Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela CLUB del MILLÓN

CLUB del MILLÓN

La existencia de Aracelis sufre un cambio radical que la sumerge en una espiral de sombras. Forzada por la adversidad, termina convirtiéndose en la mujer que siempre prometió evitar, dejando atrás sus antiguos principios. En un entorno hostil donde los anhelos personales carecen de valor, ella debe navegar por una realidad que antes le resultaba despreciable. La protagonista descubrirá que sus convicciones son frágiles frente a un destino implacable.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Título:

Reencuentro

—tenemos tanto de que hablar— dijo Mati mientras limpiaba sus lágrimas para luego limpiar las mías

—ven, te invito a mi casa— abrí la puerta y caminamos para ir hasta mí habitación, pero nos detuvimos abruptamente al escuchar algunos gemidos proviniendo de la sala, con pensamientos incrédulos y piernas temblorosas decidí ir a ver antes de pasar con Matilde para encontrarme con la escena más asquero de mi vida:

Mi madre estaba sosteniendo relaciones con dos hombres mientras que un tercero grababa la escena

—¡Mamá!— grité cargada de enojo, no creí que me pudiera decepcionar más de lo que estaba, pero me equivoque

—¡ARACELIS!— grito mientas se despegaba de aquellos hombres con dificultad —¿NO SE SUPONE QUE IRIAS A CASA DE TU AMIGA?— se puso de pies frente a mí completamente desnuda y, los hombres de los cuales se separó ahora estaban detrás de ella con sus erecciones al aire libre

—¿Qué tal si hacemos un dúo?— dijo uno de ellos con una amplia sonrisa, mi madre solo le mire para luego darle un costado en su estómago —piensalo Clara, podrías ganar más— dijo con cierto cinismo, causando un gran asco y unas inmensas náuseas

—¿Se supone que ahora eres actriz porno?— cruce mis brazos tratando de ignorar aquellos hombres que no dejaban de verme con lujuria

—Ara te puedo explicar— miró a los hombres que estaban a su costado —continuaremos otro día— fue lo único que les dijo para que ellos entre balbuceos empezaran a recoger sus ropas

—no tienes nada que explicar— fuí hasta el recibidor donde estaba Matilde y le pedí que saliéramos de la casa, mi madre gritaba mi nombre, pero no me detuve, solo quería salir del lugar.

Minutos después llegamos hasta un café, ambas tomamos asiento, Matilde pidió dos malteadas de fresa y luego fijo su mira hacia mí cuando tomos asiento

—cuentame, ¿Qué ha sido de tu vida estos cuatro años?, Desde la muerte de tu padre no supe nunca más de ti, te marchaste sin explicación alguna— dijo un tanto triste, pero al mismo tiempo agradecí que no preguntase por lo ocurrido en mi casa.

Le redacte toda mi vida en fracción de segundo mientras disfrutábamos de una segunda malteada

—si que has pasado por mucho— agarró mis manos —no sabes cuánto lamento no haber estado ahí para ti— la apretó ligeramente

—y para completar, por culpa de un imbécil me he quedado sin empleo— suspiré

—¡Santo cielo chica! Deberías hacerte algún despojo — dijo la mesera mientras se acercaba a retirar nuestras bebidas trayendo consigo otras —no quise escuchar la conversación, pero fue inevitable— colocó las nuevas malteadas —estas son de parte del joven de allá— señaló discretamente a un joven que estaba sentado en uno de los taburetes del mostrador, este al percatarse de que le estábamos mirando nos sonrió amablemente y nosotras hicimos lo mismo

—gracias— dijimos ambas al unísono

—¿Qué hay de ti?, Estás hermosa y veo que andas en un auto muy costoso— Matilde era una chica hermosa, no había cambiado tanto, bueno, en realidad solo sus senos se veían más grandes, pero después seguía siendo la misma chica delgada de ojos color avellana, cabello castaño ondulado y aquella armoniosa sonrisa realmente era linda y lo mejor de todo es que era super simpática

—bueno, ya sabes que siempre soñé con una vida de lujos y decidí que yo misma me la daría, no soy esa princesa que espera por un príncipe azul en lugar de ella misma bajarse el universo completo— aquellas palabras profundizaron en mí, sé que esa no era su intención, pero yo siempre e sido de esas chicas a las que la vida golpea y se queda tirada, nunca supe ser aguerrida y luchar por lo que quería, solo... Dejaba que todo fluyera

—¡Hey!— Matilde se percató de aquello —no dije eso para que te sientas mal, no lo digo por ti, sabes que siempre he sido algo codiciosa— ambas reímos —deje los estudios un mes después de que desapareciste— tomó un sorbo del popote

—¡¿Cómo?!— aquello si que me sorprendía, Mati era muy aplicada, tanto o incluso más que yo

—asi como lo escuchas, decidí empezar a buscar aquello que quería para mi vida que sabía que una universidad no me daría y me casé con Kalvin— dijo lo último con tristeza

—¿Aquel novio misterioso?— sonreí al recordar todas las travesías que hacíamos para colarnos al tercer año para poder ver aquel chico

—si— dijo con pesar —no duramos tanto como creímos que sería...salí embarazada al poco tiempo y luego, luego...— de pronto empezó a sollozar — luego de una golpiza perdí al bebé y gracias a ello no podré tener un hijo nunca más, aquel hombre se encargó de dejarme vacía— agarre sus manos y la apreté tratando de aminorar su dolor — caí en depresión, estuve internada en un psiquiátrico durante seis meses, luego de eso volví a casa de mis padres, quienes se dedicaron a llenarme de mimos cada momento del día

»luego conoci a Kandall, una chica que se mudó justo frente a mi casa, nos hicimos grandes amigas y me sorprendió el saber que ella apenas tenía veintidós y se costeaba toda su vida, una vida bastante ostentosa, hasta que una noche me confesó que trabajaba para un club, llamado CLUB DEL MILLÓN y desde entonces mi vida cambió por completo y soy una de esas chicas millonarias— sonrió limpiando sus lágrimas

—y pensaba que mi vida era un desastre— murmuré casi sin pensarlo

—¿Supongo que Kalvin está preso?—

—lo estuvo, ahora está muerto— me atragante con la malteada —si, en la cárcel en la cual estaba se armó un motín, el intento escapar y un policía le disparó, ¿Sabes cómo le llamo a eso?— negué —karma instantáneo— sonrió

—¿Y que se supone haces en ese club?— deje de lado la malteada sentía que iba a congelarme

—ofrezco mi cuerpo— su voz se escuchó con tanta naturalidad que me asombro

—¿Eres una prost...

—no, soy una flor del lugar, solo acompaño a los hombres para desestrezarlos, solo hay sexo si aceptas, de lo contrario solo flipeo o tontas caricias, aunque cuando tienes relaciones las comisiones son más, pero aquello no es lo mío— ahora estaba más confundida

—¿Cómo es eso de una flor?— la curiosidad me ganó

—ya sabes cómo es el rollo de las flores— empezó a enumerar con sus dedos —debes cuidarlas, regarlas, ya sabes, tratarlas bien para que puedan seguir con vida y no se marchiten, esa es la política del lugar, cuidar a cada una como si fuéramos rosas o flores de un hermoso jardín—

—ya...

—pregunta, no te quedes toda pensativa— sonrió para luego acomodar su cabello detrás de la oreja

—es que no sé qué decir, nunca había escuchado de algo así— mi mente realmente se había quedado en blanco, nunca me imaginé a Mati hacer algo así

—¿Quieres que te lleve al lugar?—

—no, gracias— dije rápidamente

—vamos, no es cómo piensas, aquel lugar es muy prestigioso y solo los socios pueden pasar, además, no te obligaré a acostarte con nadie...amenos que quieras— dijo lo último con picardía

—aunque sea sofisticado o como le digas, es un prostíbulo, además no me acostaria con nadie...aún soy virgen—

—anda Ara, solo será un momento, hoy es mi día libre y quiero presentarte a Kendall, es una gran amiga y se que ambas lo serán también— asentí

—esta bien, solo un momento— olvide lo insistente e intensa que era está mujer

—pero antes, debes de cambiarte— tomó mi mano dejando algunos billetes sobre la mesa.

—pero antes, debes de cambiarte— tomó mi mano dejando algunos billetes sobre la mesa

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela Adiós, Infidelidad: Mi Felicidad Genuina
8.1
Sofía ha pasado años bajo el yugo de Mateo, un marido prepotente que la desprecia ante sus socios y mantiene un romance público con su asistente, Valeria. Tratada como un objeto sin valor ni formación, ella soporta el control económico y la humillación constante. No obstante, su aparente sumisión esconde una estrategia audaz. Dispuesta a recuperar su libertad, Sofía lanza un contraataque legal inesperado que transformará su vida y dejará atónitos a quienes la subestimaron.
Portada de la novela Amor en números rojos
9.0
Daniel Busch, un influyente millonario que ya no cree en el amor, queda cautivado al conocer a Ava en su lugar de trabajo. Para satisfacer las presiones de su poderosa familia, le ofrece un trato inusual: él pagará todas sus deudas si ella acepta fingir un compromiso matrimonial. Ava accede por desesperación económica, pero la farsa pronto despierta emociones verdaderas. Ahora, Daniel intentará que su vínculo sea real mientras superan las consecuencias del acuerdo.
Portada de la novela Bajo contrato Bajo tu piel
9.5
Catalina Vega ve en su empleo con el magnate Dante Moretti la salvación económica para su familia. Lo que desconoce es que Dante la ha elegido para cobrar una deuda de sangre contra su apellido. No obstante, la frialdad de su venganza se ve amenazada por una pasión irrefrenable y un beso que cambia las reglas del juego. Entre traiciones y secretos oscuros, ambos se pierden en un peligroso dilema donde el odio ancestral lucha contra un deseo prohibido.
Portada de la novela Esmeralda
9.3
Esmeralda Levesque proyecta la imagen de hija ideal, pero bajo esa fachada se esconde un espíritu indomable. Su vida da un vuelco cuando su padre la obliga a casarse con un influyente magnate para sellar un acuerdo. Lejos de aceptar su rol como esposa sumisa, ella se propone convertir la existencia de su marido en un calvario. Entre el peligro de la mafia y la opulencia, Esmeralda arriesgará todo para no perder su autonomía en este duelo de voluntades.
Portada de la novela La esposa rechazada es multimillonaria
8.4
Después de siete años de total sumisión y de ocultar que es enfermera, una mujer decide terminar su matrimonio. Al ser herida físicamente y ver a su millonario esposo proteger a otra, su amor se torna en desprecio. Obligada a esconder a su hija por las constantes amenazas de él, ella espera a que el contrato nupcial expire. Pronto, recuperará su inmensa fortuna y su verdadera identidad para destruir al hombre que tanto la humilló y traicionó.
Portada de la novela La venganza de un científico: Nueva vida
8.9
Damián, mi esposo, me traicionó tras mi denuncia contra la becaria que plagió a mi hermana. No solo arruinó mi carrera científica, sino que me causó un aborto y me mantuvo cautiva. Su objetivo era entregar mis patentes a su amante, la mujer que nos hundió. Desesperada, decidí saltar al vacío para huir de su dominio. Mientras ellos festejan mi supuesta derrota, ignoran que he regresado. Cobraré cada deuda y ejecutaré mi venganza implacable.