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Portada de la novela Colores Violetas

Colores Violetas

La infancia de Alma fue una pesadilla de sombras y violencia bajo la sombra del alcoholismo paterno. Tras un trágico accidente, buscó refugio en los brazos de un supuesto protector, sin saber que este hombre repetiría los abusos de su pasado. Ahora, atrapada en un entorno hostil junto a su hija, su única salida parece imposible hasta que surge un aliado inesperado. Este guía se convertirá en la clave fundamental para romper sus cadenas y alcanzar la libertad.
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Capítulo 2

Fase 2

Compromiso: Se convierten en pareja y él más dependiente emocionalmente; es más vulnerable dando paso al otro ser el dominante.

Los meses pasaron y la vida de Alma fue todo un desastre. Se sentía culpable por no haber protegido a su hermanito. La versión, que testificó su padre, fue apoyada por su madre, diciendo que el disparó fue un accidente; cuando Marcos tiró el arma al suelo, se accionó, dando paso a un segundo disparo, que acabó con su vida.

Alma, hasta la fecha no cree en lo dicho por su padre ni menos en su madre, conocía el odió que ese hombre sentía hacia el pequeño. Alma nunca sería capaz de juzgar a su madre; sin embargo, su madre había sido cortejada muchas veces por un hombre antes de saber que estaba embarazada dicho hombre del que su pequeño hermano tenía muchos rasgos. Para ella eso no importaba porque ese niño era su hermanito y lo amaba con todo su corazón y le duele que su madre actúe como si nada paso. Y todo sea felicidad para ellos desde que él no está, solamente ella mantiene vivo a su pequeño hermano en su corazón.

Anthony se volvió más cercano para Alma, ya tenían meses siendo pareja y sin duda se ganó a sus suegros como una vez lo declaró, pagando por el funeral de su hermano y corriendo con los gastos de la clínica. Anthony, tenían un gran estatus económico, sus padres eran unos ex militares muy importantes de la fuerza aérea. Anthony, también pertenecía a esa gran rama. Siendo unos de los más destacados con su rango.

El joven se convirtió en un gran apoyo para Alma, y su único lugar seguro. Alma no podía estar más agradecida con él, sin duda le daba gracias a Dios, por haberlo puesto en su camino.

— ¡Vamos, apúrate, preciosa! ¡Ya es tarde! — le gritó Anthony, que se encontraba en la sala de estar de su casa. Hoy vería un partido de fútbol americano y no quería llegar tarde.

En eso baja Alma, sonriente con su cabello en una cola alta, lleva puesto una falda de jeans, a la mitad de sus muslos y una camisa de color rosa, cuello alto sin mangas, más sus botas deportivas.

—Con eso no irás — gruñe Anthony, cruzándose de brazos. Sus ojos azules se llenan de ira. 

—P-pero…, si es lo único que tengo limpió.

— ¡Me importa una mierda!, ¡cállate y anda a cambiarte! Sino te llevo para que tus padres y no salgas hasta que regrese a buscarte y, hoy, duermes conmigo.

La pobre Alma no comprende por qué actúa así. Se le forma un nudo en su garganta y solo se limita asentir.

Minutos después regresa y Anthony se encuentra de espalda mirando la TV, en medio de la sala de estar.

—Emm, ya amor — dice en un hilo de voz.

Anthony se gira y le sonríe con satisfacción, la tiene en su mano y es algo que lo llena de orgullo. Alma se cambió la falda por un mono deportivo de él, que usa para los entrenamientos.

La agarra de la cintura y la apega más a su pecho:

— Esta es mi chica, de esta manera, sí estás hermosa, nena — Besa su cuello y ella ríe inocente —, no me hagas enojar preciosa, sabes que únicamente yo puedo ver tu hermosa piel.

Besa sus labios con ferozmente, haciendo que suelte un pequeño jadeó.

—No me hagas enojar más, sí — Une su frente a la de ella, su corazón latía rápido. Él se conocía y sabía que Alma era su detonante para cometer cualquier locura —. Nunca más...

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Fase 3 

Tensión: Las cosas cambian, puede haber una fuente externa de presión, por el trabajo o los más frecuentes un embarazo no deseado. Dando paso a los abusos, mientras que el afectado trata de complacerlo y se respeta menos a sí mismo.

Un año había pasado desde que Alma se fue a vivir con Anthony. No fue una situación fácil, porque tenía algo de miedo al no saber qué pasaría y teniendo en cuenta que aún era muy joven, sin embargo, prefería mil veces estar a su lado, que vivir con sus padres, ya que ella también empezó a ser maltratada por parte de ellos.

Anthony le brindaba toda esa seguridad y amor que ella anhelaba, pero después poco a poco su príncipe azul. Se fue destiñendo.

Ya no había salidas juntos

Ya no le regalaba flores

Ya no había ese te quiero por las noches, solo una cama vacía la esperaba al esconderse el sol. 

Anthony era el único que podía salir, llegando con un olor insoportable a alcohol, que se había vuelto un gran compañero últimamente. Después de haber sido dado de baja por unos meses por incumplir con las reglas en su trabajo. Todo había cambiado lentamente, pero Alma pensaba, igual que su madre, que todo sería pasajero.

Una noche fría de noviembre, Alma tenía días con algunos malestares. Anthony, cómo siempre, omitía todo y, decía que era puro drama por parte de ella. Esa noche como de costumbre. Alma, se quedó sola en casa, se tomó un analgésico e hizo un té de manzanilla, su cuerpo estaba extraño y solo quería que todo pasara rápido.

Se acostó en el sofá, para ver una película…, pocos minutos después el sueño se apoderó de ella.

Horas más tarde, unos gritos la despertaron: — ¡Alma, preciosa! ¡¿Dónde estás, nena?! —La voz distorsionada de Anthony, la hace volverse un ovillo en el sofá.

En eso sienten cuando la jalan de un solo tirón de sus tobillos.

—¡Aaah!—Se queja al caer al suelo de manera brusca.

—Gritarás más cuando te haga mía, como me gusta —le susurra Anthony en su oído, pasando su lengua por todo su cuello—. Anton, me siento mal. Hoy, no —balbuceó sin mirar sus ojos azules, que están más oscuros de lo normal.

Alma, esa noche, fue ingresada a una clínica con un gran sangrado.

Alma… Alma estaba embarazada.

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