Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela ¿Cuál es el padre de mis hijos?

¿Cuál es el padre de mis hijos?

Amalia Carrissi llega a la ciudad y sufre un robo que la obliga a trabajar en una despedida de soltero. Tras una intensa noche con uno de los poderosos trillizos Jean, queda embarazada sin saber si el padre es el serio Jean Carlo, el seductor Jean Lucca o el reservado Jean Pietro. Con una medalla como único rastro del encuentro, Amalia entra a trabajar en su empresa. Ahora, frente a tres jefes idénticos, debe descubrir quién es el progenitor de sus hijos.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Amalia trató de bajar del auto del desconocido, con todo lo que había vivido sentía desconfianza de todos.

Se bajó del auto y aquel hombre lo hizo tan rápido como pudo.

—¡Espera! —exclamó tomándola por el brazo, Amalia lo miró y se zafó sintiendo temor y agradeció.

—Muchas gracias señor, me puede dejar aquí, yo vivo a dos cuadras más allá.—habló entrecortado por los nervios y el hombre  pudo entender su lenguaje corporal, percibió el miedo en ella.

—Yo te llevo, y tranquila así como hay personas malintencionadas,  también existimos las buenas personas.

Amalia lo miró y vio sinceridad en su mirada, él le sonrió y ella aceptó.

—Mi nombre es Amalia Carrissi,

—Bonito nombre Amalia, mucho gusto el mío es, Jean Ferrari.

—Gracias por traerme, de verdad.

—¿Puedo preguntar algo?

—Claro, dime.

—¿Se pro pasaron contigo en ese restaurante?

Amalia tragó el nudo en su garganta, y desvío la mirada.

—Contestarme por favor.

—Ese desgraciado se quiso propasar conmigo. —respondió Amalia y jean sintió hervir du sangre, no era la primaria vez que algo así sucedía con las pasantes. El tomó sus manos y estés trató de zafarse.

—Amalia, te pido disculpas por ti mal rato, pero quiero compensarse por eso.

—No entiendo a qué se refiere con eso señor Jean.

—Jean, solo Jean por favor. Pero mi recompensa es una invitación.

—¿Una invitación?

—Si, a cenar.....Ven te invito a cenar.—dijo tomado su mano y caminando al auto.

—¿Acaso va por la vida disculpando las cobardía de los hombres?—dijo Amalia y Jean sonrió.

—No, es la primera vez que lo hago.—respondió y abrió la puerta del copiloto para que allá entre.

Amalia lo miró y acepto, subió al auto  luego Jean, y salieron de ahí.

Jean y Amalia llegaron a un restaurante al aire libre, todos lo miraban haciendo gestos de extrañeza, el tomó la mano de ella y caminaron al exterior de la terraza

—Te estoy haciendo pasar vergüenza, lo siento, todos nos miran.

—Nos miran por qué eres una mujer muy hermosa.

Amalia sintió su corazón acelerarse por esas palabras, ella, toda su vida se dedicó a trabajar y a estudiar, jamás se dio el tiempo para tener un novio o conocer el amor.

—No lo creo, mírame como estoy vestida.

—Vamos a mí no me importa. —pasaron a una de las salas exclusivas y se sentaron frente al jardín flotante frente a ellos.

Amalia miraba maravillada el lujoso restaurante.

—Pide lo que desees.—Ordenó Jean entregando las carta a ella.

Amalia miró la carta y sus ojos se abrieron como platos al ver los precios.

—Solo tomaré un té, no me apetece comer nada

Jean sonrió y ordenó en su lugar

Mientras la cena era servida Jean la observó tan pensativa y lejana mirando a la nada.

—¿Te pasa algo?—interrogó el.

Ella suspiró profundo y lo miró.

—Extraño  a mi madre, mi hermano, hace mucho que no hablo con ella.

—¿Dónde están ellos?

—En Ecuador, vine aquí en busca de trabajo y ..

—¿Te robaron?—preguntó Jean entendiendo.

—Todo, hasta mis  documentos.

—Eso es muy peligrosos andar sin documentos, ¿y tienes dónde quedarte donde dormir?

Amalia tragó el nudo formado en su garganta, lo miró y apretó sus labios y respondió.

—Si, con una señora mayor y su nieta, ella nos dio acogida a mi amiga y a mi.

—Es muy bueno, ves así como ella yo también te ayudaré.

—Gracias, pero no deseo molestar a nadie.

—No molestas a nadie, es mi decisión hacerlo.

Amalia lo miró y sonrió sintiendo acelerar su corazón.

La cena pasó entre conversas y anécdotas, terminaron de  cenar y salieron del restaurante, subieron al auto y fueron a la dirección al parque cerca de donde la encontró  Jean.

Bajaron del auto y caminaron mirando se de ves en cuando y hablando de todo un poco.

De pronto Jean la detuvo por el brazo y la giró.

—Espera. —dijo quitando una pequeña hoja que el viento enredo en su cabello.

La tomó, bajó su mano rodando su mejilla y luego a sus labios.

Amalia parpadeó por la cercanía peligrosa de Jean, y por la sensación causada por ese sutil roce.

¿Qué si existe el amor a primera vista? Claro que existe y ella lo estaba viviendo, sintiendo lo en su corazón, y sentía temor por ello.

Se sentaron a la orilla del puente y siguieron lanzando piedritas al agua, mientras hablaban de todo, hasta que Jean entrelazó su mano con la de ella.

La sensación electrizante recorría el cuerpo de ambos, Amalia lo miró fijamente y sus miradas se profundizaron, Jean lentamente se acercó y unió sus labios a los de ella.

Amalia abrió los ojos tanto que parecían salir de sus órbitas ese beso la sorprendió tanto que intento alejarse pero Jean no se lo permitió.

Jean la  besó  suavemente, y poco a poco se fue abriendo paso a su interior, explorando esa cavidad bucal que jamás nadie antes lo había hecho, Amalia respondió ese beso que quemaba sus entrañas, sentía su corazón latir tan fuerte, se abrazó a él y profundizaron ese beso que estaba germinando el amor en el interior de cada uno de ellos. Sus lenguas se enredaban entre si, mordía suavemente sus labios.

Se separaron por la falta de oxígeno en sus pulmones,  y nuevamente unió sus labios en otro ardiente beso. Amalia se separó de él y pronunció en susurro.

—Tus besos queman, son muy ardientes y apasionados.

Jean sonrió sobre sus labios la abrazó más fuerte por la cintura y la pego más a su pecho, y volvió a devorar sus boca.

Ya casi era la media noche, Amalia tenía que regresar a su refugio, y claro no podía decirle a Jean donde era exactamente.

Se separaron nuevamente, jean acarició sus mejillas

—Jean, tengo que volver, la abuela de debe estar muy preocupada.

Jean la miró acunó su rostro y besó nuevamente su boca,

—Aun no te vayas por favor, quédate a mi lado

Amalia lo miró y su corazón se aceleró, se escuchaba retumbar en sus oídos por la emoción que sintió al escuchar esa petición.

Suspiró profundamente y le respondió.

—¿Estás seguro de lo que me pides? Mira que ...

—Muy seguro, ¿Quieres quedarte conmigo?—susurró muy cerca de sus labios.

—Claro que si. Si quiero, pero no puedo, me están esperando la biela se preocuparía si no regreso.

Jean volvió a unir sus labios a ella profundizaron ese beso.

Ahora Amalia sentía que tenía a alguien con quién contar en ese país.

—¿Nos vemos mañana?

Amalia dibujó una línea en sus labios formando una sonrisa, y a sintiendo con un gesto afirmativo. 

—¡Ajá! mañana, mañana nos veremos nuevamente.—respondió Amalia mirando fijamente a los ojos.

—Entonces, vamos te voy a dejar para que la  abuela no esté preocupada.—insistió delinean de su mentón.

Amalia tragó el nudo en su garganta quiso negarse pero Jean fue insistente.

Llegando a unas dos calles antes, pidió de pare el auto.

—Por aquí es, para por favor.

—Lo que la reina ordene y pida. —habló Jean tomando su mano y dejando en beso en ella.

—Gracias Jean, fue una noche muy linda a tu lado.

—Y será así siempre mi linda.—habló guiñando un ojo, con una sonrisa ladeada y coqueta.

—Gracias mi lindo. —expresó sonriendo dio un beso en du mejilla, y Jean en si agilidad atrapó sus labios dando un beso  que fue correspondido por ella y luego bajó del auto, lo miró y haciendo gesto con la mano caminó adentrándose por unas escaleras.

Esperó un momento hasta que Jean se fuera y salió, corrió lo más que pudo y logró llegar al refugio donde ya estaba Laura Aurora, la cual estaba muy preocupada por qué no aparecía.

Al verla corrió a recibirla.

—¡Amalia!¿Dónde estuviste a hasta esta hora? Me tenías preocupada.

—Niña, es muy peligrosos que andes muy tarde por estás calles sola. —le dijo Enza

—Lo siento, siento mucho haberlas preocupado, pero no sé si fue bueno o malo lo que me sucedió, con tantas cosas que me pasan últimamente ya no sé distinguir lo bueno de lo malo

—¿Que te sucedió? —Interrogó Aurora muy preocupada. —Espera, ¿no me digas que esos hombres te encontraron?

—No Aurora, por suerte no fue eso, conseguí un trabajo en un restaurante.

—Que bueno, ya tienes algo.

—Aquí va lo malo, trabajé todo el día, limpie todo ese local, lavé todos esos trastos y al final no me pagaron por qué según era día de prueba y par rematar el muy infeliz de quiso propasar conmigo.

—Desgraciado, se aprovechan de la mala situación de uno. ¿Pero no te hizo nada malo, cierto?

—No, por suerte logré huir y...

Amalia suspiró y sonrió al recordar el resto de la noche.

—Parece que no todo fue tan malo. —Habló la abuela y Alma creyéndose grande le tomo la mano y le delineó la palma.

—Conociste al amor de tu vida, pero de esta línea que lo figura a el da origen a dos líneas mas y..

—¿Acaso sabes leer la mano? —Interrogó Aurora.

—Niña, deja esas cosas. —Refutó la abuela, pues no le gustaba lo que Almais decía  y hacia muchas veces.

Miró a Amalia y le sugirió no hacerle caso.

—Muchacha, no se que fue exactamente lo que te pasó, pero ten mucho cuidado.

—Lo tendré abuela, lo tendré.—respondió Amalia sintiendo una revolución en su estómago, de recordar los besos de Jean.

¿Acaso esas eran las famosas mariposas del amor?

Pues talvez si, eso era algo nuevo para ella. Se acostó en su lugar y en su mente estaba el recuerdo de ese ardiente beso que quemaba sus entrañas de tan solo recordando.

Amalia no pudo dormir, de su mente no salió Jean Ferrari, y el no estaba diferente.

Jean volvió a su residencia encontrándose con sus hermanos, cruzó palabras y luego  subió a su habitación con una enorme sonrisa en sus labios. Cogió su celular y respondió a los innumerables mensajes recibidos.

—Hola hermanita, ¿Todo bien?

—Tienen que volver pronto, ¿Acaso estás de cacería?—habló Julianne y Jean sonrió al recordar a Amalia.

—Creo que el cazador fue cazado

—Mmm creo que pronto tendré cuñada.

—Pues de mi parte ya la tienes.

Rieron y hablaron un poco más, para luego colgar la llamada.

Jean se duchó y se fue a la cama, y al igual que Amalia, en su mente estaba el recuerdo de la respuesta de ese beso, y  de cada beso que se dieron, y la sensación que sentía al recordar.

Al día siguiente se levantó muy temprano se duchó y se cambió, bajó a desayunar  y lamentó no haberle dado su celular a Amalia para así poder estar comunicados.

Desayunó y salió a la dirección donde la dejó en la noche anterior.

Amalia se levantó y fue a hacer la inmensa cola para ir al baño público.

Después de unas cuantas horas ya estaba de camino nuevamente en busca de un trabajo.

Caminó junto a Aurora y Alma cuando se escuchó el claxon de un vehículo tras ellas.

—¡El carruaje para la reina y sus doncellas! —Habló mirándola y sonriendo, Amalia sintió su corazón dar un vuelco en su pecho.

Lo miró y también sonrió, Jean salió del auto y le abrió la puerta para que subiera

—Por favor. —Dijo haciendo venía y señalando que suba.

Amalia miró a Aurora que sonreía por lo bajo y ella respondió.

—Ami, ve con tu novio, que nosotras haremos las compras y regresamos con la abuela, cuídate y no tardes.

Aurora y Alma siguieron su camino y Amalia se fue con Jean.

Jean manejó por un largo rato y fueron hasta que llegaron a la playa, Amalia no esperó a que le abran la puerta del auto y bajó caminó y dio vueltas como una niña descalza por la arena .

Jean la observó con las manos en los bolsillos mientras sonreía al verla.

Caminaron juntos por la orilla, luego él la cargo en su espalda, después estaban tirados sobre la arena y así pasaron mucho tiempo hablando jugando y sumergidos en el agua.

Jean caminó con ella sobre su regazo

Y lentamente fue cayendo sobre la arena  quedando él sobre ella, besó su cuello bajó a su pecho y volvió a su boca.

La excitación que sentía era notoria, pues su dureza se podía sentir, y Amalia lo notó. Ella se zafó y pudo levantarse dejando a Jean tan duro como una roca.

—Lo siento, yo...yo...no nunca

Jean entendió lo que ella quería decir y no se atrevió.

—Tranquila mi linda, entiendo, te daré todo el tiempo que desees.

Amalia sonrió y se abrazó a su cuello.

Nuevamente unieron sus labios en esta vez ella lo recibió como si ya se conocieran, la conexión entre sus almas era tan fuerte que sentían su corazón retumbar en su pecho.

Era ya casi la noche.

—Eres muy hermosa mi linda, jamás antes me pasó esto con alguien, eres la primera mujer que llega a mi vida de está forma.

—Y tú eres el primero en mi vida, mi primer beso, mi primera ilusión, mi primer novio.

—Te amo Amalia.

— Te amo Jean, hazme tuya Jean. —susurró sobre los labios de Jean.

El besó cada centímetro de su piel,

Fue despojando la de su ropa, dejándola desnuda expuesta a él.

Esa noche Amalia no solo entregó su cuerpo, entregó su corazón y su alma, descubrió que amaba a ese hombre tanto que no le importó y se olvidó de todo.

Jean entregó su corazón, y recibió todo el amor  que Amalia le  entregó esa noche, que fue la primera vez para ambos, el por será la primera vez que entregaba el corazón sin condiciones.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela Amor En El Momento Equivocado
7.8
Cindy estaba lista para anunciar su embarazo, pero la traición de su esposo con su mejor amiga destruyó su felicidad. Decidida a no ser una víctima, exige el divorcio mientras jura que se vengará de quienes la lastimaron. En este oscuro proceso, un error fortuito la une a Bruce. Él no solo se vuelve su protector y aliado estratégico para saldar cuentas pendientes, sino que le ofrece el amor puro y la lealtad que ella siempre mereció encontrar.
Portada de la novela Bilionaire encantador
9.3
Cinco años han transcurrido desde la trágica muerte de Isis, el gran amor de mi vida. Nuestra etapa de estudiantes idealistas terminó cuando mi ambición por el éxito financiero junto a mi tío me distanció de ella. Mientras yo perseguía la riqueza, ella solo buscaba mi compañía. Isis falleció por un disparo cumpliendo su labor como defensora pública en un caso de riesgo. Hoy, ante su tumba, la culpa me consume por no haber pedido perdón antes del final.
Portada de la novela De bolsa de sangre a reina multimillonaria
9.7
Después de tres años casada, la protagonista comprende que Surco solo la usa como fuente de sangre Rh negativo para su amante, Escarcha. Cansada de humillaciones, decide poner fin a la farsa y revela su verdadera identidad: no es una huérfana, sino la influyente heredera del Grupo Beliger. Tras exigir el divorcio, abandona su antigua vida escoltada por una flota de lujo. Ahora, su único objetivo es ejecutar una fría venganza contra quienes la traicionaron.
Portada de la novela El CEO que no creia en el amor
9.5
Lo que parecía un matrimonio perfecto entre Aitana Ferrer y el influyente Nicolás Valverde no es más que un frío acuerdo por conveniencia. Obligado por su padre, él ignora la verdadera identidad de su mujer. En su aniversario, la llegada de una antigua amante impulsa a Nicolás a exigir el divorcio, destrozando a Aitana justo cuando iba a anunciar su embarazo. Ahora, ella deberá enfrentar traiciones mientras protege el secreto de su origen y el futuro de su hijo.
Portada de la novela El cruel engaño del prometido
9.0
Traicionada por su padre y su prometido, Carlos Morales, la protagonista vive un calvario tras un secuestro falso diseñado para difamarla. Mientras Carlos busca unirse a Juliana, somete a su pareja a humillaciones y a un aborto forzado. Tras ser dada por acabada, ella reaparece durante la boda de su verdugo con un presente siniestro. Desde Madrid, la joven inicia ahora un plan de venganza implacable y gélido para destruir a quienes le arrebataron todo.
Portada de la novela El Error del Magnate Ruso
7.9
Sienna Moore entregó su corazón a Nikolai Volkov, ignorando que para el gélido magnate ruso ella era un simple pasatiempo. Tras ser repudiada y quedar encinta, decidió criar a su hija en la clandestinidad. Sin embargo, un reencuentro inesperado expone el secreto: la mirada de la niña revela su linaje. Nikolai, cegado por la ira, impone un ultimátum para obtener la custodia. Ahora, Sienna enfrentará al hombre que amó para proteger su mayor tesoro.