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Portada de la novela Amor posesivo: mi marido discapacitado

Amor posesivo: mi marido discapacitado

Después de sufrir un desplante en el altar, Elyse decide casarse con Jayden, un extraño con discapacidad, con la intención de cuidarlo. Ella ignora que su esposo es en realidad un magnate influyente. Jayden, quien inicialmente sospechaba de sus motivos y planeaba el divorcio, queda cautivado por la sinceridad de la joven. Sin embargo, cuando Elyse pide la ruptura, él se niega a soltarla, sumido en una obsesión posesiva que lo obliga a retenerla a su lado.
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Capítulo 1

"¿A dónde vas?".

En plena boda, Elyse Lloyd entró en pánico y le sujetó la muñeca a Theo Ward para evitar que se fuera; sus ojos suplicaban.

El salón estaba lleno de familiares y amigos de los novios, todos sentados y esperando. El sacerdote acababa de preguntarle a Theo si aceptaba a Elyse como su esposa. En lugar de responder, él ignoró al sacerdote, contestó su teléfono y luego intentó marcharse bruscamente.

"Kaelyn se enteró de nuestra boda y ahora amenaza con saltar de un edificio. Sabes que sufre de depresión, ¿verdad? Tengo que ir a salvarla", explicó el novio con impaciencia, apartando a Elyse.

El empujón la derribó, provocando que se torciera el tobillo. Mientras caía, estiró la mano torpemente en un intento por detenerlo.

"¡Hoy es nuestra boda! ¿Qué se supone que debo hacer si te vas? Kaelyn Bennett te traicionó en el pasado. Te hizo sufrir mucho, ¿por qué diablos tienes que ir a verla ahora?".

Theo la miró con más frialdad. "No eres quién para juzgar lo que pasó entre Kaelyn y yo. Sin importar los errores que cometió ni el dolor que me causó, tú no te comparas con ella".

Elyse sintió un dolor agudo en el corazón, y comprendió que él nunca había olvidado realmente a Kaelyn. Para él, ella nunca sería tan importante como lo fue su ex.

"¿Qué hice para merecer esto? ¿Por qué me tratas así? Por favor, solo espera a que la boda termine. Ya casi es hora de intercambiar los anillos. Después podrás irte".

Theo esquivó su mano y dijo con disgusto: "Te preocupa más tu boda que la vida de una persona. Eres una desalmada... Pospongamos la boda".

Sin siquiera mirar su rostro pálido, se alejó del altar ornamentado, ajeno a las miradas perplejas de los invitados.

En cuanto el novio se fue, la multitud se sumió en el caos.

"¡No, por favor, no me dejes, Theo! ¡¿Qué haré si te vas?!", gritó Elyse, sentada en el suelo, llorando desconsoladamente. Temblaba, mientras las lágrimas arruinaban su maquillaje.

El hombre al que había amado durante tres años había elegido a otra mujer sin dudarlo en el día de su boda, pisoteando la dignidad de Elyse. Estaba absorto en la angustia de Kaelyn, pero parecía indiferente a lo perdida y humillada que se sentía su prometida, abandonada en el altar.

A su alrededor, innumerables miradas se posaron en ella; algunas burlonas, otras compasivas e incluso algunas de regodeo. ¡Elyse nunca había sentido un tormento tan grande!

Su padre, Lanny Lloyd, se acercó a ella. Ella esperaba consuelo, pero en su lugar, él la regañó con dureza: "Ni siquiera puedes retener a un hombre. ¡Qué inútil!". Después de regañarla, se fue con su esposa, Glenda Lloyd, sin siquiera mirar atrás.

Su hermana, Mabel Lloyd, emergió de entre la multitud con una sonrisa burlona en el rostro. "Bueno, eso fue vergonzoso, Elyse. Tu novio se escapó y ahora eres el hazmerreír. Siento vergüenza ajena. Imagina cómo se sienten nuestros padres". Después de decir eso, se dio la vuelta y se marchó.

Uno a uno, todos los miembros de la familia de Elyse se fueron, dejándola completamente sola en el altar. Al principio, los padres del novio se sintieron un poco culpables, pero al presenciar la reacción de la familia de la novia, todo rastro de culpa desapareció.

"Ni siquiera sus propios padres la respaldaron. Parece que no todo es culpa de Theo".

"Sí, si fuera una buena mujer, ¿por qué su prometido la abandonaría?".

"¿Acaso lo engañó? ¿Qué más haría que un novio se fuera así?".

Los murmullos críticos de los invitados que la rodeaban se volvieron más fuertes y crueles.

De repente, se escucharon ruidos cerca.

Al girarse hacia el alboroto, Elyse vio a un hombre con traje, sentado solo en una silla de ruedas. Cerca de él, un sacerdote con expresión nerviosa preguntó al aire: "¿Dónde está la novia?".

Limpiándose las lágrimas, Elyse detuvo a un empleado que pasaba y le preguntó: "Ese hombre también es un novio, ¿verdad? ¿Dónde está su prometida?".

El empleado la miró y respondió: "Ella no se presentó. Escuché que fue porque no pudo soportar la discapacidad de su prometido".

"¿Y ha estado esperando aquí todo este tiempo?".

El empleado asintió.

El novio en silla de ruedas estaba de espaldas a Elyse, y los separaba una distancia considerable. Ella no podía ver su expresión, pero comprendía perfectamente el dolor de ser abandonada.

Ambos eran almas desafortunadas que habían sido dejadas atrás.

Después de un momento de reflexión, una mirada decidida apareció en los ojos de Elyse.

Amó a Theo durante tres años, pero él la había traicionado. ¿Por qué debería seguir siéndole fiel? Comprendió que no necesitaba estar con él en absoluto.

Cuando se puso de pie de repente, los invitados que habían estado susurrando y burlándose de ella guardaron silencio. Todas las miradas se centraron instintivamente en ella mientras se alzaba el dobladillo del vestido y caminaba con confianza hacia el hombre en silla de ruedas.

La visión de una novia vestida de blanco acercándose dejó igualmente atónitos a los invitados del otro novio.

Al escuchar el susurro de su vestido, el hombre en silla de ruedas se giró lentamente.

Elyse se detuvo y contempló al hombre guapo que tenía delante, con un destello de sorpresa en la mirada. Luego le extendió la mano y le dijo: "Hola. Escuché que necesita una novia y mi prometido acaba de abandonarme. ¿Qué tal si nos casamos?".

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