Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Cuando el Amor es Solo un Escalón

Cuando el Amor es Solo un Escalón

Durante un lustro, trabajé sin descanso para costear los sueños de Mateo, pero en su noche de gloria, la verdad salió a la luz: él era el rico heredero de los Lester. Lejos de agradecerme, me humilló públicamente junto a Sasha y destruyó mi pastelería, mi único sustento. Tras ser tachada de interesada y quedar en la miseria, el dolor ha encendido en mí una voluntad inquebrantable. Mi ruina no es el final, sino el inicio de mi resurgimiento.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

La noche de la inauguración de la galería de Mateo, el aire estaba cargado de perfume caro y ambición.

Yo ajustaba el cuello de su camisa, un gesto que había repetido miles de veces en los últimos cinco años.

"¿Estás nervioso?", le pregunté, mi voz apenas un susurro.

Él sonrió, pero su mirada recorrió la sala llena de críticos de arte y gente rica, sin detenerse en mí.

"Hoy es el día, Catalina. Todo por lo que hemos trabajado".

Dijo "hemos", pero yo sabía que se refería a él.

Durante cinco años, cada centavo de mis ahorros como repostera, cada hora extra en la cocina, se había ido a su sueño. Pagué su matrícula en la escuela de arte, sus materiales, y finalmente, esta galería de vanguardia.

Él venía de la nada, con una familia ahogada en deudas de juego. Yo lo vi, vi su talento y decidí apostar por él.

Saqué la pequeña caja de terciopelo de mi bolso. Dentro, un anillo de diseño exclusivo que había encargado hacía meses. Era el momento perfecto.

Justo cuando iba a arrodillarme, mi teléfono vibró. Era mi asistente de la pastelería, llorando.

"Catalina, lo siento... la inspección sanitaria... nos han cerrado. Dicen que hay una plaga. ¡Pero es imposible, todo está impecable!".

Sentí un frío recorrer mi espalda. Mi negocio, mi única fuente de ingresos, mi orgullo, se había derrumbado en una noche.

Miré a Mateo, buscando apoyo, pero él estaba hablando animadamente con un grupo de personas. Entre ellos, vi a Sasha Chavez, una chica de su antiguo barrio que siempre me había mirado con celos.

De repente, un hombre mayor, con un traje impecable, se acercó a Mateo y le puso una mano en el hombro. Mateo se giró, su expresión cambió de la sorpresa al éxtasis puro.

La sala se silenció. El hombre, a quien reconocí como el patriarca de la familia Lester, dueños de una enorme fortuna en el negocio del vino, levantó una copa.

"Damas y caballeros, esta noche no solo celebramos el arte. Celebramos el regreso de un miembro perdido de nuestra familia. Les presento a mi hijo biológico, Mateo Lester".

Un murmullo recorrió la sala. Los flashes de las cámaras estallaron.

Mateo me miró, y por primera vez esa noche, realmente me vio. Pero no había amor en sus ojos. Había desprecio.

Se acercó a mí, su nueva confianza era asfixiante.

"Catalina", dijo, su voz lo suficientemente alta para que todos la oyeran. "¿Qué es eso que tienes en la mano?".

Antes de que pudiera responder, me arrebató la caja, la abrió y soltó una carcajada cruel.

"¿Un anillo? ¿En serio? ¿Justo ahora que mi pastelería está en la ruina y yo soy un Lester?".

Su voz era puro veneno.

"Déjame adivinar. ¿Pensabas atraparme ahora que soy rico? Qué trepadora más patética".

El mundo se detuvo. El dolor fue tan agudo que me quedé sin aire.

"Mateo, no...", susurré.

Él arrojó el anillo al suelo. El pequeño objeto de plata rodó bajo los pies de los invitados.

"Se acabó, Catalina. Sasha", llamó, y ella se deslizó a su lado, sonriendo triunfante. "Ella entiende mi nuevo mundo. Tú no perteneces a él".

Me dio la espalda y se fue, dejándome sola en medio de la humillación, con el eco de sus risas y el sonido de mi corazón rompiéndose.

También te puede gustar

Portada de la novela CONTRATO CON EL CEO MULTIMILLONARIO
8.9
La prestigiosa abogada neoyorquina Sofía López enfrenta el colapso de su carrera tras la aparición de Mark Harris. El poderoso magnate utiliza secretos del pasado de la jurista para someterla a un chantaje implacable. Bajo presión, Harris la obliga a firmar un contrato matrimonial por conveniencia con el fin de garantizar una madre para su hija adoptiva. Atrapada entre el misterio y la coacción, Sofía debe elegir si sucumbir ante el dominio del CEO.
Portada de la novela Cuando el Juego Termina
9.1
Sofía equilibra su vida de ilustradora con su identidad virtual, enamorada del Guerrero de Fuego. Sin embargo, su realidad se quiebra cuando Héctor, su cliente y líder del gremio, revela que solo la utilizó mientras esperaba el regreso de su antigua pareja. Tras sufrir una humillación pública por su aspecto digital y perder su estatus, el rechazo de Héctor la transforma. Decidida a no ser una víctima, Sofía buscará exponer la verdad y enfrentar a quien la traicionó.
Portada de la novela De CEO a vaquero
7.9
Balthazar Lennox, un poderoso empresario de Escocia acostumbrado a los lujos y amoríos breves, debe abandonar su vida urbana por mandato paterno. Su misión es supervisar la finca familiar tras el fallecimiento del capataz, pero allí choca con Cassidy Sallow. La hija del antiguo encargado ha tomado las riendas de Las Colinas con firmeza y no piensa facilitarle las cosas al CEO. Ella lo desafía, dispuesta a probar que su liderazgo rural es superior.
Portada de la novela De prisionera a fénix: el arrepentimiento de él
9.7
Tras perder la memoria en un accidente, ella pasó tres años en la miseria junto a Gavin, creyéndolo un humilde luchador. La farsa termina al verlo en televisión como un millonario CEO a punto de casarse. Al recuperar sus recuerdos, descubre que él le robó su identidad y fortuna para poner a prueba su lealtad. Destrozada por la traición, ella finge su propia muerte, decidida a resurgir para ejecutar una fría venganza y destruir el imperio del hombre que amó.
Portada de la novela Después de que me dejó, me convertí en su madrastra
9.0
La tarde en que Ricardo regresó, el sol implacable bañaba los impecables jardines de la mansión Vargas, casi tan cegador como el traje de lino blanco que él vestía. Un deportivo, escandaloso y ostentoso como su dueño, derrapó sobre la grava, soltando a una mujer pálida y frágil, aferrada a él como si su vida dependiera de ello: Camila Soto, la influencer desaparecida. Los vi entrar por el ventanal, sin invitación, como si la casa aún les perteneciera, ignorando a una Lupe que intentaba detenerlos. "Vengo a verla a ella," dijo él, su sonrisa torcida, esa misma sonrisa de hace tres años cuando me dejó plantada en el altar, diciendo que buscaba su «espíritu» en un rancho. "Sofía," espetó, su voz cargada de una autoridad inexistente, "veo que sigues aquí, como una buena perra fiel esperando a su amo." Luego, Ricardo se desplomó en el sofá de cuero de Alejandro, su padre, y dijo: "Hemos vuelto para quedarnos." Mi corazón no tembló, solo una fría calma, la calma de quien espera una tormenta anunciada, porque sabía que él no era el rey, y yo ya no era la ingenua que él había abandonado. Él no sabía que, con Alejandro, había encontrado dignidad, un hogar y un amor profundo que sanó las heridas de su traición. Me di la vuelta para ir a la cocina, con sus miradas clavadas en mi espalda, pensando que yo seguía siendo la misma Sofía. Pero justo en ese momento, una pequeña figura se lanzó hacia mí, riendo a carcajadas. "¡Mami, te encontré!" Un niño de dos años, con el cabello oscuro y los ojos brillantes de Alejandro, se abrazó a mi pierna, ajeno a la gélida tensión que se cernió sobre el salón. "Mami," preguntó con su vocecita clara, "¿Quiénes son?"
Portada de la novela Mentiras de cristal
9.2
La estabilidad profesional de Valentina, exitosa gerente de marketing, se tambalea con la llegada de Nicolás como nuevo CEO. Tras años distanciados desde que ella eligió su carrera en el extranjero, su antiguo amor universitario regresa con poder y una actitud desafiante. Entre las paredes de la oficina, la tensión laboral se mezcla con recuerdos imborrables, desatando una batalla de voluntades donde la venganza y la pasión se confunden en un peligroso juego.