Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Asalto al Corazón

Asalto al Corazón

Kader Le Roux, un hombre forjado en la delincuencia tras una infancia de abandono, vive para proteger a los suyos mediante el robo. Su mundo choca con el de Maia Paris, una modelo de inmensa fortuna sumida en la infelicidad por un amor no correspondido. Buscando venganza, ella chantajea al astuto ladrón para que sea su aliado, pero la arrogancia de Maia se desmorona cuando él le roba el corazón en un juego donde el amor es el riesgo más letal.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Ya en la comisaría tardaron casi dos horas en dar sus declaraciones y levantar la denuncia. Aún así Maia no se sentía cansada, aunque tampoco estaba atenta a lo que le decían, pues su mente solo podía divagar en los que había sucedido tanto con el asaltante como con Bastian. Le emocionaba que su amor platónico haya dado la cara por ella y buscara protegerla. Pero más le inquietaba las acciones del asaltante. Mientras contaba su versión de los hechos pudo notar que el hombre tuvo más de una oportunidad para matarlos, pero de alguna manera pareciera no querer hacerlo.

"¿Porque amenazarme con una navaja, si tenía un arma?...¿Porque después de todo insistía en dejarnos vivir?... ¿En verdad no quería matarnos, qué clase de asaltante se supone que es?" _ ese era el tipo de preguntas que rondaban por su cabeza sin motivo alguno.

- Quiero verlo - soltó sin más

- No creo que sea conveniente - se negó Bastian

- Tengo que hacerlo, necesito verlo detrás de las rejas y asegurarme de que no podrá hacerme daño, o sino no podré dormir - eso no era del todo verdad, pero supo fingir bien

La realidad es que tenía curiosidad por aquel hombre que tuvo la oportunidad de matarla en dos ocasiones, pero por alguna razón no lo hizo. Y ahora su acto de misericordia lo pagaba con la cárcel.

- Está bien ¿Quieres que te acompañe? - su cuñado estaba realmente preocupado

- No es necesario, solo será un momento - le sonrió para intentar calmarlo

El oficial a cargo no tardó en llevarla a la celda dónde estaba aquel hombre y al llegar la dejó sola por petición de ella. Y es que por una razón se sentía confiada de que nada malo le pasaría. Del otro lado de las rejas pudo ver a un hombre sentado en el suelo con la cabeza gacha, sus hombros y espalda se veían tensos, pero se notaba que respiraba con calma. Su cabeza estaba recargada sobre sus rodillas y cubierta por sus brazos pero al sentir la mirada de Maia no tardó en levantarla. A pesar de la poca luz que lo alcanzaba podía divisar sus ojos penetrando los de ella, como había pasado en el club.

- Soy Maia Paris - fue la primera en hablar, aunque no estaba muy segura del porque se había presentado

- ¿Quien? - el hombre estaba igual de confundido

"¿A quién se le ocurre presentarse ante su asaltante?" _ pensó hacia sus adentros.

- Maia Paris, la supermodelo, con un gran reconocimiento en toda Europa, hija menor de Scott Paris, uno de los hombres más adinerados del país, dueño de los bancos más prestigiosos de toda Francia - con cada palabra el hombre la miraba con más duda y a ella le sorprendía que él no supiera quién era ella - ¿En serio no sabes quien soy? -

- ¿Debería? - cuestiono despreocupado

Esa era la segunda vez en una sola noche que alguien no lograba reconocerla y la idea ya la estaba frustrando. Pero por alguna razón, que su asaltante personal no tuviera idea de quién era ella le molestó más que la ignorancia del hombre que intentó coquetearle en el club.

- ¡Soy una de las personas más importantes del país! - se exaspera ante su desinterés - con solo tronar mis dedos puedo hacer que te condenen a cadena perpetua, o incluso te maten ¿Es que no lo ves? -

Ante sus palabras el hombre por fin se levantó y se acercó a los barrotes, los cuales tomó con fuerza entre sus manos. Por su cercanía la luz del lugar marcó más sus facciones y ante eso Maia incluso tuvo que retroceder un poco, ya que era más alto de lo que imaginaba, incluso más que Bastian, lo que ya era mucho decir. Aunque lo que más llamó su atención fueron sus rasgos, y no porque fueran muy sobresalientes o poco comunes, en realidad era todo lo contrario. Su cabello era oscuro como el chocolate, tenía piel canela y sus ojos eran de un castaño claro como el caramelo. Le resultó gracioso el hecho que lo describiera usando dulces como ejemplo, aunque después de todo eso parecía él. Era como la miel o un dulce de leche, alguna especie de caramelo que llamaba su atención, aunque no sabía muy bien por qué.

- ¿Ya terminaste de escanearme? - su voz burlona pero incomoda la sacó de su ensoñación

"Al parecer es un caramelo amargo" _ bromeó para ella.

- ¿Cual es tu nombre? - pregunto en cambio

- Kader Le Roux - le respondió

- Kader... - él pudo sentir como ella acariciaba su nombre con sus labios - ¿Por qué lo hiciste? -

- ¿El que? - de pronto se sentía perdido de la conversación

- ¿Por qué no nos disparaste cuando tuviste la oportunidad? - por fin dejó salir su duda

- ¿En serio estas preguntando eso? - cuestiono con burla - ¿Acaso querías que te matara? -

- No, pero me pareció extraño que no lo hicieras para intentar escapar - le aclaró - si lo hubieras hecho no estarías aquí -

- Si lo hubiera hecho, ahora tendría la muerte de dos personas en mi conciencia - rectificó - tal vez sea un ladrón, pero no un asesino -

- Nadie dijo nada de matar, tal vez solo un disparo en la pierna para crear distracción o algo así - insistió

- Estoy empezando a creer que de verdad querías que te disparará - la miró escéptico

- ¿Para qué sacar un arma si no pensabas usarla? - obvio su comentario

- Supongo que me distraje - levantó los hombros para restarle importancia a su repentina confesión

A Maia le llamó la atención sus palabras, pero cuando estaba por preguntarle a qué se refería la voz del oficial la interrumpió.

- Disculpe señorita, su acompañante le pide que regrese - comentó mientras se acercaba

- En un momento voy - respondió molesta por su interrupción, aún cuando sabía que se trataba de Bastian

Al volver su mirada a su asaltante se dio cuenta de que este ya se había devuelto a su posición anterior en el suelo, esta vez sin mirarla. Le pareció indignante que no le mostrará ni un poco de interés o atención, algo a lo que ella no estaba acostumbrada.

- Fue un placer haberlo conocido señor Le Roux - habló entre dientes para llamar su atención

- Me gustaría decir lo mismo señorita Paris - le dio una leve mirada - lastima que yo no sea hipócrita -

Maia se quedó pasmada ante su comentario y aunque intentó refutar no se le ocurrió nada para hacerlo. Por lo que no le quedó de otra que darse la vuelta y salir del lugar, aún con la sangre hirviendo en su interior. Era inaudito para ella que alguien la ignorara, la ofendiera y hasta se burlara de ella. Lo peor es que la dejaba sin armas para defenderse y eso solo la irritaba más.

Sin darse cuenta llegó hasta donde estaba Bastián, quien al verla no dudó en tomarla por los hombros para verificar de cerca que estuviera bien.

- ¿Está todo bien, te hizo algo ese hombre, que te dijo, te amenazó? - preguntaba sin respirar

- Nada de eso, no tiene importancia - no pensaba decirle lo que hablo con él allá adentro - ¿Podemos irnos? Estoy agotada -

- Claro, vamos a casa para que descanses - asintió más calmando

Antes de retomar su camino a la salida Bastian se quitó la chaqueta y se la puso a Maia, con la idea de que afuera hacía frío y no quería que se enfermara. Se sentía inquieto al no saber qué había pasado durante todo el tiempo que se encontró con ese ladrón en la celda. Y sin poder detener sus movimientos la rodeó entre sus brazos dándole un tierno abrazo, intentando con ello, poder calmar su inquietud. Maia se impresionó ante su acción que era poco común en él. Pero eso no evitó que pudiera disfrutar de ello.

- Me alegra saber que estás bien, me preocupaba que algo malo fuera a pasarte - le dijo sin soltarla

- Tranquilo, estoy bien - le aseguró - llegaste justo a tiempo para salvarme. Gracias, por cierto -

- No tienes que agradecer, estoy para cuidarte - prometió - así es como debe ser -

Y lo decía en serio, no porque tuviera una preocupación desmedida por ella. Más bien se sentía comprometido a cuidar de la familia de su prometida, entre ellos Maia, sobre todo cuando sus padres no estaban en el país como en ese momento. Después de todo debía seguir ganándose a sus suegros, solo así podría obtener los beneficios que su compromiso prometía. Claro que Maia no lo vio así, para ella esas palabras fueron casi como una declaración oculta que aceleró su corazón. Su mente volvió a vagar hacia el ladrón a quien ahora conocía como Kader, y se asombró al ver todo lo que había provocado en una sola noche.

Fue así que una idea astuta pero cruel cruzó por su mente. Si de alguna manera había logrado separar a Bastián de su hermana en el día de su cumpleaños, estaba segura de que podía volver a hacerlo con mayor magnitud si movía las fichas correctas. Y su primer movimiento tenía que ver con Kader Le Roux, él le ayudaría a cumplir con su objetivo, así tenga que obligarlo. Y ya sabía que tenía que hacer para conseguirlo.

. . . 🔫 🔫 🔫 🔫 🔫 🔫 . . .

¿Qué estará planeando Maia y cómo encaja Kader en su plan?

Debo anunciar que al final del libro habrá una entrevista para los personajes, así que vayan juntando sus preguntas y no duden en hacermelas saber. También recuerden visitar mi cuenta de Instagram, me encuentran como escritoradeluna.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela Divorcio de Aniversario: El Ascenso de Mi Reina
7.9
Justo en su aniversario, él le exigió el divorcio para amparar a su amante embarazada. Tras abandonarla bajo la lluvia, la obligó a donar sangre usando la tumba de sus padres como chantaje. Él la creía una mujer sumisa y descartable, pero su desprecio despertó a una enemiga letal. La esposa afectuosa ha muerto; en su lugar surge una reina implacable decidida a arrebatarle su fortuna, su compañía y su existencia hasta destruirlo por completo.
Portada de la novela EL Aborto No Es Accidente
9.6
Tras el trauma de perder a su primer hijo, la protagonista descubre una conspiración siniestra: su esposo Mateo y el Dr. Ricardo causaron el aborto. Su actual embarazo es solo un plan para entregar el bebé a Elena, la amante de su marido. Convertida en una madre sustituta bajo engaños, ella decide ocultar su dolor y fingir sumisión. En un entorno de lujos y traiciones, usará su astucia para reunir pruebas y ejecutar una venganza implacable contra quienes la traicionaron.
Portada de la novela El alfa
8.2
Julia, una huérfana bajo el amparo real, vive una relación clandestina con el príncipe Benjamín, desafiando los deseos del rey de unirlo a la noble Gabriela. Siete años más tarde, la pareja se ve forzada a la clandestinidad. Tras robar un vehículo para huir con su pequeña hija, emprenden una desesperada huida mientras Gabriela los persigue sin tregua. Ahora, como fugitivos, luchan por su supervivencia y el sueño de un futuro compartido lejos de la corona.
Portada de la novela El Amor Que Destruyó Todo
9.1
Luna Rojas creía haber encontrado refugio en Ricardo, su prometido, tras la ruina de su familia. No obstante, la verdad es devastadora: él y don Emilio orquestaron la tragedia familiar y el deceso de su padre. Al entender que solo buscan robar su herencia intelectual para luego asesinarla, su afecto se transforma en un rencor gélido. La arquitecta decide renacer con un único propósito: ejecutar una venganza implacable contra quienes la traicionaron.
Portada de la novela EL ESCRITOR & SU OBSESIÓN
8.0
El erudito Patricio Reimann vive recluido entre libros mientras el imperio de su familia se desmorona por su inacción. Para rescatar su herencia, el políglota debe abandonar su soledad y enfrentar un entorno hostil. Montserrat, su gran apoyo de la infancia, guarda un secreto oscuro pero confía en su capacidad para evolucionar. Entre las traiciones de Carlo Walton y dilemas del pasado, ella intentará cambiarlo sin destruir su verdadera esencia.
Portada de la novela Entre las sombras y el deseo
8.1
Tras la trágica muerte de sus padres, Ava perdió la vista y ahora huye de Teodoro Miller, su despiadado primo. Él pretende forzar un matrimonio para arrebatarle su herencia y satisfacer una turbia obsesión personal. En su huida, Ava encuentra refugio en Mateo Licciardi, un magnate frío que, pese a su desprecio por el afecto, jura protegerla. Mateo la sumerge en su peligroso entorno mientras combate a Teodoro en una lucha feroz por el control de su destino.