Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela 20 años con los corazones helados

20 años con los corazones helados

Erick, un prodigio de la tecnología, y la audaz Karina despiertan en 2029 tras dos décadas en criogenia. El mundo que conocían ha desaparecido, dándolos por fallecidos y alterando sus vidas personales y financieras. Aunque sus personalidades chocan debido al orgullo y la timidez, una conexión sensorial única les permite percibir los sentimientos mutuos. Unidos por este lazo, deberán sobrevivir y buscar venganza contra quienes los traicionaron.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

ELLA…

       Que sensación tan extraña es esta que estoy sintiendo, es como un dolor desde adentro pero no en ninguna parte específica, no se parece a todos los dolores menstruales que he tenido en 27 años, más bien esto es como electrizante y frío al mismo tiempo. Abro los ojos y me doy cuenta de que todo está blanco, tengo un montón de cables conectados a mi cuerpo desnudo, junto con agujas que me inyectan alguna sustancia. Estoy dentro de algún tipo de cámara hiperbárica. Cuando me doy cuenta de todo esto comienzo a asustarme y respirar agitadamente, creo que la sustancia que me ha mantenido dormida ya está pasando su efecto.

          La cápsula se abre dejando el paso libre para salir, pero no puedo porque las agujas dentro de mi me tienen atrapada, pero tengo que salir, no sé qué es eso, pero mi sentido de  supervivencia me lo dice bien claro: "Sal de aquí Karina o vas a morir".

        Me mentalizo y empodero para salir de las agujas de un solo jalón y así —según yo— duela menos. Respiro profundo, 1, 2, 3, ahora. Me impulso hacia adelante con los pies despegando los cables de mi piel, dejándome algo ensangrentada. Caigo al piso llena de dolor y sin fuerzas. En la habitación hay varias cápsulas como de la que acabo de salir, todas están cerradas, excepto la que está frente a mi, parece que algo ha salido de ella y cerca de ella también se ven unas manchas de sangre. La habitación está helada, lo cual se siente peor por estar desnuda.

        Me siento muy débil, apenas si tengo fuerza para moverme, necesito salir de aquí, pero no sé si podré hacerlo sola. Un mar de ideas y frustración empiezan a venir a mi cabeza, toda esta situación es mi culpa, nunca debí hacer esto solo por dinero, ¿Que me hicieron?, ¿Acaso experimentaron conmigo?, ¿Me violaron?. Primero tengo que salir de aquí ahora que parece haber una oportunidad.

       Comienzo a arrastrarme por el piso hacia la única puerta de salida en la habitación, está entreabierta, puede que alguien esté afuera vigilando todo, cuidando las cápsulas o algo. Trato de no quejarme para que no sepan que estoy aquí, pero el dolor es muy fuerte y comienzo a gritar por ello, ya no importa lo que pase, si delato mi posición o algo, no tengo las fuerzas para contener mi quejidos.

     Atravieso la puerta y escucho un fuerte ruido, me lleno de adrenalina y nervios, dándome fuerzas para ponerme de pie, estoy dispuesta a enfrentar lo que sea que esté aquí, ya no tengo nada que perder. De repente delante de mí sale un hombre con un tubo en la mano y está desnudo. Me impresionó, y me tiró detrás de una de las mesas en el lugar, alcanzó a ver qué él hace lo mismo, parece que está tan sorprendido como yo de verme allí, no sé que me pone más nerviosa si no saber quién es o por el hecho de que está desnudo, ¿Es mi secuestrador? No, no parece si lo fuera no hubiera huido de mi.

     Estoy impactada por lo que acabo de ver, nunca había visto a alguien desnudo y menos a un hombre. A penas fue un momento un destello, pero la imagen se queda en mi cabeza, pero ahora no es momento de pensar en eso Karina, ¡Por favor! Quiero respuestas y también disimular lo que acaba de pasar, por eso tirada en el piso detrás del escritorio le pregunto:

   —¿Quién eres?... Y… ¿Por qué estás desnudo?

       —¿Quién soy yo?, ¿Quién eres tú?...

       — Yo pregunté primero, tu… ¿Me hiciste esto verdad? —Mi voz tiene una mezcla de vergüenza, pero también de temor.

     Este hombre sea quien sea no parece ser una amenaza para mí, y parece que él tampoco me ve como tal. Creo que solo somos dos chicos apenados por la situación, cualquiera lo estaría si se encuentra desnudo con otra persona, supongo ¿no…?

        —No lo sé, no tengo idea de nada de lo que está pasando —dice con intriga y cansancio en su voz— no sé por qué estoy desnudo ni porque tú lo estás, pero creo que estamos en la misma situación —esta última frase suena adolorida, como si hablara mientras le duele algo en su cuerpo, supongo que está adolorido igual que yo.

       —Creo que estamos en la misma situación después de todo

      —Sí supongo que si…—luego hay un silencio incómodo, parece que ninguno de los dos sabe qué más decir, hasta que él interrumpe el silencio.

         —Bueno… se que no te conozco, ni tú a mí, pero creo que ambos sabemos que debemos salir de aquí antes de que sea demasiado tarde. Propongo una tregua… si te parece claro…

       —Mmm… Está bien, estoy de acuerdo, pero ¿Qué hacemos?—me siento nerviosa de tomar está decisión, pero tampoco tengo otra opción.

        —Bueno, creo que primero tenemos que buscar cómo salir

         —En realidad creo que lo primero que tenemos que hacer es buscar cómo vestirnos —Me acabo de dar cuenta de que dije algo súper incómodo.

ÉL 

      —Ehh… cierto —¡Que incómodo Dios! Si supiera que estaba a punto de vestirme cuando ella apareció— Bueno vi algo en un estante por allá que podría servirnos… si quieres puedo ir a buscarlo…

       —Bueno está bien… supongo…

       — Solo hay un problema, el estante está enfrente tuyo…Y bueno estamos… tú sabes… —Creo que no se necesita decir más nada.

       —Está bien, yo voy por ello, ¿Cuál estante es?

       —El azul de enfrente.

Escucho como ella intenta levantarse, pero se escucha su quejido, debe dolerle. De repente se escucha como cae de sentón.

       — ¿Estás bien?

   —No, no puedo levantarme —En este momento supe lo que tenía que hacer, en realidad lo que debí hacer desde el principio.

     — Creo que yo puedo ir por ella —En este momento me pregunto si debería decirle que se tape los ojos, veo mi cuerpo y se ve musculoso, pero aún así no sé si ella…

ELLA

         —Está bien, yo no voy a mirar… me voy a tapar los ojos — Creo que eso es lo que se supone que debo decir, ya la situación es demasiado incómoda como para obligarlo a pedirme que no mire— Ve tu por ella.

         —Ok.

        Recojo mi cuerpo hacia mi misma para taparme también, confiando también en que este desconocido no me mirará. Aunque la verdad justo ahora eso no es lo más importante, después de todo mirar no parece ser tan vergonzoso como haber caído encima de él y sentir el frío de su cuerpo. Escucho las pasos viniendo hacia acá.

     —Estoy mirando hacia el otro lado —Grita mientras se acerca

    Tengo una de las manos sobre mi ojos para no ver hacia adelante y la otra sobre mi cuerpo. Él está arrastrando los pies camino al estante, debo reconocer que siento curiosidad por ver lo que está delante de mí.

También te puede gustar

Portada de la novela Corazón Roto, Alma Vengativa
9.2
Sofía recibe una inesperada oportunidad tras ser ejecutada injustamente. Al despertar en el pasado, regresa al día exacto en que comenzó su pesadilla. En su vida previa, su hermana Camila la inculpó en la muerte de Pedro, provocando que sus padres y Mateo, su mejor amigo, le dieran la espalda. Armada con la verdad sobre esas traiciones y un profundo deseo de justicia, Sofía no permitirá que la engañen de nuevo. Su único plan es hundir a quienes la aniquilaron.
Portada de la novela El secreto de Las Hadas
9.4
Lo crucial no es la cantidad de disparos, sino el efecto devastador de un proyectil imperceptible. Esa bala aguarda para imponer un castigo terrible: una vida carente de emociones, dolor o final. Al ser impactado, la estructura del mundo se desmorona, permitiendo que entidades demoníacas antes cautivas escapen de su encierro. Estos seres surgen de la oscuridad con una meta sanguinaria y directa: sumergirse en una aniquilación recíproca que nadie podrá detener.
Portada de la novela La sombra del imperio
9.1
Margarita Ferrer, poderosa líder de un imperio tecnológico, sostiene un matrimonio gélido con el cirujano Andrés Ortega. Aunque tolera la infidelidad de su esposo con la modelo Clara por puro interés estratégico, un embarazo imprevisto rompe el equilibrio. Decidida a no ser una víctima de la traición, Margarita despliega su astucia e influencia para ejecutar una venganza implacable. En esta red de engaños, buscará recuperar su destino y sanar las heridas que su éxito profesional no ha podido cerrar.
Portada de la novela La venganza es dulce: Casándose con su peor enemigo
8.9
Kenia, una joven estudiante de arte, queda embarazada de Hernán, el despiadado cabecilla criminal de Monterrey. Su ilusión se rompe al descubrir que él solo la utilizó por negocios y, tras un sádico juego, la lanza al vacío por diversión. Tras sobrevivir milagrosamente al atentado, Kenia decide destruir a quien la traicionó. Para ejecutar su venganza, contacta al peligroso Don Gael Garza, rival de su ex, usando una deuda pasada para aniquilar el imperio de Hernán.
Portada de la novela Liberada del infierno para reclamar mi imperio
7.8
Tras cuatro años en una cárcel infernal por culpa de sus padres, quienes la sacrificaron para salvar a su hermana adoptiva, Hayley regresa convertida en una mujer implacable. Respaldada por aliados estratégicos, inicia un plan letal para destruir a su familia y recuperar su legado. En medio de su venganza, su fuerza cautiva al hombre más influyente de la ciudad, desatando un romance oscuro mientras ella lucha por conquistar el imperio que le pertenece.
Portada de la novela LOMBARDO.
8.2
Jordano Lombardo vive con un único propósito: resguardar la integridad de su familia. Para asegurar el bienestar de sus padres y hermanos, ha desarrollado una voluntad de acero y un espíritu imperturbable ante el peligro. En su entorno, la lealtad exige sacrificios extremos y una vigilancia constante. No obstante, un sentimiento imprevisto irrumpirá en su realidad, cuestionando sus principios y brindándole una fortaleza desconocida para enfrentar su destino.