Portada de la novela SENTENCIA DE LUNA

SENTENCIA DE LUNA

8.5 / 10.0
Traicionada por su pareja, Nayara regresa en SENTENCIA DE LUNA para reclamar justicia. En esta werewolf romance novel de aventura, se une al alfa legítimo para enfrentar una conspiración y desatar su venganza. Lee esta fiction fantasy romance books sobre destino y traición.
Resumen de SENTENCIA DE LUNA
Traicionada por su pareja, Gael, y falsamente acusada por Lidia, Nayara es desterrada de su manada. Sin embargo, en el exilio descubre la conspiración que destruyó su vida. Junto a Khael, el alfa legítimo que también fue víctima de engaños, regresa para romper los hechizos que ocultan la verdad. Decidida a obtener justicia, la loba inicia una cruzada de venganza contra quienes la condenaron, exigiendo que los culpables paguen su deuda de sangre con creces.
Leer más

SENTENCIA DE LUNA Capítulo 1

El aullido de la manada desgarró el cielo nocturno como un lamento antiguo, cargado de furia, de dolor, de traición. No era un canto de hermandad esa vez. No era un llamado a la unidad bajo el manto de la Luna.

Era un juicio.

Y Nayara estaba sola en el centro del círculo, arrodillada en la tierra fría, con la sangre -ajena y propia- manchándole la piel, impregnándola como un pecado que nunca había cometido.

Su vestido, antaño blanco como la nieve, colgaba de su cuerpo en jirones. Las fibras rotas dejaban al descubierto la brutalidad de las marcas recientes: cortes abiertos, moretones violáceos, arañazos profundos, la prueba viva de su supuesta traición. Su respiración era errática, cada inhalación un recordatorio del dolor que ya no podía contener.

La palabra prohibida flotaba entre los susurros de la multitud: traidora.

Una acusación que ardía más que cualquier herida, más que cualquier golpe.

Frente a ella, como una sombra de hielo entre los lobos, estaba Gael.

Su compañero destinado. Su Alfa. Su amor.

Pero no había rastro de amor en su mirada esa noche.

Solo juicio.

Solo sentencia.

Su postura era inquebrantable, el rostro esculpido en piedra. Sin embargo, en lo profundo de esos ojos grises que Nayara había aprendido a amar, había un resquicio... un destello tembloroso de duda que luchaba por no salir a la superficie.

-La evidencia es clara -dictó Gael, su voz atravesando el círculo como una espada-. Nayara ha traicionado a la manada. A la Luna misma.

Un zumbido de voces acompañó su sentencia, un mar de rostros que alguna vez fueron su hogar, su familia, sus amigos... y que ahora eran cuchillos afilados, clavándose uno a uno en su alma.

El corazón de Nayara latía con violencia, desesperado, en su pecho herido.

-¡Es mentira! -gritó, su voz quebrada en un sollozo cargado de furia-. ¡Me están tendiendo una trampa!

Sus palabras se perdieron en el vacío.

Nadie acudió en su defensa.

Ni uno solo.

Los ancianos de la manada -esos que la habían visto nacer, que le habían enseñado las antiguas canciones de la Luna- bajaron la mirada con desprecio, como si su sola presencia manchara la tierra que pisaban.

-La ley de la manada es sagrada -tronó uno de ellos-. Traicionar a los tuyos es traicionar a la Diosa.

Nayara sintió cómo el veneno del exilio se enroscaba a su alrededor como una víbora silenciosa. No importaba lo que dijera. No importaba lo que suplicara. Ya estaba condenada.

Pero lo que más dolía no era el abandono de la manada.

Era él.

Era Gael.

El lobo que había prometido ser su escudo. El hombre que había jurado protegerla, aun contra el mundo entero.

Y ahora la sacrificaba con sus propias manos.

Gael se acercó un paso más. Nayara percibió su aroma -ese olor a bosque y a una tormenta que tanto amaba- envolviéndola como una burla cruel. Lo miró a los ojos, desafiándolo con una última chispa de la loba orgullosa que aún ardía en su interior.

-¿No vas a salvarme? -susurró. No era una pregunta. Era un ruego. Una plegaria desgarrada.

Por un instante, por un solo instante, los labios de Gael se entreabrieron, y en ese vacío Nayara vio el reflejo de un hombre dividido.

-No puedo -murmuró, tan bajo que solo ella pudo oírlo.

No era verdad.

Podía salvarla.

Simplemente, no quería.

Y entonces, con un temblor apenas perceptible en las manos, Gael alzó la voz para pronunciar su condena definitiva:

-A partir de esta noche, Nayara ya no es parte de la manada.

El grito de aprobación de los lobos estalló como un trueno, rompiendo la noche en fragmentos afilados.

El vínculo sagrado que unía a Nayara con los suyos se quebró en un chasquido invisible, más doloroso que cualquier tortura física. La conexión ancestral con la Luna, con la tierra, con su hogar... se deshilachó dentro de ella.

Y el golpe final llegó cuando Gael, sin una última mirada, sin una palabra de despedida, se dio la vuelta y le dio la espalda.

Fue como morir.

Pero Nayara no lloró.

No lloraría. No les daría ese placer.

Dos lobos se abalanzaron sobre ella, la sujetaron de los brazos como si fuera una bestia enferma, y la arrastraron fuera del círculo sagrado. Nayara no resistió. Su cuerpo ya no le respondía. Pero su espíritu, aunque quebrado, seguía gritando en silencio.

La llevaron a rastras hasta la frontera del bosque prohibido. Allí donde los renegados vagaban. Donde los cazadores acechaban. Donde los exiliados se convertían en alimento de las sombras.

La arrojaron al suelo como un despojo inútil.

La tierra fría le arrancó un gemido de dolor, pero Nayara apretó los dientes.

Uno de los lobos -un joven que alguna vez había compartido juegos con ella bajo la luz de la Luna- se agachó junto a su oído y susurró con una sonrisa cruel:

-Sobrevive si puedes.

Y luego se marcharon.

Se perdieron entre los árboles, entre las sombras.

Dejándola sola.

Completamente sola.

La Luna brillaba en lo alto, indiferente, distante, como una madre que observa a su hija morir sin tenderle la mano.

Nayara alzó el rostro ensangrentado hacia esa luz fría.

Y por primera vez en su vida, la sintió enemiga.

Su corazón, su alma, su espíritu... todo en ella temblaba entre el odio y la tristeza, entre el amor traicionado y la furia incontrolable.

Allí, en la frontera entre la vida y la muerte, Nayara supo que algo dentro de ella había muerto esa noche.

Y también supo algo más:

Lo que nacería de esas cenizas... sería imparable.

Continuar leyendo

Tabla de contenidos de SENTENCIA DE LUNA

Ch. 1 Ch. 2 Ch. 3
Ch. 4
Ch. 5
Ch. 6
Ch. 7
Ch. 8
Ch. 9
Ch. 10
Ch. 11
all

También te puede gustar

Novelas de Nuevo Lanzamiento

Portada de la novela Amante Secreto Del CEO
8.4
El trauma de presenciar la muerte de su madre borró por completo los recuerdos de Susan. Mientras Richie aprovecha su amnesia para hacerse pasar por su prometido, la verdad estalla durante su decimoctavo cumpleaños. Kirk, quien la buscó sin descanso durante diez años, irrumpe en la fiesta para reclamar el pacto matrimonial que ambos juraron en el pasado. Pese al olvido de ella, Kirk está decidido a recuperarla y no permitirá que nadie vuelva a alejarla.
Portada de la novela Amor Renacido
9.7
Mientras Shaoran Liang intenta ganar la aprobación paterna lejos de su hogar, Orquídea Brown se enfrenta a su familia para reclamar el legado que le pertenece. A pesar de la presión por un matrimonio forzado con un alfa arrogante, ella decide resistir. En su lucha aparece Damián Heart, un antiguo rival que se convierte en su aliado inesperado. Juntos enfrentarán grandes amenazas, uniendo fuerzas para salvar el mundo y probar si el amor es superior a la ambición.
Portada de la novela El día que mi amor se hizo pedazos
9.5
Bajo la lluvia, espero el regreso de Ricardo tras un viaje, pero él me ignora para estar con Krystal, su protegida. Aunque finge problemas mecánicos, una foto revela su engaño en una fiesta. Tras tres años siendo relegada y manipulada emocionalmente, comprendo que mi paciencia se agotó. No toleraré más mentiras ni traiciones. He decidido aceptar una oferta laboral en Londres por cinco años; es momento de sanar y dejar atrás este amor roto.
Portada de la novela El Doctor, El Esposo, La Mentira
8.3
Emilia vivió tres años cautiva en una farsa orquestada por su marido, Alejandro. Tras un accidente, él y la doctora Beatriz la mantuvieron inválida usando veneno, haciéndola creer que su lesión era irreversible. El horror culminó con el robo de sus embriones bajo un dolor provocado. Tras escapar de este infierno médico, Emilia revela las pruebas de la traición. Su meta es clara: ejecutar una venganza implacable contra quienes destruyeron su vida.
Portada de la novela Él me amó solo cuando yo estaba dejando la vida
8.1
Tras ser envenenada con acónito, Giselle sabe que sus días están contados. Decidida a no tener remores, viaja en secreto al lago de Sacred Crystal para pasar sus últimos momentos. Sin embargo, allí coincide inesperadamente con su ex-compañero, quien ahora es un Alfa consolidado y porta el anillo de otra loba. Aunque él le pregunta si aún le guarda rencor, Giselle, habiendo superado el pasado, solo desea contemplar en paz el mar de lirios bendecido por la Diosa de la Luna antes de partir.
Portada de la novela Escapando de mi Amor.
9.0
Halle Miller pensó que su relación con John, su novio desde la secundaria, era un sueño hecho realidad. Él no solo era su pareja ideal, sino que se convirtió en un pilar para su familia y el mejor compañero de básquet de su hermano. Sin embargo, tras la aparente amabilidad de su suegra, Lola, Halle percibía una sombra inquietante. Un suceso espeluznante revela que su hogar es una trampa mortal, obligándola a escapar para salvar su vida de quienes más amaba.
Capítulos
Leer ahora
Compartir