Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Antes la burlada, ahora es la reina

Antes la burlada, ahora es la reina

Después de dos años de un matrimonio ficticio marcado por la traición, Brinley decide abandonar su sacrificio por Colin. Para restaurar su honor, contacta a su padre y acepta una boda pactada, dejando atrás su pasado humillante. Mientras la sociedad la critica, ella triunfa como una figura mítica en el automovilismo y el diseño. Al intentar recuperarla, Colin descubre que un hombre influyente la protege y que Brinley ya espera un hijo de este.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

"Pero luego...", continuó Colin con voz titubeante. "Me di cuenta de que Brinley no se parece en nada a Milly. Ella es más dulce, más dependiente de mí y... me ama de una forma en que Milly nunca lo hizo".

Vance soltó una risa sarcástica. "¿Y con ese descubrimiento, aún justificas engañarla?".

"¡No la engaño!", exclamó Colin, alzando la voz con repentina intensidad antes de bajar el tono otra vez. "De verdad me importa... es solo que...".

"¿Solo qué?", insistió su amigo con impaciencia.

"Es solo que no logro olvidarme de Milly", admitió Colin, con un tono desgarrado. "Fue mi primer amor. Cuando regresó del extranjero y me buscó, no fui capaz de rechazarla. Pero, al mismo tiempo, no quería dejar a Brinley".

"¿Así que llegaste al extremo de falsificar un certificado de matrimonio, haciéndole creer a ella que estaban legalmente casados?". El asco en la voz de Vance era evidente. "Colin, eso te convierte en un completo desgraciado".

El aludido guardó silencio unos segundos antes de soltar una risa amarga y burlona. "Sí, soy un desgraciado. Quiero el fuego de Milly y la dulzura de Brinley... Incluso fantaseé con lo perfecto que sería tenerlas a ambas en mi vida".

"¡Debes estar delirando!", exclamó Vance. "Si Brinley alguna vez se entera de tu doble vida, ¿crees honestamente que te perdonaría?".

"Nunca lo sabrá", afirmó Colin, interrumpiendo a su amigo. "Confía plenamente en mí, y nunca cuestiona nada. Incluso cuando llamó mientras Milly y yo estábamos en la cama, fue demasiado despistada como para notar algo inusual".

Esas palabras destrozaron el corazón de Brinley como un golpe despiadado.

Se dio la vuelta y caminó sin hacer ruido hacia el ascensor. Cada paso le parecía irreal, como si avanzara envuelta en una densa niebla.

El hombre al que había amado durante dos años no era más que un mentiroso.

...

Brinley no tenía idea de cómo logró llegar a casa.

Casi sin darse cuenta, abrió la puerta, caminó hasta la cocina y empezó a preparar la cena de manera mecánica.

A las seis y media, escuchó el sonido de una llave girando en la cerradura.

Colin entró con su encanto habitual, cargando un ramo de lirios frescos.

"Ya estoy en casa". Se inclinó y le rozó la frente con un beso, sonriendo cálidamente.

Brinley forzó una sonrisa mientras recibía las flores.

Sin darse cuenta de su rigidez, él se quitó el saco y olfateó el aire. "Mmm, ¿qué preparaste? Huele delicioso".

"Tu plato favorito: carne a la parrilla". La joven se dio la vuelta para colocar el ramo en un florero, ocultando la frialdad en su rostro.

Durante toda la cena, mantuvo los ojos fijos en él, estudiando cada uno de sus gestos.

El celular de Colin nunca se apartó de la mesa, boca abajo, y él de vez en cuando lo miraba, como si estuviera esperando un mensaje.

"Me duele un poco la cabeza", murmuró Brinley después de cenar. "¿Podrías traerme un medicamento? Está en el cajón de la mesita de noche".

"Por supuesto", contestó él de inmediato, levantándose de un salto. "Tú quédate aquí".

En cuanto subió las escaleras, ella tomó su celular.

La pantalla se iluminó, solicitando una contraseña.

Pobró con su propio cumpleaños y luego con su aniversario, pero ninguno de los dos lo desbloqueó.

Justo cuando estaba a punto de volver a intentarlo, una notificación de mensaje apareció en la pantalla:

"Colin, tengo una noticia maravillosa: ¡estoy embarazada!".

Los dedos de Brinley se quedaron inmóviles. Las palabras ardían ante sus ojos, apuñalándola como acero afilado.

Permaneció paralizada, en shock, hasta que escuchó los pasos de Colin bajando las escaleras. Presa del pánico, dejó caer el celular sobre la mesa.

Él regresó con las pastillas y un vaso de agua.

"No te ves bien", comentó. "¿Quieres acostarte temprano?".

Brinley aceptó las pastillas y fingió tragarlas, y luego respondió:

"Estoy bien. Por cierto... ¿pasa algo en la oficina? Noté que no dejabas de mirar tu celular".

Colin se puso rígido por un momento, luego se recompuso rápidamente.

"Sí, hay un problema con un proyecto. Puede que tenga que volver más tarde".

"Entonces ve", dijo ella, con una sonrisa amable, aunque por dentro se le rompía el corazón. "El trabajo siempre es lo primero".

El hombre se puso el saco, haciendo una pausa para besarle la mejilla.

"No me esperes despierta. Descansa un poco".

En cuanto la puerta se cerró tras él, la sonrisa de Brinley se derrumbó.

Las lágrimas se agolparon en sus ojos, pero ella levantó la cabeza con terquedad, negándose a dejarlas caer.

Solo después de una larga lucha interna tomó su propio celular con la mano temblorosa y marcó un número que no había llamado en dos años.

"Papá, ya lo decidí. Voy a regresar a casa... y aceptaré el compromiso matrimonial que arreglaste".

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela Cenizas de un Amor Muerto
9.7
Sofía fallece en un acto heroico por su familia, solo para descubrir que Alejandro, su esposo, y su propia hija la han traicionado por otra mujer. Sin embargo, la vida le otorga una oportunidad al despertar tres décadas antes, justo el día del secuestro de Alejandro. Armada con su destreza de charra y el dolor de una unión fallida, opta por un camino distinto. Esta vez no lo salvará; dejará que el ayer arda para forjar un futuro donde ella sea su única prioridad.
Portada de la novela Corona de ira
8.0
Amelia Hopewell salvó a Edmund Nash usando su propia sangre, pero solo recibió desprecio a cambio. Mientras su padre lucha por vivir y la mafia bloquea su capital, ella descubre que Edmund es el líder del hampa. Por lealtad a otra mujer, él sabotea la operación vital del padre de Amelia. Herida por su crueldad y la traición del hombre que amaba, Amelia jura venganza y pone en marcha un plan implacable para destruir su imperio en solo tres días.
Portada de la novela Demasiado tarde, Sr. Johnston: ella se ha ido
8.2
Mientras Zafiro agoniza y pierde a su hijo, Davin, su marido, la ignora para consolar a su amante. Despojada de seguro médico y acusada falsamente de adicciones, ella observa cómo su abuelo enfrenta el desahucio. Tras tocar fondo por el desprecio de los Johnston, la joven abandona las súplicas. Bajo su identidad secreta como la prestigiosa diseñadora Roble, usará su arte y talento para ejecutar una gélida venganza contra quienes destruyeron su vida.
Portada de la novela Desde el Cajero hasta el Imperio de la Reina Tecnológica
8.6
Lo di todo por Ángel durante trece años, incluso los ahorros de nuestra boda para una supuesta cirugía familiar. Mi mundo colapsó al descubrir que el dinero financió a su amante y que él, un millonario oculto, solo me usó. Tras ser humillada públicamente y quedar en la calle, él ignora mi verdadero origen. Soy la heredera del poderoso Grupo Mayli. He contactado a mi madre para volver a mi imperio y aniquilar sin piedad a quien se atrevió a traicionarme.
Portada de la novela El hombre que abandonó su amor
9.0
Una modelo de manos ve su vida destruida cuando César, su prometido, permite que su exnovia la mutile, acabando con su carrera profesional. Tras ser abandonada embarazada en el Desierto de los Leones, sobrevive para descubrir que él se mofa de su dolor. Traicionada por su propia familia y sola ante la adversidad, ella decide romper cualquier lazo con su verdugo y renunciar a su hijo, buscando renacer de sus cenizas y dejar atrás un pasado de crueldad.
Portada de la novela La amante desconocida del Yakuza.
9.3
Después de enfrentar una amarga traición sentimental, una mujer humilde acaba vinculada al jefe más cruel de la Yakuza. Este azaroso encuentro deriva en una intensa relación clandestina marcada por el deseo. No obstante, el influyente líder mafioso desconoce quién es ella realmente; vive convencido de que sus encuentros íntimos son solo espejismos causados por un veneno que corre por sus venas, ignorando que su amante es de carne y hueso.