Portada de la novela Apesar de la Oscuridad (serie reencuentro 3)

Apesar de la Oscuridad (serie reencuentro 3)

8.5 / 10.0
En Apesar de la Oscuridad (serie reencuentro 3), Cinthya Becker busca rehacer su vida en el pueblo de Homeless tras un colapso total. En esta historia de romance y mystery, deberá enfrentar sus demonios para hallar la paz. Lee esta romance novel y otras fiction books en nuestra plataforma.
Resumen de Apesar de la Oscuridad (serie reencuentro 3)
Cinthya Becker es una mujer de temperamento gélido y determinación implacable, rasgos que suelen precipitarla hacia el conflicto. Después de que su mundo se desmoronara por completo, decide refugiarse en Homeless, un pueblo apartado donde busca sanar sus heridas y empezar de cero. Allí, tendrá que librar una batalla interna contra sus propios demonios para recobrar la paz. ¿Podrá Cinthya encontrar la claridad o terminará consumida por su oscuro pasado?
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Apesar de la Oscuridad (serie reencuentro 3) Capítulo 1

“Nadie se ilumina fantaseando figuras de luz, sino haciendo consiente su oscuridad”

Carl Jung

Observo a mi hermana Katherine mirarse al espejo el vestido de novia que lleva puesto es estilo princesa con escote ilusión en forma de corazón con un delicado encaje cubriendo sus hombros y pecho.

Retrocedo mucho tiempo atrás cuando éramos niñas y me gustaba admirarla mientras se arreglaba frente al espejo, soy menor que ella y siempre ha sido el ejemplo a seguir, aunque, no recuerdo cuando perdí ese camino.

—¿Crees que me hace ver gorda este diseño? —me saca de mis pensamientos, da vueltas para ver la parte de atrás y luego adelante.

—¿Verte gorda? —rio ante semejante cosa —no te ves gorda hermanita —Me acerco a ella y tomo su mano para darle una vuelta—, estas hermosa, el vestido es perfecto para ti. —la acerco a mí y la abrazo, soy más voluptuosa que ella, tengo más pecho y hago mucho ejercicio.

Cada dos meses viene a la boutique trae el vestido y se lo mide para asegurarse que aún le quede

Ya ha pasado casi un año después de lo que me sucedió. Once meses que me saben eternos. Yendo y viniendo de terapias, entrenando y dando asesorías en línea a pasantes de derecho y escribiendo.

Escribir es una forma de desahogo.

Las noches ahora no son tan amargas, sin embargo, aún no puedo soportar la cercanía de ningún hombre, que no sea mi padre, mi padrino Jorge y Valentino, vivo con él y mi hermana, no lo culpo por lo que pasó, no le echo la culpa a nadie.

Extraño mucho a mi madre, las cosas que recuerdo de ella son tan hermosas, jamás nos comparó, ella estaba consciente de que somos diferentes, de que no somos el reflejo de la otra.

Katherine heredó de ella ese color verde jade de sus ojos, los míos son un poco más apagados, igual que mi cabello rojo.

Mi padre siempre quiso que fuese igual a ella, menos rebelde, que fuese un poco menos yo.

—Voy a mudarme —al escucharme al fin decirlo, me mira por el reflejo del espejo y la veo tragar con dificultad, da la vuelta con lentitud y el brillo de sus ojos se ha ido.

—¿Crees que sea necesario?

—Ya es tiempo que lo haga, vas a casarte y no pienso seguir siendo una carga para ustedes, sé que para ustedes no soy una carga —la interrumpo porque sé que eso me dirá —, ya llevamos mucho tiempo juntos, serán un matrimonio y yo solo sería un mal tercio.

La veo nerviosa, sé que teme por mí, tiene miedo de que vuelva a cometer una locura y no voy a negar que eso ha pasado por mi cabeza algunas veces cuando siento que estoy al borde del abismo de nuevo, más estoy consciente de que debo hacer esto, necesito que me suelte porque si no lo hace no sabré si puedo seguir con mi vida.

Me siento y ella se acuclilla acariciando mis manos y jugando con mis dedos, hace eso desde que éramos unas niñas cuando quería explicarme algo con tacto.

—¿Estas, segura?, sabes que a Valentino no le importa que estés con nosotros, él solo quiere cuidarnos.

—No es necesario que lo hagan siempre me he cuidado sola, antes de… eso —ella sigue jugando con mis dedos, no me mira a la cara, sé que tiene miedo —Kat, mírame, ya es tiempo, hablé con mi psicólogo, seguiré tratando con él en línea, como me lo recomendó.

Su respiración es rápida, y veo sus ojos cristalizarse con lágrimas contenidas, atrae mis manos hasta su rostro y besa la palma de estas, su llanto sale sin que pueda evitarlo.

—Tú sabes que te quiero, no te vayas por favor —suplica sorbiendo su nariz.

Sus palabras me llegan al corazón, aunque no lloro, hace un tiempo dejé de hacerlo, solo me queda esa sensación de opresión en el pecho que amenaza con asfixiarme.

—¡Lo sé! Y yo te amo hermana, es por ese motivo que necesito irme, buscar mi propio sitio. Tener un trabajo fuera de la protección de cuatro paredes, sé que no será algo sencillo, sin embargo, necesito intentarlo.

Suelta mis manos y se acurruca sobre mis piernas cubriendo su rostro, la escucho sollozar, en esa posición se queda por unos minutos antes de verla controlarse, se queda ahí para luego levantar su cabeza sin dejar de tomar mis manos.

—Tengo miedo —con eso no se controla y las lágrimas salen sin control, no quiere dejarme ir, mas, debe hacerlo, por ella, por mí.

—Yo también tengo miedo —confieso por fin, debe saberlo —, sin embargo, es necesario que lo haga por ambas, debo quitarte esta carga de encima Kat.

—Para mí no eres una carga Cinthya —hipea entre lagrimones, miro como se esfuerza por sollozar en lo bajo.

—Jamás dije que lo fuera, mi situación lo es, todo esto los está afectando a todos, y quiero empezar de nuevo y no es que me emocione la idea de salir de las cuatro paredes en las que me he confinado, y pienso en el hecho de que será una batalla que debo pelear.

—Puedes pelearla a nuestro lado como lo has estado haciendo —trata de convencerme, su labio tiembla y las lágrimas han cesado, aunque no tardaran en salir al verme negar con la cabeza.

—La decisión está tomada Kat —acaricio su mejilla viéndola hacer una mueca de dolor—, seguiré en la lucha, y no es que me vaya al culo del diablo, tendremos comunicación full.

—¡No quiero, no quiero! —repite negando y apretando mis manos.

—Mírame Kat —ahora soy yo quien sostiene sus manos y las levanto a la altura de mi pecho mientras sus ojos rojos por el llanto me ven y reflejan mucho temor —. Necesito esto, déjame ir, sabes bien que, aunque no lo quieras lo haré. Me iré a un pequeño lugar llamado Homeless impartiré clases en la universidad de la localidad, mañana debo ir a ver la casa que alquilaré. Y necesito que le digas a Valentino, que deje de investigar—sonrío y ella aprieta sus labios para no reírse al verse descubiertos —, ustedes deberían preguntarme las cosas y no contratar a un investigador privado.

—Así que… lo sabias.

—He vivido confinada en esa casa por mucho tiempo no hay lugar en donde puedan esconder las cosas sin que lo sepa, además se les ha olvidado el detalle que contratar un investigador es algo tonto puesto que me seguiría a ningún lado.

Es ahí donde soltamos una enorme carcajada que invade la sala, la modista entra con mirada curiosa al vernos partirnos de la risa e ignorarla.

Después de controlarnos, mi hermana mayor me mira sacando un suspiro de resignación.

—Te llamaremos todos los días y sino respondes iremos por ti.

—No soy una niña Kat, si eso te hace sentir más tranquila, así será.

—Sabes bien que solo quedándote conmigo harás que esté tranquila. Y estoy consciente de que esto es algo que vas a hacer tarde o temprano y si es por tu bien, entonces debo aceptarlo a la buena.

Nos abrazamos con cariño y ella besa mi frente, aunque soy la menor parece lo contrario. Cuando mamá enfermó, fui yo quien tuvo que ser fuerte por mi hermana y mi padre, mi carácter siempre ha sido así, no lloré, al menos no frente a ellos, es por eso que puedo fingir que algo no me afecta, aunque me esté matando por dentro.

Mientras ella se cambia me quedo sola con mis pensamientos.

Cuando desperté en el hospital, la cara de desaprobación que me dio Idara me regresó a mi tormentosa realidad.

Tienes por quien luchar.

Esas fueron sus palabras, me hizo una confesión que me dejó impactada, sin embargo, no fue fácil para mi expresarme, tenía que recordar todo lo que pasé en ese tiempo, y en la actualidad no les parece extraño que aún sigo sin llorar y no sacar todo lo que tengo dentro.

A mi psicólogo después de un mes de lo que pasó le conté mi historia poco a poco. Siento rabia al pensar en eso, siento que, si lloro, esos malditos saldrán victoriosos. Siento enojo y frustración, por que hicieron que me doblegara mientras se llevaban mi ser completo con sus acciones.

Katherine y los demás solo saben lo que me hicieron por las heridas que presenté dos semanas después. Lo que no saben los desagradables detalles, ya tienen demasiado con mi momento de debilidad y no tengo el valor de contarles nada.

Cuando salgo con ella lo hacemos en el día, mi habitación tiene muchas luces y duermo con ellas encendidas, me espantan los lugares oscuros e incluso el patio se encuentra iluminado cuando voy a dejar a su casa a mi pequeño Raptor, mi perro y fiel amigo,

El miedo no me deja vivir, tengo traumas que me atormentan, que no me dejan dormir y consumen mi tranquilidad. No voy a negar que tenga pánico de vivir sola, de enfrentarme al mundo rota, tan sucia.

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Tabla de contenidos de Apesar de la Oscuridad (serie reencuentro 3)

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