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Portada de la novela Cupido De Amor

Cupido De Amor

Después de cinco años de casada, Daryl se enfrenta a la amarga traición de su esposo. Justo antes de disolver su unión, él la entrega a un extraño, dejándola desamparada. En medio de su dolor, un niño surge para brindarle consuelo y esperanza. No obstante, un giro del destino lo cambia todo: un test de ADN revela que el pequeño es hijo de Zack, un implacable y magnate director ejecutivo con quien ella compartió una noche en el pasado.
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Capítulo 2

"Dije que en ese entonces te acostaste con otro hombre que no era yo. Y la razón por la que te dejo venir hoy es para que vuelvas a hacer lo mismo", respondió Leon.

'Me das asco. Si no fuiste tú el que estuvo a mi lado esa noche, ¿por qué te casaste conmigo?', pensó Daryl, mientras las últimas palabras del chico seguían sonando en su mente una y otra vez.

"Daryl, si eres capaz de entretener al señor Ji en esta oportunidad, te aseguro que te trataremos justamente. Incluso Leon te pagará una pensión compensatoria después de su divorcio. Pero si te opones, me temo que tendrás que renunciar a todas tus propiedades", dijo Candida, que sabía bien cómo atacar la debilidad de la chica. "Ahora estoy embarazada de su hijo, así que necesita ahorrar dinero para nosotros. Ya lo sabes, los niños generan muchos gastos".

Apenas mencionó al bebé, Daryl muy confundida le echó un vistazo a su vientre.

Ciertamente hace un tiempo las noticias en la televisión anunciaban su embarazo.

Sin embargo, en vista de que la principal preocupación de Daryl era Leon, no le había prestado mucha atención a ese asunto. Con eso en la cabeza, sonrió amargamente pensando sin parar.

'No solo me obliga a acostarme con otro hombre o se divorciará de mí, sino que también Candida está esperando un hijo suyo', se dijo a sí misma la joven.

Realmente no podía creer que fuera tan cruel, pues además de abandonarla frente a su hermana, lo que hizo fue meter el dedo en la herida.

"¡Leon, eres un bastardo! Devuélveme a mi hijo", soltó la mujer al borde de la desesperación, pensando en su pequeño desaparecido. Luego, se le abalanzó histéricamente con ganas de asesinarlo.

"¡Eres una bruja!", replicó él con el disgusto escrito en todo su rostro, antes de tirarla del cabello para abofetearla. "¿Lo harás o no? Yo no te he tocado en cinco años, no me vengas con que no necesitas a un hombre en este momento".

El golpe fue tan fuerte que la boca de la joven comenzó a sangrar.

Entonces, una sensación de rebeldía surgió de pronto en su corazón. Por lo que mirándolo con firmeza, exclamó: "No, prefiero morir antes que dejarte conseguir lo que quieres. Devuélveme a mi hijo, bestia. ¡Devuélveme a Sam!".

Sin poder soportar los gritos de Daryl, el hombre le selló los labios con su gran mano. Ella intentó seguir gritando, pero percibió un fuerte olor penetrar sus fosas nasales.

"Ya que no quieres obedecer, te daré una lección. Llévensela para que experimente que permanecer con vida es peor que morir".

En ese instante, aunque la chica trató de defenderse, gradualmente fue perdiendo el conocimiento hasta que todo lo que tenía delante se oscureció, al tiempo que comenzó a sentir su cuerpo muy caliente.

En la oscuridad, escuchó que se abría la puerta dejando entrar el aire frío en la habitación, acompañado de pasos firmes acercándose a ella.

"¿Esposo?".

Pensó que seguramente todo era un sueño.

No podía creer que Leon la había engañado con otra, que había vendido su hijo a alguien, y que la había conducido a manos de otro hombre.

'No es posible que Sam no sea su hijo, así que todo esto no debe ser real', la chica trató de persuadir a sí misma.

Pronto, una figura alta y delgada se paró frente a ella. Llevaba un aroma a menta que le produjo una sensación agradable.

De modo que lo abrazó con fuerza, frotando sus mejillas contra el pecho del extraño, se sentía tan cómodo.

"Esposito, ¿esto es solo un sueño?", preguntó.

Allí, Zack Ji la miró frunciendo el ceño antes de contestar: "Yo no soy tu esposo".

"Sí, sí lo eres", replicó Daryl, observando su guapo rostro. "Esposito, no nos dejes a Sam y a mí, ¿de acuerdo? No puedes dejarme sola como hizo él. ¿Sabes cuánto te he extrañado?".

"Ya te dije que no soy tu marido", espetó enojado, tratando de zafarse de ella para alejarla.

Aun así, ella no lo soltó, de hecho envolvió sus brazos alrededor de su cuello para besarlo apasionadamente.

La mujer incluso lo empujó contra la pared, aferrándose a él como una enredadera de labios muy dulces.

Definitivamente Zack no vio venir esto, así que no pudo resistirse más ante sus gestos.

A la mañana siguiente, Daryl se despertó aturdida y asombrada por el extraño entorno en el que se encontraba. Luego, mientras miraba la ropa tirada en el suelo, se dio cuenta de que lo que sucedió no fue parte de un sueño.

Realmente Leon y Candida la obligaron a estar con un hombre que no conocía.

Esto la hizo sentir muy mal, sinceramente nunca había imaginado que el chico a quien amó durante años se convertiría en el tipo despreciable al que más odiaba.

Tenía la necesidad de verlo cuanto antes para dejarle todo claro.

Por lo tanto, a pesar del dolor que sentía, se levantó de la cama, se vistió y se fue en silencio, sin siquiera voltear hacia el hombre al otro lado de la cama, aunque tuvo mucho cuidado de no despertarlo.

Al rato, cuando Zack se despertó, ya ella se había marchado. De hecho, el espacio de la cama junto a él ya estaba frío, lo que significaba que hacía mucho que se había ido.

Con esto, el chico se levantó lentamente con la luz del sol de la mañana brillando en su hermoso rostro, haciéndolo lucir más reflexivo. Seguidamente, respiró profundo y buscó su teléfono para hacer una llamada.

"Hale, chequea quién entró en mi habitación de hotel anoche".

Tras responder afirmativamente, el hombre al otro lado de la línea vaciló unos segundos antes de finalmente informar: "Señor, Benjamin no está".

Escucharlo hizo que su expresión cambiara de inmediato, así que recogió su camisa del suelo y salió rápidamente de allí. "¿Qué pasó?".

"Dejó una nota diciendo que iba a buscar a su madre".

Ante la noticia Zack entrecerró los ojos.

Al otro extremo Hale podía sentir la frialdad de su jefe, por lo que comenzó a sudar frío e inmediatamente admitió su negligencia. "Señor, todo es culpa mía por no haberlo cuidado bien. Por favor, merezco ser castigado".

"Encuéntralo, quiero que me des su ubicación exacta en diez minutos".

"Sí, señor".

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