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Portada de la novela 135 (Luna de escarcha)

135 (Luna de escarcha)

Callista Kafieri, de ascendencia greco-francesa, asume un riesgo extremo al suplantar a su gemela Valentina en L'enfer, la manada de licántropos más poderosa del mundo. Su objetivo es liberar a su hermana de la cárcel y recuperar el favor económico de su padre durante una boda clave. En medio de este engaño, se cruza con un hombre implacable cuya presencia dominante desafiará su fuerza de voluntad, marcando su destino en un entorno desconocido y hostil.
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Capítulo 3

A pesar que 135 llevaba un largo tiempo hablando con Valentina y que ella más de una vez aseguró que estaba de acuerdo con la decisión de su padre, él no le creía. Estaba casi seguro que para la chica sería una bendición que él se negara a desposarla sin embargo eso no cabía dentro de sus posibilidades, si quería la información que había pedido a Theo Kafieri tenía que pagar por ello, pero eso no disminuía su culpabilidad. ¿Estaría Valentina Kafieri amenazada por su padre? 135 no lo sabía pero seguro que lo descubriría pronto.

Durante el tiempo de su charla pudo conocer claramente las diferencias entre las hermanas, Valentina se notó evidentemente nerviosa ante su presencia cosa que no lo sorprendía, siempre había sido de esa forma desde que era un pequeño, incluso sus captores rehuían de su mirada cuando sus felinos ojos se posaban en ellos. Y es que 135 emanaba un salvajismo, poder y peligro tan fuerte que todos le temían no obstante el miedo se intensificó cuando comenzaron a llevarlo a los duelos que en todos y cada uno resultó victorioso, cada vez se hacía más animal debido a la forma tan cruel que era tratado, nadie hablaba nunca con él ocasionando que apenas y pudiera hablar de la forma más básica. 

Pero un día las cosas cambiaron cuando vio por primera vez a la hija del bastardo mayor, su nombre como toda ella era precioso, Tabbitha. Ella era dulce, protectora y una absoluta guerrera, todos los días iba a enseñarle a leer por supuesto a escondidas de su padre, cuando el bastardo se enteró de sus frecuentes visitas la alejó de él rompiéndole el corazón a 135 quien se volvió aún más feroz de lo que ya era obviamente complaciéndolo con esto. Aunque ella no lo abandonó del todo, los siguientes días Tabbitha dejaba entre su celda un libro diferente cuando él dormía, para 135 aquel era el acto de amor por el cual siempre había rogado. Cuando leía cada uno de los libros de Tabbitha  imaginaba que ella estaba allí y cuando sus dedos grandes rozaban las sedosas  páginas él soñaba con tocar de la misma manera su cremosa piel dorada, ¿Y cómo no amarla si era la única que le había mostrado humanidad? 

Más tarde entendió que no había sido amor sino agradecimiento, él había querido aferrarse a alguien para no sentirse solo ¿Y qué mejor que una mujer que lo quería?

Él la deseaba y ella a él, no había nada más que discutir.

Pero ahora para su sorpresa se encontró admirando a la hermana de su prometida a lo lejos sintiendo algo que nunca había sentido por Tabbitha ni por ninguna otra mujer antes, cuando Valentina se descuidaba sus ojos como si tuvieran vida propia la buscaban, a ella, a Callista y no a su hermana.

- ¿A dónde vas? -escuchó decir a Valentina al verlo levantarse.

Su mirada de volvió a ella y  pudo verla removerse en su lugar, 135 tuvo que relajar los puños y suspirar rogando porque su necia mirada no se dirigiera una vez más hasta donde se encontraba Callista y Fierce. Había sido algo instintivo como si le faltara el aire, cuando vio que él le tocaba el cabello y ella sonreía la furia lo nubló por unos segundos, estaba seguro que si Valentina no hubiese hablado él habría golpeado al bastardo por tocarla.

El instinto posesivo se había apoderado de él y entonces le pareció absurdo porque ella  no había tenido más que una simple conversación él.

 -No voy a ningún lado -aseguró con voz solemne.

Aunque la mirada de la menor de las hermanas le dictaba que no le creía en lo absoluto.

  -Te gusta Callista ¿No es así?

135 gruñó en respuesta, no era de hablar mucho, a demás nunca revelaría sus sentimientos.

 -Todo sería mejor si te casaras con ella en lugar de conmigo ¿no lo crees? -él iba a hablar pero ella sencillamente no lo dejó-, a Callista le gusta la libertad, viajar pero aunque no lo diga  muy a menudo hay algo que le gustaría mucho más y eso es conseguir la aprobación de papá, se hace la fuerte pero sé que le encantaría estar en mi lugar.

135 la miró con el ceño fruncido encontrando arrogancia en sus palabras, cosa que no había mostrado una hora antes.

-Además sé que le gustas, ella me lo ha dicho -continuó camuflajeando la arrogancia volviendo a disfrazarse de cordero-, no puedo casarme con el hombre a el cual mi hermana le gusta, tu puedes hacer que mi padre cambie de opinión, solo tú.

135 se quedó callado sin saber qué hacer, sabía que Valentina lo estaba usando para deshacerse de su matrimonio sin embargo no descubrió mentira alguna al decirle que le gustaba a Callista.

  -Entonces ¿Qué decides?

 -Aún no lo sé.

Valentina asintió con una sonrisa satisfecha hasta que sintió a su padre y hermana llegar a su lado.

  -Parece que has disfrutado la charla con tu prometido Tina.

Los ojos verdes de Callista lo quemaron con su intensidad, ella era preciosa ni siquiera Valentina lograba igualar su belleza pero no era algo meramente físico  había algo más en ella que la hacía parecer hermosa.

 -No tienes idea de cuánto, hermanita -dijo sonriendo ladina.

*

-Has venido -dijo Rosie mirándolo sorprendida al abrir la puerta.

-Te dije hablaríamos después, y aquí estoy.

-Entonces conocerás por fin a mis hijos -dijo alegre-, entra por favor.

Pero él no lo hizo, Rosie volvió su mirada a su hermano. 135 seguía en la misma posición con las manos dentro de los bolsillos pero esta vez estaba más tenso, Rosie frunció el ceño casi adivinando el porqué se mantenía tan renuente.

- ¿No quieres conocer a mis hijos?

Él guardó silencio y aquello la hizo enfurecer.

- ¡135!

- ¡Voy a entrar! 

Rosie se encogió un poco por lo dura que sonó su voz no obstante se hizo a un lado dejándolo entrar.

-Si no quieres conocer a mis hijos, no hay problema -Habló ella una vez que él se sentó en el mueble.

-Si quiero Rosie, pero dame un poco de tiempo, apenas he asimilado que tengo una hermana...

Katryna le había comentado a Rosie que cuando había dado a luz él se había alejado por completo pero no creyó que aquel miedo absurdo o lo que fuera lo atormentara tanto como para negarse a conocer a sus propios sobrinos.

Había algo que todos desconocían de su hermano, algo profundo y obscuro pero sabía que no podía indagar.

-Entiendo 135, ahora dime ¿Cuándo es que decidiste casarte? ¿Quién es ella?

135 tomó aire antes de responder a su pregunta.

-No quería casarme, pero es necesario.

Rosie frunció el ceño arqueando una ceja.

- ¿Cómo qué...?

- ¿Nunca has sentido que no eres parte de nada Rosalie? No sé quién soy ni a dónde pertenezco, no sé quiénes son nuestros padres y si... siquiera tengo a alguien que se preocupe por mí.

Rosie se sentó a su lado abrazándolo, al principio él se tensó sin embargo después se dejó abrazar sin apartarla.

-Yo me preocupo por ti, lo juro hermano, pero ¿Qué tiene que ver eso con casarte con una de las gemelas? 

-Mucho, su padre es Theo Kafieri, el mejor investigador de América, él no me pidió dinero por ayudarme en su lugar me pidió que me casara con su hija menor.

Rosie se quedó muda en su lugar como si no pudiera creer todo ese disparate antes de gritar otra vez.

- ¡Está usándote! 

- ¿Crees que no lo sé? Él sabe que lo mataré si me engaña,  además de que estaría aterrado por su hija, yo nunca le haría daño pero él no lo sabe.

Rosie sonrió y sacudió su cabello como si se tratara de un niño, acto que lo hizo encogerse en su lugar.

-Eres muy bueno 135.

Él hizo una mueca antes de hablar.

-No es lo que piensa la gente.

- ¡Y una mierda lo que diga la gente, que se vayan al diablo! Si yo digo que mi hermano es bueno, es porque lo es.

Entonces le guiñó el ojo antes de levantarse.

*

-Es una decisión tomada entonces -Azuzó Theo con una sonrisa en sus labios.

135 no estaba tan seguro de eso pero no había hablado más con Valentina y no había sabido cómo responder a la insistencia del griego, así que no le quedó otra opción más que aceptar su matrimonio con la segunda Kafieri.

No quería casarse, pero debía hacerlo, de otra manera no obtendría lo que tanto anhelaba, su identidad.

-Si Valentina me acepta.

- ¡Lo hará, que no te quepa la menor duda! -Exclamó con rapidez haciendo dudar una vez más al cambiaformas-, tenemos que preparar el compromiso.

- ¿Compromiso? -preguntó frunciendo el ceño, el matrimonio entre los cambiaformas se hacía cuando el macho enterraba sus colmillos en el cuello de la hembra reclamándola como suya y ya no habría vuelta atrás, ni el hombre ni la mujer implicados podía tolerar el toque de otro que no fuera su pareja, aunque muchos de los suyos también se casaban de la forma humana no habían compromisos, solo casamientos-. Aquí no hacemos eso.

-Debes entender que nosotros tenemos nuestras costumbres, mi hija se sentirán más a gusto en su compromiso, Valentina lleva años pensando la boda de sus sueños, no quieres decepcionarla.

Él tuvo que morderse la lengua para no decirle a ese hombre que le importaba muy poco lo que Valentina quisiera, entonces lo pensó mejor ¿Qué importaba una fiesta de compromiso? Le parecía ridículo, pero le daba igual, el resultado sería el mismo, iba a casarse con Valentina Kafieri y solo entonces descubriría su pasado.

-Muy bien, arréglalo -accedió restándole importancia al asunto-. Ahora dime ¿Tienes algo?

Theo sonrió nuevamente antes de asentir.

*

- ¡¿Aceptaste casarte con él?! 

Valentina tuvo que refrenar una sonrisa burlona ante el chillido incrédulo de su hermana.

-Ni siquiera lo pienses Callista, yo...

- ¿Qué piensas hacer Tina? Si no quieres casarte con él...

-Pareces muy preocupada Callie.

La aludida hizo una mueca  ante la afirmación de Valentina a la cual no sabía cómo responder.

-Eres mi hermana -respondió con rapidez-, es obvio que me preocupes.

Valentina esta vez no ocultó su desdeñosa sonrisa.

-Ya, claro que es por mí.

-Si que es por ti ¿Por quién más sería si no?

Valentina entornó los ojos con fastidio.

- ¿Quieres que lo mencione?

- ¿Qué piensas hacer entonces? -cambió el tema drásticamente.

Ella cruzó las piernas arqueando una de sus finas cejas en su dirección.

- ¿Qué sugieres que haga?

Callista se encogió en hombros.

-Es tu decisión.

Pero aquello no era del todo cierto, Valentina sabía que la última palabra la tendría 135 por eso precisaba deshacerse de ese malhumorado cambiaformas.

-Esta hecho Valentina -dijo Theo entrando en la sala interrumpiendo cualquier cosa que estuviera a punto de hacer-, el viernes será oficialmente tu compromiso.

Callista palideció visiblemente ante la noticia y Valentina simplemente asintió como siempre que su padre abría la boca.

La mayor estaba irritada, enojada y aunque lo evitaba no podía negar lo obvio, estaba celosa, le gustaba ese cambiaformas que le estaban imponiendo a su hermana y a pesar de que no quería casarse nunca ya que era una decisión tomada en el pasado gustosa iría a la guillotina que era el matrimonio solo por él. 

En silencio suplicó que Valentina no aceptara casarse sin embargo eso no pasó.

-Vas a acompañarme a mi compromiso, ¿Verdad hermanita?

Callista asintió sin ninguna expresión en su cara mientras que por los momentos Valentina fingía estar feliz.

*-Theo tiene algo Rosie -soltó el cambiaformas nada más al llegar al lado de su hermana-, averiguó sobre el día que tu llegaste a ese laboratorio, si bien era cierto que su labor ya no era solo crear bestias se habían propuesto como ya sabes a hacernos máquinas de matar, entonces que mejor que crear a su propia incubadora, una hembra extremadamente fuerte como uno de nosotros que pudiera darnos crías, para eso no requerían a una humana, necesitaban una igual sin embargo ellos sabían de por sí que las hembras cambiaformas se les dificultaba concebir.

Fue allí cuando a uno de ellos se le ocurrió experimentar con el feto desde el vientre de su madre...

Rosie lo miraba perpleja en su sitio, 135 no hablaba demasiado pero esta vez parecía tan absorto a su relato que apenas podía creer que se trataba del mismo macho al que estaba acostumbrada.

-Nuestra madre estaba embarazada Rosie, de ti y... Theo asume que la secuestraron para experimentar contigo.

Él la escuchó balbucear antes de soltar la primera palabra.

- ¿Cómo es que sabe esto Theo Kafieri? ¿Le crees?

-Decía la verdad, podía sentirlo, además me dijo que había descubierto muchas cosas cuando había ayudado a Adriano.

-135, no me gusta esto ¿Por qué no hablas con Wraith? Estoy segura que si se lo pides el buscará otro investigador incluso mejor que ese griego -Y ese precisamente era el problema, 135 nunca pedía absolutamente nada y no empezaría ahora-, no tienes que casarte solo por conocer un pasado del cual no tenemos ni idea, puedes tomar el nombre que quieras, si te preocupas por lo que me dijiste la otra noche sabes que siempre voy a estar contigo, tienes una familia y esa soy yo... y también tus sobrinos.

135 la miró con una emoción que caló por completo el alma dulce de Rosie y sin nada que decir la abrazó con calidez causando que a su hermana se le llenaran los ojos de lágrimas. Rosie le correspondió con dulzura sintiéndose querida en los brazos de alguien que no fueran sus hijos.

-No puedo Rosie, no me harás cambiar de opinión.

Ella suspiró rendida, así era 135, terco.

-Pues entonces que así sea, te apoyaré en la decisión que tomes.

135 respondió con una sonrisa ladeada.

-Es bueno escucharlo porque, necesito que ayudes a mi compañera en eso del compromiso he escuchado que las mujeres cercanas de ambas familia deben participar.

Realmente apenas y había escuchado decir eso a Katryna, en cuanto le había comentado que iba a casarse la rubia se emocionó tanto que había llorado lo que casi causa un enorme lío entre Rich y él, Afortunadamente April había intervenido alegando que quien había causado las lágrimas de Katryna no había sido 135 sino que se debía a su depresión postparto.

-No la llames tu compañera, sabes muy bien que no lo es aunque te cases con ella -alegó Rosie con el ceño fruncido-, puede que le ayude, pero ten claro que lo hago por ti.

Él asintió y entonces una vocecita se escuchó en el pasillo antes de que la perteneciente de aquella dulce voz hiciera su acto de presencia 135 se levantó del sofá de un salto. Próximo a eso Sarah entró a la sala con una enorme sonrisa en los labios que se congeló en el instante que sus ojos azul agua se posaran en la gran contextura de 135.

De pronto él macho supo que desde ese preciso momento sería esclavo de esos ojos, nunca había visto nada más hermoso que su sobrina, desde ese momento prometió cuidarla.

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