Portada de la novela Los cuatro hijos secretos del rey

Los cuatro hijos secretos del rey

9.4 / 10.0
El rey Darío III y la joven Maryam coinciden en una noche marcada por el engaño. Tras un encuentro forzado, la hermana de la sirvienta usurpa su identidad para rodearse de lujos, mientras la verdadera madre cría a sus cuatro hijos en la absoluta precariedad. Un lustro después, el destino cruza sus caminos nuevamente. El monarca deberá desentrañar la red de mentiras para conocer a sus herederos y sanar las profundas heridas que dejó la traición.

Los cuatro hijos secretos del rey Capítulo 1

Maryam sabía que tras acabar de limpiar los pasillos del área de invitados de palacio, su faena habría terminado una hora antes por ese día y ya estaría hecho todo el trabajo que le tocaba.

No era que deseara marcharse una hora antes de tiempo, su única motivación era ayudar a Sahira con su trabajo y es que su hermana mayor siempre tenía faena atrasada y Maryam no tenía corazón para acabar y dejarla sola con todo, era mejor poder terminar a la hora y marcharse las dos juntas a casa, además, de noche ninguna joven debería tener que caminar sola por ahí, o eso les decía su madre.

— Vayan siempre juntas niñas y no confíen en los hombres, solo buscan una cosa de las mujeres y si pueden arrebatársela con facilidad, luego perderán su valor y no podrán tener un buen marido, tal y como les corresponde — luego le sonreía y se dirigía especialmente a ella — sobre todo a ti mi hermosa Maryam, tú conseguirás un marido rico que nos saque de esta pobreza.

Pero a Maryam eso no le interesaba, ella no creía que debiera preocuparse todavía de eso, quizás un poco más adelante, tal vez con ese joven soldado que la pretendía. Parecía bueno y la trataba muy bien, pero su madre siempre insistía que necesitaba algo superior a él y que ella era la esperanza de la familia.

La joven negó, tratando de no pensar más en las palabras de su madre, metiendo nuevamente el paño mojado en el balde de agua, pero ya no pudo volver a sacarlo, porque una mano presionó su boca tapándola para que no gritara y un brazo la rodeó por cintura, pegándola a un cuerpo fuerte y atlético el cual no tuvo ningún problema en arrastrarla a una habitación a oscuras a pesar de que ella se removiera y pataleara para intentar escapar.

— Cállate mujer — gruñó el hombre en su oído mientras la sometía, haciéndole sentir más miedo todavía con el roce caliente de ese aliento desconocido sobre su piel.

Maryam jamás había estado con un hombre, ni tenía pensamiento de estarlo hasta el día de su boda. Se sentía demasiado joven todavía. Asad le gustaba y tal vez se plantearía en un futuro todavía lejano el ser su novia, pero lo cierto era que nunca sintió una atracción lo suficientemente grande por alguien como para plantearse la opción de estar con él de una forma íntima.

Por eso no estaba preparada para lo que sucedió tras ser arrastrada de esa forma sin que fuera capaz de evitarlo, mientras era despojada de su ropa, la cual era arrancada de su cuerpo sin ningún tipo de delicadeza. 

Tampoco lo estaria para perder su virtud en una habitación a oscuras, con un desconocido que tomó de ella todo lo que quiso, sin importarle lo que deseaba, solo consumido por su lujuria, arrastrándola con él, haciéndola consumirse en un deseo que disfrutó y la hizo sentirse todavía más culpable por las reacciones de su cuerpo, por ser incapaz de no desearlo y de no poder evitar sentir un placer que solo la hacia sentirse avergonzada e indigna  consigo misma. 

Al ser tomada por un desconocido que ignoró sus súplicas y su miedo, a quien le dio igual si quería o no, que llorara o que gritara y simplemente se preocupó de saciar sus propios deseos, sirviéndose del frágil cuerpo de una joven sirvienta como ella incapaz de hacer algo para defenderse. Porque con la gente poderosa de palacio solo le tocaba a la servidumbre callar y aceptar, esperando que todo pasará pronto y rezar para que no volviera a repetirse.

Darius III, el rey de aquel lejano país, se despertó con un terrible dolor de cabeza junto a un montón de imágenes inconexas entre sí que parecían no tener sentido, él con una mujer a la cual había encontrado caminando por el pasillo, parecía un sueño que no lograba entender del todo. 

La noche anterior su cuerpo ardía en deseo, eso sí lo recordaba, un deseo que se volvió doloroso e hizo que todo se empezara a ver borroso, que se desdoblara de un modo que no lograba comprender y no fuera capaz de controlarse. Un deseo lujurioso que calmó en el cuerpo de la primera sirvienta que encontró. Al fin y al cabo era el rey y todo lo que había en su reino le pertenecía, incluidas las personas.

Miró a su lado, encontrando una espalda desnuda y llena de las marcas de su noche de pasión, el cabello de la chica caía en cascada sobre la almohada haciendo que se sintiera culpable al ver que aquello había sido real, aun así se recordó de nuevo quién era y que todo lo que había en su reino le pertenecía. 

Repasó la curva de la cintura de la joven que al estar de lado se volvía vertiginosa, quiso tocarla, pero no se atrevió, estaba avergonzado de lo ocurrido, aunque jamás lo reconocería, porque un rey nunca se equivoca. Subió hasta llegar a esas dos nalgas casi perfectas y entonces lo vio, las manchas de sangre en las sábanas blancas, sangre que era de la joven y le dejaba muy clara la magnitud de lo ocurrido.

— Mierda…— gruñó malhumorado — era virgen. 

Ser rey tenía esas cosas, a veces los enemigos atacaban de las formas más inesperadas, maldita sea ¿Quién debió drogarlo?

Tapó el cuerpo desnudo de la joven sintiendo crecer su culpa y se levantó con cuidado de la cama, pero no tenía manera de disculparse, tampoco debía hacerlo o eso le habían enseñado, para estar en el poder no se debe mostrar vulnerabilidad jamás, más si ella se encontraba durmiendo, por lo que se sacó del dedo el anillo que le había heredado de su padre y que demostraba quién era él, el sello real, y lo posó sobre la mesita de noche, al lado de la joven, no era el momento, debía atender asuntos más urgentes que ese.

Tenía que irse, y encontrar al culpable o culpables de lo que había ocurrido esa noche, un atentado contra su persona no podía quedar así. También tenía que atender sus obligaciones y los problemas más importantes de su país. Luego volvería o enviará a alguien por la joven, después de arrancarle la virtud no podía dejarla desamparada, ya madre la consideraría como posible esposa, así que era su obligación cuidar de ella, con su anillo sería fácil encontrarla y la compensaría por lo ocurrido.

Continuar leyendo

Tabla de contenidos de Los cuatro hijos secretos del rey

Ch. 1 Ch. 2 Ch. 3
Ch. 4
Ch. 5
Ch. 6
Ch. 7
Ch. 8
Ch. 9
Ch. 10
Ch. 11
all

También te puede gustar

Novelas de Nuevo Lanzamiento

Portada de la novela Adiós, Amor Falso: Bienvenida al Imperio Vargas
8.5
Isabela dedicó ocho años a Javier, esperando una boda que terminó en una cruel traición pública con otra mujer. Tras ver su dignidad pisoteada y la reliquia de su abuela destruida, la bailaora decide no hundirse. Buscando justicia, contacta al poderoso Mateo Vargas, heredero de un imperio, para aceptar su propuesta de matrimonio. Ahora, respaldada por la influencia de los Vargas, Isabela renace dispuesta a que Javier pague por todo su desprecio.
Portada de la novela Amor imperdonable de un millonario
9.6
Coral Velázquez es una maestra de la seducción que ha construido su vida sobre peligrosos engaños. Su próxima víctima es Deivis, un codiciado millonario al que logra conquistar mediante una elaborada red de mentiras. Tras instalarse en su lujosa mansión, la farsa parece un éxito, pero el secreto finalmente sale a la luz. Deivis, destrozado por la traición, decide cobrarse una venganza implacable que convertirá su pasión en un castigo oscuro y letal.
Portada de la novela De Ahogada a Amada: Una Segunda Oportunidad
9.4
Tras ser empujada a un lago helado por Kenia, despierto en el hospital descubriendo la traición de mi prometido. Alejandro no solo ignoró mi sufrimiento para rescatar a mi agresora, sino que ahora me exige disculparme con ella mientras me desplaza en mi propia casa. Cansada de que mi lealtad sea menospreciada y de vivir bajo sus crueles mentiras, decido romper mi solicitud de matrimonio. Es momento de abandonar a quien no valoró mi vida.
Portada de la novela El guardian de mi cuerpo
8.5
Después de dos años en México, Sofía descubre a su amiga Vicky en estado crítico. Para cumplir su última voluntad, recupera una bolsa oculta y se implanta un chip crucial para la humanidad. Samary Nikolaus, magnate tecnológica, contacta al sargento Vermont Wilson, heredero de la firma investigada, para neutralizar el riesgo. Forzados a fingir un matrimonio, Vermont y Sofía enfrentan una atracción latente mientras deciden si unirse o destruirse.
Portada de la novela El Regreso Gélido del Amante Mancillado
9.0
Lo di todo por Damián de la Vega, siendo su protectora y amante en la sombra. Sin embargo, mi devoción fue pagada con la peor traición: su compromiso con mi mejor amiga y la difusión de un video para humillarme. Tras ser tildada de estorbo por el hombre que salvé, decido abandonar mi rol de víctima. Contactaré con mi verdadera familia para desaparecer y ejecutar mi venganza. Mi antigua lealtad ahora es hielo; el juego de Damián ha terminado.
Portada de la novela No Puedo Parar De Amarte
9.2
El primer día de prácticas de Ada se torna caótico tras un incidente vergonzoso en las duchas con un desconocido. La sorpresa es mayúscula al descubrir que el hombre es su director y evaluador. El destino vuelve a jugar en su contra cuando su madre le organiza una cita a ciegas con el mismo superior. Sin su consentimiento, ambos acuerdan un compromiso formal. Divertido por la situación, él acepta encantado su papel como jefe y futuro esposo de la joven.
Capítulos
Leer ahora
Compartir