo de su silla de ruedas, usando mi "danza de la unión" que creaba "huevos" de energía vital. Seis meses después, el milagro ocurrió: Mateo caminó, pero con su fuerza, una frialdad y posesión desconocida regresaron, y a su lado, su hermana adoptiva, Sofía, una víbora de piedad calculadora que envenenaba su corazón. De pronto, me encontré en la calle, desheredada, expulsada de la vida que había creado con mi propio ser, con mis hijos convertidos en un espectáculo grotesco en la cena de gala de los Vargas. Mateo, con una sonrisa torcida, me exigió identificar a mis "hijos" entre cien "huevos" falsos, prometiendo cocinar el equivocado, una trampa cruel, un juego sádico que reducía mi sacrificio a un espectáculo vulgar. El Abuelo Vargas, quien selló nuestro pacto, me veía con impasibilidad mientras mi primer hijo se extinguía en la sartén, su luz vital desapareciendo con un siseo doloroso; la humillación era total, pero la rabia, pura y ardiente, me impulsó a intentarlo de nuevo. A pesar de mi conexión, el segundo huevo también fue falso, una réplica exacta de mis creaciones, y la vida de mi segundo hijo se quemó ante mis ojos; el dolor se volvió insoportable, pero quedaba uno, un último hijo por salvar en un mar de engaños. Para protegerlo, tuve que admitir la "mentira" ante una multitud que se burlaba, aceptando ser la estafadora, la bruja, mientras Mateo me obligaba a tragar el omelet hecho con la vida de mi primogénito, y fue entonces que el dolor se transformó en una furia helada. Con la boca llena del sabor ceniciento de mi hijo, lo maldije con la fuerza de mis ancestros, y en ese instante, una conexión sobrenatural nos unió a Mateo y al último huevo, desatando el caos y el colapso mental de Mateo, mientras la gente huía despavorida. Ahora, Mateo, sumergido en un arrepentimiento sin fin, se aferra al último huevo, su mente rota incapaz de aceptar la verdad, mientras mi hija, Itzel, crece a salvo en nuestra tierra ancestral, libre de la crueldad y la locura que casi nos consumen.
Portada de la novela Las manos de ella, la traición de él, el imperio de ella
8.8
Mi éxito en el modelaje de manos en CDMX se esfumó tras el ataque de Carla, la ex de mi prometido Rodrigo, quien me causó quemaduras químicas. En lugar de apoyarme, él la protegió y me humilló al confesar que yo solo cubría el vacío de su viejo amor. Tras hallar un contrato prenupcial abusivo y confirmar su engaño, cancelé la boda. Dejé atrás la sumisión y, tras una llamada clave, huí en un jet privado para reclamar mi propio destino y poder.