Portada de la novela DARKNESS II

DARKNESS II

8.7 / 10.0
Con su familia masacrada, Nisha queda inconsciente mientras Dark emprende una cacería sangrienta para vengarse de Griffin. En el desenlace de esta historia, una conspiración gubernamental sobre supersoldados convierte a los antiguos aliados en piezas sacrificables. Dark teme que su amada lo repudie, pero Nisha despierta cambiada por el trauma, aceptando su lado sombrío. Entre la locura y el amor, ambos enfrentan un destino donde la única regla de supervivencia es matar.

DARKNESS II Capítulo 1

Griffin.

El eco de mis pasos suena en el estacionamiento desierto, cuando desciendo del auto y entro a la camioneta que no ha dejado de vigilar la residencia de la familia de Nisha. En cuanto supe que estaba viva una llama se encendió en mi tan ardiente que no dude ni un maldito instante de averiguar el paradero de su familia.

Encontrarlos fue complicado al principio, pero para un cabecilla de la mafia no hay imposibles, di con ellos un par de días después de la balacera en la mansión de Grecia. El hijo de puta de Dark sigue saliéndose con la suya y sigue arrebatándome lo que por derecho me pertenece, se lo advertí, le dije que esa era mi chica, pero no, debía hacer sus estúpidas movidas y arrancarla de mi lado.

Desde que Nisha desapareció mi vida ha sido un jodido martirio, extraño esos ojos verdes y ese terror al verme, solo de imaginar su expresión este día cuando llegue a casa y vea el regalo que le dejare me pone y mucho.

— Señor — la voz de uno de mis guarda espaldas y me habla, sacándome de mis turbulentos pensamientos de añoranza — aquí viene — en cuando elevo mis ojos la veo.

La razón de todas mis malditas pesadillas y mis más grandes y maravillosos sueños, luce increíble, su rostro es una máscara perfecta de tranquilidad, una tranquilidad que deseo con locura borrar, me remuevo en mi asiento, sintiendo como mi polla tiembla con solo observarla.

Da una rápida mirada a su alrededor como si esperara ver algo o alguien sospechoso, pero no hermosa, no hay nada que temer, al menos no por ahora.

Se coloca el casco de la motocicleta y sonrió de lado al ver lo jodidamente sexy que se ve en ella, devoro su cuerpo con los ojos, está mucho más hermosa que la última vez que la vida, su culazo ahora se ve mucho más grande, en definitiva el bastardo de Ratko y Claus estuvieron entrenándola, mi sonrisa se amplía porque esto será muchísimo más excitante que la última vez, cuando regrese a mí, voy a follarla duro sobre esa puta motocicleta y le recordare exactamente porque nunca debió dejar su maldita habitación.

Pasa junto a la camioneta sin mirarnos y sin notar que su hombre ha vuelto a ella, rio suavemente una vez deja el estacionamiento a su familia totalmente indefensa.

— ¿los hombres de Dark? — pregunto sin mirar a ninguno de mis hombres en particular.

— En sus posiciones — suspiro

— Bien, hagamos una fiesta increíble — murmuro para que mis hombres comiencen hacer lo suyo, mientras yo me preparo en el asiento de atrás de la camioneta.

Abro el maletín que me entrego uno de los rusos y saco la máscara, sonrió de lado y suspiro, últimamente me he estado moviendo con una falsa identidad, esta mascara fue cortesía del sujeto que me ha puesto en contacto con los rusos. La coloco con cuidado y espero a que mis hombres tomen sus posiciones y me avisen.

Los minutos pasan y empiezo a impacientarme, muero por darle una visita a los suegros y a ese niño, es una pena que no puedan disfrutar un poco más de la paz, la tranquilidad y la nueva vida que Ratko les ha proporcionado, sin esperar a la señal de mis hombros, abro la puerta de la camioneta y desciendo

— señor, aun no es seguro — escucho a uno de mis hombres advertirme pero rio negando e ignorando por completo su advertencia.

Camino hasta el ascensor y presiono el código, para subir al piso donde mi querida mujer vive ahora su pequeño cuento de hadas, mientras asciendo en la caja metálica, revivo sus ojos y su expresión tranquila, una expresión que estoy deseando romper. Las puertas se abren mostrándome un pasillo vacío, camino por el hasta la puerta del departamento y respiro profundo.

Aun esta su perfume en el ambiente, sonrió de lado y suspiro una vez más deleitándome con el aroma y sintiendo como poco a poco la adrenalina comienza a hacerse presente, anticipando mi jugada, abro mis ojos y pego la cabeza a la puerta para escuchar del otro lado.

Silencio.

Es lo único que se escucha del otro lado, pero estoy seguro a que se debe a que el departamento esta insonorizado, respiro profundo una vez más y finjo mi mejor sonrisa antes de tocar el timbre. Después de algunos segundos, escucho ruidos en la puerta y esta se abre. Frente a mi esta una mujer de unos cuarenta y tantos, su aspecto es muy diferente al que recuerdo de la madre de Nisha, pero no ninguna duda, es ella.

— ¿si diga? — pregunta con cierta desconfianza

— ¿Sra. Valentine verdad? — doy un paso en su dirección y se tensa de inmediato, su ceño se frunce y niega ligeramente

— disculpe, creo que se ha equivocado de apartamento — mi sonrisa se ensancha mientras intenta cerrar la puerta y la detengo al mismo tiempo que la detengo con mi mano.

— ah no lo creo mí señora, no lo creo — digo empujándola con fuerza, sus ojos se abren como platos cuando el impulso la empuja hacia atrás, tropieza y cae sobre su culo — oh perdone, no tenía intención de lastimarla — murmuro en tono divertido tendiéndole mi mano, ella duda un instante y suspiro — estoy aquí de parte de Ratko Stevens, ¿sabe quién es verdad? — su ceño se frunce un poco más y suspiro — no se preocupe, solo necesito conversar con su hija un momento, ¿está aquí? — finjo inocencia y finalmente la mujer toma mi mano y la ayudo a ponerse en pie.

— sí, se quién es el Sr. Stevens, pero Nish no está en este momento — comenta con inseguridad y suspiro con pesar

— ¿puedo esperar a que regrese, verdad? Es de suma importancia conversar con ella — la mujer lo medita un poco y después de algunos segundos en silencio señala la sala.

— Claro, adelante — me sonríe con cierta desconfianza, mientras me adentro en el espacioso departamento, finamente decorado y lleno de lujos y elegancia, una vida que tristemente no merecen.

— Gracias — sonrió con amabilidad

— ¿quiere un café? — pregunta y asiento dejándome caer en el cómodo y mullido sofá.

— se lo agradecería muchísimo — mi querida suegra se gira para dirigirse a la cocina mientras observo a mi alrededor, no me contengo y me pongo en pie para curiosear.

— ¿paso algo que deba preocuparnos? — pregunta desde la cocina en tono serio.

No respondo inmediatamente porque estoy sumergido en la enorme cantidad de fotografías que hay en un mueble de madera, muchas fotos de Nisha con su familia, en todas luce increíble, con esa sonrisa hermosa que suele adornar sus suaves y provocativos labios, humedezco los míos tentado a tomar las fotos en mis manos y acariciarla.

Una en particular llama mi atención, luce un vestido negro elegante, junto a los gemelos, me gusta como luce así vestida, sin poder contenerme más, tomo el portarretratos y lo sostengo entre mis manos, absorto en la belleza de mi mujer, una belleza que se ve aún mejor llena de desesperación y terror brillando en sus ojos.

— ¿está bien? — las palabras de mi suegra me sobresaltan y me traen de regreso fuera de mis pensamientos.

— Sí, solo admiraba su familia — comento dejando la fotografía en su lugar, tenso. Quiero esta foto.

— Esos son Mou, Max y Nisha — comenta con un tono triste en la voz — Max murió hace algunos años en una balacera — mi ceño se frunce eso no lo sabía.

— Lo lamento — susurro girándome para verla, sus ojos están anegados de lágrimas y la expresión de sufrimiento me hace sonreír.

— Está bien, si me disculpa un instante — dice tendiéndome la taza de café, la tomo con cuidado y ella huye con lágrimas empapando sus mejillas.

Doy un sorbo al café y respiro profundo, es un café delicioso, excelente, es una pena que sea el último que preparara, con calma disfruto del caliente liquido mientras la escucho gimotear desde la cocina. Una vez termino dejo la taza de café sobre la mesa de centro y respiro profundo.

Me saco la máscara y muevo mi cuello de un lado al otro, para liberar tensiones, saco mi arma y comienzo a colocarle el silenciador, aunque es un departamento insonorizado no quiero alertar al resto de la hermosa familia. Me acerco hasta el umbral de la cocina donde la Sra. Valentine llora de espaldas a mí sobre la encimera.

Camino hasta ella y coloco una mano sobre su hombro, se sobresalta y se gira para verme en cuanto lo hace sus ojos se abren de la sorpresa y enseguida su ceño se frunce, sonrió de lado y me inclino hacia ella

— me habría encantado compartir un poco más con usted suegra, es un encanto — abre su boca para decir algo sin apartar sus ojos de los míos mirándome con confusión — pero necesito darle un hermoso regalo de bodas a su hija, un claro mensaje de que conmigo no se juega y que cuando quiero algo hago lo que sea para tenerlo — acciono el arma en mis manos.

Su rostro se contrae en una expresión de dolor y desvía sus ojos hacia su pecho, donde de inmediato comienza a brotar sangre, mi sonrisa se ensancha y me acerco un poco más.

— soy el hijo de puta que secuestro a Nisha — digo con voz triunfante sus ojos se abren aún más y antes de que pueda emitir algún ruido otro disparo atraviesa su cuerpo.

Cae con los ojos anegados en lágrimas y expresión aterrada, la vida abandona poco a poco el cuerpo de mi suegra mientras se arrastra por el suelo lejos de mí, la escucho murmurar cosas incomprensibles y rio suavemente.

— por favor no sea patética, intentar huir en su estado es realmente estúpido — murmuro en tono burlón mientras me acerco a ella una vez más, la giro y el odio esta vez está reflejado en sus expresión

— no se saldrá… con la suya — murmura entrecortadamente y rio

— Ya lo hice — me pongo en pie y disparo en su frente, su cuerpo cae en el suelo sin vida, la giro con el pie y la coloco boca abajo.

Suspiro antes de girarme y empezar a silbar, el tono de la canción de Kill Bill comienza a llenar el ambiente mientras me adentro por el pasillo hasta la primera puerta que consigo, pego mi oído a la puerta pero no se escucha mucho, guardo el arma en mi espalda y saco mi cuchillo. Pongo la mano en el pomo de la puerta y abro con cuidado.

Es una habitación amplia, con paredes en tono gris claro y poster en las paredes de bandas de rock, esta debe ser la habitación de uno de los gemelos, doy un paso dentro en busca del otro integrante de los Valentine, pero está vacío, mi ceño se frunce sin comprender se supone que todos estaban aquí.

En ese instante la puerta del costado izquierdo, frente a la cama se abre y un chico lleno de tatuajes sale por ella secándose el cabello, sus ojos se fijan en mí, la sorpresa en su rostro al verme es genial, pero de la sorpresa pasa a otra expresión que no sé muy bien cómo interpretar.

— Tu — su voz suena baja pero llena de reconocimiento y rio al saber que posiblemente el bastardo de Ratko le mostro alguna foto mía.

— Hola cuñado — digo en tono divertido, él se lanza hacia el frente hacia la cama, me muevo rápido y caigo sobre él, sostengo su mano que intenta tomar con desesperación su teléfono, pero soy más rápido que él.

Deslizo el cuchillo en su costado y un quejido escapa de sus labios, rio suavemente sobre su oído.

— Lo siento pero no arruinaras el regalo de bodas — susurro en su oído.

Me pongo en pie y tiro de él, para ponerlo en pie, lo tomo del cuello y me coloco detrás de su espalda y murmuro en voz baja.

— saluda a tu madre de mi parte en el cielo — y deslizo el cuchillo por su cuello en seguida un chorro de sangre sale disparado de este salpicando todo alrededor.

Los ruidos de la sangre salpicando y la desesperación del chico por intentar no ahogarse con su sangre son música para mis oídos. Espero a que caiga en el suelo a mis pies justo donde debe estar. Sus ojos van perdiendo el brillo conforme la vida abandona su cuerpo y en un instante el silencio vuelve hacerse dueño del lugar.

— Uno menos, falta uno — murmuro girando sobre mí mismo en busca del Sr. Valentine.

La siguiente puerta al abrirla es un shock para mis sentidos, su aroma, su perfume, su esencia flota en el aire, es su habitación, sin dudarlo ingreso en ella, su cama está hecha a la perfección, camino hasta ella y tomo una almohada la pego a mi nariz e inhalo su aroma.

— Pronto te tendré una vez más entre mis brazos hermosa — murmuro antes de dejar la almohada en su lugar.

Recorro la habitación en busca de un premio que me recuerde su cuerpo, camino hasta una de las puertas y en cuanto las abro su armario me da la bienvenida, reviso los cajones en busca de su ropa interior, una sencilla pero sexy tanga negra llama mi atención, la tomo y la guardo en mi bolsillo, antes de seguir revisando.

En otro cajón consigo una caja negra, la tomo por curiosear su interior y la abro, lo que veo en su interior me llena de ira, de una furia incontrolable que deseo desatar sobre todos los malditos bastardos que residen en esa puta mansión de mierda.

Fotografías de Nisha con Claus, Max y Ratko llenan el espacio de la caja, en todas ellas Nisha sonríe con felicidad una felicidad que solo debe pertenecerme a mí, la expresión tranquila y triunfante en el rostro del bastardo de Dark es inigualable.

— Maldito hijo de puta — murmuro tomando la caja entre mis manos y estrellándola contra el fondo de la pared donde esta golpea y riega todas las fotos en el suelo.

La tranquilidad que sentía hasta hace unos instantes se esfumo, lo único que llena mi ser es un odio y una furia que ciega mis sentidos, me giro sobre mis talones en busca del ultimo Valentine para hacerlo pagar por el jodido atrevimiento de su hija.

Abro las puertas restantes del pasillo sin cuidado, con una ganas locas de despedazar cualquier cosa que encuentre en mi camino, la última puerta de la derecha me muestra una habitación cálida, un hombre de compleción grande está sentado en un sillón frente a un televisor encendido, camino hacia el como un toro embravecido y sin aviso sin decir nada clavo el cuchillo en su pecho, sus ojos se abren de golpe y me ve con expresión aterrada, saco el cuchillo y vuelvo a enterrarlo en su cuerpo, una y otra, y otra, y otra vez, hasta que mi cuerpo no puede del cansancio, me pongo en pie y observo mis manos cubiertas de sangre, mi respiración es un puto desastre pero no me importa, me giro y comienzo a buscar donde dejar una maldita nota a la traidora de Nisha.

En cuanto doy con un jodido plumón y una libreta con mano temblorosa escribo.

“Espero hayas disfrutado de tus vacaciones con Dark, sabía que seguías con vida amor, te hice una promesa preciosa, ¿recuerdas? Cada vez que cerraras esos preciosos y encantadores ojos que tienes el único rostro que verías seria el mío, ahora le sumamos el de tu patética familia, espero hayas disfrutado del recibimiento a casa.

Con amor Griffin”

Arranco la hoja y me giro buscando un lugar donde dejarla, que pueda leerla a penas entre, sonrió de lado al ver el cadáver cubierto de sangre de su padre y me acerco a él, tomo el cuchillo del suelo y con un rápido y mordaz movimiento entierro el cuchillo y la nota en uno de sus ojos.

Sonrió ampliamente y suspiro recobrando el control de mi cuerpo, me inclino sobre el cuerpo y murmuro una amable y dulce despedida.

— saludos a la familia suegrito — vuelvo a mi posición y salgo de la habitación dando pasos tranquilos, reinicio el silbido del tema que tanto ha estado rondando mi cabeza estos últimos días y mientras alcanzo la sala, tomo la máscara la coloco sobre mi cabeza y la acomodo.

Doy un par de pasos pero recuerdo la fotografía, sonrió de lado una vez más y regreso sobre mis pasos hasta el mueble, tomo el marco y lo estrello contra el suelo, este se hace añicos y tomo la fotografía, la doblo y la meto en mi bolsillo, camino hasta la puerta y salgo del departamento dejando un claro mensaje, no solo a Nisha, sino también a los bastardos de Darkness en especial a Ratko, esto es una maldita declaración de guerra y no descansare hasta tener su cabeza y el hermoso cuerpo de Nisha donde pertenece, a mi lado.

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Tabla de contenidos de DARKNESS II

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