Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Cuando el Amor Se Vuelve Miedo

Cuando el Amor Se Vuelve Miedo

Elena sufrió años de rechazo bajo el yugo de Carmen, su madre, quien siempre favoreció a sus hermanas. Tras filtrarse un extraño video, su familia y novio la abandonan sin piedad. No obstante, la grabación revela una realidad siniestra: Ricardo, su padre, encabeza una red de trata y ritos oscuros. El desprecio materno era una fachada para ocultarla del peligro. Decidida, Elena inicia una cruzada por la justicia contra el hombre que arruinó su destino.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Después de la paliza por el agua derramada, esperé a que la noche cayera y la casa quedara en silencio. Con el cuerpo adolorido, me escapé por la ventana de mi pequeño cuarto y corrí.

Corrí hasta la casa de mis abuelos, que vivían a unas diez cuadras.

Toqué la puerta con desesperación. Mi abuela, una mujer dulce de cabello blanco, abrió la puerta y su rostro se transformó al verme.

"¡Elena, mi'jita! ¿Qué te pasó?"

Me abrazó y yo me rompí. Lloré como no había llorado en años, soltando todo el dolor y la confusión. Mi abuelo salió, y su cara bonachona se endureció al ver mis moretones.

"Fue Carmen, ¿verdad? Esa mujer está loca. Esto no puede seguir así."

Por primera vez en mucho tiempo, sentí una pequeña chispa de esperanza. Me sentaron en su sofá, me trajeron un té de manzanilla y me prometieron que hablarían con ella, que me protegerían.

Pero la esperanza duró poco.

Apenas una hora después, el coche de mi madre se estacionó bruscamente frente a la casa. Entró sin tocar.

Mis abuelos se pusieron de pie, listos para enfrentarla.

"Carmen, ya fue suficiente. Mira cómo tienes a la niña," dijo mi abuelo, con voz firme.

Mi madre no discutió. No levantó la voz. Simplemente sacó su celular del bolsillo.

Su rostro era una máscara de frialdad. Desbloqueó el teléfono, buscó algo en su galería y se lo mostró a mis abuelos.

Se los puso justo enfrente.

Yo no podía ver la pantalla, solo el brillo del teléfono reflejado en sus caras.

La transformación fue instantánea y aterradora.

La cara de mi abuela pasó de la preocupación a la incredulidad, y luego al horror más absoluto. Se llevó una mano a la boca, ahogando un grito.

Mi abuelo, el hombre que me había prometido protección, palideció. Sus ojos se abrieron como platos y retrocedió un paso, como si el teléfono le hubiera dado una descarga eléctrica.

Apartó la mirada del celular y me miró.

Pero ya no era la mirada de mi abuelo. Era la misma mirada que veía en los ojos de mi madre. Una mezcla de asco, miedo y odio.

"Sácala de aquí, Carmen," dijo mi abuelo, con la voz temblorosa. "No la quiero en mi casa."

Mi abuela, que seguía temblando, asintió con la cabeza.

"Que Dios nos perdone," susurró. Luego se dirigió a mi madre. "Haz lo que tengas que hacer. Termina con esto. Por el bien de todos."

Mi cerebro no podía procesar lo que estaba pasando. ¿Terminar con qué?

Mi madre guardó su celular, me tomó del brazo con una fuerza brutal y me arrastró hacia la puerta.

"¡Abuelo! ¡Abuela! ¿Qué vieron? ¡Ayúdenme!", grité.

Pero ellos ni siquiera me miraron. Se quedaron parados en medio de su sala, como estatuas de sal, mirando al vacío.

En el camino a casa, el silencio en el coche era denso, pesado. Podía sentir la satisfacción de mi madre. Había ganado, otra vez.

Este patrón se repitió con una exactitud escalofriante.

Una vez, busqué a mi tía, la hermana de mi madre. La misma reacción: primero compasión, luego vio el video, y finalmente, repulsión. "Eres un monstruo, Elena. Deberías estar muerta."

Otra vez, a un tío, el hermano de mi padre. Lo mismo. Vio el video y me dijo que yo era una maldición para la familia.

Todos. Cada persona en la que intenté buscar refugio, cada familiar que al principio me ofreció su ayuda, cambiaba radicalemente después de ver ese maldito video en el celular de mi madre.

Se convertían en sus aliados. No solo aceptaban el abuso, lo alentaban.

Me arrinconó en la cocina cuando llegamos.

"¿Ya te quedó claro?", me preguntó, su voz goteando veneno. "¿Entiendes que nadie, nunca, te va a ayudar?"

"¿Qué hay en ese video, mamá? ¿Qué les enseñas? ¿Qué hice tan malo para que todos me odien?", le supliqué, las lágrimas corriendo por mi cara.

Ella sonrió. Una sonrisa torcida y sin alegría.

"Algún día lo sabrás. Y ese día desearás no haber nacido."

Esa noche, encerrada en mi cuarto, mientras escuchaba a mis hermanas reír en la sala, sentí un terror que nunca antes había conocido. No le tenía miedo a los golpes. Le tenía miedo a ese video. A ese secreto que era tan horrible que convertía el amor en odio y la compasión en un deseo de muerte.

Sabía que mi única opción era escapar, pero esta vez no a la casa de un familiar. Tenía que ir más lejos. Con la poca fuerza que me quedaba, busqué mi viejo celular, el que mantenía escondido debajo de una tabla suelta del piso.

Marqué el único número que me quedaba.

Diego. Mi novio.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela El gran regreso de la heredera despechada
9.3
Después de tres años de sacrificio, Corinne sufre el desprecio de su pareja, quien la deja por creer que es pobre. Todo da un giro cuando ella descubre su verdadera identidad como heredera de una fortuna colosal. Mientras asciende al poder, se enfrenta a peligrosos rivales que intentan destruirla. Sin embargo, no está sola: el imponente Sr. Hopkins se convierte en su aliado, apoyándola mientras ella aplasta a cada uno de sus adversarios.
Portada de la novela Invitaciones peligrosas
8.2
Levina Zhang disfruta de una vida privilegiada, aunque marcada por tensiones con su familia. Su destino cambia cuando Alekséi Ivanović la salva de un peligro mortal, despertando en ella una curiosidad imparable sobre este hombre enigmático. Liv decide investigar el vínculo oculto entre él y sus parientes, adentrándose en un submundo hostil. En medio de mentiras y traiciones, ella buscará exponer las verdades que Alekséi protege celosamente.
Portada de la novela La pequeña bruja de Nero
9.3
Hella Greco ha invocado una furia oscura al enfrentarse a Nero Vitale, el despiadado líder de la mafia. Tras la huida de su padre por una deuda mortal, su hermana Amara termina secuestrada. Hella decide entrar en la peligrosa mansión de los Vitale para pedir piedad, pero su valentía se convierte en su propia trampa. En un entorno criminal donde el error se paga con la vida, Nero la reclama para sí y no permitirá que salga de sus garras jamás.
Portada de la novela Los Contratos Son Nulos
7.9
Tras un trágico final marcado por la venganza, Sofía despierta milagrosamente en su habitación universitaria. Tiene recuerdos claros sobre la traición de Carmen y el préstamo fraudulento que llevó a su padre al suicidio. Con esta segunda oportunidad, usará sus conocimientos sobre la nulidad de contratos abusivos para proteger a su familia. Decidida a cambiar el destino, se enfrentará a la mafia y a los usureros para destruir a quienes arruinaron su vida anterior.
Portada de la novela México: El Regreso
9.4
Tras ser traicionada por su prima Isabella, Sofía fallece en la miseria, despojada de su honor y talento. No obstante, el destino le otorga una segunda oportunidad al despertar en el pasado, precisamente el día del certamen que selló su desgracia. Armada con recuerdos del futuro y una voluntad inquebrantable, la joven decide reescribir su historia. Ya no es una mujer ingenua; ahora busca proteger su legado y ejecutar una fría venganza contra quienes la destruyeron.
Portada de la novela Mi Luna se convirtió en alfa después de que la rechacé
8.0
Tras el rechazo del alfa Aiden y una calumnia que la vinculaba con la muerte de su hija, Amelia es exiliada de la Manada Luna Roja. Pese a que la daban por fallecida, resurge como la imponente líder alfa de Velaris. Años más tarde, regresa convertida en una experta doctora para combatir una letal epidemia. Aiden hallará a una mujer más poderosa que él, quien además protegió el secreto de su hijo. El futuro de su antiguo hogar queda ahora bajo su mando.