Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Amor Traicionado: Venganza Artística

Amor Traicionado: Venganza Artística

Sofía y Elena buscaban el éxito artístico en México, pero una emboscada les arrebató su dignidad y obras. Aunque Ricardo y Javier las rescataron y llevaron a la fama, un embarazo destapa una traición desgarradora: sus protectores planearon el ataque original para satisfacer a Camila. Tras comprender que sus vidas fueron manipuladas en una farsa cruel, Sofía decide dejar de ser una víctima para buscar justicia y vengarse de los hombres que amó.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

Sofía y su mejor amiga, Elena, llegaron a la Ciudad de México con los ojos llenos de sueños y las maletas cargadas de lienzos. El aire de la capital, denso y lleno de promesas, les pareció el lugar perfecto para que su arte floreciera, para encontrar inspiración en cada esquina y, con suerte, una oportunidad que las lanzara al estrellato. Pero la ciudad, como una bestia de dos caras, les mostró su lado más oscuro muy pronto.

Apenas unas semanas después, mientras buscaban un taller barato en una zona industrial, fueron embaucadas. Un supuesto arrendador las citó en una bodega abandonada, y lo que parecía una oportunidad se convirtió en una trampa mortal. Un grupo de hombres ásperos y con miradas vacías las rodeó en el silencio polvoriento del lugar. No querían dinero, querían humillarlas.

A Sofía la ataron a una viga de metal, el yute áspero le quemaba las muñecas. La obligaron a ver cómo sus cuadros, sus creaciones llenas de color y vida, eran rajados con navajas, pisoteados con botas sucias y rociados con aguarrás. Cada brochazo de color que había pintado con esperanza se convertía en una mancha de dolor en el suelo de cemento. Los hombres se reían, sus risas eran como vidrios rotos en sus oídos. La torturaron durante horas, no solo con golpes, sino con palabras que le arrancaban el alma, diciéndole que su arte era basura, que ella no era nada. El dolor físico era insoportable, pero el dolor de ver su espíritu destrozado era mucho peor.

Elena, que había sido arrinconada en otra esquina, no pudo soportarlo más. Con un grito de furia, se lanzó contra uno de los matones, tratando de defender a su amiga, de salvar lo poco que quedaba de sus sueños. Fue un acto de valentía inútil. La derribaron con una facilidad brutal. La golpearon sin piedad, y luego, con una crueldad calculada, tomaron sus esculturas, delicadas figuras que había modelado con tanto amor, y las hicieron pedazos contra la pared. Elena solo podía sollozar en el suelo, su cuerpo adolorido y su corazón hecho añicos, viendo cómo su inspiración se convertía en escombros.

Cuando la desesperación era un pozo tan hondo que parecía no tener fondo, la puerta de la bodega se abrió de golpe. Dos hombres entraron, impecablemente vestidos, proyectando un aura de poder que silenció al instante las risas crueles. Eran Ricardo y Javier, dos influyentes mecenas de arte con quienes las chicas habían logrado concertar una cita para una futura exposición. Su aparición fue como la de dos ángeles vengadores en medio del infierno.

Ricardo, con una mirada fría y penetrante, ni siquiera tuvo que levantar la voz. Los matones, que momentos antes eran bestias salvajes, se encogieron como perros asustados y salieron corriendo. Javier se arrodilló junto a Elena, su rostro lleno de una compasión que parecía genuina.

Ricardo se acercó a Sofía y la desató con cuidado. La envolvió en su saco caro, que olía a loción fina y a seguridad.

"Tranquila, ya estás a salvo" , le susurró, su voz una caricia en medio del caos.

Sofía se aferró a él, temblando incontrolablemente.

"Voy a encontrar a estos desgraciados" , prometió Ricardo, su tono ahora duro como el acero. "Y te juro que pagarán por cada lágrima que has derramado" .

Mientras tanto, Javier ayudaba a Elena a ponerse de pie, examinando con tristeza los restos de sus esculturas.

"No te preocupes por esto" , dijo con voz suave. "Invertiré lo que sea necesario para restaurar cada una de tus obras. Tu talento no morirá aquí" .

En ese momento, Ricardo y Javier no eran solo mecenas, eran salvadores. Eran la luz al final de un túnel de horror.

Pasaron los años, y bajo la protección y el patrocinio de Ricardo y Javier, Sofía y Elena se convirtieron en las nuevas estrellas del mundo del arte mexicano. Sus exposiciones eran un éxito rotundo, sus obras se vendían por fortunas y sus nombres eran sinónimo de genialidad. Sofía, además, había encontrado en Ricardo un amante apasionado, un hombre que parecía adorarla y que la impulsaba a ser mejor cada día. Se sentía completa, exitosa y amada.

Una tarde, con la feliz noticia de su embarazo temblando en sus labios, Sofía buscaba a Ricardo en su lujosa mansión. Lo encontró en la terraza, conversando con Javier mientras el sol se ponía sobre la ciudad. Se detuvo detrás de una columna, queriendo sorprenderlo. Fue entonces cuando escuchó la conversación que destrozaría su mundo.

"Escuché que Sofía está embarazada" , dijo Javier, con un tono casual.

La respuesta de Ricardo fue como un golpe de hielo.

"Para complacer a la verdadera musa, Camila, envié a esos matones a humillar a Sofía. ¿Cómo puedo aceptar a su hijo ahora? Además, mi mayor arrepentimiento es no haberme casado con Camila" .

El aire se le fue de los pulmones a Sofía, su mano voló a su vientre, un gesto de protección instintivo. Cada palabra era una navaja que le abría el pecho.

Javier soltó una risa seca.

"Tú me dices a mí, pero tú le arrancaste la inspiración a Elena y la convertiste en un objeto de exhibición para Camila" .

Sofía se apoyó en la columna, sus piernas temblaban con tanta violencia que amenazaban con ceder. El mundo se desmoronó a su alrededor. El rescate, el éxito, el amor, la amistad... todo. Todo había sido una farsa. Una manipulación cruel y retorcida para satisfacer los caprichos de una mujer que ni siquiera conocía. Se sintió vacía, un cascarón hueco. El dolor en su pecho era tan agudo, tan profundo, que eclipsó por completo la memoria de la tortura en aquella bodega. Aquello había sido dolor físico, esto era la aniquilación de su alma.

También te puede gustar

Portada de la novela Amor Después de la Tormenta
8.5
Las cenizas de mi abuela estaban esparcidas por el lodo. La urna rota. El lugar profanado. La lluvia fría lavaba mi rabia, pero no la apagaba. Sabía quién lo había ordenado: Damián. Él solo quería controlarme, usar a los muertos para manipular a los vivos. Mi teléfono vibró con su nombre. "¿Ya lo viste, León?" Mateo, su hombre de confianza, sonaba tenso. Apenas pude susurrar: "¿Por qué, Mateo? ¿Por qué mi abuela?" Él respondió: "Damián dice que tienes que volver." Me reí, una risa horrible. "¿Y así me lo pide?" Me amenazó: si no volvía "por las buenas" , mi abuela nunca tendría un entierro digno. Tuve que aceptarlo. Subí al auto negro que me envió su abogado. Mi regreso, sin embargo, llegó demasiado tarde. En el coche, una enfermera me dio la noticia: "Tu abuela… no lo logró." Damián estaba esperándome, impaciente. Le dije con la voz hueca: "Mi abuela… acaba de morir." Su respuesta me heló la sangre: "Era de esperarse. Si te hubieras portado bien, habrías estado con ella." La furia me cegó. Lo encaré, gritándole que él me había chantajeado. Me arrastró a la casa, me encerró en mi habitación. Entonces, Isabela, su amante, apareció, vestida de blanco. "Pobre Leoncito," dijo con voz empalagosa. "Damián dice que te mantuvo cerca porque tus ojos se parecen a los míos. Eres mi copia barata." Luego añadió: "Y lo de tu abuela… Damián dice que es una bendición. Ahora puedes concentrarte en él. O bueno, en nosotros." Enloquecí. Me lancé sobre ella. Damián entró furioso, me arrojó contra la pared. "¡No te atrevas a tocarla!" rugió, antes de golpearme brutalmente. Me dejó allí, sangrando, mientras consolaba a Isabela. Desperté golpeado, solo. Damián me obligó a acompañarlo a una gala, a fingir que todo estaba bien. Allí, vi a Isabela con la pulsera de turquesas de mi abuela. Fue la gota que derramó el vaso. Me desplomé, avergonzado y humillado. Cuando volví en mí, fui a donde Isabela dormía y vi la pulsera en su mesita de noche. Traté de recuperarla, pero Damián apareció. Me arrebató la pulsera. "¡Ya no tienes nada, León! Todo lo que eres, me pertenece." Me arrastró hasta el balcón sobre el acantilado. Lanzó la pulsera al abismo. "¡Te la daré, entonces!" Sin pensarlo, salté. El impacto fue brutal. Lo último que vi fue a Damián volviéndose hacia Isabela, la puerta del balcón cerrándose. Me había abandonado a morir. Pero no morí. Fui hallado por Ángel, un guardián de las tierras de mi abuela, y por su joven primo, Javier. Ellos me salvaron, me cuidaron, y juntos forjamos una nueva verdad. Con la ayuda de Javier, engañamos a Damián para que creyera que yo estaba muerto. Pusieron la llave del apartamento de mi abuela en un cuerpo no identificado, y Damián lo creyó. Él empezó su propio infierno. Su mundo se derrumbó. Comenzó a obsesionarse con la idea de que yo estaba vivo. Isabela, por su parte, empezó a enfermar, a consumirse misteriosamente. Un día, Mateo le reveló a Damián la verdad sobre Isabela: ella profanó la tumba de mi abuela, ella me provocó. Damián se dio cuenta de su ceguera, de su crueldad. Un año después, él me encontró. En el bosque, ante las flores de luna que señalaban mi presencia. Vino a pedir perdón, a implorar mi regreso. Pero ya era tarde. "No, no has cambiado," le dije. "Solo te quedaste sin juguetes y viniste a buscar el que rompiste." Cuando le dije que se fuera para siempre, Damián se arrodilló, destrozado. Pero la costumbre tiró más fuerte. Cuando Mateo lo llamó, diciéndole que Isabela estaba muriendo, Damián se marchó. Le di un frasco para Isabela. "No la curará," le dije, "pero detendrá la enfermedad. Su sufrimiento te mantiene atado a ella. Mi paz lo merece." Cerré la puerta. Esta vez, para siempre. Damián se fue. Intentó buscarme, enviarme regalos que siempre eran devueltos. Su imperio se desmoronó. Cinco años después, murió, solo, ahogado en su propio arrepentimiento. Yo construí una nueva vida con Ángel y Javier. Nos casamos, tuvimos una hija, Luna. Un día, Luna preguntó sobre una foto mía de joven que encontré en un viejo anuncio de "persona desaparecida" de Damián. "Nadie importante, mi amor," le dije. "Solo un viejo fantasma." El pasado estaba enterrado. El futuro, finalmente, era mío.
Portada de la novela El Escape
8.7
Iris aparenta una vida ideal en redes sociales, ocultando que es una huérfana entrenada como agente estatal de élite. Tras años de servidumbre y misiones sombrías, su destino se entrelaza con cinco desconocidos que también protegen identidades secretas. Entre traiciones y peligros inminentes, ella emprende una huida desesperada no solo de su pasado, sino de su propia esencia, intentando discernir en quién confiar dentro de esa red de engaños.
Portada de la novela El prenupcial: Mi arma milmillonaria
9.3
Después de forjar la riqueza de su esposo y salvar su vida, la protagonista es traicionada por él y su amante. La maldad de su cónyuge culmina cuando secuestra a su suegro enfermo y la deja a merced de un oso para salvar a su nueva mujer. Tras sobrevivir gracias a un desconocido, ella decide ejecutar un contrato prenupcial que le otorga el mando total de la compañía. Ahora, su único objetivo es arruinar al hombre que la vendió y destruir su legado.
Portada de la novela El Sueño Robado y Mi Venganza
9.4
Después de levantar una potencia empresarial con Ricardo, mi vida colapsa cuando su madre y su ex, Valeria, me arrebatan mi legado. Sometida a la humillación, termino como asistente en mi propia firma, obligada a confeccionar el traje nupcial de quien me traicionó. Pero tras la pérdida de mi último vínculo familiar, mi abuela Elena de la Torre, una mítica magnate, surge de las sombras para ayudarme a ejecutar una venganza implacable y justa.
Portada de la novela Entre el amor y el arrepentimiento
8.5
La alegría de Sadie por su embarazo termina abruptamente cuando Noah, su marido, le pide el divorcio tras dos años. En medio de la ruptura, ella sufre un atentado y, herida, pide un auxilio que él le niega fríamente. Tras sobrevivir a la traición, Sadie huye al extranjero para rehacer su vida. Años después, mientras planea su boda con otro hombre, un Noah arrepentido y furioso reaparece al descubrir que ella dio a luz a su hijo en secreto.
Portada de la novela Instituto Barve
7.8
Tras sobrevivir a un pasado marcado por el dolor, Heibrid intenta reconstruir su vida, solo para descubrir que no puede escapar de su historia. De forma repentina, es arrastrada a una dimensión oculta donde las leyes de la lógica desaparecen. Sus antiguos traumas se manifiestan ahora como amenazas sobrenaturales en un mundo hostil. En este entorno desconocido y peligroso, deberá luchar por sobrevivir mientras desentraña los misterios de una realidad fracturada.