Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Al Faro del Amor

Al Faro del Amor

Hiram, un gélido y calculador CEO, accede a un matrimonio por compromiso bajo la estricta promesa de divorciarse en treinta días. Su desprecio hacia Rachel es inmediato, juzgando su informalidad y la oscura leyenda de infortunio que rodea a sus antiguos amantes. Sin embargo, la convivencia forzada empieza a derribar sus prejuicios. Lo que nació como un contrato efímero se transforma en un vínculo de pasión que desafía el destino y sus planes iniciales.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

El templo estaba totalmente tranquilo, solo se escuchaba a una mujer golpeando al pez de madera. (El pez de madera es utilizado por los monjes y laicos en la tradición budista Mahayana. Se toca durante los rituales en la recitación de sutras, mantras, u otros textos budistas...) Todo el templo estaba lleno de un olor a incienso.

En este templo no había monjes ni monjas, los que guardaban aquí eran los ancianos. Las figuras de los dioses de este templo no eran desconocidas para Rachel, ya que desde pequeña solía venir a este templo con su madre.

Rachel puso las velas encima de la mesa. Dio unos pasos hacia atrás, se arrodilló y comenzó a rezar. Cada movimiento que hacía se veía muy devoto a juicios de los demás.

Hiram Rong estaba en el otro lado de la sala y todo estaba listo, solo que la ropa que llevaba no era realmente adecuado para este momento.

Si iba a hacer culto a los antepasados de la familia Rong, podía rezar sin problema. Pero ahora tenía que arrodillarse delante de unas estatuas... Se sentó en la silla, y pretendía salir directamente cuando llegara el tiempo. Sacó el móvil del bolsillo para navegar un poco por Internet.

Sin embargo, ni si quiera pasó un minuto comenzó a sonar ruidos extraños al otro lado de la pared. Las cejas de Hiram temblaron, y todo su rostro se puso más serio. Sus ojos se fijaban en la pared.

¿El templo no era un lugar tranquilo? ¿De dónde había salido este ruido tan extraño?

Al otro lado, Rachel no podía estar quieta. Se estaba moviendo cada dos por tres, no paraba de murmurar.

La mujer que se encargaba del templo también vivía en este pueblo, por lo tanto Rachel la conocía perfectamente. La mujer al principio no quería participar en la charla de Rachel, pero Rachel no paraba de hablar, por lo que comenzaron una conversación.

"¿Sabes qué? ¡Antes de entrar he visto a una anciana con una caja llena de dinero! Ahora estoy pensando, si realmente tiene tanto dinero. ¿Por qué no usa ese dinero para hacer algo más interesante y útil? Como por ejemplo ayudar a las personas que lo necesiten, a los niños que no tienen dinero para estudiar. Según mi opinión, cualquier cosa es más útil que donar el dinero a un templo".

Rachel sabía que ahora mismo, el templo no necesitaba tanto dinero para mantenerse. Las personas que donaban dinero solo para tener buena suerte, lo que le parecía estúpido.

La mujer ya estaba acostumbrada a este fenómeno, agitando la cabeza. Pensaba que las personas quienes donaban tanto dinero al templo solían ser los que habían cometido algunos errores y venían al templo para buscar el consuelo.

"¡Ah! Además..."

En este momento, Hiram ya no podía seguir aguantando este ruido. Quería coger una toalla y meterla en la boca de la persona que estaba haciendo ruido.

Ambas habitaciones solamente estaban separadas por una media pared, y una cortina que se conectaba a la incompleta pared se usó también para la separación, y exactamente por eso se podía escuchar el ruido claramente.

Rachel no se daba cuenta de que el peligro se estaba acercando. Justo cuando estaba contando la parte más emocionada sintió un aire frío por la espalda, segundos después, notó un olor ligero a perfume para caballeros.

La primera reacción de Rachel era que el perfume del hombre también podía ser agradable.

"¿Puedes cerrar tu boca?" Se oyó una voz profunda.

Rachel levantó la cabeza y vio a un hombre super guapo. Ella se quedaba atontada ante el hombre apuesto, ya que en su vida nunca había visto a un hombre tan hermoso.

Hiram, mirando a la mujer habladora que estaba delante de él, se quedaba un poco sorprendido. Según su apariencia no se veía nada como una persona que hablaba mucho, por todo lo contrario, parecía ser una mujer muy callada y tranquila.

Dio unos pasos hacia atrás, Rachel echó un vistazo al lugar donde salió Hiram, "¿Eres de la familia Rong? Lo siento mucho, no sabía que había más personas al otro lado".

Todos los habitantes del Pueblo XH conocían a la familia Rong. Incluso todo el templo era reconstruido por esta familia espléndida, no era de extrañar que viniera alguien de la familia Rong para rezar.

Al escuchar esto, el cabreo de los ojos de Hiram se bajó la mitad.

"Pero, ¿todas las personas de la familia Rong son tan mal educadas? Aunque me hayas escuchado hablar con un volumen un poco alto, no hay necesidad de amenazarme". Rachel levantó la mano para señalar a Hiram y al mismo tiempo se movía sus cejas.

¿Incluso quería que se callara la boca?

La familIa Rong no era ajena a Rachel. Y había escuchado hablar del acuerdo que hicieron sus antepasados mil veces. En el interior, ella no mantenía buena impresión sobre la familia Rong.

Hiram se congeló al oír las palabras de Rachel, y cambió su cara al instante. Las puntas de sus labios se subieron un poco, "¿Amenaza? ¿Has dicho que te estoy amenazando? Está bien, no me importa que convierta eso en la realidad".

Al decirlo, se acercó a Rachel poco a poco, "Odio a las mujeres que hablan mucho, si tanto quieres hablar, te puedo traer un micrófono con un amplificador para que digas lo que quieras en el techo".

Hiram en un instante abrazó la cintura de Rachel. Su movimiento fue tan rápido que no le dio tiempo de reaccionar a Rachel.

"Ah, Dios mío, ¡parad por favor! Estamos en un lugar sagrado, Señorita Ruan, no digas nada más por favor". La mujer que estaba al lado por fin no pudo seguir mirando, dijo en seguida para impedirlos.

Al oír lo que acababa de decir la mujer, Hiram apretó más la mano, apenas entendía lo que quería decir la mujer, porque su acento era muy fuerte y él no se creció en este pueblo por lo tanto no sabía este dialecto. Pero escuchó las palabras "Señorita Ruan". '¿Ella es de la famiia Ruan?' Hiram Pensó.

Estaba bien. Para él, tampoco tenía buena impresión sobre la familia Ruan.

Espera....

¿La familia Ruan?

"Simpson Ruan es tu..." Hiram recordó las palabras que le dijo su abuelo cuando era pequeño.

"Hiram, te he buscado una esposa súper guapa, además muy tranquila y linda. ¡Vaya suerte que has tenido! ¡En el futuro, tienes que tratarla bien! Ah por cierto, su nombre es..."

"¡Me llamo Rachel Ruan, Simpson Ruan es mi padre! Y tú, ¿cómo sabes el nombre de mi padre?" Rachel se quedaba mirando al hombre que lo tenía delante, sus padres todos eran del Pueblo XH y la mayoría de los poblados se apellidaban Ruan o Rong. Pero, su padre ya había fallecido hacía mucho años.

Al escuchar su nombre, las puntas de los labios de Hiram se le volvieron a subir, echando una sonrisa fría, '¿Una mujer tranquila? El abuelo debía haber perdido el juicio en aquel entonces e incluso creía que esa mujer era tranquila'. Hiram lo pensaba en su interior.

Hiram soltó las manos que agarraba la cintura de Rachel poco a poco, ella dio un paso hacia atrás y de repente sintió un dolor en su cintura ya que la apretó fuertemente.

"Parece que no estás interesado en mí ni tampoco te gusta la familia Rong". Hiram no respondió a la pregunta de Rachel, e dijo eso repentinamente, y nadie sabía su intención. Pero sus ojos se volvieron más oscuros.

"¡Pues claro que no! ¡Brutal, maleducado, amenazador! He oído hablar de que la familia Rong trabajaba en transportación de mercancías para acumular su riqueza. Parece que son todos de esta familia groseros".

Rachel trabajaba en compraventa, además era una empleada exitosa, podía hacer que la gente comprara algo que nunca había pensado comprar. Por lo que se veía su elocuencia.

La familia Rong había enviado muchos regalos a la familia Ruan durante estos años, pero nunca quería quedar con la gente de la familia Ruan, lo que demostraba que la familia Rong quería romper el acuerdo que había hecho sus mayores pero tampoco quería decirlo directamente. Era una familia muy hipócrita.

Hiram sacudió su traje, fingiendo quitar los "polvos" que tenían en su ropa, indicando que no quería contagiar la personalidad de esa mujer habladora.

"Si tanto odias a la familia Rong, entonces por favor, no entres nunca a la casa de la familia Rong".

"¡Pues claro que no pienso entrar! Piensas demasiado, ¡no voy a entrar a la familia Rong a pesar de que me transporten en un palanquín de tablas!"

Rachel sonrió un poco, le parecía muy ridículo ese hombre, '¿Por qué tengo que entrar a la casa de la familia Rong?' Pensaba Rachel.

"Muy bien".

Hiram no estaba nada enfadado, simplemente echó una sonrisa y se quedaba mirando a la cara de Rachel. "¡Espero que no te olvides de lo que dices ahora! Te estaré vigilando todo el momento".

También te puede gustar

Portada de la novela Amor del pasado
9.3
Diana Hernández, herida por una tragedia en su pasado y sumida en la soledad, decide abandonar el amor tras múltiples decepciones. Su frustración la lleva a planear una venganza contra el género masculino. Mientras tanto, Robert Giuliani, un influyente millonario italiano, vive atrapado en un matrimonio fallido y alejado de sus sueños. En medio de este escenario, el destino unirá sus vidas, mezclando la sed de justicia de ella con la fortuna y desdicha de él.
Portada de la novela Bodas de Odio
9.0
Kelly Parker, la indomable hija de un magnate aeronáutico, desafía el control paterno hasta que su destino se cruza con Matthew Darcy. Él es un poderoso soltero neoyorquino cuyo futuro político pende de un hilo debido a un secreto oculto. Forzados por la ambición y las traiciones, ambos acuerdan una boda de conveniencia. En medio de este peligroso juego de poder, Kelly entenderá que su desprecio mutuo esconde una realidad mucho más inquietante y profunda.
Portada de la novela Ceos: Matrimonio de Conveniencia, Amor Verdadero
7.9
Emilia y Alexander, líderes de constructoras rivales, terminan unidos por un malentendido tras un accidente. Ante la salud del padre de ella y una fusión empresarial, pactan un matrimonio falso de un año. Aunque la hostilidad marcaba su relación, la convivencia diaria despierta una química inesperada que transforma su rivalidad en amor. No obstante, su vínculo peligra por secretos oscuros y una tragedia familiar que amenaza con separarlos para siempre.
Portada de la novela CONTRATO CON EL CEO MULTIMILLONARIO
8.9
La prestigiosa abogada neoyorquina Sofía López enfrenta el colapso de su carrera tras la aparición de Mark Harris. El poderoso magnate utiliza secretos del pasado de la jurista para someterla a un chantaje implacable. Bajo presión, Harris la obliga a firmar un contrato matrimonial por conveniencia con el fin de garantizar una madre para su hija adoptiva. Atrapada entre el misterio y la coacción, Sofía debe elegir si sucumbir ante el dominio del CEO.
Portada de la novela El CEO es una IA
9.3
Camila intenta rehacer su vida tras la trágica muerte de Felipe, su pareja. Al iniciar su carrera en una gran empresa, queda conmocionada al descubrir que el nuevo director general posee el rostro de su antiguo novio. No obstante, este hombre es en realidad una sofisticada inteligencia artificial que no tiene recuerdos de ella. Ante este hallazgo, Camila se sumerge en una investigación para desentrañar el turbio secreto que rodea al enigmático CEO.
Portada de la novela EL CEO & LA APRENDIZ
9.1
Elevé mi mirada para enfrentar la suya implacable; sus ojos eran enigmáticos, al igual que su postura dominante. Poseía un físico envidiable y cautivador, con músculos bien definidos que realzaban el corte perfecto de su traje. Sus ojos verdes, piel morena y cabello ligeramente rizado, cortado al estilo social, completaban su imagen. Era un hombre verdaderamente deslumbrante. — ¿Terminó de admirarme, señorita? — Con una provocación, una encantadora sonrisa apareció en sus labios. El CEO era, sin duda, tentador. — Señor… — Aclaré mi garganta, esforzándome por recuperar mi compostura, buscando palabras para escapar de esa incómoda situación. — El contenido no es apropiado para ser leído en voz alta, por favor, ¡comprenda! — Eso lo decidiré yo. — Se reclinó en su silla ejecutiva, observándome con serenidad mientras saboreaba un sorbo de su whisky favorito. — Estoy esperando. — Le pido disculpas, señor, pero no puedo hacerlo. ¡Puede despedirme! — Di la vuelta, lista para abandonar apresuradamente la oficina, cuando sus manos fuertes atraparon mi muñeca, a punto de tirar de la manija de la puerta. Observó atentamente mi reacción y luego esbozó una sonrisa. — Aprendiz… — El CEO se acercó más a mí de manera seductora, haciendo que retrocediera algunos pasos hasta quedar acorralada en la pared. Me rodeó con sus brazos y acercó sus labios a mi oído, susurrando suavemente — Hay tanto potencial en ti, ¡te moldearé! Mordiendo levemente la punta de mi oreja, sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo. Con la punta de los dedos, trazó el contorno de mi rostro con las uñas antes de presionar mis labios con el pulgar, abriéndolos ligeramente. Acercándose aún más, pegó su cuerpo al mío, haciendo que mi corazón se acelerara y mi respiración se volviera descompasada. Elisabeth Lis, una escritora amateur, desempeñaba el papel de secretaria ejecutiva en la principal editorial de libros de Seattle. Esta posición no solo representaba un sueño lleno de oportunidades, sino que también servía como un escenario inspirador para su pasión por la escritura. Sin embargo, Elisabeth aún no se sentía completamente preparada para revelar el contenido de su libro secreto, una novela singular que se sumerge intensamente en la exploración del contacto físico, presentando un enfoque diferenciado y envolvente.