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Portada de la novela COMPRADA En las manos del mafioso.

COMPRADA En las manos del mafioso.

Yara y Aylin son cedidas a Mikayl, un despiadado mafioso, como moneda de cambio para saldar una deuda. Aunque permanece cautiva, la joven Yara se resiste a su destino e intenta huir, sin saber que su captor quedará fascinado por ella. Pese a su arrogancia y la promesa de no enamorarse, el líder criminal ve sus defensas caer ante la rebeldía de la chica. Tras cobrar lo debido, Mikayl no imagina que terminará entregando su propia libertad al corazón de Yara.
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Capítulo 1

SI LEÍSTE

UN TRATO CON EL CEO.

ESTA ES LA HISTORIA DE

YARA ELIF Y AYLÍN DILARA.

Dos años después.

Los días pasaron en completa normalidad, cada una se dedicó a realizar lo que le correspondía hacer.

Estudiar y especializarse en sus carreras.

—Lif ¿Qué hacemos esta tarde, festejaremos nuestro cumpleaños como los dos años anteriores?

—No podemos viajar, y volver al día siguiente, hacemos lo mismo. —dijo Elif.

Esa tarde, Yara y Aylin  decidieron salir juntas, una tarde de hermanas, subieron al auto y fueron al centro comercial, din darse cuenta de que hacía meses eran vigiladas.

Entraron al restaurante, encendieron la portátil y se conectaron a la videollamada con sus padres, estarían festejando a la distancia su cumpleaños número veinte.

—Hala papá, hola mamá, feliz cumpleaños. —saludaron al unísono las dos y felicitaron a Raphaella y felices al ver reflejada la imagen de la familia.

—Mis princesas, ¿Cómo la están pasando hoy? Las extrañamos muchísimo.

—Nosotras también papá, y más hoy día, desde que estamos aquí solo es así nuestras reuniones.

—Pronto estaremos todas reunidas. Y entonces nuestras reuniones serán diferentes.

La conversación era muy animada, sirvieron la cena y todo eso era bajo la vigilancia que le habían montado a las hermanas Aksoy.

La cama terminó y se despidieron de Emir y Raphaella, siguieron un poco más bebiendo y haciendo planes para cuando regresarán a Turquía.

En ese momento Aylin se puso de pie dio vueltas cuando una Pared estaba en su frente tirando todo el contenido del vaso encima de ellas.

—¿Acaso no te das cuenta de lo que haces? Me tiraste toda la bebida encima imbécil.

—Disculpe señorita. —se disculpó

—Ya cálmate Lyn. Tranquila.

— Ya regreso, voy al tocador.

— Ve mientras yo pido la cuenta.

El mundo de oscureció, y simplemente se desvaneció en la oscuridad. La cargaron en los brazos la pusieron en el asiento trasero de una camioneta y vendaron sus ojos, ataron sus manos y pies.

— Jefe, su encargo va en camino.

— Perfecto, sin maltratar la, por qué un solo rasguño, y la pagan con su vida.

Yara y Aylin fueron secuestradas por Mikayl Shevchenko, cobrando la deuda de Dimitri Koslow, su abuelo materno.

Los autos llegaron a la fortaleza Shevchenko los hombres bajaron y las cargaron a habitación separadas.

Cinco horas después, Aylin despertó desorientada y con un fuerte dolor de cabeza, creía ser ella sola la raptada.

—¡Saquen Me de aquí! ¡Abran la puerta! —gritaba y golpeaba la puerta sin tener respuesta.

Elif estaba en la misma condición, pero con la diferencia de que sentía temor, estaba en una esquina de la habitación abrazada a sus piernas, y vino a su mente el recuerdo de cuando su madre la secuestró y Raphaella la rescató.

—Mamá, ven por mí por favor, ven por mí. Tengo miedo tengo miedo, donde estoy. —decía entre sollozos.

La cámara oculta en una lámpara le daba un ángulo perfecto que le hacía ver tan vulnerable, Mikayl la miraba atentamente, no era como la describía su abuelo, una mujer extrovertida y liberal.

—Quiero la información de estos meses. —pidió Mikayl Shevchenko en tono frío y autoritario.

—Señor solo la seguimos tres meses y aquí están los datos  de todo lo que hacen las veinticuatro horas al día.

Mikayl miró detenidamente todo el reporte de cada una de ellas.

—¿Ni un novio? ¿Un amante? ¿Nada?

Preguntó intrigado.

—No señor, solo se dedican a estudiar y a visitar museos. No tienen vida social, y  las amigas igual que ellas, no tienen vida nocturna.

—Dimitri Koslow me mintió, si ellas no tienen vida nocturna significa que entonces valen mucho más de lo que ese traidor me debe.

—Señor, el solo nos dio los datos de una, pero nunca salen solas y nos vimos obligados a traerlas a las dos.

Mikayl mostró una torcida sonrisa.

—Bien, envía a prepararlas para que le saquen fotografías, y ubicarlas en categoría uno.

—Me temo que no señor, no creo que ella acepte una de ella es muy rebelde y está gritando.

—Pues vamos a jugar con su consciencia, llevar a la habitación de interrogatorio. Y me traes a la otra.

Sergei fue a la habitación de Elif la miró temerosa  la tomó del brazo y la llevó casi a arrastras.

—¿A donde me lleva? Por favor, déjeme ir no se por que estoy aquí.

—Camina niña, ya lo sabrás, el jefe te quiere ver.

—¿El jefe? ¿Qué jefe?

—Camina y no preguntes. —respondió Sergei muy enojado por las preguntas de Yara Elif.

—Aqui espera un momento. —ordenó Sergei dejándola en una habitación con paredes de espejos.

—Saquen Me de aquí, por favor le temo a los lugares pequeños.

Yara sentía que se asfixiaba, sintió que el nudo en su garganta la ahogaba. Sudaba frio y su cuerpo temblaba, y nuevamente se desvaneció.

Mikayl abrió la puerta, la tomó en brazos y la llevó a la habitación.

—¡Un médico pronto! —ordenó mientras acostaba a Yara sobre la cama. La miró detenidamente y delineó su rostro con su debo índice.

—Que hermosa eres, tienes un rostro angelical. ¿Cuál eres Yara o Aylin, son tan idénticas. —Mikayl se perdió en sus  pensamientos que no se dio cuenta el momento en que entró Sergei con el Galeno o.

—Señor, aqui está el doctor.

Mikayl se puso de pie y dejó que el médico hiciera su trabajo.

El Galeno examinó detenidamente a Yara y ordenó realizar exámenes.

—¿Que le sucede? ¿Tiene algo malo?

—Tenemos que realizar un chequeo más exhaustivo para saber lo que tiene señor. Lo que le puedo adelantar es que ella tiene una cicatriz en el pecho.

—¿A qué se debe?

—Al parecer es una cirugía de corazón . Con todo mañana hay que realizar estos exámenes.

El Galeno salió de la habitación al igual que Sergei, dejando a Mikayl con Yara Elif.

—Todavía defectuosa. Me las vas a pagar Dimitri Koslow.

Mikayl miró a Yara y fue a su habitación, se duchó se puso un pantalón de chándal y una sudadera, y volvió a la habitación de Yara.

La miró que aún no despertó ni un solo momento y se sentó en un sofá.

En la madrugada Yara se removió en su lugar y vio a Mikayl que la miraba fijamente.

—¿Quién es usted? —Dijo sentándose de una por el susto de verlo ahí.

Mikayl se puso de pie y se acercó muy despacio.

—Tranquila niña, no te alteres, te desmayaste y el médico te atendió y dijo que despertaría poco a poco. ¿Por qué tienes esa cicatriz en tu pecho?

Yara s rio los ojos como plato mientes se agarraba los botones de la blusa.

—¿Qué me hiciste, pervertido?

Mikayl sonrió y se acercó un poco más a ella.

—¿Crees que eres mi tipo? Pues fíjate que no. Dolo estoy cuidando tu sueño.

—Por favor sácame de aquí no se sus hago aquí, ni por qué.

—No puedes irte de aquí.

—Quien entra aquí no sale.

—¿Tu también estas secuestrado, tenemos que escapar y denunciar a estos delincuentes.

Mikayl apretó los dientes tan fuertes que dolieron, la miró y se acercó muy despacio.

—Si, yo también estoy encerrado aquí, y no puedo salir.

—Debemos encontrar una salida, no podemos quedarnos aqui.

—Ya te dije, tenemos órdenes de no salir de aquí y si lo intentas te buscarán y te traerán aquí.

—No se que hice, no se por que me trajeron aquí, mi hermana debe estar preocupada por mí, dios mío tengo que salir de aquí. Mis padres se preocuparan.

—Así que aún dependes de ti padre.

—Tengo una familia, ¿Quién no tiene un padre? Vamos ayúdame a salir de aquí.

—Mañana tienes que realizarte unos exámenes para saber por qué te desmayaste.

—No permitas que me lleven a esa habitación, le temo los lugares muy pequeños y cerrados, por favor.

—¿Tienes miedo a ese lugar?

—Si, por favor no lo permitas.

—Tranquila no volverás a ese lugar. Ahora descansa yo te cuidaré.

Mikayl se sentó a la orilla de la cama mientras Yara trataba de dormir, el hombre que tenía a su lado de cierta manera le transmitía tranquilidad y confianza.

Mikayl se acostó en el sofá apagó las cámaras de la habitación puso seguro a la puerta y trato de dormir.

El amanecer llegó, Mikayl despertó, la vio dormida y silenciosamente salió de la habitación.

Fue a la suya y volvió a encender las cámaras.

—Arina, llévale ropa y alimentos a la chica de la habitación cinco, y  tráeme una bandeja con ropa de la misma talla.

—Enseguida señor.

—Arina.

—Dígame señor.

—Dile a Nikolay que venga a mi habitación.

—Enseguida señor.

Arina salió de la habitación de Mikayl, mientras esté se duchó y cambio con ropa casual entró Nikolay.

—¿Qué haces vestido así. Mikayl? —preguntó Nikolay mirándolo de firma extraña.

—Haste cargo de la agenda del día, yo tengo otros así tos que resolver.

—¿Otros asuntos? Deben ser muy importantes para que no realices tu trabajo hoy.

—Si lo es, luego te cuento hoy seas Mikayl.

Nikolay hizo un gesto de negación y sonrió. Era la primera vez que Mikayl faltaba a sus responsabilidades.

Salieron de la habitación y tomó la bandeja que Arina le entregó, subió al ascensor y bajó a la habitación de Yara.

Mientras.

Yara despertó y se encontró sola, se pudo de pie y corrió a la puerta pero no pudo abrirla.

—¡Rayos! ¿Cómo voy a salir de aquí?

Dio vueltas por toda la habitación y buscó la posibilidad de salir de ahí pero todo fue en vano, entró al baño se quitó la ropa y y se metió en la ducha y bajo la lluvia artificial cerró los ojos y dejó que el agua caliente callera sobre ella.

—Tengo que salir de aquí, así tenga que sobornar a. ¿Y como se llama?

Se dijo así misma al darse cuenta de que no sabía el nombre del hombre que la acompañó.

Salió de la ducha, se envolvió en una toalla y salió del baño.

—Buenos días mujer. —dijo Mikayl causándole un tremendo susto a Yara que al momento de escucharlo dio un salto y la toalla terminó en el suelo.

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