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Portada de la novela Abismado en tu encanto irresistible

Abismado en tu encanto irresistible

Tras romper su matrimonio, Belinda abandona el rol de esposa sumisa para mostrar su verdadero rostro. Lejos del desprecio de Russell, resurge como la poderosa heredera de los Lindfield, una genio del diseño respaldada por sus influyentes hermanos. Mientras el éxito y nuevos pretendientes la rodean, su exesposo contempla atónito su cambio. Ante un Russell arrepentido que suplica una segunda oportunidad, ella defiende su dignidad con total determinación.
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Capítulo 3

Cuando Belinda se despertó, ya había amanecido.

De pronto se encontró con que todavía estaba tirada en el suelo de la sala de estar.

Al pensar en eso, sonrió con amargura y sacudió la cabeza con frustración.

En esa familia ella era tan insignificante, que hasta los propios sirvientes la menospreciaban.

¿Qué sentido tenía quedarse allí?

¿Tanta humillación solo para devolverle el favor a una persona?

De repente, Belinda escuchó unos pasos acercándose. Incluso antes de levantar la vista, sabía ya quién era.

Tratando de hacer un último esfuerzo, soportó toda la incomodidad y luchó por sentarse.

"Russell...".

"¡Levántate y ven conmigo! ¡Tienes que disculparte con Cassidy ahora mismo!".

Tan pronto como él comenzó a hablar, la última esperanza que tenía Belinda se esfumó de inmediato.

Por lo visto no había ido a ayudarla, sino a obligarla a disculparse.

¡Qué estúpida se sintió al esperar que él estuviera allí por ella y no por Cassidy!

¡Russell era el hombre al que había amado durante más de ocho años! Sin embargo, todo ese tiempo, solo una mujer ocupó su corazón y jamás fue ella.

En ese momento, Belinda finalmente tomó una decisión definitiva: renunciar al hombre que nunca se preocupó por ella en absoluto.

Apretó los dientes y se puso de pie, mostrando una mueca de dolor. Cuando ambos se miraron a los ojos, no había ningún tipo de afecto en su mirada, sino más bien un sentimiento hostil y distante.

Se dice que cuando una mujer decide renunciar a su hombre, se muestra más decidida y resuelta que un general en plena batalla.

Belinda miró a Russell fijamente y habló con calma, acentuando cada palabra con precisión.

"Fue Cassidy quien se lanzó ella misma por las escaleras. Yo nunca la empujé. Si no me crees, pregúntales a los invitados. ¿Alguno de ellos te dijo que me vio empujarla?".

Su voz era serena e incluso desafiante, como si no fuera la acusada.

Al escuchar eso, Russell estaba tan molesto que la miró indignado. Al ver esto, Belinda sonrió con burla y dijo de la nada: "Russell, divorciémonos".

El rostro del hombre cambió instantáneamente.

En su mente, él creía que su esposa finalmente se arrepentiría de su error y se disculparía con Cassidy.

¡Ocurrió todo lo contrario! ¡Su mujer quería divorciarse de él!

¿Acaso no fue ella quien le suplicó que se casaran?

¿Ahora quería divorciarse?

¿Quién le daba el derecho de abandonarlo primero?

Cuando la vio alejarse, el corazón de Russell se llenó de odio. Con un tono peligrosamente bajo, la amenazó.

"Sales por esa puerta y jamás podrás volver".

La sonrisa de Belinda se agrandó al escuchar eso.

¡Era lo que más había esperado!

Desde el momento en que supo que debía divorciarse de él, ¡nunca pensó en volver!

¡No quería volver a ese maldito lugar ni por error!

Después de salir de la sala, Belinda se tambaleó y cayó al suelo, agotada.

Se frotó las sienes adoloridas y sacó su celular para hacer una llamada.

Después de colgar, imprimió dos copias de los documentos de divorcio, empacó sus pertenencias personales y luego esperó en silencio en la entrada.

Mientras esperaba allí, no pudo evitar pensar en su vida pasada. Cuando estuvo en el último año de secundaria, la familia Lindfield aún no la había encontrado ni se la habían llevado a casa. Su padre adoptivo era un adicto al juego, que a menudo iba a la escuela solo para causarle problemas, por lo que sus compañeros de clase siempre la acosaban.

Ella había sido muy miserable hasta el momento en que Russell entró en su vida. Él siempre la había defendido y protegido. Si no fuera por ese hombre, Belinda dudaba que lo hubiera logrado sola.

Al pensar en el pasado, no pudo evitar reírse amargamente de sí misma.

¿Cómo pudo haber sido tan estúpida como para enamorarse de un hombre tan frío y despreciable?

¡Estaba loca!

Mientras permanecía ensimismada, un Maserati descapotable color rojo brillante se detuvo justo en frente de ella. El conductor vestía de manera informal y le silbó desde adentro del auto.

"Belinda, ¿por qué...? ¡Dios! ¿Qué rayos te pasó? ¿Qué fue lo que sucedió? ¡Estás herida! ¿Chocaste contra un árbol por accidente o algo así?".

De repente, la mirada juguetona del hombre desapareció cuando bajó del vehículo para revisar su herida.

Belinda pensó rápido y lo esquivó hábilmente.

"No es gran cosa. Vamos. Llévame al hospital y mejor deja que sean las enfermeras las que revisen mis lesiones".

"¿Cómo puedes ser tan descuidada, Belinda?", la regañó él.

A pesar de eso, Calvin Merrick trotó con consideración y le abrió la puerta del pasajero.

Belinda no pudo evitar comparar su preocupación y amabilidad con la indiferencia y el maltrato de Russell.

¡Incluso un amigo estaba más preocupado por su herida, que su propio esposo!

En fin... ¡Russell nunca se preocupó por ella!

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