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Portada de la novela Cruel inocencia Libro 2

Cruel inocencia Libro 2

Con Marcus fuera de escena, Alex Silva toma las riendas del poder mafioso en Chicago. El nuevo líder, caracterizado por su frialdad y control absoluto, ve su mundo tambalearse al conocer a una mujer cuya pureza confronta su propia sombra. En esta continuación de Cruel Venganza, el implacable jefe criminal deberá equilibrar su dominio en el hampa con un inesperado instinto protector. Una trama intensa donde la pasión y el peligro se entrelazan.
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Capítulo 1

Alex

Desde la partida de Marcus he tomado todo el control de Chicago y he creada alianzas con los narcos más peligrosos del mundo, me he concentrado en mantener todo su imperio en lo más alto, todos los negocios ilegales que entren y salgan del país deben pasar por mi aprobación antes de ser realizados. Tome como mano derecha a Fernando el tercero al mando ya que solo no podía con todo esto y el tipo tiene toda la actitud para serlo, es un maldito sádico perfecto para cuando hay que cazar alguna rata. Controla las situaciones cuando yo desaparezco del radar por algunos días y es bueno para seguir ordenes, no necesito más que eso.

Estoy afuera del hospital, esperando a cierto doctorcito que me está molestando hace algunas semanas, o claro, no les he contado, aparte de un mafioso y delincuente también soy un maldito acosador. Hace un año la conocí, en el último trabajo que hicimos con Marcus, un maldito ángel y desde ese momento no he dejado de estar pendiente de cada movimiento de su vida, tengo cámaras en su apartamento y algunos espías en su trabajo. Me he asegurado de que los hombres que aparecen en su vida desaparezcan tan rápido como aparecen.

No me mal entiendan no los he matado a todos solo a los que me retan, detengo todos mis pensamientos cuando veo salir al doctorcito con mi ángel del hospital, el cómo todo un caballero la acompaña hasta su auto y yo no me pierdo detalle entre las sombras. Ella abre la puerta de su coche y le da una sonrisa, mi sangre comienza a hervir de coraje cuando el tipo pasa su mano por su mejilla, listo acaba de perder la mano y probablemente la vida. Cuando se despiden tiro el cigarro y comienzo a seguirlo, se perfectamente que vive a unas cuadras de aquí y también sé que le gustan las chicas inocentes como mi ángel para usarlas y botarlas para después fanfarronear con sus amigos. Su última chica termino quitándose la vida por que el muy desgraciado la grabo teniendo sexo con él y se lo mostro a todos sus conocidos y alguien lo subió a las redes.

Cuando pasamos por un callejón yo estoy a unos pocos metros y asegurándome que no hay personas cerca lo tomo de la chaqueta y le coloco el arma en la espalda.

-Camina - Le digo guiándolo hasta lo más profundo del callejón-

-Llévate todo -El estúpido piensa que lo voy a robar-

-No quiero dinero - Lo estampo contra la pared-Tenemos una conversación pendiente- Guardo el arma en mi espalda-

- ¿Sobre qué? ¿quién eres? - Le meto un golpe en la nariz rompiéndosela para que se calle de una puta vez-

- ¿Quieres vivir? -Mi voz suena tenebrosa de eso no hay duda alguna, el levanta la vista hasta mi sujetándose la nariz que sangra como una cascada- ¿Si o no? - Inclino mi cabeza y le sonrió-

-¡¡Si mierda!!-Le doy una patada con mi rodilla solo por levantarme la voz-Mierda - Susurra cuando se dobla de dolor y comienza a llorar como un marica-

-Si señor -Le hago una señal con la mano para que repita-

-Si señor - Dice y mi arrogancia aumenta, me gusta verlos rogar-

-Muy bien, ahora a lo que me trajo a ti hoy. Mañana renuncias al hospital y te largas de la ciudad, no volverás a tener contacto con la doctora Angela ni con nada que tenga que ver con ella y si no lo haces te matare- Me doy vuelta como para irme, pero recuerdo un detalle y vuelvo a él, agarro su mano y le quiebro los dedos, sacando un grito de su parte - Recuerda este dolor antes de volver a acariciar la mejilla de otra mujer que tiene dueño, no me obligues a volver - Y me marcho. -

Conduzco hasta mi casa sabiendo lo que me espera, pues hace dos días que desaparecí y conociendo a Fernando debe estar enloquecido con todo el trabajo que dejé sin terminar, sonrió imaginándolo. Entro y estaciono todos mis hombres inclinan la cabeza en señal de respecto aun no me acostumbro a eso cuando hace solo un año era yo quien demostraba ese respecto hacia Marcus. Camino hasta la oficina sabiendo que mi segundo debe estar allí y no me equivoco cuando lo veo sentado con papeles en mano y su pelo despeinado y cara de desesperación. Su reacción fue instantánea al verme.

-Hijo de puta ¿Enserio tenías que desaparecer justo ahora? - Le sonrió con descaro-

-Si - Digo sin dejar mi sonrisa, logrando que el apoyara con brusquedad su cabeza sobre el escritorio-Tranquilo ya llego por quien llorabas- Levanta la cabeza y frunce las cejas y se me escapa una carcajada- Sabes que tengo que cuidar lo que me pertenece-

Después de unas largos dos horas de informes del lavado de dinero, las drogas que tienen que llegar en los próximos días, las armas nuevas que compramos y el estado de las bandas que están bajo nuestras ordenes por fin, subo a mi dormitorio y sin esperar abro mi computadora para ver que está haciendo mi ángel y me quedo frio y muy caliente al mismo tiempo.

- No me hagas esto corazón - Susurro con agonía al verla sobre su cama completamente desnuda, abierta de piernas con un vibrador entre ellas. Ella lo pasa por sus pliegues soltando unos hermosos gemidos y su otra mano aprieta su pecho, no puedo evitar que se me haga agua la boca y mi respiración se acelera como si hubiera corrido mil millas, bajar el cierre de mi pantalón y tomar a mi amigo entre mi mano y comenzar a masturbarme como un completo pervertido. Ella se introduce el aparato y su espalda se arquea, sus gemidos se intensifican igual que los míos y nos liberamos al mismo tiempo-

-Vas a matarme mi ángel-digo sin fuerza y sosteniéndome del respaldo de la cama- Creo que me necesitas mas o tanto como lo hago yo -

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