Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela CAMBIASTE MI VIDA "El amor es la mejor cura para cualquier enfermedad"

CAMBIASTE MI VIDA "El amor es la mejor cura para cualquier enfermedad"

Ansol vive recluida en su estudio, atrapada por un pánico asfixiante hacia el contacto humano. Su único vínculo con el exterior es Gray, su marido, pero la desconfianza surge cuando él empieza a desvanecerse misteriosamente cada noche. En medio de un clima de pasión y sospechas, ella deberá enfrentar sus traumas para desentrañar los secretos que su esposo oculta. ¿Logrará su amor sobrevivir a las sombras familiares que amenazan con devastar su hogar?
Capítulos
Compartir

Capítulo 1

Ansol Ludovic.

Como cada madrugada helada, caminaba descalza, subiendo y bajando las escaleras de la casa que resonaba con el eco de la soledad. Había una esperanza tenue, casi ilusoria, de que él regresaría antes del amanecer, evitando así la tortura de esperar otra noche entera para verlo.

"Si me preguntan," reflexioné , "no sé lo que es despertar junto a un hombre, ni recibir sus buenos días, sus buenas tardes o buenas noches." Gray era un hombre de pocas palabras, cuya rutina se limitaba a llegar a casa para la cena, ayudar con la limpieza de lo utilizado, y luego, envolverme en una pasión desenfrenada por unas horas antes de desaparecer nuevamente en la noche.

Desde el primer año de matrimonio, me había preguntado a dónde iba Gray, por qué no compartía conversaciones conmigo, incluso durante la cena.

Las dudas sobre si tendría otra familia comenzaban a invadir mi mente una vez más.

Gray era un hombre atractivo de 30 años, y yo, aunque solo tenía 25, sentía la brecha de edad entre nosotros. Mi último cumpleaños, al cual él asistió con su puntualidad característica, fue ligeramente diferente, ya que llegó con rosas y pastel.

"Como si eso de alguna manera llenara su ausencia," Pensé con un toque de amargura.

Quería confrontarlo, exigir una explicación por su comportamiento distante, por las pocas horas que me dedicaba. Pero había algo que me retenía, la inseguridad de no ser suficiente mujer para poner fin a esta situación.

Nos conocimos un 2 de abril, presentados por mi padre, un empresario poderoso y distinguido en la alta sociedad. Gray, el hombre de confianza de mi padre y su mano derecha, era el único en quien mi progenitor confiaba tanto que le entregó a su única hija como esposa.

Particularmente no me molestó en ese momento; después de todo, el atractivo de Gray capturó mi atención como ningún otro hombre y acepté de inmediato la propuesta de mi padre. Quien hasta el día de hoy solo me decía: "Entiéndelo."

Pero no podía entenderlo. ¿Qué mujer podría aceptar que su esposo solo apareciera por la noche para la cena, ayudara con la limpieza, cumpliera en la cama y luego se marchara hasta el próximo día a la misma hora? ¿Vivía Gray bajo algún encantamiento que le permitía estar a mi lado solo por ese breve tiempo, o tenía a alguien más?

Sin importar la razón, sabía que seguiría sin entender hasta que Gray decidiera sentarse frente a mi y aclarar todas las dudas que me atormentaban.

Con cada madrugada, mis días se volvían más amargos y solitarios.

-¿Qué tengo que hacer? -me preguntaba, mirando el móvil en la mano con el número de Gray en la pantalla.

Bajé la cabeza, dejándola reposar en mis brazos mientras un suspiro se escapaba entre mis labios.

"Ya no soporto la incertidumbre, ser ajena a lo que pasa en su vida."

Decidí que lo mejor era esperar, como lo había hecho durante los últimos tres años.

Me puse de pie y volví a la habitación que era el único lugar donde podía recordar a Gray, solo por el perfume que quedaba en el aire antes de que se fuera.

A las 6 de la mañana ya estaba vistiéndome, dispuesta a retomar mi día laboral y continuar con la rutina que me esperaba.

Estaba decidida: después de la cena, no permitiría que Gray me toque a menos que estuviera dispuesto a hablar. Si se niega, no tendré más opción que pedir el divorcio y marcharme de esta casa, una en la que había tenido escasos recuerdos con él.

Al llegar a la cocina, me servi mi taza habitual de café y me dirigi a la mesa para separar los archivos que mi asistente había entregado la tarde anterior. Aunque tenía bastante tiempo libre para hacer todo esto, sentía que al ocuparme por la mañana, de alguna manera negaba la realidad en la que vivía, una realidad marcada por mi eterna soledad.

 No tenía amigas con quienes hablar sobre mis asuntos personales, ya que desde pequeña había sido alguien a quien no le gustaba rodearse de muchas personas debido al desconocido pánico que despertaba repentinamente en mí. Angie, mi única persona cercana, era quien se encargaba de suplantarme en las reuniones de la empresa y de cerrar tratos.

También desconozco la causa del repentino temor a ser rodeada por personas fuera de mi círculo íntimo, pero mientras me sintiera bien de esta manera, supongo que lo mejor era seguir así.

Soy quien se encarga de la limpieza, la comida y todo lo necesario en casa. Si estoy demasiado cansada y no puedo hacerlo, una señora de la limpieza escogida por Angie venía los días en que visitaba la empresa.

Era extraño que no tuviera ese raro ataque de pánico cuando conocí o estuve con Gray, pero quería creer que se debía a la confianza que él me había brindado desde el principio.

-Angie, estuve revisando los archivos que me enviaste ayer por la tarde y no encuentro el registro de contaduría -hablé luego de encender el auricular y que mi asistente respondiera del otro lado -No lo envíes ahora, solo tenlo preparado en mi oficina, cuando llegue lo revisaré -la escucho llamarme por un "Solci", como siempre me decía, pero el sonido de la puerta abriéndose llamó mi atención -luego hablamos, alguien acaba de llegar.

Y finalize la llamada, esperando ver a papá atravesar la puerta de la cocina, ya que solo él y Gray tenían la llave de casa. Claro, la señora de la limpieza también.

Después de esperar un rato a que apareciera quien había llegado, me sorprendí al ver a Gray parado en la puerta, dirigiendo una mirada en mi dirección.

-¿Gray? -pronuncié, sin poder creerlo aún.

-Ansol, gracias a Dios aún estás aquí -dijo él, y negue sin entender a qué venía su repentina aparición.

-¿Qué haces aquí? -pregunté, sin darme cuenta de lo mal que sonaron las palabras.

-No sabía que tenía prohibido llegar a casa.

También te puede gustar

Portada de la novela Corazón Roto: Un Nuevo Comienzo
8.5
La perfecta realidad de una diseñadora se fragmenta cuando Elena Castillo irrumpe en su evento, declarándose la legítima esposa de Ricardo Vargas. Tras años de falsedades, la protagonista debe lidiar con la humillación pública y el asedio de la prensa. Todo empeora cuando su hija Isabella es atacada por el hijo de Elena. Impulsada por el instinto materno, iniciará una lucha legal contra una conspiración de secretos mucho más siniestra de lo previsto.
Portada de la novela De mejor amigo a prometido
8.2
Savannah Hart vive un calvario: su hermana Chloe va a contraer matrimonio con Dean Archer, el hombre que la hirió profundamente. Para sobrevivir a los siete días de celebración en New Hope, convence a su leal amigo Roman Blackwood de actuar como su futuro esposo. Lo que surge como un plan para proteger su dignidad frente a su ex se transforma cuando la química real surge entre ambos, haciendo que las mentiras se vuelvan peligrosamente reales.
Portada de la novela Devuélveme el corazón
8.1
La existencia de Ellie cambia radicalmente cuando su padre la obliga a casarse con Sandro, un hombre totalmente desconocido para ella. Atrapada en este compromiso forzoso, su corazón aún anhela a otra persona, sumergiéndola en una profunda angustia. ¿Qué secretos se ocultan tras esta unión? Mientras lidia con su nueva realidad, Ellie intentará descubrir por qué fue la elegida y los oscuros motivos que llevaron al misterioso Sandro a aceptarla como esposa.
Portada de la novela En Los Brazos de lá Mafia
8.8
Fabiano, abandonado a su suerte por su progenitor, logra escalar posiciones hasta erigirse como el ejecutor más despiadado de la Camorra en Las Vegas. Su violenta realidad da un giro inesperado al conocer a Leona, una mujer que huye de sus propios traumas familiares en busca de paz. Pese a que ella intenta evadir el entorno criminal de Fabiano, él se niega a dejarla marchar. Esta pasión prohibida obligará al mafioso a elegir entre su jerarquía y el amor.
Portada de la novela ENAMORADA DEL CEO EL ARTE DE SEDUCIR
8.3
Adriano Lombardo necesita una esposa dócil que le dé el heredero exigido por su padre moribundo. Alana parece la joven ingenua perfecta, pero al firmar el contrato matrimonial, ella impone condiciones inesperadas. Mientras el CEO lucha por no volver a enamorarse, ella utiliza su encanto para seducirlo. No obstante, la devoción de Alana es una fachada: su verdadera misión es usar el poder de Adriano para hallar al asesino de su hermana.
Portada de la novela Entre Celos y Psicosis: Ella
8.3
Sofía Durán dejó su profesión de psicóloga por apoyar a su cuñada Isabella, pero solo halló agresividad a cambio. Durante una crisis psicótica, Isabella la culpó de traición y destrozó su oficina, filtrando archivos privados. Tras el caos y la intervención de Miguel, Sofía lidió con deseos de venganza antes de aceptar que la enfermedad causó el daño. Ahora, para recuperarse, debe distanciarse de su entorno familiar y empezar una vida nueva desde cero.