Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Acuerdos Incumplidos.

Acuerdos Incumplidos.

Juan David Matos y Marisol Cortázar han sido formados para encabezar sus potentes legados familiares. Para alcanzar el puesto de directores ejecutivos, se ven obligados a contraer matrimonio. Impulsados por el poder, firman un pacto de conveniencia con normas rigurosas para proteger sus intereses. Sin embargo, la fuerte química entre ambos empieza a vulnerar los acuerdos establecidos. ¿Sobrevivirá su estrategia cuando la pasión desmonte cada cláusula?
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

Después de un día de regaños y advertencias para ambos, donde la opción a estar solteros o a otro matrimonio no era válida; sin duda alguna, el matrimonio entre Marisol y Juan David era obligatorio para poder recibir lo que con ansias, querían en su poder.

El que se conocieran así, no era la idea, que ambos tuvieran una mala impresión complicaba todo.

-¿Cómo no me interesé en esa mujer, antes? -Se reprochaba Juan David mientras conducía a la empresa Cortázar, donde no sabía cómo hablarle a ese monumento de mujer; las palabras de su abuelo llegaban a su mente golpeando su cabeza.

-Esa niña mimada como tú le dices, es más ambiciosa que tú. Si acepta este matrimonio, no es por qué esté enamorada de ti -recalcó Matos, muy enojado.

-Lo hace porque desea más que tú, la herencia de su abuelo -terminó el viejo dejando a Juan David impresionado.

-Cómo es que estas tan seguro de que no tiene un novio o un amante. -reprochó Juan David, haciendo reír a Armando a carcajadas.

-La diferencia entre ambos, es que ella cuida mucho su imagen y su reputación -Habló con tanto orgullo, contento de saber cómo era la chica.

-¿Por qué siento que mi vida será un martirio al lado de esa mujer? -preguntó y aseguró al mismo tiempo Juan David, con pesar. Dejando caer todo el peso de su cuerpo en el amplio sofá.

-Te aseguro que serás muy feliz, hijo. -quiso ser optimista.

Y era así, Marisol no dejaría la idea de castigar a ese hombre que por supuesto llamó su atención.

¿Cómo podía ser tan jodidamente guapo?

¿Cómo viviría con él, en el mismo techo?

Sin negarse a que le enseñara cosas que ella jamás ha experimentado; con el pasar de los años metida en el mundo empresarial y ese contrato de por medio, jamás se permitió tener una relación y mucho menos practicar la sexualidad.

Eso no significaba que ella no conociera todo de la teoría o no viera unos que otros vídeos y películas con ese tema.

En la oficina, con muchas carpetas por revisar se encontraba Marisol, pero su mente estaba en ese Imbécil de piel bronceada, cuerpo bien trabajado, ojos negros, provocadores para ella, sin duda seria un esposo que la representaría en todo momento y en todo el esplendor.

Aunque la pregunta era, ¿Estaba dispuesto hacer lo que ella quería? O sería muy difícil de dominar.

Los pensamientos de Marisol fueron interrumpidos por el teléfono donde le hablaba

su secretario.

-Señorita, alguien la busco -le habló el joven detrás del teléfono.

-¿Quien? -pregunto sin muchas ganas de atender a uno de esos socios molestos.

-Dice que es su prometido. - Marisol guardó silencio y se incorporó de inmediato en su puesto al escuchar eso.

-Dile que pase -respondió en tono serio.

Fue cuestión de segundos para que la postura cambiará de una cansada a una completamente imponente. Se aclaró la garganta antes de ver entrar a semejante hombre a su oficina, sus miradas estaban fijas, no se sabía si era una guerra de miradas o palabras que se podían escuchar sin ser mencionadas.

Juan David, sin dejar de mirarla a los ojos, tomó asiento frente a ella, fijando su mirada en sus grandes pechos, acción que hizo que Marisol levantará una ceja.

-Solo en tus sueños, lograrás tocar ese par con tu lengua. -Replicó Marisol de inmediato.

-Ja,ja,ja,ja, Si que eres bien prepotente, mujer. -Se burló Juan David, arreglando la silla para cruzar sus piernas.

-¿Ah qué debo tu visita? -Indago algo molesta

-No pierdo mi tiempo con personas sin futuro -Continuo con su mirada en el computador.

-¡Pero qué narcisista eres, mujer! - exclamó Juan David, levantándose, con una sonrisa pasó su mano por su mentón, suavizando sus mejillas sin dejar de verla, no sabía qué decirle.

-Si no vienes a dar unas disculpas, deberías irte. -Siguió hablando Marisol sin bajar la guardia.

-¡Por Dios! -Volvió a exclamar indignado.

-Si vengo ante ti, es solo por qué pierdo mucho si no lo hago -aclaró Juan David.

-Sigo esperando tus disculpas -le habló Marisol viendo unos documentos, ignorando su comentario, mientras él se perdía en sus pechos.

-No te debo ninguna disculpa, era mi despedida de soltero, así que deja tu show y aclaremos este matrimonio. -Volvió a hablar algo disgustado por su actitud.

-Es un matrimonio por interés, ya tengo mis acuerdos, que espero no los incumplas -Demandó mientras le pasaba una hoja.

Juan David tomó el papel con mucha curiosidad de saber que cosas le pasaba a esa mujer por su cabeza. Dio unos pasos y se sentó en el gran sofá que estaba al lado del escritorio, donde podía apreciar ese par de piernas largas.

-Debes ver el papel, no mis piernas. -Reclamo Marisol sin dejar de ver sus documentos, pues la mirada de Juan David era muy penetrante, le hacía sentir miles de cosas en su cuerpo.

Con una sonrisa burlona, Juan David volteo a ver la hoja, así saber lo que su querida futura esposa le imponía.

Acuerdos.

✓No prohibirme nada que tenga que ver con negocios.

✓No dañar mi imagen y reputación por la calentura.

✓Ir acompañados a todos los eventos y aparentar ser la pareja más feliz.

✓Trataremos de alargar la idea de procrear el heredero que nuestros abuelos quieren>

✓No enamorarse.

Juan David leía cada acuerdo mientras su mirada viajaba a ella con gran asombro, se podría decir que esos acuerdos, eran justos los que él pensaba proponer con algunas diferencias; la sola idea de que ella lo plantea, le daba miedo.

-¿Que pasa?, ¿No te agradan mis acuerdos? -preguntó Marisol cerrando una carpeta para verlo a los ojos.

Juan David se levantó, se fue acercando despacio, pasando sus dedos por el escritorio hasta llegar a ella, se agachó un poco para quedar a centímetros de su cara.

-Aqui no habla nada de sexo -susurro muy serio, haciendo que Marisol sintiera su aliento a menta.

-O ¿estás dispuesta a satisfacerme como esposa? -sugirió con una sonrisa ladina.

-Tendrás que buscarte una secretaria diligente y discreta -insinuó Marisol apartándose de ella.

-Ja,ja,ja, eso es imposible -aseguró él, con burla.

-Mi secretario y chofer lo son -declaró Marisol borrando la sonrisa de su cara.

-¿Me estás diciendo que esos son tus amantes? -Pregunto indignado.

-Esos son todos mis acuerdos, ya puedes irte -le habló Marisol desviando el tema, dejando a Juan David con la pregunta del millón.

¿Acaso debía aguantar los cachos de su esposa, con nada más ni nada menos, que su secretario y chofer?

-Te haré caso, buscaré unas amantes también -Replicó molesto, salió azotando la puerta y su ceño se frunció al ver al guardaespaldas de Marisol hablando muy alegre con el secretario.

-(Acaso saben que...) -sus pensamientos fueron borrados por las palabras del secretario.

-Ya el señor Matos salió, ve a calmar a la jefa, antes que se moleste más -comentó el secretario, Juan David arqueo una ceja, no podía con tanto descaro.

Ni él sabía lo que sentía, pero fue suficiente para regresar antes que el guardaespaldas de Marisol entrará.

-Olvide algo mi amor -Le habló juan David a Marisol acercándose a ella lo suficiente para darle un profundo beso, el primer beso de Marisol, que él no sintió lo inexperta que era, puso una mano en el cuello y la otra en una nalga para profundizar más el beso, hasta que ambos quedaron sin aire, su primer contacto tan íntimo y del cual el secretario y el guardaespaldas fueron testigos.

-Nos vemos, querida -Fue lo que salió de Juan David, saliendo como una bala de esa oficina.

Mientras que Marisol era vista por esos dos hombres que irradian felicidad, sus sonrisas estaban congeladas, ansiosos de saber si ella se abría a una relación y qué mejor que con su futuro esposo.

-No se alegren, que me beso así, por qué le dije que ustedes eran mis amantes -confesó Marisol tratando de verse relajada, aunque sentía su cuerpo temblar de la excitación y el deseo de más. La sonrisa de ambos desapareció al escuchar tremenda declaración.

-¿¡Qué!? -gritaron ambos.

-Como se te ocurre decir eso, si tú abuelo se entera, nos despide -Reclamo Pablo, el guardaespaldas.

-Estoy de acuerdo, como se te ocurre decir semejante barbaridad, poniendo en peligro nuestros empleos -se unió al reclamo un muy preocupado Leo.

-Deberían estar contentos, sintió celos de ustedes -Recrimino Marisol observando unos documentos para tratar de olvidar la calentura; siendo vista por sus amigos con algo de sorpresa.

Ellos seguían debatiendo el miedo de ser despedidos y Juan David solo trataba de calmar lo que su prometida hacía en su cuerpo.

Sería una prueba difícil de pasar, pero la estudiaría al máximo con tal de probar cada centímetro de su cuerpo.

También te puede gustar

Portada de la novela Divorciada del cruel millonario
8.7
La exitosa bailarina Jennifer Alderwood vive una pesadilla al descubrir la infidelidad de su marido, Sam Kessler, tras tres años de unión. Pese a su firme deseo de divorciarse, Sam se opone y comienza a atormentarla cruelmente. En plena lucha, Jennifer halla consuelo en Joseph Kessler, un maduro y gentil médico que es, además, el padre de su esposo. Mientras Sam se vuelve su mayor enemigo, surge una duda: ¿logrará Joseph reparar el alma que su propio hijo destrozó?
Portada de la novela El amor puede construir un puente
9.3
Vanessa amó a Killian en silencio durante siete años, pero tras su boda, solo recibió frialdad y el desprecio de la alta sociedad. Harta de ser ignorada por su esposo y de vivir bajo su sombra, decide reclamar su verdadera identidad como heredera poderosa. Tras solicitar el divorcio, resurge con un brillo imparable. Al verla triunfar rodeada de nuevos pretendientes, Killian, consumido por los celos, intenta recuperarla, pero ella lo trata como a un total extraño.
Portada de la novela El Destino De Jennie
9.2
Jennie Wilson, una joven de origen humilde, llega a la exclusiva Universidad de Arcadia con grandes sueños, pero se topa con un mundo de opulencia y hostilidad. En este entorno conoce a Vincent Ainsworth, un heredero impulsivo sumido en la depresión tras su ruptura con Eva Smith. A pesar de las amenazas de humillación y el acoso constante, Jennie asume el reto de rescatar a Vincent de su oscuridad. ¿Podrá sanar su corazón sin ser destruirse en el intento?
Portada de la novela El Príncipe Azul Soñado
8.1
Tras una noche de copas en el bar donde trabaja, Wendy es confundida con una dama de compañía y acaba perdiendo su virginidad con el atractivo Charlie. Al despertar, ella intenta proteger su dignidad arrojándole billetes al millonario, un acto que hiere profundamente su orgullo. Como represalia, él decide reclamarla de nuevo. Entre la confusión de la joven, Charlie le asegura con firmeza que la única forma de saldar su deuda será poseyéndola para siempre.
Portada de la novela Lo que ves es lo que hay
8.7
Alessandro Dolciani necesita una esposa de inmediato, mientras que Romma Estévez ansía recuperar el prestigio de su familia. Movidos por objetivos individuales, ambos firman un acuerdo secreto que los lanza al escrutinio mediático. Pronto, adversarios íntimos surgirán para intentar destruir su unión mediante trampas difíciles de superar. En una trama de misterio y diálogos sagaces, este romance lleno de ironía pondrá a prueba sus sentimientos y transformará sus vidas para siempre.
Portada de la novela Madre soltera y CEO
7.8
Sofía Morales se convierte en una influyente CEO tras la muerte de su padre, asumiendo el mando de una naviera mientras cría sola a sus trillizos. Su embarazo fue fruto de un encuentro nocturno con Rafael Rincón, quien la salvó de un abuso pero cuya identidad ella desconoce. Pese al rechazo de sus accionistas, Sofía lucha por su legado. Mientras tanto, Rafael, atormentado por su pasado, busca incansablemente a la joven que rescató aquella noche.