Portada de la novela La purísima amante

La purísima amante

8.1 / 10.0
Con el fin de salvaguardar el matrimonio de Jaime Martínez, sor Esmeralda se aventura en un vínculo prohibido al transformarse en su amante secreta. Lo que inició como un sacrificio extremo para proteger la estabilidad ajena deriva pronto en un conflicto sentimental sin precedentes. Ella jamás previó que, tras el velo del engaño y la clandestinidad, su corazón acabaría rindiéndose ante el hombre a quien inicialmente solo pretendía auxiliar.

La purísima amante Capítulo 1

En el bulevar de las que venden su propia carne, y puede que hasta el alma, va pedaleando su bicicleta un tipo a quien por el momento llámese «gato sin dueña», ya que ha venido al pagano mercado por aquel enser que ya no tiene en casa, placer.

No obstante, pese a sus aires de aventura, el gato teme que las ratas lo asalten, por lo que ha dejado el auto en el garaje y la buena ropa en el clóset. Aunque más que parecer de escasas monedas, da la impresión de ser un patético suricata que se ha dopado con la fantasía de montar a una de aquellas feroces leonas, cuando ni siquiera ha podido con su gatita doméstica.

En fin, el sujeto va examinado visualmente la mercancía, que, por cierto, no lo ve como un cliente, sino como un limosnero. Hay cuerpos macilentos, otros tantos voluptuosos. Hay ofertadas tan altas como jirafas y también las que todavía no sobrepasan la inocencia infantil. Incluso se encuentra con ridículas caricaturas de mujeres con toscos contornos masculinos. Eso sí, todas economizando en pudor y derrochando en perfumes tan malos que hieden como orín al mediodía.

A medida que va avanzando, el hambriento gato sólo consigue repugnarse más y más, pues los productos pasan de ser muy maduros a podridos. ¡Ja! Quién lo diría: el menesteroso se pone quisquilloso. Pero como sea, el tipo está harto y se rehúsa a volver al otro bulevar, el de la soledad, donde los árboles queman su propia madera cada que el frío los tienta por las noches, así que sigue pedaleando decidido.

«Qué tonto soy; es claro que no daré con alguien como mi esposa en este sitio, pero se supone que ese es el chiste…».

En eso, debe detener su travesía, pues ha llegado al final del mercado y con ello, al colmo…

—¡Una monja! —exclama ahogadamente el incrédulo.

En efecto: se trata de una monja ¿prostituta? ¿O una prostituta disfrazada de monja? Como sea, el asunto resulta tan descabellado que el gato sin dueña por poco cae de su corcel… «¿Será que esta es una señal para que no peque? ¿O el cielo me ha mandado a una santa de tal modo que si he de caer que sea con alas?».

Decantándose por la segunda posibilidad, el necesitado libidinoso corre al supuesto favor divino que, dicho sea de paso, tiene ojos esmeralda y la cara con la belleza de un ángel.

—O-oiga… —tartamudea pues en su vida se ha acercado a una mujer con turbias intenciones—. ¿Cuá-cuánto cobra? —el buitre resulta bastante educado con la carroña.

—¿Disculpe? —pero el presunto cadáver reclama la dignidad de un vivo—. Hermano, por favor, no se confunda que yo soy su hermana —aunque a la postre, ella termina suplicando con serenidad

—Yo soy hijo único —se fastidia el malquerido felino—. Dígame su precio que yo se lo pago —y presume la cartera llena de billetes.

La hambruna se ha comido su timidez. Ahora hasta su vista depreda aquella cara bonita… «Si ese es el rostro, no me imagino lo que esconde bajo ese disfraz de pingüino…».

Parece que el fornicario ambiente ha despertado la bestia que lleva dentro.

—Entonces le ruego que me respete como su madre —apela la joven religiosa.

—Como mi madre ninguna —la testosterona contenida hace del minino terco como burro en primavera.

—Por lo menos límites por mis hábitos —la monja comienza a perder la paciencia.

—¿Cómo? —el tonto se da cuenta de su metedura de pata—. ¿Realmente es usted monja? ¿Pues qué hace entre todas estas mujeres?

—Los designios del Señor son inescrutables —la consagrada mira al cielo.

El gato se rasca el cuello. La confusión le ha causado comezón.

—¿Y usted hermano, qué hace en un lugar como este? Puedo ver en su rostro que es un hombre de familia. No debería estar en la calle tan tarde —la monja sermonea al alma descarriada.

—Usted qué va a saber de carne si sólo se la pasa ayunando —se aleja un tanto grosero el frustrado aventurero.

De pronto, las santas tripas de la monja gimen en respuesta a la injusta afirmación de la oveja perdida.

—La verdad es que en el convento, los niños y mis hermanas estamos escasos de recursos. Por ello, salimos a pedir limosna en las calles. Yo por ejemplo, llevo todo el día sin probar bocado. Así que entiendo muy bien de necesidades e incluso soy más humana que muchos —medio presume la chica sus virtudes.

Aquello deja en que pensar al gato, suricata, burro y, a la vez, hombre que, un momento después, toma a la monja de la mano y se la lleva consigo, casi a rastras, ante las variadas polillas de aquel bulevar. Unas se indignan y otras se sorprenden, pues no se explican cómo una recatada hasta el cuello haya seducido más que su desnudez casi total.

Sin embargo, a la santa de la calle del pecado le asusta el éxito obtenido.

—¿A dónde cree que…? —aun las palabras le son raptadas.

¿Acaso aquel perro irá a violarla?

Afortunadamente, las cosas van a parar a un puesto de perros calientes, para comer. El tentempié de medianoche se da en total silencio hasta que…

—¿Cómo te llamas? —repentinamente, el dadivoso sujeto comienza a tutear a la flor de convento.

Ella se limpia los labios de los restos de comida.

—Soy la hermana Esmeralda. ¿Y usted? —la joven procura mantener las formalidades.

—Yo me llamo ***** —sin motivo aparente, el gato se echa a reír.

—¿Qué le resulta tan gracioso? —curiosea la de ojos verdes y mejillas sonrosadas.

—Apuesto a que nunca habías venido a cenar a la calle a estas horas —vaticina el hombre.

—La verdad, jamás lo había hecho. Pero, por el contrario, estoy segura de que usted hace este tipo de cosas muy a menudo —asevera la hermana Esmeralda.

—Yo tampoco, y creo que ese es el problema. Mi esposa y yo hemos caído en la rutina —suspira desánimo—. Ya ni siquiera tiene tiempo de acostarse conmigo…

—¿Y por eso iba a pecar con cualquier mujer? Ahh. No debería. Piense en el daño que le haría a su familia; en el daño a su propia salud —la casta trata de hacer entrar en razón al gato aspirante a infiel.

—No sé por qué te cuento esto a ti que eres una santa —el tipo se levanta de la banca—. Iré a ver si todavía no se roban mi bicicleta.

Pero antes de marcharse, Esmeralda se pone de pie y lo detiene. Ahora es ella quien lo toma de la mano.

—¿Y luego? —consulta intranquila.

—Seguiré buscando un par de… Bueno, estoy hastiado de consolarme con las mismas manos con las que siempre como —planifica con gran pesar en la mirada y el corazón lastimado.

Esmeralda intuye que no se trata solamente de un capricho carnal, no. Ella se da cuenta de que aquel sujeto no podrá con la culpa de la infidelidad, así que…

—Yo lo ayudaré a resolver su problema —se compromete la monja con toda la fe.

La promesa toma por sorpresa al descorazonado gato del parque.

—¿Tú? ¿¿Ayudarme?? ¿¿¿Cómo??? —se quita las empañadas gafas para cerciorarse de que sigue despierto.

—Pues…

Un alma piadosa está dispuesta a ensuciarse las manos a causa de un necesitado… «Lo haré para que no destruya ni a su familia ni a sí mismo…».

Y se encomienda a Dios ante el sacrificio que hará, el cual se le volverá como la peor de las enfermedades. Aunque cuánto ha de disfrutar estar en cama…

***

Continuar leyendo

Tabla de contenidos de La purísima amante

Ch. 1 Ch. 2 Ch. 3
Ch. 4
Ch. 5
Ch. 6
Ch. 7
Ch. 8
Ch. 9
Ch. 10
Ch. 11
all

También te puede gustar

Novelas de Nuevo Lanzamiento

Portada de la novela AMOR FINGIDO
8.3
Danna sobrevive a un divorcio devastador y a un atentado orquestado por su exmarido para evadir una deuda millonaria. En su momento más vulnerable, el gélido magnate Zack Vryzas aparece con una oferta insólita: una unión por interés. Aunque él está comprometido, asegura que solo Danna logra romper su coraza emocional. Entre dudas sobre su sinceridad y el acecho del peligro, ambos se sumergen en un juego donde la pasión y la traición no tienen límites.
Portada de la novela Atado a la hermana equivocada
9.8
Salvatore Moretti, un despiadado jefe de la mafia, acepta un matrimonio con Sofía Russo para garantizar la paz entre sus familias. No obstante, su corazón pertenece a Iris, la hermana menor a la que ha custodiado en secreto por años. Pese al compromiso formal con la primogénita, la obsesión del líder criminal no se detiene. Durante la boda, Salvatore rompe el pacto y reclama a la dama de honor, desatando una guerra letal e inesperada.
Portada de la novela Cuando Éramos Tú Y Yo
8.1
La vida de Brianda cambió para siempre tras un trágico accidente que eliminó sus recuerdos y la dejó con un vacío inexplicable. Sumida en la incertidumbre, su presente se altera con la irrupción de Oliver Anderson, un hombre cuyo magnetismo la cautiva de inmediato. Aunque ella no lo reconoce, Oliver oculta un vínculo profundo con su pasado borrado. Él ha vuelto con un propósito inquebrantable: recuperar su lugar y no permitir que ella se aleje nunca más.
Portada de la novela De Ahogada a Amada: Una Segunda Oportunidad
9.4
Tras ser empujada a un lago helado por Kenia, despierto en el hospital descubriendo la traición de mi prometido. Alejandro no solo ignoró mi sufrimiento para rescatar a mi agresora, sino que ahora me exige disculparme con ella mientras me desplaza en mi propia casa. Cansada de que mi lealtad sea menospreciada y de vivir bajo sus crueles mentiras, decido romper mi solicitud de matrimonio. Es momento de abandonar a quien no valoró mi vida.
Portada de la novela El padre Cowboy de mi amigo.
9.6
Érica dos Santos busca un respiro de la ciudad durante sus vacaciones escolares en la finca del padre de su amiga. En este paraje de Minas Gerais, conoce al vaquero Cássio Durant, un hombre divorciado que evita compromisos serios. Pese a la intensa química entre ambos, Cássio lucha contra su pasión por lealtad a su hijo, quien también está enamorado de la joven. ¿Logrará este hombre resistirse a lo que siente o cederá ante el deseo por Érica?
Portada de la novela La Hija de mi mejor amigo, Mi obsesión
8.9
El influyente político Dorian Langdon, de 43 años, comparte un vínculo fraternal con el magnate Gideon Marlowe. Tras la pérdida de su madre, Elektra Marlowe vuelve con su padre, aunque su anhelo de independencia la impulsa a escapar. Oculta tras un alias, se convierte en la figura central de un exclusivo club nocturno. En ese lugar, Dorian cae rendido ante ella sin saber quién es. Al revelar su identidad, luchará entre la lealtad a su amigo y una obsesión prohibida.
Capítulos
Leer ahora
Compartir