Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Una esposa para mi hermano

Una esposa para mi hermano

Daniel es un CEO viudo de 40 años que vive para sus hijos y su empresa, tras haber cerrado su corazón al amor. Su vida cambia cuando Harry, su hermano, convence a Deanna, una joven soprano de 25 años, para fingir un compromiso y evadir una norma familiar. Aunque el trato es una farsa temporal, la química entre ambos surge de forma inevitable. Pese a la diferencia de edad y los secretos que los rodean, este engaño inicial se transforma en una pasión real que los obligará a luchar contra sus miedos y enemigos.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Me di la vuelta y salí del salón.

El aire de la noche sevillana era denso y olía a jazmín, pero a mí me asfixiaba. Necesitaba espacio, necesitaba mi guitarra.

Fui a mi estudio, un pequeño cuarto al final del pasillo. La madera oscura de mi guitarra flamenca me esperaba, silenciosa. Era mi único refugio.

Isabela no me siguió. Escuché su voz, suave y preocupada, preguntándole a Mateo si necesitaba algo, si el sofá era cómodo, si quería un vaso de leche caliente.

El mismo tono que usaba conmigo cuando volvía cansado de un ensayo. Ahora era para él.

La desilusión fue como un golpe en el estómago. Me senté en el suelo, pero no toqué las cuerdas. El silencio era más elocuente que cualquier música.

Al cabo de un rato, ella apareció en la puerta. Su rostro era una máscara de frialdad.

«Javier, tenemos que hablar».

No me moví.

«¿Va a quedarse o no?», preguntó, su voz afilada. Era un ultimátum.

Detrás de ella, en el pasillo, vi la sombra de Mateo. Escuchando.

«Isabela», dijo él con falsa humildad, «de verdad, no pasa nada. Me iré por la mañana. No quiero causar problemas entre ustedes».

Su voz era suave, persuasiva, diseñada para hacerla sentir culpable y protectora.

Isabela ni siquiera se giró para mirarlo. Sus ojos estaban clavados en mí.

«Tú no te vas a ninguna parte, Mateo», dijo con una determinación que me heló la sangre. Luego, para reafirmar su control, se acercó a él y le puso una mano en el hombro, un gesto de consuelo y posesión.

Ese fue el momento. El momento en que supe que todo había terminado.

La miré, y por primera vez en años, no sentí amor. Solo un vacío inmenso.

«De acuerdo», dije, mi voz sonando extrañamente tranquila. «Se queda».

Acepté la situación que ella me imponía. Pero no como ella esperaba.

Me levanté lentamente. «Se queda él. Yo me voy».

Fui a nuestro dormitorio y saqué una maleta del armario. Empecé a meter ropa, sin orden, solo la necesidad de huir.

Isabela me siguió, su expresión cambiando de la victoria a la pura sorpresa. Mateo se asomó por la puerta, con los ojos muy abiertos. Su triunfo había sido demasiado breve.

«¿Qué haces?», preguntó Isabela, su voz temblando por primera vez.

«Te dejo el campo libre», dije sin mirarla. «Disfruta de tu héroe».

Cerré la maleta y caminé hacia la puerta.

«¡Javier, espera!», gritó.

La ignoré. Salí de la casa, el sonido de las gravilla bajo mis pies era lo único que escuchaba.

«¡No puedes hacerme esto!», gritó desde el porche. «¡Pondrás en vergüenza a nuestras familias! ¡Mi padre te matará! ¡Tu padre, Don Alejandro, qué dirá de tu falta de palabra!».

Usó el nombre de mi padre como un arma, una última y desesperada baza.

Me detuve, pero no me giré.

«¿Mi padre?», pregunté al aire, con un sarcasmo amargo. «Pregúntale a él qué opina del honor. Y luego mírate al espejo».

La discusión había atraído la atención. Vi luces encenderse en las casas de los trabajadores. Las cortinas se movían. Éramos el espectáculo de la noche.

Conduje sin rumbo hasta que terminé en un tablao del barrio de Triana. Un lugar oscuro, lleno de humo y duende.

Pedí una copa y me senté en un rincón. Necesitaba el ruido, el cante jondo, para apagar el caos de mi cabeza.

De repente, una mano en mi hombro. Era Mateo.

«Señorito Javier, Isabela está muy preocupada».

Su presencia aquí era una intrusión, una violación de mi último santuario.

«Vete de aquí, Mateo».

«Ella no para de llorar», continuó, ignorándome. Su voz era una mezcla de falsa pena y provocación. «Dice que no entiende por qué eres tan cruel. Ella solo te quiere a ti».

La mentira era tan descarada que me provocó una risa seca.

«¿Ah, sí?», dije, mirándolo con todo el desprecio que pude reunir. «¿Y te ha mandado a ti, a su salvador, a decírmelo?».

Su rostro se contrajo. Por un segundo, vi la envidia y el odio puros en sus ojos.

Entonces, su expresión cambió a una de pánico. Se tambaleó hacia atrás, chocando contra una mesa cercana.

«¡Ay!», gritó, cayendo al suelo. «¡No me pegue, señorito! ¡Yo solo traía un mensaje!».

Se agarró la cara, aunque yo no lo había movido ni un dedo.

La música se detuvo. Todos en el bar se giraron para mirarnos.

Había caído en su trampa.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela Amar lentamente
9.6
La lealtad de Isabela resultó fatal, desencadenando una conspiración que destruyó a su familia y la dejó a las puertas de la muerte. Sin embargo, la vida le concede un inesperado retorno para ejecutar su justicia. Consumida por un deseo de revancha, se dispone a desmantelar los planes de su hermanastra y de los hombres que la manipularon cruelmente. No habrá piedad ni barreras que detengan su avance en esta senda de retribución y frialdad.
Portada de la novela El alfa
8.2
Julia, una huérfana bajo el amparo real, vive una relación clandestina con el príncipe Benjamín, desafiando los deseos del rey de unirlo a la noble Gabriela. Siete años más tarde, la pareja se ve forzada a la clandestinidad. Tras robar un vehículo para huir con su pequeña hija, emprenden una desesperada huida mientras Gabriela los persigue sin tregua. Ahora, como fugitivos, luchan por su supervivencia y el sueño de un futuro compartido lejos de la corona.
Portada de la novela El Amor Me Ruina
9.0
El pintor Mateo lo entregó todo por Isabel, aceptando un divorcio ficticio y un ensayo clínico letal para evitar una supuesta ruina. Sin embargo, mientras su salud se deteriora, descubre que su sacrificio fue una farsa: Isabel se burla de él y planea casarse con un tercero. Abandonado y moribundo en el hospital, el inmenso dolor de Mateo se convierte en un frío deseo de represalia. Él no descansará hasta sabotear la boda y destruir la vida de quien lo traicionó.
Portada de la novela El rol del asesino
9.0
Un intérprete en crisis busca desesperadamente el papel estelar en la película de su padre, un director famoso. Tras ser rechazado, asume el desafío de encarnar a un despiadado criminal. Durante su preparación, conoce a una astuta detective que lo acecha sin descanso. Ignorando sus vínculos con los delitos reales, ambos inician un tórrido romance donde la ficción y la realidad se confunden, enfrentándolos a una peligrosa red de secretos y seducción.
Portada de la novela ESCAPANDO DE ALYSA
9.2
La existencia de un rudo cazador se transforma en un caos absoluto tras la aparición de Alysa. Ella es un espíritu libre, pero un antiguo juramento de sangre la vincula a este hombre de carácter opuesto. A pesar de los constantes roces y enfrentamientos, ambos aprenderán que sus imperfecciones son su mayor fortaleza. En este viaje lleno de acción, descubrirán que la verdadera felicidad no siempre se ajusta a los finales de cuento de hadas.
Portada de la novela INSUPERABLES
8.2
Tras siete años separados, Aubrey Channing y Dominic Blake se reencuentran convertidos en adultos. Sin embargo, la estabilidad que ambos construyeron se tambalea ante la fuerza de su antiguo vínculo. Ella guarda secretos peligrosos que intenta ocultar, mientras que Dominic, ahora un valiente bombero, está decidido a desentrañar el misterio que la rodea. Entre la acción y el peligro, él luchará por reavivar una pasión que se niega a desaparecer.