Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Antes Que Salga El Sol

Antes Que Salga El Sol

Después de sufrir una traición pública en su compromiso por culpa del hombre que amaba, ella huyó para iniciar una vida nueva. Han pasado tres años y el destino vuelve a cruzarlos. Aunque el adinerado protagonista intenta redimirse desesperadamente al notar su error, solo encuentra el rechazo de la mujer que lastimó. Ante un corazón destrozado y lleno de desprecio, ¿será capaz este persistente millonario de sanar el pasado y recuperar su confianza?
Capítulos
Compartir

Capítulo 1

Jean salió del City A International Airport luciendo un par de tacones de altos, combinados con una camisa blanca y unos pantalones negros de corte alto que le daban la apariencia de una sobresaliente mujer de negocios.

Ese estilo complementaba a la perfección su esbelta figura. Adicionalmente, su cabello corto revelaba la delicadeza de su cuello, mientras su hermoso rostro estaba cubierto por un gran par de lentes de sol. A decir verdad, la mayoría de las estrellas de cine habrían admitido que tal elegancia era digna de una alfombra roja.

De hecho, la chica estaba atrayendo miradas de admiración de todos a su alrededor.

Al llegar a la puerta del aeropuerto, se detuvo brevemente a mirar el cielo azul.

La última vez que estuvo en esta ciudad había sido hace tres años, es por eso que el paisaje, aunque estaba un poco cambiado, invocaba un sentimiento complejo en el corazón de Jean.

De pronto, su teléfono sonó con un mensaje de su amiga, Sabina Shangguan.

"Ven directamente a Nature Bar apenas llegues. De lo contrario, ¡olvídate de que existo!", decía.

Leyendo esto, Jean sonrió con suavidad. Definitivamente la personalidad de Sabina no había cambiado en absoluto.

En seguida, ella paró un taxi para ir al lugar mencionado, pero por culpa del tráfico, le tomó media hora en llegar.

Allí, las brillantes luces de colores y la música ensordecedora la hicieron fruncir el ceño. Adentrándose poco a poco en el lugar, miraba a su alrededor sin poder encontrar a la persona que estaba buscando.

Por lo tanto, le envió un mensaje de texto a Sabina: "¿Dónde estás?".

"¡Sala 9, entra!", respondió la amiga al instante.

Con esto, Jean se dirigió a la sala indicada.

Mientras tanto, dentro de la sala 6 había un hombre muy guapo sentado en el sofá, luciendo una camisa negra con los dos botones superiores desabrochados casualmente, dejando ligeramente al descubierto su fuerte pecho.

La mirada del chico estaba fija en el líquido que se balanceaba en el vaso que sostenía. Curiosamente, el aura a su alrededor era tal que impedía que la gente se le acercara. Era como si de alguna manera intimidara con solo existir.

"Stark, se supone que nos estamos divirtiendo, ¿puedes cambiar esa cara? No seas aguafiestas".

Ante la insatisfacción en el rostro de Joe, Stark Lu sonrió calmado. "No tenías que llamarme".

"¿Y tú crees que quería hacerlo? La única razón por la que te invité a salir es porque escuché que no habías puesto un pie fuera de tu oficina en dos meses. Tenía miedo de que murieras de aburrimiento".

Volteándole los ojos, Stark exclamó: "Métete en tus asuntos. ¡Deja de comportarte como una abuelita entrometida!".

Debido a la falta de respeto, Joe se enfureció. "¡Tienes razón!", gritó enojado. "Soy una abuela entrometida, es mí culpa. ¿Sabes qué? ¡Tal vez debería dejarte morir por exceso de trabajo!".

Acto seguido, al notar que Stark seguía indiferente a pesar de su arrebato, Joe perdió la cabeza. De modo que se bebió todo su trago de una sola vez, azotando el vaso contra la mesa con el golpe más fuerte posible. Por su parte, Stark ni siquiera alzó la mirada.

Entonces, aún iracundo, Joe tomó por el brazo a una camarera para arrojarla sobre su amigo.

'Odia que las mujeres se le acerquen, ¿no? Pues lo haré sufrir', pensó.

"¡Oye! Hazle compañía", le gritó Joe a la joven.

Instantáneamente el rostro de Stark se oscureció, exudando incomodidad. Y justo cuando estaba por apartar a la mujer, la puerta se abrió.

Mirando a su inesperada invitada, Stark entrecerró los ojos. ¡No podía ser!

"Bueno, Sabina, ya estoy aquí. ¿Puedes dejar de actuar así? ¡Deja de amenazarme y trata de ser amable por una vez en tu vida! Pudiste simplemente...".

De repente, Jean hizo una pausa, sintiendo que algo andaba mal. No había visto a su amiga en tres años, es decir, Sabina debería estar sobre ella, abrazándola con la fuerza suficiente como para romperle los huesos.

Con esa idea en la cabeza, Jean agudizó la mirada solo para encontrarse con los profundos ojos del hombre.

La cara de Stark le provocó un grito ahogado, fue como si la hubieran lanzado a un abismo helado.

¡Stark Lu!

¿De todas las personas en el mundo, por qué tenía que toparse con él tan pronto como regresó al país?

Luego, los ojos de Jean se posaron en la mujer que estaba en los brazos del joven, por lo que una sonrisa burlona apareció en sus labios. Por ende, miró hacia otro lado para contener sus emociones.

Inmediatamente después, se aclaró la garganta y se disculpó: "Lo siento. Me equivoqué de sala". Dicho esto, cerró la puerta y se fue.

Detrás de ella, la atmósfera del lugar se volvió increíblemente fría.

Así que rompiendo el hielo, Joe dijo con debilidad: "Si no vi mal, esa era Jean. ¿Cuándo volvió?".

Sin decir ni una palabra, Stark se deshizo de la mujer en sus brazos para salir tras la recién llegada.

Afuera, Jean se rio entre dientes con ironía, pensando en que debió visitar a una adivina antes de ir a ese sitio. Pues resultaba que la primera persona a la que se encontró era precisamente la última a la que quería ver.

No fue hasta que se alejó un par de metros que se dio cuenta de que había leído mal el número de la sala. Por lo que al darse cuenta de se metió en la 6 en lugar de en la 9, se molestó por su descuido.

Entonces, mientras caminaba hacia la sala correcta, alguien la sujetó por detrás, presionando su cuerpo contra la pared del pasillo sin darle la oportunidad de reaccionar.

En ese momento, ella sintió un aliento familiar sobre su oreja que la dejó atónita.

En seguida, su delicada barbilla fue levantada con fuerza, obligándola a mirar los ojos oscuros de Stark.

Algo inexplicable se vislumbraba en los ojos del hombre mientras levantaba la esquina de su boca. No obstante, no había rastro de sonrisa en su expresión.

"Tenemos tres años sin vernos. ¿No crees que deberías despedirte antes de volverte a ir? ¡Jean!".

El chico hizo hincapié en su nombre de una forma bastante peculiar, como si se lo hubiera sacado de entre los dientes.

"Si realmente ha pasado tanto tiempo, es un honor para mí que el señor Lu todavía me recuerde. No me lo habría esperado", respondió ella, alzando una ceja.

El hecho de que lo llamara "Señor Lu" lo irritó más, así que la apretó con más fuerza.

Él la miraba como si quisiera comérsela viva, pero ella solo sonreía con tranquilidad.

"¿Por qué volviste?", preguntó Stark, "¡Jean! Responde. ¿Has vuelto para...?".

Antes de que él pudiera terminar de hablar, alguien lo empujó. Se trataba de Sabina, quien había salido corriendo a saludar a su amiga, y que terminó tirando de ella como una gallina protegiendo a su polluelo.

"¡Stark Lu! ¿Qué quieres? Te lo advierto, si te atreves a tratarla como lo hiciste hace tres años, ¡no te lo voy a perdonar!".

Ante semejante amenaza, Stark ahora estaba observando a Sabina con un inmenso odio en sus ojos.

"¡Vete a la mierda!", rugió.

Sobresaltada, Sabina tragó grueso.

Por su lado, al darse cuenta del miedo de su amiga, Jean la tomó de la mano y se paró frente a ella sacudiendo la cabeza para decirle que no hiciera ninguna tontería.

Luego, le echó un vistazo al hombre nuevamente. "Señor Lu, no somos amigos, por lo que considero que lo mejor sería ignorarnos la próxima vez que nos crucemos. En fin, tengo cosas que hacer, así que me despido".

Ante eso, él se quedó inmóvil, viéndola alejarse a través del pasillo sin siquiera mirar atrás. Pasada la escena, Joe arrastró a Stark de vuelta a su sala.

Una vez adentro, Stark le gruñó a la camarera: "Fuera de aquí". Guiñándole un ojo, Joe le indicó a la chica que podía irse.

En silencio, Stark empezó a beber sin que Joe notara que le temblaba la mano derecha.

Al otro lado del bar, Sabina llevó a Jean al lugar en que se suponía que debían estar.

Y al verlas entrar con la amargura que lo hicieron, Ashley Fang preguntó confundida: "¿Qué les pasa?".

"Nada, me acabo de encontrar a Stark".

"¿Qué? Jean, ¿estás...?".

"Estoy bien", la interrumpió sonriente, "Ya no soy la misma de antes".

Ciertamente, ya no era la chica inocente que había amado tanto a Stark que se había olvidado de sí misma.

En realidad, ese amor se había extinguido hacía mucho tiempo, dándole paso a una mujer fuerte y poderosa.

También te puede gustar

Portada de la novela Cinco años, un amor que se desvanece
9.0
Por una promesa a su difunto hermano, protegí a Alejandro Villarreal durante cinco años. Pese a salvarle la vida en una carrera fatal, él me desprecia influenciado por las mentiras de su novia Chantal. Tras sufrir violencia y ser subastada públicamente por él para humillarme, mi deuda se ha extinguido. En el mismo puente donde murió Julián, envío un mensaje final y salto al vacío, poniendo fin a una lealtad que solo me trajo dolor y traición.
Portada de la novela El CEO de Playboy
8.6
Alessandro Annenberg, el imponente y egocéntrico magnate de la industria del café, ha irrumpido en mi existencia para desmoronar la estabilidad que tanto me costó construir. A pesar de mi firme deseo de alejarlo, cada choque entre nosotros desata un desorden incontrolable, intensificado por un beso que marcó un antes y un después. Aunque intento luchar contra su magnetismo, mi propia voluntad flaquea ante una seducción que parece imposible de vencer.
Portada de la novela Él la amaba, no a su esposa
8.2
Cinco años de desprecio me revelaron la cruel verdad: mi esposo, un magnate de la tecnología, guardaba su amor para una amante. Tras soportar abusos atroces y ver cómo ella destrozaba mis manos con total impunidad, el destino cambió. En un torpe intento por humillarme y expulsarme de su vida, ella utilizó el sello legal de mi marido sin imaginar las consecuencias. Al hacerlo, firmó mi divorcio por error, otorgándome la libertad que tanto anhelaba.
Portada de la novela Entre tú y mi esposa
9.4
El exitoso CEO Martín Vidal disfruta de un matrimonio aparentemente idílico junto a su dulce esposa, Catalina. Sin embargo, la estabilidad de su mundo se tambalea con el regreso de Valentina, su gran amor del pasado, quien ahora es una influyente inversora en su empresa. Atrapado entre la fidelidad que le debe a su mujer y la irresistible atracción por la mujer que nunca olvidó, Martín enfrentará un dilema que pondrá a prueba su lealtad.
Portada de la novela La Pequeña Esposa
8.2
La vida de Alice Jefferson cambia radicalmente al ser adquirida por Demian Volkova, un influyente magnate que domina la banca nacional y lidera una corporación imparable en Inglaterra. Esta historia juvenil profundiza en un matrimonio forzado lleno de inestabilidad emocional y tensiones constantes. Rodeada de poder, Alice debe sobrevivir a la compleja y tóxica realidad de su marido. ¿Logrará surgir el amor genuino en un vínculo nacido de la imposición?
Portada de la novela Los Cuatrillizos del Ceo
8.8
Tras sobrevivir a una trampa mortal orquestada por su propia gemela, Olivia Blake regresa a Ciudad Imperial cinco años después. Maia no solo intentó acabar con ella en un incendio, sino que le arrebató a sus hijos para suplantar su identidad junto al influyente Max Brook. Ahora, bajo una apariencia oculta, Olivia inicia una arriesgada misión para recuperar a los pequeños y exponer las mentiras de su hermana en un mundo de lujos, traumas y traiciones.