Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Amada por un hombre poderoso.

Amada por un hombre poderoso.

Buscando vengarse de sus hermanas y asegurar el control de su compañía, Alejandro decide casarse con Ariel, una joven sin educación que creció en la calle. Su intención inicial es utilizar su falta de modales para humillar a su familia, pero ella se propone el desafío de convertirse en una mujer refinada. A través de un proceso de evolución personal y grandes sacrificios, Ariel logra transformarse, ganándose finalmente el respeto y el corazón de este influyente magnate.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Alejandro Fendi era un hombre ocupado, por lo que no podía perder el tiempo.

Luego de aquel almuerzo él y Ariel se dirigirían hacia la casa que compartía con su madre y su pequeña hermana, Annie, pero Alessia vivía muy cerca de allí, junto con su molestoso esposo, por lo que con la excusa de ver a su madre pasaba mucho tiempo en aquella casa.

¿Por qué vivían juntos? ¿Y por qué no? Su madre era muy mayor y de vez en cuando su salud peligraba, sus hijos querían estar cerca, muy cerca de ella y ninguno dejaría que el otro pasara más tiempo con ella, porque realmente era una competencia interna.

Ariel, a su lado en el coche, iba muy nerviosa, se iba a casar con aquel hombre en algún momento y por alguna razón no se sentía con derecho a objetar.

“Estás decidiendo por mí.” Dijo en voz baja, pero Alejandro la escuchó.

“Podría decirse que sí.”

“¿También podría decirse que me estás obligando?”

“Solo si quieres hacerte la víctima. Míralo de este modo, te estaré forzando a tener una vida mejor, en un fututo pensarás en agradecerme, eso te lo aseguro.”

“Alejandro, yo…” Necesitaba pensar las cosas, pero seguía siendo todo muy confuso para ella.

“¿Qué? ¿Tienes novio? ¿Tienes hijos?¿Alguien te espera en algún basurero?” Soltó una risa burlona y observó a Ariel todavía con todo el jabón esparcido por el cuerpo. Esperaba que eso no fuera tanto para su madre y empeorara su salud. Pretendía presentar a Ariel así, tal cuál estaba. Que fueran conscientes de que si lo acorralaban, nada iba a salir bien. Sabrían lo que era oponerse a Alejandro o intentar acorralarlo. “No te preocupes, de ahora en adelante me tendrás a mí. Eso sí, mi madre es un poco convencional, le costó mucho aceptar que mi exnovia durmiera conmigo en casa. Pero con el tiempo se acostumbró, le dará en unos días igual que tú duermas conmigo.”

“¿Q-Qué?” Aquello no se lo esperaba, si él dijo que no habría amor, ¿por qué tendrían que dormir juntos? Si no había amor y no se iban a enamorar, Ariel no estaría con aquel hombre y eso lo tenía muy claro. “¡No haré tal cosa! ¡Sería como darte mi cajita de música! Mi cuerpo también es mi tesoro ¡y no lo pretendo compartir!” Declaró Ariel con firmeza. Ante eso no podía ceder.

Sorprendido, Alejandro sonrió. Estiró su mano hasta el rostro de ella y le acarició la mejilla, se enfocó en sus enormes ojos y vio la pureza en aquellos ojos brillantes de color marrón.

Se daba cuenta que Ariel era vírgen.

“Está bien, pero vamos a compartir cama, aunque no compartas tu cuerpo conmigo. Estaremos casados y ante todos será así. Quizás no te ame, tal vez no me ames pero será un matrimonio real. Eso sí, soy un hombre que disfruta de los placeres del cuerpo, la castidad no es lo mío.” En pocas palabras, no iba a estar con Ariel, pero eso no significaba que iba a renunciar a tener sexo con otras mujeres.

Alejandro sonrió de forma perversa y aquello hizo que Ariel se estremeciera, comprendía perfectamente a lo que él se refería y ella no podía decir nada, había dejado claro que no compartiría su cuerpo con él, por lo que su futuro esposo estaba dispuesto a buscar otras opciones para satisfacer su cuerpo, sus deseos.

“Bien.” Mordió su labio inferior y luego mantuvo su vista al frente cuando Alejandro retiró su mano. “¿Qué edad tienes tú, Alejandro?”

“Treinta y cuatro, recién cumplidos.”

Aparcaron frente a la casa y el chofer se apresuró a abrirles la puerta del coche, aún sin entender como era posible que su jefe solo se hubiera detenido frente a un basurero y eligiera esa muchacha como su futura esposa.

Para él su jefe solo podía estar loco, no le encontraba otra lógica, alguna otra explicación.

Cuando abrieron la puerta de la casa, Ariel mantenía su mirada en el suelo, consciente de que cada cosa allí dentro la iba a dejar muy sorprendida y no quería pasar la vergüenza o avergonzar a Alejandro.

Iban hacia algún lado dentro de la casa, pero ella no se atrevía a levantar la mirada. Sabía que allí dentro había un olor muy rico, olía delicioso, como a galletas calientes, a un horno recién abierto donde salía algo delicioso. Se sentía un lugar cálido, lleno de amor y armonía…o esa fue la impresión que se llevó Ariel.

La realidad era más oscura.

“¿Alejandro?” La voz de su madre denotaba el asombro al ver que su hijo regresaba con esa mujer tomada de la mano. “¿Esto que significa?” Era consciente de que esta acción no era propia de Alejandro, por lo que la señora Fendi se sintió preocupada.

“¡Madre De Dios!” Exclamó la pequeña Annie la entrar en la sala y ver semejante cosa de la mano de su hermano, pero mientras ellos se asombraban, Alejandro estaba más que complacido, su plan estaba funcionando. “Puedo asegurar que la acabas de sacar de un basurero, ¿no sientes la peste que emana de ella? ¡Es asqueroso!”

“¡Annie!” Exclamó su madre. “Más respeto, por favor. Es un ser humano y tu hermano debe de tener alguna explicación para traer esa…cosa a casa.” Observó a su hijo a la espera de que este dijera algo, miró a Ariel, quien aún no levantaba la mirada.

“No va a decir nada, es que ya se ha vuelto loco. Solo sé que Alessia tiene razón, debes de ceder el mando, Alejandro, has perdido la cordura y ahora traes a ese monstruo del lago a la casa. ¡Siento arcadas!”

“Pues solo sal de la habitación, mi charla será con mamá, no contigo.”

“¡Qué peste! ¡Qué asco!”

Aunque Ariel sabía que realmente su olor era incómodo, pensó que el jabón líquido que esparció por su cuerpo lo disimulaba un poco, no esperó menos de la situación, pero aquellas palabras de esa mujer desconocida hicieron que sus lágrimas se derramaran, quiso huir, forcejeó con la mano de Alejandro que la sostenían pero de poco sirvió, él mantuvo su agarre con firmeza.

“Quiero irme, por favor.” Le dijo en voz baja, más él no respondió. “Por favor, quiero salir de aquí.” Repitió un poco más alto por si él no la había escuchado.

“Bueno, al menos sabemos que habla.” Annie se acercó a ella y tocó con asco su hombro, miró la horrenda tela que cubría su cabeza y su cabello y luego captó la atención aquello que Ariel llevaba en su mano, contra su pierna. “¿De dónde robaste eso?” Con afán de molestar, Annie tomó la caja de música de la mano de Ariel, haciéndola enfurecer.

“¡Es mía, dámela! ¡Es mi tesoro!” Mientras Annie reía, Ariel forcejeaba con fuerzas para zafarse de la mano de Alejandro, este no pretendía soltarle y ella solo miraba como aquella mujer se reía de su tesoro. Sin más remedio, Ariel golpeó a Alejandro en la entrepierna, haciendo que él no durara en soltarla, ella corrió hacia Annie y allí intentó tomar lo que era suyo, su tesoro.

“¡Aléjate de mí! ¡Apestas!” Asqueada, al ver como se acercaba Ariel a ella, Annie arrojó la caja de música al suelo, lejos de ella.

Era pequeña, no funcionaba, ciertamente aquel tesoro de Ariel era muy frágil, por eso cuando Annie lo arrojó al suelo, todas sus piezas se esparcieron hasta que la caja de música se convirtió en nada.

Cuando ella se dio la vuelta y vio lo que había pasado, sintió como si su corazón se rompiera. Miró a Alejandro con sus ojos llenos de lágrimas y no podía decir lo que había en la expresión de aquel hombre.

Ariel no dudó en arrojarse al suelo y comenzar a recoger sus piezas.

Alejandro se acercó en silencio y detuvo sus manos.

“Detente, no podrás arreglarla, no podrás hacer nada, Ariel.” Más ella no le hizo caso, recogió hasta el último trozo de su pequeño tesoro sin dejar de llorar.

Se sentía muy triste y ya odiaba a aquella horrenda mujer y a Alejandro por no hacer nada ni soltarla a tiempo.

“Esta caja de música era como yo.” Dijo entre el llanto. “Parecía inservible, pero aún tenía un valor, ¿por qué más nadie lo vio?” La llevó a su pecho y la protegió de todos. “¿Tampoco viste su valor, Alejandro?” Aquello dejó a Ariel muy triste y devastada, no solo era una caja de música que no servía, era un objeto que alguien había señalado como inservible y que ella le iba a dar otra uso, otro valor, una nueva apreciación.

Así mismo era como Ariel trataba a sus tesoros que encontraba en la basura, como mismo quería que la tratasen a ella, que vieran más allá de las piezas rotas y sucias, quizás dañadas, que vieran su valor interno, pero ella sabía que Alejandro no era capaz de verlo y por alguna razón se sintió decepcionada de aquel extraño con el que se casaría.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela El hijo, del CEO
7.9
Tras un mes cautivada por Julián, Lía finalmente logra cruzar palabras con él. Sin embargo, la ilusión de un posible romance se desmorona cuando el joven le entrega una nota desconcertante. En lugar de su contacto, el papel contiene una lista de números de otros pretendientes. Ante este desplante del atractivo heredero, ella se enfrenta a un dilema: insistir en ganarse el corazón de Julián o abrirse a nuevas oportunidades sentimentales con otros hombres.
Portada de la novela Justicia para mi hijo
8.3
Elena lucha contra la precariedad y la enfermedad del pequeño Leo tras la supuesta muerte de su marido, Mateo. Sin embargo, la verdad sale a la luz: él simuló su desaparición para disfrutar de una fortuna junto a otra mujer, abandonando a su familia a su suerte. Mientras ella se agota trabajando para costear el tratamiento de su hijo, el engaño de Mateo alimenta una sed de venganza. Decidida, Elena buscará justicia contra quien los traicionó.
Portada de la novela La Abuela Renacida
8.1
Tras ser despreciada por el jefe de la Corporación Bo, Julia Su comienza a comportarse de forma extraña. Tras enfrentar a su padre y saquear el mausoleo familiar en busca de un secreto oculto, la verdad sale a la luz: la mente de una brillante experta en finanzas, muerta hace cuarenta años, ha reencarnado en su sobrina nieta. La imponente matriarca ha vuelto para recuperar legalmente la enorme fortuna que dejó atrás hace cuatro décadas.
Portada de la novela La asistente del padre millonario
8.0
Rebecca Martin está decidida a renunciar a su empleo bajo las órdenes de Liam Edwards, un prepotente magnate de Chicago. No obstante, la aparición de la pequeña Maya y su inmediata conexión con ella frenan su partida, forzando un inesperado acercamiento con su jefe. Mientras el vínculo entre ambos crece, la malintencionada Margot ejecutará diversos sabotajes para arruinar su relación. ¿Logrará Liam dejar atrás su pasado y amar a su asistente?
Portada de la novela La Rebelde De Los Alexandrov
9.1
Jennifer Collins llega a Rusia para reiniciar su vida, pero termina vinculada a seis influyentes hermanos que la reclaman como su mujer. Mientras convive con ellos, su carácter indomable logra sanar las heridas del pasado de estos hombres, quienes caen cautivados ante ella. No obstante, en este entorno de opulencia y pasión, un sombrío secreto familiar amenaza con emerger. Jennifer deberá enfrentar una verdad oculta que podría cambiarlo todo para siempre.
Portada de la novela Lujuria prohibida: una noche con el padre de mi marido
9.1
Traicionada por su hermana y despreciada por su prometido, Joanna termina casada con el cruel Rhys. En medio de su desgracia, Owen, el influyente padre adoptivo de su esposo, se convierte en su protector. Aunque surge una pasión intensa entre ellos, Owen se aleja y la deja herida. Cuando ella intenta seguir adelante con otros pretendientes, un Owen posesivo regresa para reclamarla, pero Joanna ya no está dispuesta a someterse a sus caprichos.