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Portada de la novela Amor compartido

Amor compartido

El poderoso magnate Chase Sullivan y su fiel asistente, Benjamin Fitzpatrick, deciden enfrentar los tabúes sociales de un entorno conservador. Para lograrlo, integran en sus vidas a Julieta Denver, una mujer de carácter inquebrantable que desafiará sus convicciones. Entre lujos y seducción, Julieta explorará deseos desconocidos y vivirá una intensa travesía emocional marcada por el romance, la felicidad y las amargas decepciones de un vínculo complejo.
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Capítulo 3

Me senté en mi escritorio correspondiente y comencé con lo que me dejaron, tecleaba en mi computador de forma rápida, quería terminar todo antes de salir a almorzar,  y seguir conociendo a las personas de la planta. 

La puerta de la oficina del presidente se abrió, de reojo pude ver que Benjamin se acercaba a mi escritorio, rápidamente me tensé, definitivamente no quería estar cerca de esos dos.

— Señorita Denver, la necesitamos en la oficina.

Levanto mi mirada chocando con sus ojos color ámbar, el también es muy guapo, sus facciones son más delicadas que las de Chase, incluso tiene mejor cutis que yo y eso me da envidia. 

— Ok. — Me levanto de mi asiento tomando un Ipad que me dejaron para tomar notas de cualquier cosa.

— Se que nos conocimos de una forma muy extraña, pero quiero decirte que el señor Sullivan no es así generalmente. 

— No me interesa como es el señor Sullivan, ya conocí su verdadera faceta  en el choque.

— Estoy seguro de que cambiara de opinión con el pasar de los días. — subo mi mirada y Benjamin me guiña un ojo. De inmediato vuelvo mi mirada al frente mientras siento como mis mejillas se van calentando como si de un caldero hirviendo se tratara.

— Dime algo señorita Denver ¿Cómo conoció al Señor Sullivan padre? 

— Soy la mejor amiga de Selena. — respondo. — Estudiamos juntas, pero como ella se retiró y su padre me aprecia mucho me ofreció este puesto. 

— Tienes muy buenas concesiones mujer, aprovéchalas. — habla él. 

Entramos a la oficina y el ambiente dentro era completamente diferente al que se manejaba afuera,era más frío y un poco oscuro, Chase se encontraba sentado en su silla mientras nos veía entrar como el dueño y señor de todo un imperio, tratando de intimidarme con la mirada, pero aquello no iba a suceder. 

— Tome asiento. — Señala una silla enfrente de él. Lo hago y acomodo la falda tubo que llevaba, no quería que ocurriera alguna tragedia en este día ya catastrófico. — No se si lo sabías, pero recientemente regresó de Italia y no lograron hacerme una fiesta de bienvenida, así que necesito que organice mi agenda y que reasignar todas las reuniones que se tenían previstas para hoy, Junto con el señor Fitzpatrick necesito que llamen a mis contactos y los inviten a la celebración, contraten un servicio de catering, quiero que todo sea para hoy en la noche. 

— ¡¿Todo?! — pregunto exaltada. — señor Sullivan, pero…

— No quiero peros, quiero que se haga cuanto antes.

— Lo entiendo, pero los servicios de catering siempre se contratan hasta con semanas de anticipación. 

— Pues consigue uno que esté dispuesto a hacer todo hoy. — él simplemente se encoge de hombros.

Muerdo la parte inferior de mis mejillas y colocó los ojos en blanco tratando de controlar el mal humor que este sujeto me provocaba. 

— No hagas eso más nunca en tu vida. — Chase se inclina hacia delante con una mirada severa. 

— ¿Qué cosa? — Pregunto confundida. Miro a Benjamin confundida en busca de alguna ayuda, pero él simplemente tenía una media sonrisa y evitó mi mirada. 

— Colocar los ojos en blanco, eso es de muy mala educación y sobre todo si es con tu jefe. — aseguro 

— Ok. — Simplemente asiento con mi cabeza. — ¿Algo más que necesite?

— No, solamente eso, puedes retirarte. — hace un ademán con su mano para que me fuera de aquel lugar. Chase Sullivan definitivamente era adoptado. Claro no pretendía tener un trato especial por ser amiga de la familia, pero por lo menos él debería ser más humano.

Salgo de la oficina lanzando miles de maldiciones en mi cabeza. 

— Señorita Denver. — Me giro, Benjamin corría en mi dirección con un rostro bastante apenado. — Debemos trabajar juntos ¿Lo recuerda? 

— Oh, si, es cierto. — Agacho mi mirada  apenada y un mechón de cabello cae por mi rostro. Veo la mano de Benjamin acercándose a mi rostro, de inmediato me pongo tensa. levanto mi mirada y nuevamente me encuentro con esos lindos ojos ámbar, en su rostro se dibuja una sonrisa y acomoda el mechón de cabello detrás de mi oreja 

¿Como carajos se había salido un mechón de mi cabello si se supone que me lo fije? es un maldito enigma, y a la vez lo mejor que me puede estar pasando en estos momentos del día.

— Conozco un catering que siempre está dispuesto a trabajar con nosotros cualquier día. — Habla Benjamín. — Vamos a la sala de reuniones, allí podemos hablar y organizar bien lo que tenemos que hacer. 

Estaba tan embelesada con la belleza de aquel hombre que simplemente asentí con mi cabeza y nos dirigimos en dirección de la sala de reuniones, el asistente rueda una silla y me la ofrece. Vaya, no podía entender como este lindo y caballero hombre podía trabajar con aquel shrek , debía tener mucha paciencia para soportar los malos tratos de Chase.

Si hablamos a nivel de planeacion soy muy buena, me gusta que todo se de forma meticulosa, conseguir la perfección es mi fuerte, si algo sale mal lo más probable es que me enoje hasta el culo, mucha de las tareas que debíamos hacer en grupo la terminaba haciendo en sola porque ninguno lo hacía bien, sin embargo noto también una vibra de perfección en el señor Benjamin.

— ¿Cómo soporta al señor Sullivan? — pregunto mientras me siento diagonal a él. 

— Chase se toma su trabajo en serio, pero cuando lo conoces personalmente te das cuenta que es una simple fachada. 

— ¿Y desde cuando se conocen? — Curioseo.

— Nos conocimos en la universidad, a ambos nos gustó la misma chica. — se ríe por lo bajo. — Peleamos por ella y ella se fue con otro chico. 

— Vaya comienzo de amistad. 

— Si, digamos que somos peculiares, tenemos gustos parecidos cuando de chicas se trata. 

Benjamin pasea su mirada por todo mi cuerpo, sentí como una corriente fría recorrió todo mi cuerpo, no iba a negar que él era guapo, pero no planeaba tener una relación en el trabajo, sobre todo si es el asistente personal del jefe.

— Eh… Me dijiste que conocías un catering. 

La mayor parte de la mañana nos la pasamos organizando aquella dichosa celebración del señor prepotente, caminaba de un lado al otro tratando llamando a la pila de contactos que tenía, y simplemente podía sentir la mirada de Benjamin sobre mi, lo vi aflojarse la corbata mientras que me veía fijamente ¡¿Porque es malditamente hermoso?!  ¡Dios! 

Benjamin se levanta de su asiento y se acerca a mi, y coloco su mano en mi espalda baja. 

— Iré por algo de comida ¿Quieres algo? — Pregunto en un susurro a mi oído, contuve mi respiración al vernos el reflejo del gran ventanal en frente de nosotros. 

— Eh…

— ¿Alguna vez te han dicho que hueles a vainilla? 

— Señor Benjam…— No termina de hablar porque la puerta se abrió de golpe. Me exalto y me separo de él. 

— ¿Ya terminaron? — Escucho la voz del jefe y de inmediato comienzo a rezar para que no nos haya visto. 

— Si, le estaba diciendo a la señorita Denver que puede ir a almorzar algo. — Habla Benjamin.

— Ok, solo espero que todo se dé de forma perfecta. — Dice Chase mirándome

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